La historia de la prensa española en democracia recoge el marco legal del periodismo, las iniciativas de nuevos periódicos, cierre de otros y cambios que se produjeron desde la transición española hasta la actualidad en la prensa española.
Antecedentes
La transición a la libertad de expresión y de información, base de la libertad de prensa, fue tributaria de dos textos normativos franquistas -el Decreto de 22 de marzo de 1938 y la Ley de prensa e imprenta de 18 de marzo de 1966- que continuaron estando parcialmente vigentes durante la primera fase de la transición política y también con posterioridad, incluso, a la promulgación de la Constitución en aquello que no se opusiese a esta.
Sin embargo, la prensa comenzó antes de la muerte de Franco a preparar el cambio político, especialmente mediante importantes sectores liberales y demócrata-cristianos —controlados por capital privado— favorables a una política de reforma a partir de la legalidad franquista, vinculados a órganos de expresión tales como los diarios Nuevo Diario, Informaciones, Madrid, Ya, el semanario Cambio 16, etc.
Posteriormente, también fueron actores fundamentales un buen número de revistas y diarios ligados a partidos políticos de izquierda: Arreu, Treball, L'Hora, El Socialista, etc. Asimismo, fue importante la labor de los nuevos diarios nacionalistas en las comunidades históricas (Egin, Deia, Avui) así como el diario El País de ámbito estatal, especialmente comprometido con la defensa del sistema democrático.
La Transición
El 20 de noviembre de 1975 muere el general Francisco Franco y poco después, el 12 de diciembre de 1975, es proclamado rey de España Juan Carlos I. La Prensa del Movimiento rendirá honores al general, mientras que el resto de la prensa menos conservadora reconoció también su importancia de una manera más o menos forzada. Comienza en el país un nuevo período encaminado al establecimiento de la democracia en el que la prensa, conocida como El Parlamento de papel, será un transmisor fundamental de debate debido a la ausencia aún de partidos políticos y será víctima por primera vez del terrorismo, como lo confirman las bombas contra El País y Diario 16, el asesinato de José María Portell, director de la bilbaína Hoja del Lunes o el atentado contra J. J. Uranga, director del Diario de Navarra.
Durante los primeros meses de la democracia, los medios de comunicación participaron activamente en el acuerdo entre las principales fuerzas políticas y proporcionaron así una estabilidad a la joven democracia. De este modo, el 7 de abril de 1977, con la legalización del PCE, los diarios EL País, Diario 16, Arriba, Pueblo, Ya e Informaciones manifiestan su apoyo y publican (16 de abril de 1977) un editorial elaborado conjuntamente titulado "No frustrar una esperanza" referida a "unas elecciones generales que den a todos los españoles la voz y el voto que como tales les corresponde".Fuentes y Fernández (1997), p. 337 ABC se niega a suscribir este artículo, ya que no estaba de acuerdo con dicha legalización. Tan sólo cinco días más tarde de la publicación de dicho artículo apareció un Decreto-ley que ampliaba la libertad de expresión.
Después de las elecciones generales de 1977 cambió la función de los medios de comunicación. Mientras antes ofrecían a sus lectores diversas opiniones, ahora, tras la aparición de los partidos políticos y la creación de las Cortes, su papel más importante fue el de analizar las actividades políticas. Sin embargo, el proceso de la transición hacia la democracia no fue fácil. A pesar de existir una democracia oficial, los periódicos sufrieron en sus primeros años no pocos castigos de las autoridades, como los más de 60 secuestros habidos en la prensa española entre 1976 y 1980, o la condena de Juan Luis Cebrián a tres meses de prisión por desacato en 1980.
Con el objetivo de brindar una mejor defensa de los intereses de los editores se constituyó en febrero de 1978 AEDE, la Asociación de Editores de Diarios Españoles.
Por otro lado, en ese mismo año, EFE publicaba su Manual de estilo, que posteriormente sería llamado Manual de Español Urgente.
Los periódicos de la Transición (1975-1978) Los periódicos de mayor difusión en 1975, junto al diario sindical Pueblo, eran ABC y los deportivos As y Marca. En Barcelona el líder indiscutible era el veterano La Vanguardia, mientras otro igual de longevo, la Voz de Galicia, lo era en esta comunidad, llegando a ocupar, por su circulación, el quinto lugar entre los diarios españoles de información general. Otras publicaciones que estaban en la calle al comenzar esta nueva etapa fueron Cuadernos para el Diálogo, muy crítico con el régimen desde bases democristianas; la revista Triunfo, de información general pero con contenidos políticos sociales y económicos opuestos al régimen; Destino, que había nacido en Burgos en plena guerra civil como una revista de Falange pero que en los años sesenta empezó a incorporar críticas antifranquistas; la revista Cambio 16, cuyo nombre se adoptó en referencia a los dieciséis periodistas, intelectuales y empresarios que la fundaron, nacida en 1971 con el subtítulo de Semanario de Economía y Sociedad. Demostró ser una revista de gran calidad en los difíciles años de la Transición y dio lugar al potente grupo editor Grupo 16.
También se encontraban en los quioscos el periódico semanal de sucesos El Caso y revistas como ¡Hola!, Garbo, Diez Minutos, Semana o Lecturas. Entre otras de distribución más específica se podía encontrar prensa militar de difusión clandestina como el caso de Misión, Boletín de las Fuerzas Armadas, editada por la Unión Militar Democrática. También es muy reseñable la aparición de Avui, el 23 de abril de 1976, que pasará a la historia del periodismo español por ser el primer diario publicado totalmente en catalán desde la Guerra Civil. Este mismo año nace la revista Interviú que tuvo una gran repercusión por lo que de novedoso suponía en contraste con las publicaciones anteriores.
Pero, sin duda, el hecho más notable en términos periodísticos es el nacimiento del diario El País, proyecto que se había estado gestando desde 1972, que nació con una sólida financiación y cuyo primer director fue Juan Luis Cebrián. Dos meses después, Adolfo Suárez es nombrado presidente del Gobierno, decisión que fue mal acogida por los principales periódicos del momento: El País, Cambio 16 y Ya que señalaban como candidatos posibles a los veteranos Fraga o Areilza. Sin embargo, el decreto de amnistía del gobierno de Suárez para los presos políticos, de finales de julio de 1976, fue aplaudido mayoritariamente por la prensa y por la opinión pública que comenzaron a creer en él.
El 18 de octubre de ese mismo año nace Diario 16, que fue considerado como el hermano menor del semanario Cambio 16. Surgió con unas expectativas muy amplias que resultaron irrealizables por la crisis interna del periódico: Miguel Ángel Aguilar sustituyó como director a Ricardo Utrilla por serios problemas económicos.
En 1977 nace la revista de humor gráfico El Jueves que se define como un medio independiente con el objetivo de sorprender y divertir al lector. Es una revista atípica que no se encuentra en otros países.
El 8 de junio de ese año, siete días antes de las primeras elecciones democráticas que gana UCD de Adolfo Suárez, aparece en el País Vasco el nacionalista moderado Deia, hecho de gran relevancia porque mostraba la apertura ideológica de la joven democracia española.
El 21 de junio de 1977 bajo la dirección de Luis María Ansón, la Agencia EFE inaugura su nuevo edificio, centro neurálgico de comunicaciones a nivel internacional. En este año comenzó a funcionar TeleEFE que más tarde se llamó VideoEFE.
El 29 de septiembre de 1977 nace el nacionalista radical Egin, publicado por Orain S.A., que siempre estuvo bajo sospecha por ser considerado portavoz de Herri Batasuna y de ETA lo que provocó su cierre cautelar en julio de 1998 y su posterior desaparición.
Cuatro días más tarde, queda abolido mediante decreto el monopolio de RNE para difundir información de carácter nacional e internacional lo que convirtió a la radio en el medio de comunicación más dinámico de la época. Y a partir de 1978 tuvo un papel destacado en la consolidación de la democracia.
Aparece el primer número del barcelonés El Periódico de Catalunya el 26 de octubre de 1978, diario nacionalista y progresista que pertenece al Grupo Zeta. Es un periódico que superó sin problemas la difícil transición y fue fundado por Antonio Asensio Pizarro y es dirigido por Rafael Nadal. También se lanzó una edición para la capital, El Periódico de Madrid, que sin embargo fue un fracaso. El veterano La Vanguardia, perteneciente al Grupo Godó, pasó sin problemas este período histórico.
Sin embargo, no todos los diarios corrieron la misma suerte. Tras quince años de vida Cuadernos para el Diálogo desaparece el 16 de octubre de 1978, en él se habían formado algunos periodistas y políticos que jugaron un papel muy importante en la Transición. La revista de información general Triunfo, que fue fundada por José Ángel Ezcurra en 1962 como medio de resistencia cultural al franquismo, comenzó a decaer cuando algunos de sus miembros la abandonaron en 1978 y fundaron La Calle. También Informaciones, de centro izquierda, tuvo grandes problemas debido a la competencia directa de El País y a la ruptura empresarial entre Juan Garrigues y Sebastián Auger.
La Constitución Española de 1978
El 6 de diciembre de 1978, tras un largo proceso de debate y consenso en el que la prensa fue uno de los principales protagonistas, se aprueba la Constitución Española. Gracias a esta, se redujo el intervencionismo del Estado y se instauró el predominio de las leyes de mercado como la libre empresa y la libre competencia, entre otras. El articulado referido a las libertades de expresión e información quedó como sigue:
Artículo 20
1. Se reconocen y protegen los derechos: a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción. d) A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades. 2. El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa. 3. La ley regulará la organización y el control parlamentario de los medios de comunicación social dependientes del Estado o de cualquier ente público y garantizará el acceso a dichos medios de los grupos sociales y políticos significativos, respetando el pluralismo de la sociedad y de las diversas lenguas de España. 4. Estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollen y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia. 5. Sólo podrá acordarse el secuestro de publicaciones, grabaciones y otros medios de información en virtud de resolución judicial.
Este artículo es prácticamente la única ley de prensa que hay en la actualidad en España, ya que desde su aprobación, solamente se ha desarrollado la Ley de Cláusula de Conciencia, siendo el Estatuto Profesional del Periodista un proyecto demandado por la profesión periodística pero que aún no pasado de ser un proyecto parlamentario. La derogación de la ley de prensa de 1966 que había estado en vigor en todo lo que no fuese contrario a la Constitución no se produciría hasta abril de 1983.