La Batalla de Teotongo fue un enfrentamiento militar ocurrido en el año 1855 en el estado de Oaxaca, México, en el marco de la Revolución de Ayutla (1854-1855). Este combate es históricamente relevante por ser la primera acción militar de quien más tarde se convertiría en el general y presidente de México Porfirio Díaz, una de las figuras más importantes de la historia de México durante el Porfiriato.

Antecedentes

La Revolución de Ayutla El 1 de marzo de 1854, el coronel Florencio Villarreal y el general Juan N. Álvarez proclamaron el Plan de Ayutla en el estado de Guerrero. El movimiento se generó en contra de la dictadura de Antonio López de Santa Anna, que gobernaba con el título de Su Alteza Serenísima y mantenía un régimen conservador que perseguía a los liberales y mostraba hostilidad hacia los abogados. La lucha se realizó con el objeto de establecer un gobierno republicano y democrático.

La huida de Porfirio Díaz de Oaxaca Porfirio Díaz, que había estudiado leyes en el Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca, se vio involucrado en actividades revolucionarias. Durante el plebiscito convocado por Santa Anna, votó públicamente por Juan Álvarez, lo que motivó que se girara orden de aprehensión en su contra. Fue avisado oportunamente por Serapio Maldonado, agente de policía conocido suyo, y logró escapar.

Díaz huyó de Oaxaca acompañado de Esteban Aragón, un hombre valiente y enérgico que se había ofrecido para seguirle. Ambos rompieron el cerco policial y emprendieron camino hacia la Mixteca, donde se encontraba el movimiento revolucionario.

Incorporación a las fuerzas de Herrera En la Mixteca, Díaz se incorporó a las fuerzas de José María Herrera, quien había proclamado la revolución en Huajuapan. Herrera contaba con muy poca gente, en su mayoría indios monteros casi desarmados, provistos de machetes y otros instrumentos de agricultura. Díaz, que había realizado estudios de estrategia y táctica militar, convenció a Herrera de hacer las cosas a su manera.

El enfrentamiento Fuerzas enfrentadas Según el relato de las Memorias de Porfirio Díaz, las fuerzas eran muy desiguales:

Rebeldes: Apenas unas 30 escopetas. El resto de los hombres llevaba hachas, machetes, garrochas y otras herramientas de labranza.

Gobierno: Una columna comandada por el teniente coronel Canalizo, del 4.° de Caballería, con aproximadamente 80 a 100 soldados de caballería y 50 infantes.

Desarrollo de la acción Díaz dispuso que esperaran en la cañada de Teotongo al teniente coronel Canalizo, que venía a atacarlos. Previó que los soldados, cansados y sedientos, se detendrían en un aguaje que había en la cañada para beber agua.

Horas antes del combate, Díaz ordenó aflojar muchas piedras en el cerro y sujetarlas con trancas para hacerlas rodar en el momento adecuado. Apostó a sus pocos hombres en lugares estratégicos. Como había previsto, los soldados de infantería se detuvieron en el aguaje para beber agua, mientras la caballería siguió su camino. En ese momento, los rebeldes abrieron fuego y simultáneamente soltaron la avalancha de piedras.

El ataque causó muchas bajas: muertos, heridos y el resto de los soldados huyó despavorido.

Resultado El combate fue una victoria táctica para los rebeldes. Sin embargo, inmediatamente después de la acción, también se dispersó la gente de Huajuapan. Díaz, acompañado de Aragón y de un hombre llamado Rivera, siguió su camino y llegó esa noche a Tlaxiaco.

Según el relato posterior, el cura Manuel Márquez recibió noticias de que las fuerzas del gobierno se habían dado por derrotadas, y después llegaron personas de Teotongo para preguntar qué hacer con los heridos y los caballos que habían quedado en el campo.

Relevancia histórica El combate de la Cañada de Teotongo es históricamente relevante por varias razones:

Fue el primer combate del Porfirio Díaz, quien desde un principio demostró valor, audacia e inteligencia para sus campañas militares.

Marca el punto de partida de una trayectoria que lo llevaría a participar en la Guerra de Reforma, la intervención francesa y finalmente a la presidencia del país.

Es parte del movimiento que derrocó a Santa Anna y abrió el camino a las reformas liberales que culminarían en la Constitución de 1857.

La Revolución de Ayutla finalizó el 9 de agosto de 1855 con el triunfo de los liberales. Santa Anna, derrotado y humillado, abandonó el país. El general Juan Álvarez se convirtió en presidente provisional de México, y Benito Juárez regresó del exilio para ser nombrado Ministro de Justicia.

Consecuencias Carácter de la victoria El enfrentamiento tuvo un resultado peculiar: fue una victoria táctica de los rebeldes, que lograron causar graves bajas y poner en fuga a las fuerzas gubernamentales. Sin embargo, los propios rebeldes se dispersaron inmediatamente después, lo que impidió convertir la acción en un triunfo estratégico de mayor alcance.

Referencias

Bibliografía Fuentes primarias

(Memorias conservadas por el Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM).

Fuentes secundarias

Enlaces externos

La Revolución de Ayutla - INEHRM

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