Pyrotherium (gr. "bestia de fuego") es un género extinto de mamíferos placentarios del orden Pyrotheria, posiblemente pertenecientes al clado extinto de los meridiungulados, propios de Sudamérica.
Hasta el momento, se han descrito dos especies válidas, Pyrotherium romeroi, la cual vivió en lo que es actualmente Argentina y P. macfaddeni de Bolivia, a finales del Oligoceno. P. romeroi en particular es el piroterio más reciente conocido del registro fósil y el mejor conocido por sus restos fósiles, que si bien incompletos son los mejor preservados en el orden entero, indicando que también son los de mayor tamaño, con una longitud corporal estimada de 2.9 a 3.6 metros. También se supone que desarrolló una pequeña trompa, pero no está relacionado con los actuales elefantes (proboscídeos); tan grande es el parecido que al estudiar los restos fósiles, al piroterio se le atribuyó en el pasado un parentesco con los elefantes, si bien el verdadero parentesco de este herbívoro es aún hoy materia de controversia.
Historia del descubrimiento Los restos de originales Pyrotherium, algunos molares, un premolar y un incisivo, fueron identificados originalmente en la provincia de Neuquén en estratos que datan de la época del Oligoceno tardío, identificados por el naturalista argentino Florentino Ameghino como couche à Pyrotherium (capas de Pyrotherium, en francés) debido a la presencia de fósiles de este animal que fueron los primeros en ser identificados allí;Ameghino, F. 1894. Première contribution à la conaissance de la faune mammalogique des couches à Pyrotherium. Boletín del Instituto Geográfico Argentino 15: 603–660.Ameghino C. 1914. Le Pyrotheríum, I'étage Pyrothéréen et les couches á Notostylops. Une response á Mr. Loomis. Physis, 1: 446-460. ahora se les conoce como parte de la edad-mamífero Deseadense por la zona de la ría Deseado, si bien se ha extendido la duda sobre si realmente el holotipo de Pyrotherium romeroi proviene de Neuquén, siendo posible que en realidad los restos procedieran de Chubut.Kramarz, A. G., Forasiepi, A. M., & Bond, M. (2011). Vertebrados cenozoicos. In Relatorio del XVIII Congreso Geológico Argentino. Geología y Recursos Naturales de la Provincia del Neuquén (pp. 557-572). Buenos Aires: Asociación Geológica Argentina. Ameghino consideraba que esas zonas correspondían a terrenos más antiguos, del Paleoceno e incluso del Cretácico debido a que fueron enviados junto con restos de dinosaurios;F. Ameghino. 1897. Mammiféres crétacés de l’Argentine (Deuxième contribution à la connaissance de la fauna mammalogique de couches à Pyrotherium) [Cretaceous mammals of Argentina (second contribution to the knowledge of the mammalian fauna of the Pyrotherium Beds)]. Boletín Instituto Geográfico Argentino 18(4–9):406-521 los estudios posteriores han mostrado que en realidad proceden del Oligoceno, y de hecho los fósiles de Pyrotherium han llegado a convertirse en el fósil guía de los terrenos del Oligoceno tardío. Debido a que los restos de este animal aparecieron originalmente en los lechos de ceniza volcánica de la Formación Deseado, dieron pie para el nombre del género, que significa "bestia del fuego".
El nombre de la especie P. romeroi se debe al capitán del ejército argentino Antonio Romero quien envió a Ameghino los primeros restos conocidos del animal, aunque en varios textos se usan las grafía erróneas P. romeri o P. romerii.Ameghino, F. 1889. Contribución al conocimiento de los mamíferos fósiles de la República Argentina, obra escrita bajo los auspicios de la Academia Nacional de Ciencias de la República Argentina para presentarla a la Exposición Universal de París de 1889. Actas Academia de Ciencias de Córdoba 6:1–1027. Ameghino nombró a varias especies procedentes de la zona de Deseado tales como P. sorondoi con base en restos parciales, principalmente dientes, pero estudios posteriores indicaron que son parte de una sola especie. El primer cráneo relativamente completo no apareció hasta el , siendo descubierto por Frederic B. Loomis durante la expedición del Amherst College en 1911-1912, y catalogado como el espécimen ACM 3207.
Restos adicionales del género han aparecido en Quebrada Fiera, provincia de Mendoza (Argentina) y en Salla, en el departamento de La Paz en Bolivia; estos últimos consisten en restos de una mandíbula parcial, fragmentos de huesos del cráneo, dientes y algunos hueso de las extremidades tales como piezas del húmero y astrágalos, los cuales fueron hallados entre las décadas de 1960 y 1980 e inicialmente se consideraron como parte de la especie P. romeroi,MacFadden BJ, Frailey CD (1984) Pyrotherium, a large enigmatic ungulate (Mammalia, incertae sedis) from the Deseadan (Oligocene) of Salla, Bolivia. Palaeontol 27:867–874 y posteriormente fueron clasificados como una especie diferente y de menor tamaño, P. macfaddeni, cuyo nombre de especie es en honor del paleontólogo Bruce J. MacFadden. Restos de molares y huesos del postcráneo hallados en terrenos del Oligoceno tardío de Taubaté, Brasil fueron considerados como un posible hallazgo de Pyrotherium,Couto-Ribeiro, G. and Alvarenga, H. 2009. Primeiro registro de dentes de Pyrotherium para a Formação Tremembé, Bacia de Taubaté, SP. Reunião Anual da Sociedade Brasileira de Paleontologia. Núcleo São Paulo. Abstracts: 21. pero es posible que correspondan a algún género diferente con el que está muy relacionado, pero aún sin describir.Ribeiro, G. D. C. Osteologia de Taubatherium paulacoutoi Soria & Alvarenga, 1989 (Notoungulata, Leontiniidae) e de um novo Pyrotheria: dois mamíferos fósseis da Formação Tremembé, Brasil (SALMA Deseadense-Oligoceno Superior). (Doctoral dissertation, Universidade de São Paulo).
Descripción Cráneo miniaturadeimagen|derecha|Cráneo de P. romeroi en el Museo de Historia Natural Beneski. El cráneo de Pyrotherium romeroi era alargado y estrecho, compuesto de huesos macizos. Alcanza los 72 centímetros de largo desde sus dientes frontales hasta su cóndilo occipital, y posee un hocico alargado, relativamente estrecho visto desde arriba, con narinas retraídas, una apertura nasal grande situada entre las órbitas de los ojos en medio de los hueso frontales, en paralelo al dorso del cráneo, con paredes óseas gruesas para sujeción muscular; por dentro tienen cavidades llenas de aire. La región occipital, en particular los cóndilos, era particularmente alta, como consecuencia de la flexión de la parte posterior del cráneo con respecto al plano de la base, que formaba un ángulo obtuso con el del hueso palatino; En esta y otras características, Pyrotherium se parecía al de los proboscídeos. Una pequeña cresta emerge del premaxilar y alcanza el hueso nasal, la cual parece estar rota y rodeada por una textura rugosa, que podría ser resultado de la erosión. Se desconoce qué tan grande pudo haber sido, ya que pudo ser apenas una prominencia similar a la que se observa en el proceso narial de los notoungulados y en los roedores, o incluso casi una cresta; esta cresta no es conocida en otros mamíferos, pero tal vez servía como punto de sujeción para los músculos de una posible probóscide o trompa. La cavidad para el cerebro (neurocráneo) está dañada y estaba rodeada de tejido óseo esponjoso; Loomis consideró que indicaba que en vida P. romeroi tenía un cerebro pequeño, de unos 150 milímetros de largo y 50 milímetros de ancho. Análisis posteriores realizados por Bryan Patterson en 1977, tras algunos trabajos de preparación adicional del único cráneo conocido, indicaron algunos errores en las interpretaciones anteriores, y que el cerebro sería algo mayor, de 80 milímetros de ancho, más similar en tamaño al de notoungulados tales como Homalodotherium y Nesodon. miniaturadeimagen|izquierda|Reconstrucción del cráneo de P. macfaddeni. Otro rasgo muy distintivo es la presencia de dos pares de grandes incisivos orientados hacia al frente, en forma de defensas y dispuestos en un ángulo de 45°. Estos presentaban un crecimiento continuo y estaban equipados con una banda de esmalte solo en el frente. Carecía de caninos, y cuenta además con premolares y molares peculiares, con dos crestas altas transversales (bilofodontos), cuyo aspecto general recuerda a los molares de los tapires. Entre los incisivos y los dientes posteriores se extendía un espacio sin dientes, el diastema, que alcanza los 46 milímetros de largo. Los dientes en general, y particularmente los posteriores además ocupaban bastante del área del cráneo, particularmente del paladar. La región auditiva se sitúa mucho más arriba que el paladar en vista lateral y se curva hacia arriba en su parte posterior. En P. macfaddeni el premaxilar tiene un par adicional de alvéolos muy pequeños, lo que sugiere que pudo haber tenido un tercer par de incisivos apenas desarrollados, y sus molares se distinguen por tener un valle bien definidos que separa los lofos anteriores y posteriores.
La fórmula dental de P. romeroi es (2I/0C/3PM/3M, 1i/0c/2pm/3m).
La mandíbula era robusta y tenía una sínfisis bastante desarrollada, larga y estrecha que se extendía hasta el segundo molar, un marcado foramen posterior al tercer molar y una fosa masetérica grande. Solo posee solo dos incisivos, los cuales sobresalen hacia adelante y se orientan al igual que los incisivos superiores en un ángulo de 45°, haciendo contacto con las puntas de estos; se ha pensado que estos podrían ser los segundos incisivos (i2), pero su identificación real es incierta. Al menos en P. macfaddeni poseen una capa de esmalte que solo cubre la parte ventral de los incisivos. Como en el maxilar, posee premolares y molares bilofodontos; la estructura de los molares recuerda la que se encuentra en otros grandes mamíferos arcaicos, como los dinocerados, Barytherium y los deinotéridos.
Postcráneo Se han recuperado algunos huesos postcraneales de Pyrotherium romeroi, principalmente de las extremidades. La columna vertebral se conoce muy escasamente; los restos hallados incluyen sobre todo vértebras cervicales, incluyendo el atlas, el axis y las vértebras tercera y cuarta, siendo todas muy cortas. Adicionalmente se conoce una vértebra lumbar, la cual es maciza y con una apófisis reducida, un poco similar a la de Astrapotherium. Un fragmento del omóplato indica que era corto y fuerte; la cavidad glenoidea tenía el doble de su longitud y el acromion era muy alto. miniaturadeimagen|derecha|Ilustraciones de las vértebras y el húmero de Pyrotherium romeroi. El húmero es relativamente corto, de 497 a 500 milímetros de longitud, pero sumamente ancho, con amplias inserciones para los músculos; se conocen también el cúbito y el radio, ambos aún más cortos, de unos 225 milímetros, y el cúbito además tenía un gran olécranon. Igualmente se han identificado dos huesos de la muñeca, el unciforme derecho y el magno izquierdo, ambos siendo elementos cortos pero gruesos y de apariencia trapezoidal.Cerdeño, E., & Vera, B. (2017). New Anatomical Data on Pyrotherium (Pyrotheriidae) from the Late Oligocene of Mendoza, Argentina. Ameghiniana, 54(3), 290-306. También se han hallado un piramidal y un semilunado. Además se incluye un astrágalo y calcáneo, y un fémur.