Trictrac (también escrito tric-trac o tric trac) es un juego de tablas de habilidad y azar, normalmente para dos jugadores, que se juega con dados en un tablero semejante al de backgammon, aunque el tablero propio de trictrac lleva agujeros en las bandas para marcar los agujeros de la partida. Llegó a ser el juego de tablas clásico de Francia.David Parlett, The Oxford History of Board Games, Oxford University Press, 1999, pp. 75–76 y 86. También está documentado históricamente en Austria, Dinamarca y Suecia.Christian Vanderheid, Neuestes Universal-Spielbuch, 1866; S. A. Jørgensen, Nyeste dansk spillebog, 1829; Konsten att spela kort-, boll-, tärnings- och brädspel, m.m., Lundequist, 1832.
A diferencia del backgammon o del chaquete, el objeto principal no es sacar cuanto antes las damas, sino obtener puntos por los janes, los plenos, las batidas verdaderas, las impotencias del adversario y otras situaciones regladas. Por eso una partida termina muchas veces antes de que se haya sacado dama alguna.
Su interés reside en el gran número de combinaciones, en la importancia de la decisión y en un reglamento particularmente minucioso y estable desde el siglo XVII. Su vocabulario es también muy abundante: el capítulo de «explicación de términos» de Fallavel contiene cerca de doscientas voces. En juego presencial exige atención continua de ambos jugadores, incluso cuando no tienen los dados, porque una misma tirada puede dar puntos a uno y al otro y porque cada cual arbitra las faltas y escuelas de su adversario.
Las atribuciones a Grecia y Roma y la etimología de «tres veces difícil» pertenecen a la tradición erudita de los tratados antiguos y no constituyen hoy una procedencia demostrada. La documentación conservada permite seguir con seguridad el trictrac reglamentado desde el siglo XVII;Euverte de Jollivet, sieur de Votilley, L’Excellent Jeu du Tricque-trac, París, 1656 (1.ª ed., 1634). su origen nacional exacto se considera incierto.
Historia y tradición erudita El trictrac parece haberse conocido por los antiguos, si es cierto que su nombre no se ha formado por onomatopeya derivada del ruido que hacen los dados, sino que se deriva de las dos palabras griegas τρίς τραχύς (tris tracus), que significan tres veces difícil de comprender y de jugar.
El abate Barthélemy, en su Viaje de Anacarsis, pretende que se practicaba en Atenas. También se dice que lo conocían los romanos, y lo denominaban duodena scripta o ludus duodecim scriptorum, según afirma Saumaise en un tratado particular, en que compara el trictrac antiguo con el trictrac moderno.
Pero la marcha de este juego ha debido de experimentar una infinidad de cambios antes de llegar al punto en que se halla hoy día entre nosotros. Probablemente se jugó primero a las damas rebatidas, que son de una gran sencillez y no presentan combinaciones; en seguida vino el chaquete, que apenas es más complicado y cuyas combinaciones son muy fáciles. Más tarde hubo de imaginarse el garanguet, el juego del gamón, y en último término el trictrac, reunión compuesta de todos los demás juegos de mesa, y cuya invención parece que data del siglo XV. Este último juego ha sufrido modificaciones, y sus reglas no se fijaron definitivamente hasta principios del reinado de Luis XIV, época en la que hizo furor entre las personas de viso y calidad. El poeta francés Regnard nos presenta a su jugador como poseído del demonio del trictrac, y un caballero de industria, doctor en todos los juegos, maestro de trictrac y gran escamoteador de dados a su gusto, de lo cual da lecciones por amor al arte. Por esta cita se ve que ya existían entonces profesores de la ciencia de corregir las equivocaciones de la fortuna por medio de dados cargados o emplomados (que es la misma cosa), como hoy los hay de la ciencia de enmendar y guiar la suerte mediante cartas preparadas o escamoteadas con destreza, o mediante ruletas mágicas de doble efecto para el banquero.
Los cambios acaecidos en las costumbres de la Corte al final del reinado de Luis XIV hicieron abandonar insensiblemente el trictrac, que permaneció sin embargo figurando como un juego de buena sociedad, y bajo su modificación, llamada trictrac escrito, conservó el favor de que gozaba en algunos salones.
Aunque fuese auténtica la etimología griega del trictrac, no querría decir que este juego sea muy complicado en su marcha; solo significaría que para jugarlo bien requiere mucho cálculo y presencia de espíritu.
Material y tablero
El tablero propio de trictrac se distingue de uno moderno de backgammon sobre todo por los agujeros de puntuación de las bandas y por un puente o listón central que no sirve para recibir damas batidas: en trictrac las batidas son virtuales. Los tratados antiguos recomendaban además el trictrac como tablero general para otros juegos de tablas, entre ellos el chaquete y el revertier.N. Guiton, Traité complet du jeu de trictrac, 2.ª ed. rev., París: Barrois l’Aîné, 1822.
El aparato de este juego se compone de:Bernard-Laurent Soumille, Le Grand Trictrac, París: de Hansy, 1766.Jean-Marc Fallavel, Le Jeu du Trictrac, ou les principes de ce jeu, París: Nyon, 1776.
Un tablero llamado trictrac, que es un tablero rectangular, con un reborde de 5 a 6 centímetros de altura, y está dividido en dos compartimientos iguales o tablasFrancés: compartiment, cada una de las dos mitades laterales del tablero; cada compartiment comprende dos tables o cuadrantes. por un listoncito ordinario menos grueso que los rebordes. Con frecuencia este tabique es doble, y está provisto de goznes en su parte superior, lo cual permite doblar una tabla contra otra por los bordes; de modo que, cuando se deja de jugar, puede cerrarse el trictrac como una caja. Esta especie de caja contiene las damas, los cubiletes, los dados, las chapas y las clavijas para marcar. De ordinario, el trictrac tiene detrás un tablero de ajedrez o de damas. Hay veinticuatro flechas o láminas triangulares incrustadas en el fondo negro del tablero y opuestas por las puntas. Estas flechas son alternativamente de dos colores diversos y que se destaquen bien el uno del otro y ambos del fondo; por ejemplo, blancas y verdes. Están colocadas de manera que las blancas de un lado estén siempre opuestas a las verdes del otro. En el borde y sobre la base de cada flecha hay un agujerito revestido de marfil; estos agujeros, en número de doce en cada lado, sirven para marcar lo que gana en el juego cada adversario. Además de estos veinticuatro agujeros, que corresponden a las flechas, hay otros dos o tres en cada uno de los otros dos bordes para poner las fichas de marcar que todavía no sirven; el tercero se usa para poner los candeleros cuando se juega de noche. Treinta grandes fichas llamadas damas, quince de las cuales son blancas y están destinadas a un jugador, y quince negras o verdes a disposición del otro. Las damas deben ser de un tamaño proporcionado al tablero, de tal manera que seis damas llenen con bastante exactitud el espacio ocupado por seis flechas. Dos cubiletes, uno para cada jugador. Deben tener el fondo lo suficientemente ancho para que los dos dados puedan dar vueltas con libertad y sin estorbarse el uno al otro. Se prefieren los cubiletes que de trecho en trecho tienen en su cavidad líneas transversales profundas, que imprimen a los dados un movimiento de rotación cuando se echan. Dos dados cúbicos, que los jugadores ponen cada uno por turno y por sí mismos en su respectivo cubilete, y que lanzan hacia la banda del trictrac opuesta a cada cual, después de agitarlos bien. Los puntos que marcan los dados después de caer sirven para determinar las flechas donde se deben poner las damas. Tres chapas, que son unas fichas o piezas redondas de marfil, mucho más pequeñas que las damas, y que sirven para marcar los puntos de cada jugador desde 2 hasta 10, después de lo cual se vuelven a dejar en el monte. En la figura 3 representamos las tres chapas de marcar. Las clavijas o fichas para marcar las partidas.La clavija se llama en francés fichet. Para jugar todas las modalidades se emplean cuatro pares, de colores diferentes; uno de los pares puede ser bicolor o de dos puntas para marcar simultáneamente dos cuentas. Estas fichas son unos cilindros o clavijas de marfil, madera o cualquiera otra sustancia, que se meten dentro de los agujeritos que hay en los bordes del trictrac. En el juego ordinario basta un par; el trictrac combinado necesita cuatro pares para distinguir sus dos cuentas y las suspensiones. Cinco chapas horadadas o corbatasFrancés: cravate; antiguamente también fraise. Es una arandela que se ensarta en una clavija. Una arandela lisa, una moneda perforada o aun un papel agujereado pueden sustituirla. para las modalidades que las requieren. El trictrac escrito usa ordinariamente una; el combinado puede necesitar hasta cinco. Un pequeño pabellón o bandera.Francés: étendard o pavillon. Sirve para indicar ciertas chapas o bredouilles que se conservan sin levantar el juego. Para el trictrac escrito y el combinado pueden añadirse cajas de fichas de juego de varios colores: jetones redondos (fr. jetons), fichas cuadradas de contrato (fr. contrats) y fichas mayores tradicionalmente llamadas fiches. Este material sirve para liquidar apuestas y cuentas y no debe confundirse con las tres chapas que marcan 2, 4, 6, 8 y 10 puntos sobre el tablero.
Reglas
Preparación y disposición inicial Los dos jugadores se colocan frente a frente el uno del otro, teniendo en medio el tablero del trictrac abierto de manera que la dirección del tabique vaya del uno al otro.
Cada cual reúne sus quince damas en tres pilas en el monte, talón o fondo.Talón, monte, fondo o pila: la primera flecha, donde al principio se apilan las quince damas, ordinariamente en tres montones de cinco. Francés: talon. Casi todas las reglas que se publican en la actualidad afirman que este talón se halla a la izquierda del jugador, lo cual es un error grave.
El talón es la flecha de la izquierda para un jugador y la flecha de la derecha para su adversario, porque es preciso que ambos talones estén el uno enfrente del otro.
Si se juega durante el día, se debe abrir el trictrac junto a una ventana o balcón, y apilar las damas en el lado opuesto a aquel de donde viene la luz; es decir, que si la luz viene por la derecha de un jugador y por la izquierda del otro, el primero forma el fondo en su primera flecha de la izquierda y el segundo en su primera flecha de la derecha, de manera que ambos talones se encuentren opuestos a la luz, para que esta les dé de lleno.
Por consiguiente, las damas de un color marchan así en una dirección opuesta a la dirección que llevan las damas del otro color, al paso que si los jugadores tienen los talones a su izquierda o a su derecha respectivas, como las reglas contemporáneas autorizan para hacerlo, las damas de los dos colores irán en la misma dirección, lo cual no daría el mismo resultado, puesto que cada jugador debe tratar de hacer que sus damas den la vuelta completa alrededor del tablero partiendo de su talón para terminar en la flecha opuesta a aquel.
Nosotros no admitimos, pues, otra manera de situar los talones sino colocándolos uno enfrente del otro; entonces cada jugador trata de dar la vuelta al tablero partiendo de su talón y acabando en el del adversario. En la figura 4 suponemos que la luz viene por la derecha del jugador, sentado en la parte baja del diseño, o sea del que juega con las damas blancas. Los dos talones se encuentran a la izquierda de este y uno frente a otro.
Si se juega con luz artificial, y se pone una bujía a cada lado del tablero, pueden convenir libremente los jugadores en qué lado se han de establecer los talones.
Cada pila se compone de cinco damas, cuyo número hemos inscrito en cada pila, como se ve en la figura adjunta.