El Complejo Vistahermosa es un conjunto residencial situado en el barrio de Vistahermosa, en la ciudad española de Alicante. Proyectado por el arquitecto Juan Antonio García Solera en 1962 y finalizado en 1966, constituye una de las obras más representativas de la arquitectura residencial moderna desarrollada en Alicante durante la segunda mitad del siglo XX.

El complejo fue promovido por la Caja de Ahorros del Sudeste de España, posteriormente Caja del Mediterráneo (CAM), como una urbanización destinada a la clase media y concebida como un barrio autosuficiente, con viviendas, equipamientos educativos, religiosos, comerciales, deportivos y amplias zonas ajardinadas.

Historia

El proyecto fue redactado por Juan Antonio García Solera en 1962, dentro del marco de la Ley de Viviendas de Renta Limitada, y las obras concluyeron cuatro años más tarde, en 1966.

En el momento de su construcción el complejo se encontraba en las afueras de Alicante, junto a la carretera de Valencia (actual avenida de Denia), configurándose como un barrio satélite dotado de servicios propios para reducir la dependencia del centro urbano.

Su planteamiento urbanístico constituyó una innovación para la época al integrar en una única actuación viviendas, equipamientos y espacios libres, favoreciendo la convivencia vecinal y la separación entre el tráfico rodado y los itinerarios peatonales.

Arquitectura

El Complejo Vistahermosa está considerado una de las principales manifestaciones del denominado racionalismo levantino. El conjunto se adapta a la topografía mediante plataformas escalonadas, pasarelas cubiertas, pérgolas, escaleras y jardines que articulan los distintos edificios.

El proyecto contemplaba la construcción de unas 400 viviendas distribuidas en diferentes tipologías: cinco torres de dieciséis plantas, cuatro bloques de diez plantas y diez bloques de cinco plantas.

Las cinco torres constituyen el elemento más característico del conjunto. Su planta adopta una forma trilobulada o de «molino de tres aspas», permitiendo disponer tres viviendas completamente exteriores por planta, sin paredes medianeras entre ellas y con ventilación e iluminación natural en todas las estancias.

Todas las edificaciones se orientan hacia el sur para optimizar el soleamiento, mientras que la diferencia de alturas evita que los edificios proyecten sombra unos sobre otros.

Los edificios emplean principalmente ladrillo visto de tonos claros, chapados de mármol de Borriol, carpinterías de madera pintadas en blanco y persianas mallorquinas, materiales característicos de la arquitectura desarrollada por García Solera durante las décadas de 1960 y 1970.

Los espacios exteriores combinan pavimentos de baldosa hidráulica y piedra caliza, integrándose con las zonas ajardinadas que constituyen uno de los rasgos distintivos del conjunto.

Urbanismo

Desde su origen, el complejo fue concebido como una unidad urbana autónoma con capacidad para albergar aproximadamente 1.900 habitantes.

El programa incluía, además de las viviendas, un centro comercial con supermercado y doce locales, un edificio parroquial, un colegio, un centro social, cafetería, instalaciones deportivas, pistas de tenis, piscina, zonas infantiles y amplios jardines interiores.

Uno de los aspectos más innovadores del proyecto fue la separación completa entre la circulación rodada y la peatonal. El tráfico de vehículos se resolvió mediante una vía perimetral con calles sin salida para acceder a los edificios, mientras que el interior quedó reservado para una red de caminos peatonales comunicados mediante pérgolas y espacios cubiertos.

Referencias

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