El Friso del Arco de la Universidad de Concepción es un relieve escultórico en piedra realizado por el escultor argentino Mario Ormezzano, emplazado sobre el acceso principal del Arco Universidad de Concepción, en el Ciudad Universitaria de Concepción. Fue inaugurado en 1950 y posee aproximadamente tres metros de altura y doce metros de longitud.
La obra desarrolla un programa alegórico relacionado con el conocimiento y la actividad universitaria. Su composición incorpora personajes de la mitología griega, entre ellos Atenea y Pegaso, junto con figuras humanas asociadas a distintas áreas del saber. Estos personajes transmiten simbólicamente los dones del conocimiento a un grupo de jóvenes, quienes ofrecen representaciones de disciplinas como la ciencia, el arte, la medicina y la arquitectura a una figura femenina que personifica a la ciudad de Concepción.
El friso forma parte de la composición arquitectónica de Arco de la Universidad de Concepción, diseñado por Edmundo Buddenberg y Gabriela González de Léniz. La documentación planimétrica del proyecto conserva una representación preliminar de la composición escultórica fechada en 1947, anterior a la ejecución definitiva de Ormezzano.
Historia
El friso se originó en el contexto de la construcción de la nueva Escuela de Medicina de la Universidad de Concepción. El proyecto arquitectónico fue desarrollado por Edmundo Buddenberg y Gabriela González de Léniz, luego de resultar seleccionados en el concurso nacional organizado por la Universidad de Concepción en 1946. El edificio fue concebido como un gran pórtico de acceso al campus y ajustó su volumetría al esquema urbanístico que Karl Brunner había propuesto para la ciudad universitaria durante la década de 1930.
La construcción del conjunto se desarrolló entre 1948 y 1951. Su cuerpo central funcionó como una puerta monumental que prolongaba el eje urbano proveniente de la calle Janequeo hacia el interior del recinto universitario. Se describe al edificio como dos volúmenes laterales unidos por un cuerpo central que conforma el pórtico y señala que la fachada hacia la calle Chacabuco fue complementada mediante el relieve de Mario Ormezzano.
Antecedentes y diseño preliminar miniaturadeimagen|Plano detalle de la fachada del Arco en donde se incluye un previo al Friso La documentación arquitectónica conservada en el Archivo Luis David Cruz Ocampo permite observar que la incorporación de una composición escultórica sobre el pórtico estaba contemplada antes de la ejecución definitiva del friso. Una lámina de 1947 correspondiente a la fachada oriental del Arco hacia calle Chacabuco presenta, sobre el gran vano de acceso, una representación figurativa esquemática situada en el espacio posteriormente ocupado por la obra de Ormezzano.
La propuesta representada en la lámina corresponde a una formulación previa a la obra terminada. Debido al carácter esquemático del dibujo y a la ausencia de documentación que atribuya específicamente esta primera representación a Mario Ormezzano, el plano constituye principalmente una fuente para conocer la evolución del diseño arquitectónico y la temprana integración entre escultura y arquitectura.
Ejecución
La realización definitiva del friso estuvo a cargo del escultor argentino Mario Ormezzano. La obra fue terminada e inaugurada en 1950, mientras todavía se desarrollaba la construcción del conjunto arquitectónico.
La incorporación del relieve transformó la superficie superior del pórtico en el principal elemento figurativo de la fachada. Su posición sobre el acceso permitió integrar el programa artístico a la función urbana del edificio como entrada a la ciudad universitaria.
Descripción
El friso presenta una composición horizontal de aproximadamente doce metros de longitud y tres metros de altura, ejecutada en piedra. Las figuras aparecen dispuestas de manera continua sobre el plano superior del gran vano central del Arco, formando una escena alegórica que se extiende a lo largo de la fachada.
A diferencia de una escultura exenta, la obra se encuentra integrada directamente a la arquitectura. El relieve ocupa el campo rectangular situado sobre el pórtico y establece un contraste entre el carácter figurativo y volumétrico de las esculturas y las superficies predominantemente blancas y geométricas del edificio.
La composición reúne figuras humanas, personajes mitológicos y diferentes objetos simbólicos. Sus personajes se articulan como parte de una narración continua cuyo tema central es la transmisión del conocimiento y su relación con las disciplinas desarrolladas por la Universidad.
Programa iconográfico
La interpretación institucional difundida por la Universidad de Concepción identifica en el friso un relato basado en la transmisión simbólica del conocimiento. Dentro de la composición aparecen personajes de la mitología griega, particularmente Atenea y Pegaso, asociados en esta lectura a la inteligencia y al conocimiento.
Los dones provenientes de estas figuras son recibidos por un conjunto de jóvenes, hombres y mujeres, que representan a la comunidad vinculada al conocimiento. A continuación, las figuras presentan diferentes ofrendas asociadas a disciplinas universitarias, entre ellas la ciencia, el arte, la medicina y la arquitectura.
El relato culmina en una figura femenina que, representa a la ciudad de Concepción, destinataria de los conocimientos y disciplinas desarrollados en el ámbito universitario. De esta manera, la composición vincula la actividad académica con el territorio en el cual fue fundada la Universidad.
Esta lectura transforma al friso en una representación alegórica de la relación entre conocimiento, universidad y ciudad. Otras publicaciones han sintetizado su significado como una representación del "espíritu creador" de la institución. centro|sinmarco|650x650px
Integración con la arquitectura
La posición elevada del relieve permite que la obra sea visible desde la calle Chacabuco y actúe como coronamiento visual del acceso. Su escala responde a las dimensiones monumentales del vano y refuerza el carácter representativo del edificio como puerta de entrada a la Universidad.
El conjunto arquitectónico fue desarrollado con un lenguaje descrito por estudios de arquitectura local como sencillo y severo, en el que se combinaron elementos modernos con una composición monumental. Dentro de esa estructura, el friso constituye el principal elemento figurativo y establece una relación entre arquitectura, escultura y función institucional.
La incorporación de la obra en el punto de transición entre la ciudad y el recinto universitario refuerza además su lectura simbólica: el conocimiento representado en el relieve se proyecta hacia la ciudad al mismo tiempo que la composición recibe a quienes ingresan al campus.
Documentación y estudio
El friso ha sido documentado en investigaciones sobre el desarrollo urbano y arquitectónico de la Universidad de Concepción. Una reproducción de la obra aparece en el libro El campus de la Universidad de Concepción: su desarrollo urbanístico y arquitectónico, de Jaime García Molina, publicado en 1995. Memoria Chilena, de la Biblioteca Nacional de Chile, conserva el registro de dicha lámina bajo el título «Mural de Mario Ormezzano en el Campus de la Universidad de Concepción».
La denominación «mural» utilizada en esa fuente convive con la de «friso» empleada por la propia Universidad de Concepción y por el Archivo Luis David Cruz Ocampo, que describen la obra específicamente como un relieve realizado en piedra.
Valor artístico y patrimonial
El friso constituye uno de los principales elementos artísticos asociados al acceso histórico de la Universidad de Concepción. Su emplazamiento sobre el Arco relaciona la obra con uno de los hitos arquitectónicos y urbanos más reconocibles de la ciudad universitaria.
Su valor se vincula tanto a su condición de obra escultórica como a su integración dentro de un proyecto arquitectónico concebido para articular la relación entre la ciudad de Concepción y el campus. La continuidad entre arquitectura y escultura forma parte de la configuración monumental del antiguo edificio de la Escuela de Medicina y de su función como puerta de acceso a la Universidad.
El Arco y el friso se encuentran dentro del Campus Central de la Universidad de Concepción, declarado Monumento Nacional en la categoría de Monumento Histórico mediante el Decreto n.º 393 de 2016.
El reconocimiento patrimonial del campus comprende el conjunto urbano y arquitectónico histórico en el que se emplaza la obra, concebido como una ciudad universitaria y caracterizado por la relación entre sus edificios, espacios públicos, áreas verdes y obras artísticas.
Referencias
Categoría:Universidad de Concepción Categoría:Esculturas de Chile Categoría:Esculturas de 1950 Categoría:Relieves Categoría:Monumentos Históricos de la Región del Biobío