Jesús Ignacio Velasco Zuazola (Vitoria, 1932 o 1933-ibidem, 10 de enero de 1980) fue un militar español, comandante del arma de Caballería y jefe del Cuerpo de Miñones de Álava, asesinado por la organización terrorista ETA militar en Vitoria en 1980.

Su asesinato tuvo una especial repercusión política debido a su condición de responsable de la policía foral alavesa y al momento en que se produjo, pocos meses después de la aprobación del Estatuto de Autonomía del País Vasco de 1979. El presidente del Consejo General Vasco, Carlos Garaikoetxea, consideró el atentado una advertencia de la violencia que podía dirigirse contra la futura policía autónoma vasca.

Biografía

Velasco Zuazola nació en Vitoria y siguió la carrera militar, alcanzando el empleo de comandante del arma de Caballería del Ejército de Tierra.

En torno a 1974 asumió la jefatura del Cuerpo de Miñones de Álava, una policía foral dependiente de la Diputación Foral de Álava, por lo que llevaba aproximadamente seis años al frente del cuerpo cuando fue asesinado.

Los Miñones de Álava constituían una institución policial histórica de carácter foral. En el momento del asesinato de Velasco se encontraba en proceso de desarrollo el nuevo marco autonómico vasco establecido por la Constitución española de 1978 y el Estatuto de Autonomía aprobado en 1979, que contemplaba la creación de una policía autónoma.

Estaba casado con Ana María Vidal-Abarca y tenía cuatro hijas. Vidal-Abarca desarrollaba también actividad política y era en aquel momento vicepresidenta de Alianza Popular en Álava.

Asesinato

En la mañana del 10 de enero de 1980, Velasco acompañó en automóvil a dos de sus hijas, Begoña e Inés, de dieciséis y doce años respectivamente, al colegio de las Ursulinas de Vitoria. Tras dejarlas en las proximidades del centro escolar, continuó su trayecto hacia su despacho en la Diputación.

Poco antes de las nueve de la mañana, cuando circulaba por la calle Ramiro de Maeztu, un taxi ocupado por varios miembros de ETA se situó junto a su vehículo. El taxi había sido robado aproximadamente una hora antes a punta de pistola.

Dos de sus ocupantes descendieron del vehículo. Uno de ellos se aproximó al automóvil de Velasco y disparó contra él, causándole heridas mortales. Los autores huyeron posteriormente en el taxi.

Velasco, que acababa de cumplir 47 años, falleció como consecuencia de los disparos. La autoría del atentado fue atribuida a ETA militar.

Reacciones

El asesinato provocó numerosas reacciones de condena entre las instituciones y partidos políticos vascos. Su condición de jefe de los Miñones dio al atentado una significación particular en un momento en el que comenzaba a desarrollarse institucionalmente la autonomía vasca.

El presidente del Consejo General Vasco, Carlos Garaikoetxea, calificó el asesinato como un «crimen execrable» y un desafío al pueblo vasco. Garaikoetxea señaló asimismo que el atentado parecía anticipar la violencia que podía dirigirse contra la policía autónoma prevista en el Estatuto de Autonomía.

El Partido Nacionalista Vasco, el Partido Socialista de Euskadi, Euskadiko Ezkerra, Unión de Centro Democrático y otras fuerzas políticas condenaron el atentado. La Diputación Foral de Álava acordó declarar tres días de luto oficial en la provincia.

Los empleados de la Diputación difundieron también un comunicado de condena en el que destacaron su condición de jefe de los Miñones y su vinculación con la institución foral.

Funeral

El entierro tuvo lugar el 11 de enero de 1980 en Vitoria. A los actos asistieron, entre otras autoridades, el ministro de Defensa, Agustín Rodríguez Sahagún, y el capitán general de la VI Región Militar, Luis Álvarez Rodríguez.

Sus restos fueron depositados en el panteón familiar del cementerio de Santa Isabel de Vitoria.

Los actos se desarrollaron en un ambiente de tensión debido a la sucesión de atentados terroristas que se estaba produciendo en aquellos años. Durante el entierro se registraron gritos y consignas de distinto signo, aunque la ceremonia transcurrió sin incidentes graves.

Investigación y condenas

Diversos miembros de ETA fueron posteriormente juzgados por su participación en el asesinato.

Ignacio Arakama Mendia fue condenado como cooperador necesario a 28 años de reclusión mayor, mientras que José Ramón López de Abechuco Liquiniano fue condenado a 18 años de reclusión mayor.

Moisés Izar de la Fuente Martínez de Arenaza y Pedro Manuel González Alonso fueron condenados a seis años de prisión menor cada uno en calidad de cómplices. Otro de los acusados, Lorenzo Ayestarán, huyó a Venezuela.

Los condenados fueron asimismo obligados a indemnizar a los herederos de Velasco Zuazola.

Consecuencias familiares

Tras el asesinato, su esposa y sus cuatro hijas abandonaron el País Vasco y se trasladaron a Madrid.

En febrero de 1981, poco más de un año después del atentado, Ana María Vidal-Abarca fundó junto con Sonsoles Álvarez de Toledo e Isabel O'Shea la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT), una de las principales organizaciones españolas dedicadas a la representación y asistencia de las víctimas del terrorismo.

Vidal-Abarca desarrolló posteriormente una prolongada actividad relacionada con el reconocimiento de las víctimas de ETA y presidió la Fundación Víctimas del Terrorismo entre 2004 y 2005.

Véase también Anexo:Asesinatos cometidos por ETA desde la muerte de Francisco Franco

Referencias

Categoría:Nacidos en Vitoria Categoría:Fallecidos en Vitoria Categoría:Militares de Álava Categoría:Militares de España del siglo XX Categoría:Víctimas mortales de ETA Categoría:Asesinatos en España en 1980