miniatura|Penélope, abrumada, porta el arco de Odiseo para convocar la prueba. Los pretendientes esperan exultantes (ilustración de John Flaxman) El Canto XXI de la Odisea de Homero —titulado en la versión de Luis Segalá y Estalella (1910) «La propuesta del arco»Homero. La Odisea: CANTO XXI. La propuesta del arco. Traducción de Luis Segalá y Estalella. Vía Wikisource. y conocido también como «El certamen del arco», «La prueba del arco» o, en otras tradiciones, «La presentación del arco»— pertenece a la sección final del poema, los «cantos de Ítaca» (XIII-XXIV). Tras los presagios y el banquete de los pretendientes del canto anterior, este episodio es el umbral de la matanza narrada en el Canto XXII.
En el conjunto del poema, este pasaje marca un punto de inflexión decisivo. Tras los cantos de preparación, disfraces, reconocimientos parciales y tensión acumulada, el certamen del arco transforma la espera y la astucia en una acción que conduce directamente al desenlace. El arco, regalo de Ífito Eurítida que Odiseo dejó en su palacio al partir hacia Troya, es un objeto estrechamente asociado a su identidad: sólo él consigue tensarlo y hacer pasar una flecha por los ojos de las doce hachas. La prueba permite así que la identidad del héroe deje de ser solo una realidad conocida por un reducido grupo de personajes y se convierta en el punto de partida de la acción que seguirá. En este momento, la mêtis de Odiseo se combina con su capacidad física y con la intervención de Atenea, precipitando el enfrentamiento con los pretendientes.
Argumento Atenea inspira a Penélope la idea de sacar el arco y las hachas de Odiseo y proponer a los pretendientes un certamen: aquel que consiga tensar el arco y atravesar con una flecha los orificios para los mangos de las doce hachas se casará con ella. Penélope sube al aposento interior, toma la llave y saca el arco —regalo de Ífito Eurítida— y la aljaba. Ante los pretendientes anuncia las condiciones del certamen.
Eumeo y Filetio, el boyero, lloran al ver el arco de su señor, y Antínoo les reprocha su actitud. Telémaco intenta tensar el arco tres veces y, cuando en el cuarto intento está a punto de conseguirlo, Odiseo le hace una seña para que desista. Los pretendientes prueban por turno: Liodes es el primero y fracasa; los demás tampoco consiguen tensarlo, incluso después de calentar el arco y untarlo con sebo. Solo quedan Antínoo y Eurímaco.
Mientras tanto, Odiseo se retira al patio con Eumeo y Filetio, se da a conocer mostrándoles la cicatriz y les pide su ayuda. Ambos le juran fidelidad. Odiseo les da instrucciones: Filetio cerrará las puertas del patio y Eumeo entregará el arco al «mendigo» cuando llegue el momento.
De regreso a la sala, Eurímaco fracasa. Antínoo propone aplazar el certamen hasta el día siguiente y ofrecer un sacrificio a Apolo. Odiseo pide permiso para probar el arco; Antínoo se opone, pero Penélope insiste y Telémaco la envía a sus habitaciones. Eumeo entrega el arco a Odiseo. Éste lo examina con calma y lo tensa con facilidad, como un citarista que ajusta una cuerda nueva. Tras un trueno de Zeus, dispara la flecha, que atraviesa los ojos de las doce hachas.
Odiseo hace una seña a Telémaco, quien se arma y se coloca a su lado. El canto concluye así en el umbral de la matanza de los pretendientes.
Estructura y contenido
Véase también Odisea Ilíada Eneida Anexo:Figuras de la mitología griega
Notas
Referencias
Bibliografía adicional
Enlaces externos Proyecto Perseus, Perseus Digital Library (en inglés). «Odisea, Libro 21», texto griego original, traducción y herramientas de análisis.
Categoría:Literatura antigua de la guerra de Troya