La comparación entre el peronismo y el fascismo comprende la relación histórica, las diferencias y similitudes entre ambas ideologías. Esta surgió principalmente debido a la admiración de Juan Domingo Perón por la política y el liderazgo de Benito Mussolini, especialmente tras su estadía en la Italia fascista entre 1939 y 1941, aunque la relación entre esa admiración, la doctrina fascista y la doctrina peronista ha sido objeto de distintas interpretaciones históricas.
Contexto histórico La formación política y militar de Perón
Juan Domingo Perón desarrolló su carrera militar y política en un período marcado por la crisis del liberalismo, el ascenso de los movimientos nacionalistas, el fascismo italiano, el nazismo alemán, el comunismo soviético y la creciente incorporación de las masas a la vida política. En Argentina, estos fenómenos internacionales se combinaron con una crisis del régimen político de la Década Infame y con el crecimiento de distintas corrientes nacionalistas, antiliberales y anticomunistas. El historiador Juan Carlos Torre sostiene que la experiencia europea fue importante para la forma en que Perón interpretó posteriormente los problemas políticos argentinos.
Entre el 17 de febrero de 1939 y el 8 de enero 1941, Perón permaneció en Italia como parte de una misión militar, de por medio visitó otros países de Europa como Alemania, Francia, España, Hungría, Yugoslavia y Rusia. Durante su estadía estuvo destinado a unidades alpinas de Aosta y posteriormente se desempeñó en Roma como adjunto del agregado militar argentino. Su misión era oficialmente militar, y el artículo de Perfil que forma parte de las fuentes de este trabajo enfatiza precisamente ese carácter. En sus recuerdos posteriores Perón explicó que después de pasar por Alemania en 1940, donde según el no llegó a conocer a Adolf Hitler pero sí a escuchar uno de sus discursos, regresó a Italia y se dedicó a estudiar el fascismo y el nacionalsocialismo. Su interés no se limitó a las instituciones militares, el afirmó haber estudiado particularmente la organización social y político de la Italia fascista.
El regresó a Italia impresionado por las grandes movilizaciones de masas alrededor del liderazgo de Mussolini y por el corporativismo social, que interpretaba como una posible alternativa tanto al orden liberal como al comunismo. Perón no describió aquella experiencia simplemente como una observación de un régimen extranjero. En su propio relato señaló que había encontrado en el fascismo una cuestión que consideraba políticamente interesante.
Perón explicó que, a partir de aquello, comenzó a pensar en una forma política en la que el pueblo tuviera una participación activa dentro de la comunidad, en lugar de quedar separado del Estado. Su conclusión retrospectiva fue que aquel fenómeno podía conducir hacia una “verdadera democracia popular” y una “verdadera democracia social”.
La experiencia italiana debe situarse además dentro de un contexto internacional en el que el fascismo todavía constituía un modelo político relevante. Perón observó directamente una sociedad organizada bajo un régimen que pretendía integrar al Estado, al capital, al trabajo y a las organizaciones sociales. Esta experiencia sería posteriormente relacionada por distintos historiadores con algunas características de la política social y sindical que Perón desarrolló en Argentina.
Opinión de Perón sobre Mussolini Las cartas que Perón escribió desde Italia constituyen una de las principales evidencias para estudiar su opinión sobre Mussolini. En una de ellas, escrita durante su estadía italiana, Perón describió al líder fascista en términos claramente elogiosos:
En la misma correspondencia, Perón describió favorablemente determinados aspectos del funcionamiento del fascismo italiano. Escribió que la dirección del país estaba a cargo de una nueva clase, «el fascismo», que según él dirigía el capital, el trabajo y las fuerzas espirituales. También observó favorablemente la combinación entre capitalismo y trabajo organizado.
La valoración no se limitaba a Mussolini como individuo. En esas cartas, Perón llegó a definir al fascismo como un “gran movimiento espiritual contemporáneo” y como una reacción frente al materialismo que él asociaba con el comunismo, y expresó confianza en la capacidad de Mussolini para transformar Italia.
Otro pasaje particularmente significativo aparece en Yo, Juan Domingo Perón: Relato autobiográfico. Al recordar una entrevista que afirmó haber mantenido personalmente con Mussolini, Perón escribió:
Varios elementos que llamaron especialmente la atención de Perón: el liderazgo de Mussolini, la organización estatal, la movilización de masas, la disciplina y, particularmente, la forma en que el régimen buscaba organizar las relaciones entre trabajadores y empresarios. Juan Carlos Torre interpreta que Perón regresó de Italia «cautivado por las promesas del corporatismo social como alternativa al orden liberal y a la dominación comunista». Esta interpretación conecta directamente la experiencia italiana con la posterior preocupación peronista por integrar al movimiento obrero dentro del sistema político y social.
Esta cuestión también aparece en la política desarrollada por Perón desde la Secretaría de Trabajo y Previsión. Torre sostiene que Perón buscó combatir el crecimiento del comunismo mediante una estrategia doble: limitar su actividad y, al mismo tiempo, reducir las condiciones sociales que podían favorecer su expansión mediante mejoras laborales, sindicalización y negociación colectiva.
Aunque Perón reconoció posteriormente que había quedado "deslumbrado" por la personalidad de Mussolini, pero negó haber estado políticamente "enamorado" de él. Esto serviría para argumentar que la fascinación personal por Mussolini no demuestra por sí misma una adhesión completa a toda la doctrina fascista. Por lo tanto, existen dos elementos que deben mantenerse simultáneamente: la admiración de Perón por Mussolini está documentada, pero la interpretación de esa admiración, si constituye influencia, simpatía, aprendizaje político o adhesión ideológica, es objeto de discusión histórica.
Similitudes y diferencias entre el peronismo y el fascismo Similitudes Nacionalismo y crítica al liberalismo Tanto el fascismo italiano como el primer peronismo desarrollaron una fuerte crítica a determinados aspectos del liberalismo político y económico. Ambos otorgaron una importancia considerable a la nación, al Estado y a la idea de una comunidad política integrada. Loris Zanatta interpreta esta semejanza como parte de una familia más amplia de movimientos antiliberales y nacionalpopulares surgidos en sociedades de tradición cristiana católica.
Organización corporativa de la sociedad Otro punto de contacto es la importancia concedida a los cuerpos sociales, particularmente sindicatos y organizaciones profesionales. Zanatta sostiene que tanto el fascismo como el peronismo desarrollaron una concepción corporativa de la sociedad, aunque esto no significa que sus sistemas institucionales fueran idénticos. En su interpretación, la idea peronista de la «comunidad organizada» presenta semejanzas con el corporativismo fascista.
Liderazgo y movilización de masas También existen semejanzas en el papel otorgado al liderazgo personal y a la movilización política. Mussolini construyó un culto político alrededor de su figura, mientras que durante el primer peronismo la figura de Juan Domingo Perón y la de Eva Perón ocuparon un lugar central en la propaganda oficial y en la cultura política del régimen. El estudio de Ricardo Martínez Mazzola muestra que los opositores socialistas de la época señalaron precisamente estas características al comparar al peronismo con otros regímenes considerados totalitarios.
Anticomunismo El anticomunismo constituye otra coincidencia importante. Juan Carlos Torre interpreta buena parte de la política social de Perón como una estrategia destinada a impedir que el comunismo adquiriera influencia sobre el movimiento obrero, procurando resolver mediante reformas sociales algunas de las condiciones que podían favorecerlo.
El propio Perón, además, utilizó el concepto de «totalitarismo» para referirse al comunismo soviético. En un discurso de febrero de 1946 sostuvo que la dictadura del proletariado y la experiencia soviética eran totalitarias. El estudio de Martínez Mazzola destaca que, en ese contexto, el peronismo se presentaba discursivamente como enfrentado tanto al totalitarismo asociado con sectores de derecha como al comunismo de izquierda.
Diferencias La relación con la democracia Una diferencia importante es el papel que desempeñaron las elecciones. El fascismo italiano terminó estableciendo un régimen de partido único, mientras que el peronismo llegó al gobierno mediante elecciones y mantuvo un sistema electoral competitivo, aunque con fuertes restricciones y conflictos con la oposición.
El historiador José Carlos Chiaramonte considera que esta diferencia histórica es importante y rechaza equiparar directamente ambos regímenes aunque afirma que Perón llegó al poder a través de formas aparentemente democráticas, pero con fuertes características represivas internas al igual que Mussolini y Hitler. Loris Zanatta, en cambio, considera que el peronismo presentó fuertes tendencias hacia la unanimidad política y que Perón concebía al movimiento como algo más que un partido.
El papel del movimiento obrero El movimiento obrero tuvo un papel particularmente central en la formación del peronismo. La política de Perón desde la Secretaría de Trabajo y Previsión produjo una relación estrecha entre el Estado, los sindicatos y los trabajadores, que se convirtió en una de las bases sociales fundamentales del movimiento. Juan Carlos Torre destaca precisamente la transformación del movimiento obrero en el principal sostén del liderazgo político de Perón.
Esto no significa que el fascismo italiano careciera de apoyo popular u obrero. Loris Zanatta, de hecho, cuestiona la idea de que el fascismo italiano fuera simplemente un movimiento de clase media y destaca su carácter popular y movilizador. La diferencia está más bien en la forma concreta en que cada régimen estructuró su relación con el movimiento obrero.
La concepción declarada del Estado Existe una diferencia entre la concepción que Perón declaró públicamente y la estructura que sus críticos le atribuyeron. Un 26 de diciembre de 1944 Perón respondió explícitamente a quienes acusaban al gobierno revolucionario de ser fascista:
Esto no resuelve por sí mismo la discusión histórica, una autodefinición política no necesariamente coincide con el funcionamiento efectivo de un régimen, pero constituye una fuente primaria importante para conocer cómo Perón describía su propio proyecto.
Similitudes y diferencias entre el peronismo y el falangismo Similitudes El peronismo y el falangismo comparten una serie de elementos que permiten establecer una comparación: ambos se presentan como alternativas tanto al liberalismo como al marxismo, reivindican la justicia social, otorgan una importancia central al trabajo y subordinan el interés del capital a una concepción más amplia del bienestar social. Falange Auténtica identifica precisamente estos puntos como las principales coincidencias entre ambas doctrinas.
La similitud también puede observarse en la importancia otorgada a la organización social y a las relaciones entre trabajadores, capital y Estado a través de los sindicatos. En el caso del peronismo, esta cuestión estuvo vinculada a la experiencia europea de Perón y a su interés por el corporativismo italiano. Por tales motivos Falange Auténtica mantiene lazos formales de hermandad con el Movimiento Peronista Auténtico desde el año 2008.
Diferencias