Juan Lorenzo Castro (Buenos Aires, gobernación del Río de la Plata, 1762 - provincia de Buenos Aires, Provincias Unidas del Río de la Plata, después de 1826) fue un estanciero, hacendado, comerciante, funcionario y miliciano argentino, que fue guarda del Resguardo de Rentas de Buenos Aires en 1797, compró en 1802 los derechos de estacia en la cercanía del fuerte de Chascomús, hizo donativos diversos desde 1806 para la reconquista y defensa de su ciudad ante las invasiones inglesas, luego fue elegido por el Cabildo de Buenos Aires como agrimensor en 1807 y primer alcalde de hermandad del nuevo partido de Chascomús en 1808, separado de esta manera del de Magdalena durante la época virreinal rioplatense, fue reelegido en 1809 y en 1810, y después de la Revolución de Mayo a la cual también hizo donaciones, continuó en el puesto medio año más, pero debido a dos litigios judiciales tuvo que renunciar, aunque finalmente tuvieron sentencias favorables en 1813, y posteriormente otra vez fue reelegido en 1818 y en 1819.
En el corto mandato del gobernador Balcarce durante la Anarquía del Año XX, lo apoyó como capitán-comandante de escuadrón de Blandengues de la frontera sur en su contrarrevolución unitaria, pero fue derrotado en Ranchos y el gobernador finalmente devolvió el mando a Sarratea, por lo que Castro pidió la separación del sevicio como miliciano y se le fue concedido, pero siguió comprometido con la educación de los niños y la defensa de Chascomús contra los malones aborígenes de manera activa y mediante donaciones en metálico. Al cambiar su residencia a Buenos Aires, fue nombrado de manera interina como juez de paz de la parroquia de Monserrat en 1823 y también en 1825.
Biografía hasta las invasiones inglesas
Juan Lorenzo Castro y Rodríguez nació en 1762 en la ciudad de Buenos Aires, capital de la gobernación del Río de la Plata que formaba parte como una entidad autónoma dentro del Virreinato del Perú. Sin bien se desconocen sus orígenes familiares, su padre tendría el apellido Castro y su madre el de Rodríguez y el trato que recibía Lorenzo en los escritos de la época era el de un hidalgo colonial.
En 1777 se creó el nuevo Virreinato del Río de la Plata y una vez aprobada la defensa de la región meridional de la gobernación bonaerense el 30 de mayo de 1779, por parte del virrey rioplatense Juan José de Vértiz y Salcedo, el capitán Pedro Nicolás Escribano de la compañía de Blandengues de Buenos Aires, fundó el fuerte San Juan Bautista en la orilla norte de la laguna de Chascomús, a cuyo lado se formó un pueblo con capilla atendida por el cura Mateo Sosa y alrededor se instalaron varias estancias agropecuarias.
Una de ellas fue concedida en el mismo año por la Corona española en el rincón del Salado, o sea al sur de la desembocadura del río en la bahía de Samborombón al militar retirado Clemente López de Osornio, primer alcalde de hermandad del pago de Magdalena en 1766, que pasaría a llamarse «Rincón de López» e incluía a la abandonada reducción Concepción de los Pampas de las misiones jesuitas del Sur (1740-1753), y que pasaba a depender del pago de Magdalena.
De esa forma surgió la nueva línea de fortificaciones gubernamentales que quedó concluida en 1781, la cual constaba de los fuertes de Salto, de San José de Luján, el ya nombrado de Chascomús, el de Monte, de San Francisco de Rojas y los fortines de Lobos, de Nuestra Señora del Pilar de los Ranchos, de Navarro, de San Claudio de Areco y de Melincué.
Tras la paz acordada en 1790 por el virrey Nicolás del Campo, II marqués de Loreto, con los aborígenes de la frontera sur, se fijó como línea divisoria entre ellos y los cristianos el río Salado, a excepción de la estancia «Rincón de López» que había heredado Agustina López de Osornio y quien en este año se casó con el capitán León Ortiz de Rozas, por lo que la población indígena gozaba del control de la llanura pampeana. En 1795 el pueblo de Chascomús contaba con una capilla atendida por el cura Judas Tadeo de la Poveda y unos 200 habitantes.
Aparece documentado Juan Lorenzo Castro como guarda del Resguardo de Rentas de Buenos Aires desde el 15 de febrero de 1797. En la región meridional de la gobernación, el hacendado Julián Martínez de Carmona se aventuró en fundar su estancia Dos Talas al sur del río Salado en 1798, siendo contemporáneo a la construcción del fortín Las Víboras cerca del río de Ajó que desemboca en la bahía de Samborombón, para evitar los desembarcos extranjeros y el contrabando.
Con la relativa seguridad de los fuertes, Castro compró en mayo de 1802 a José García —que a su vez lo había adquirido de los herederos del vecino fundador Juan Trillo— los derechos de una estancia de 5.800 ha de extensión en el entonces distrito de Chascomús, por lo que pasó a ser aspirante a propietario rural y productor ganadero.
Hacia 1804 también se hizo comerciante, principalmente de cueros, ya que en dicho año se lo registró pagando las alcabalas. Desde el 15 de marzo de 1805, Lorenzo Castro está documentado como fiel estanquero de la frontera de Chascomús.
Ocurrida la primera invasión inglesa de Buenos Aires el 24 de junio de 1806 y la rendición de la ciudad el día 27, comenzó la reconquista porteña en principio liderada por el español Martín de Álzaga, gracias a las contribuciones de muchos argentinos como el bonaerense Juan Lorenzo Castro, que donó 108 novillos, y peninsulares como el vasco Francisco Asensio de Lezama, afincado en Salta que donó 100 pesos, el salario y uniforme de un soldado desde el mes de marzo, entre otros más.
Ante el riesgo de que volvieran, Castro donó 500 novillos el 22 de enero de 1807, al igual que otros también, para la futura defensa de la ciudad. Finalmente ocurrió la segunda invasión inglesa de Buenos Aires el 5 de julio y fue resistida debido a los liderazgos del virrey Santiago de Liniers y el alcalde Álzaga que gracias a los donativos de algunos ciudadanos habían logrado reunir un ejército de 9000 milicianos, logrando la capitulación inglesa el día 7.
Alcalde de hermandad de Chascomús y la revolución porteña El Cabildo de Buenos Aires formado por los alcaldes de primer voto Martín de Álzaga y Esteban Villanueva de segundo voto y los regidores Manuel Ortiz Basualdo, Martín José de Monasterio, entre otros, nombró el 15 de diciembre de 1807 como agrimensores para el distrito de Chascomús a ocho personas bajo juramento para delimitar al futuro partido. A cada dos se les dio una determinada labor para mayor control, a Simeón Manuel Peralta y Martín Cáceres para llevar las banderas, a Juan Castellanos y Martín Alcaraz para llevar las cuerdas, a Francisco Chico y Camilo Islas como apuntadores y a Juan Lorenzo Castro y José O. Lujanes como contadores de mesura. El 22 de diciembre Castro como agrimensor informó adonde iban a estar los límites del nuevo partido.
El 1 de enero de 1808, durante el mandato del reelecto alcalde de primer voto Martín de Álzaga y Matías Cires de segundo voto, con los regidores del cabildo porteño, como el citado Monasterio y otros, eligieron a Juan Lorenzo Castro como primer alcalde de hermandad del partido de Chascomús, por lo que como límite en el río Samborombón fue separado del partido de Magdalena, que formaba parte de la superintendencia de Buenos Aires en el virreinato rioplatense.
En este año el hacendado Esteban Márquez también se aventuró en las pampas y erigió el casco de su estancia El Carmen al abrigo del fortín Las Víboras del Ajó, y por otro lado, el muy joven Juan Manuel Ortiz de Rozas y López de Osornio pasó a adminitrar la estancia Rincón de López de su madre, la cual se transfería a la jurisdicción del nuevo partido.
Hacia febrero del mismo año, el incipiente alcalde de hermandad Lorenzo Castro también inauguró su propia pulpería en el pueblo de Chascomús, diversificando así su labor comerciante y al mismo tiempo, coincidió con un bando del virrey Santiago de Liniers de cerrarlas a las diez de la noche, pero él como autoridad local ordenó hacerlo al toque de retreta, una hora antes, pero algunos pulperos no acataban ninguna normativa.
En marzo de 1808 fue falsamente acusado de robar cueros a los vecinos y luego también fue él mismo quien denunció dos veces a hacendados de Chascomús de robar lo mismo y también ganado.
A altas horas de la noche del 26 de noviembre, vecinos del pueblo y otros pulperos llamaron al entonces comandante del fuerte Juan Andrada para que interviniese ante la infracción de la pulpería de Castro, atendida por un mozo que estaba a cargo del negocio, con mesas de juego y una gran asistencia de clientes.
Cuando se personó el alcalde de hermandad, si bien lo acusaron de estar en una habitación contigua y que al increpar al mozo, salió a defenderlo con una arma blanca —según lo relatado por los testigos contrarios, quienes en abril de 1809 serían tildados de borrachos y de tener una mala reputación en la comunidad— el alcalde Lorenzo Castro negó que estuviese presente y alegó que él estaba con el respetado Mariano Fernández y responzabilizó al mozo de la infracción y animó al comandante que lo reprendiera.
Al mismo tiempo, sin repercutir en su reputación, Castro fue reelegido sucesivamente como alcalde de hermandad de Chascomús el 1 de enero de 1809 hasta el 11 de enero de 1810, año que siguió en el puesto por sustituir al electo Liborio Rivero que se excusó en ocuparlo. El 17 de mayo, cuando Castro estaba junto a Antonio Martínez fueron atacados con un cuchillo por el pardo Miguel de los Ríos, ya que los supuso europeos y les tenía aversión, por lo que fue apresado por el sargento mayor de la plaza. Por entonces el pueblo tenía unos 800 habitantes, la zona rural unos 600 y al sur del río Salado vivían unos 350 cristianos.
Luego de la Revolución de Mayo que separó a las Provincias Unidas del Río de la Plata del Imperio español, el alcalde de hermandad Lorenzo Castro continuó en su cargo y donó a la causa libertadora 50 reses adonde se le señalara para contribuir al auxilio de la Expedición a las Provincias Interiores, pero le sugirieron dejar el puesto el 27 de noviembre, debido a los citados litigios judiciales con vecinos del partido que tuvo que afrontar. Lo sucedió en el cargo Domingo de Lamadrid.
Expansión hacia el sur del Salado y fin de litigios judiciales
Cuando en 1811 se reconoció a los Ortiz de Rozas López de Osornio como propietarios de la estancia «Rincón de López», otros valientes hacendados también se atrevieron a fundar las suyas al sur del río Salado, como Gregorio Domínguez que erigió el casco de su estancia cerca de la laguna del Hinojal, Miguel González de Salomón al este de las tierras de Carmona y Domingo de Lamadrid que estableció la estancia de Monsalvo. También unos marinos mercantes británicos con permiso bonaerense, los hermanos escoceses Tomás y José Gibson, compraron El Carmen al hacendado Márquez y pasó a ser conocida como estancia Los Yngleses que seguiría bajo el abrigo del fortín Las Víboras del Ajó por dos décadas más.
Además en este mismo año pasó por Chascomús el cabildante porteño Francisco Hermógenes Ramos Mejía en compañía de cuatro hombres de confianza de su estancia Los Tapiales de Buenos Aires y el baquiano criollo José Luis Molina, que le haría de traductor con los aborígenes, y se trasladó al sur del río Salado hasta la laguna Kaquel Huincul, y en sus cercanías compró 64 leguas cuadradas de tierras a los pampas araucanizados de los caciques Negro, Ancafilú y Neukapan por 10.000 pesos de plata que equivalían en la época a 588 onzas de oro, lo que prueba que los indígenas pampeanos las utilizaban, y también las volvería a comprar al Estado.