El Acuerdo Básico Interconfederal (ABI) fue un acuerdo suscrito el 10 de julio de 1979 por la Unión General de Trabajadores (UGT) y la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), destinado a establecer principios básicos para el nuevo sistema de relaciones laborales de la España democrática.
El pacto fue uno de los primeros grandes acuerdos entre organizaciones sindicales y empresariales celebrados tras la Transición a la democracia y suele considerarse el comienzo de una etapa de concertación social en España. Entre sus principales objetivos se encontraban reforzar la autonomía de sindicatos y empresarios, reducir la intervención administrativa en la negociación colectiva y definir algunos de los derechos de representación sindical que posteriormente serían recogidos en el Estatuto de los Trabajadores.
Contexto
El ABI se firmó en un momento de transformación del sistema laboral español. Tras el reconocimiento de la libertad sindical y la aprobación de la Constitución española de 1978, se estaba elaborando un nuevo marco jurídico destinado a sustituir las instituciones laborales procedentes del franquismo.
Las primeras elecciones sindicales de la democracia habían consolidado a Comisiones Obreras (CCOO) y UGT como las principales organizaciones de trabajadores, mientras que la CEOE, fundada en 1977, se había convertido en la principal organización empresarial.
UGT y CEOE iniciaron entonces una estrategia de negociación bilateral destinada a establecer determinadas reglas de las relaciones laborales sin intervención directa del Gobierno. El acuerdo supuso así un reconocimiento mutuo de ambas organizaciones como interlocutores representativos.
CCOO no suscribió el pacto, en un contexto de diferencias entre las estrategias sindicales de las dos principales centrales.
Contenido
El acuerdo estableció principios generales sobre la negociación colectiva y los derechos sindicales. UGT y CEOE defendieron la autonomía de las partes negociadoras y propusieron reducir el papel de la Administración en la aprobación de los convenios colectivos, sustituyendo la homologación administrativa por su registro.
El ABI reconoció asimismo la posibilidad de que las representaciones sindicales participaran directamente en la negociación de los convenios, junto con los comités de empresa.
En materia salarial, las organizaciones firmantes aceptaron los criterios generales de política de rentas establecidos para 1979, pero previeron mecanismos de revisión salarial en caso de que la inflación superase las previsiones oficiales.
Consecuencias
El acuerdo influyó en la elaboración del Estatuto de los Trabajadores, aprobado en 1980. Parte de los principios acordados por UGT y CEOE fueron posteriormente incorporados al nuevo marco legal de las relaciones laborales.
El ABI constituyó además el comienzo de una serie de grandes acuerdos entre sindicatos, empresarios y, posteriormente, el Gobierno. El 5 de enero de 1980, UGT y CEOE suscribieron el Acuerdo Marco Interconfederal, que desarrolló con mayor detalle cuestiones salariales, de negociación colectiva y empleo.
En 1981 se alcanzaría posteriormente el Acuerdo Nacional sobre Empleo, en el que participaron ya el Gobierno, CEOE, UGT y CCOO.
Véase también
Concertación social en España
Referencias
Categoría:España en 1979 Categoría:Transición española Categoría:Unión General de Trabajadores de España Categoría:Acuerdos laborales en España Categoría:Confederación Española de Organizaciones Empresariales Categoría:I Legislatura de España