La expedición al estrecho de Magallanes por parte de la corbeta peruana Unión, fue una acción militar efectuada entre los meses de julio a setiembre del primer año de la guerra. Su objetivo era la interceptación del vapor mercante británico Glengley y así evitar el transporte de suministros al esfuerzo bélico chileno. No obstante, este había zarpado un mes antes de la llegada de la Unión a Punta Arenas, dando un inconcluso resultado a la misión de la corbeta.
Antecedentes Durante las Correrías del Huáscar realizadas a finales de julio de 1879, específicamente la acción del 23 de dicho mes, se concretó la exitosa captura del vapor chileno "Rímac". Este hecho, propició la recolección de valiosa inteligencia que aseguraba la llegada de un vapor mercante inglés bajo el nombre de Glengley, que partió desde Liverpool cargado de suministros para el ejército chileno. Entre los que supuestamente se encontraban 10,000 rifles y varios cañones Krupp junto a sus respectivas municiones y otros pertrechos de guerra.
Con esta información, el alto mando peruano autorizó al contraalmirante Aurelio García y García para emprender un viaje hacia el Estrecho de Magallanes e interceptar dicha embarcación.
La expedición
El viaje al sur izquierda|miniaturadeimagen|279x279px|Aurelio García y García, comandante de la Segunda División Naval durante la expedición. La expedición partió desde el puerto de Arica, en la madrugada del 31, alrededor de las 3 AM. Para la parte de la tripulación, incluyendo al corresponsal del comercio; José R. Del Campo, el destino final del viaje se había mantenido en secreto y no les fue revelado hasta que se encontraron en alta mar. Desde un inicio el procedimiento del viaje hacia el sur fue hecho con extrema cautela y previa planeación, puesto que al realizarse en el invierno se buscaba el ahorro del combustible.
El viaje continuó con normalidad hasta el miércoles 13 de agosto, en el cuál la corbeta tuvo que atravesar un duro temporal cerca al Cabo Pilar, al cuál ingresaron, tiempo después ya se encontraban a las alturas del puerto de Churruca. Tras esto se continuó camino a la bahía Borja, a la cuál se ingresó. Aquí relata el corresponsal Del Campo que se encontraron con dos canoas tripuladas por los nativos de la Tierra del Fuego, las cuáles atracaron en la corbeta, por lo que la Unión les suministró ropa, galletas, tabaco y otros artículos. Tiempo después, se arribó al cabo Holanda, donde nuevamente se avistó una piragua tripuada por nativos fueguinos, los cuáles portaban una bandera chilena. Al detenerse la misma frente a la Unión, la tripulación les arrebató la bandera chilena y les otorgó una peruana en su lugar, además de proporcionales víberes y ropa.
El 15 de agosto se pasó en la bahía de San Nicolás, suministrandose en los puertos aledaños, continuando al día siguiente hacia Punta Arenas, llegando ese mismo día a las 14:00 horas. Poco antes de arribar en el puerto, avistaron un vapor alemán perteneciente a la línea naviera Kosmos, el Shakkarah. Sin embargo, como sus papeles estaban en regla, se les dejó partir.
Estancia en Punta Arenas miniaturadeimagen|Carlos Wood Ramírez, gobernador de la colonia chilena de Punta Arenas. Al fondear en Punta Arenas, la Unión mantuvo izada una bandera francesa. El gobernador de la colonia, Carlos Wood Ramírez, había dado orden al comandante del pontón Kate Kelloc de quemar todo el carbón que ahí se disponía en caso el buque avistado fuera enemigo, sin embargo debido a que la embarcación peruana mantuvo su bandera francesa por más de media hora, el comandante consideró oportuno dejar un guardia en su nombre y volver con Wood a preguntarle cual debía ser su accionar. En ese momento, un bote, enarborando aún bandera francesa, zarpó de la embarcación peruana, se acercó al pontón y tomo preso al guardían que ahí se encontraba. No fue hasta las 14:15 que el barco finalmente ondeó la bandera peruana.
La llegada de la Unión a la colonia chilena despertó profundo panico entre su población, quienes salieron corriendo a refugiarse en los cerros a las afueras del poblado. Los colonos extranjeros que se quedaron, comentaron que era por el temor a un posible bombardeo a la colonia. Eventualmente, tras una hora de haber fondeado en el puerto, un bote chileno arribó a la embarcación solicitando al comandante de la expedición que no ejerciera daño a la población. García y García le comunicó al gobernador de la colonia que "las armas del Perú no se emplean contra poblaciones indefensas", al menos no mientras se les proporcionara la posibilidad de comerciar diferentes suministros con los extranjeros que así lo dispusiesen. Wood en un inicio solamente permitió que se valieran del carbón del navío que ya habían capturado, pero que no suministraría ningún tipo de víveres y que cualquier desembarque sería rechazado.
García y García respondió que lamentaba mucho la contestación chilena, pero de que no permitirsele adquirir los víveres que ellos necesitaban no tendrían más opción que hundir toda embarcación que no fuera neutral. El vice-cónsul de la colonia chilena convenció al gobernador de que no traería ningún beneficio resistirse, y así Wood accedió a las demandas del buque peruano con la condición que solo comerciace con los extranjeros que así lo quisieran y que no hiciera daño alguno a la colonia, a lo que el peruano aceptó.
Aliviados, y en dicha confianza, los comerciantes arribaron al barco y entregaron los productos comprados por los peruanos, así mismo los habitantes les proporcionaron a la expedición los datos que se le solicitaron. De esta manera se enteró el contraalmirante que el transporte armado chileno Loa había llegado al puerto a finales de julio, estando ahí dos días hasta que avistó al vapor Glengley, con el cuál partio en convoy hacia Valparaíso. Además, notificaron que se había llevado los cañones que se habían plantado en la colonia cuando aún existía una posible amenaza de invasión Argentina a la misma.
El corresponsal del Comercio describe las defensas de la colonia notificando que contaba apenas con 40 hombres encargados de su defensa y unos cuantos cañones de 32 libras de anima lisa que se enontraban inutilizados y en estado de abandono en la plaza pública. También relata que dentro del puerto solamente se hallaba un pailebot bajo el nombre de Luisita (que se usó para transportar el carbón) y otras embarcaciones menores. Además del pontón del cuál se extrajo el carbón para el retorno.
Regreso al Perú Comprendiendo que no había más razón para que el navio se quedara en el poblado, los peruanos optaron por partir tres días tras su llegada, el 18 de agosto, fondeando en el puerto de San Nicolas. El día 20 la embarcación pasó por el cabo e isla Tamar, puerto Churruca, la boca de los canales de Smith y el cabo Parker. El día 25 se continuó navegando, aunque ahora con la maquina parada, y exclusivamente a vela debido a que el carbón se había agotado. A partir de aquí comenta Del Campo que sucedieron diversos temporales y otros incovenientes climáticos, que no pararon hasta el 5 de setiembre. Cuatro días después se avistó un barco, y temiendo los peruanos que fuese enemigo se le disparó un tiro de advertencia al cuál la embarcación respondió izando la bandera inglesa. Tras realizarse un reconocimiento y un abordaje al barco, se descubrió que era un mercante británico de nombre Lupita. El comandante de la embarcación proporcionó de periodicos chilenos a la tripulación peruana, donde se enteraron del levantamiento del bloqueo de Iquique. Además, la embarcación extranjera avisó que el gobierno chileno había enviado al O'Higgins para darle caza a la Unión.
Para las 12 horas del día siguiente los peruanos se encontraban frente a Antofagasta, aunque aún a gran distancia de las costas, por lo que no fue dos días después que se logró arribar al puerto, fondeando a las 10:30 de la mañana tras 45 días de expedición.
Consecuencias Esta comisión es tomada como una hazaña por la historiografía peruana, por el hecho de que un buque de la marina peruana atravesó toda la costa de Chile hasta el extremo sur del continente, no obstante la precariedad de sus elementos materiales en un osado periplo, aunque el viaje resultara infructuoso.
Referencias
Bibliografía
Wood, C. (19 de agosto de 1879). Parte de Carlos Wood sobre la Unión en Punta Arenas. Colonia de Magallanes - Comandancia de Armas. https://www.laguerradelpacifico.cl/PUM.htm García y García, A. (14 de septiembre de 1879). Parte del Comandante de la Unión Aurelio García y García. Comandancia General de la 2ª División Naval. https://www.laguerradelpacifico.cl/PUM.htm
Categoría:Guerra del Pacífico