miniaturadeimagen|Puerto de Nieuwpoort en 1934 Los pescadores flamencos en Mar del Plata fueron un grupo de inmigrantes procedentes de diversas localidades de la costa de Flandes Occidental (Bélgica), especialmente Nieuwpoort, La Panne y Ostende, que se establecieron en el puerto de Mar del Plata entre 1949 y 1952. Varias de sus embarcaciones fueron acondicionadas y partieron desde el puerto de Ostende, principal centro pesquero de la región.
Los inmigrantes introdujeron embarcaciones de mayor autonomía y experiencia profesional en la pesca del mar del Norte, incorporándose a un proceso más amplio de transformación de la actividad pesquera argentina que incluyó el desarrollo de la pesca de altura, la exploración de nuevos caladeros y la expansión del mercado de pescado fresco.
Antecedentes La pesca marítima comercial argentina experimentó un importante crecimiento durante las décadas de 1930 y 1940. El puerto de Mar del Plata se consolidó como el principal centro pesquero del país gracias al desarrollo de una flota integrada en gran medida por inmigrantes italianos y sus descendientes, dedicados principalmente a la pesca costera y al abastecimiento de la industria conservera.
Durante la Segunda Guerra Mundial aumentó considerablemente la demanda internacional de productos pesqueros, especialmente aceite de hígado de tiburón, utilizado como fuente de vitamina A. Este proceso favoreció inversiones en el sector y estimuló la modernización de la flota pesquera argentina.
Finalizada la guerra, las políticas económicas impulsadas por el gobierno argentino buscaron diversificar el consumo alimentario mediante el aumento de la producción y comercialización de pescado fresco. El Segundo Plan Quinquenal contempló el fortalecimiento de la industria pesquera y la incorporación de nuevas tecnologías para incrementar las capturas y mejorar su distribución.
Origen y partida desde la costa flamenca + Primeros pesqueros flamencos llegados a la Argentina Embarcación Partida de Ostende Llegada a Mar del Plata Vredeman Marzo de 1949 1949 Frans Nyville Noviembre de 1949 Enero de 1950 Montreal Noviembre de 1949 Enero de 1950 Los pescadores que se establecieron en Mar del Plata procedían de distintas localidades de la costa de Flandes Occidental, especialmente Nieuwpoort, La Panne y Ostende. Las principales redes familiares procedían de Nieuwpoort, mientras que varias de las embarcaciones utilizadas en la emigración partieron del puerto de Ostende.Entrevista a Rolando Hindrickx emitida en el programa Latitud 0, el 15 de julio 2026 por www.radioalma.be, FM 101.9 de Bruselas
Los pescadores de Nieuwpoort, La Panne y otras pequeñas localidades costeras eran contratados también en el puerto de Ostende, y los armadores podían matricular sus embarcaciones indistintamente en uno u otro puerto. Las relaciones familiares, laborales y comerciales extendían de este modo las redes migratorias a lo largo de la costa flamenca.
Después de la Segunda Guerra Mundial, algunos armadores belgas utilizaron las indemnizaciones recibidas por la incautación de sus embarcaciones para adquirir antiguos dragaminas, que fueron posteriormente acondicionados como pesqueros en un astillero de Ostende. Entre esos barcos se encontraban el Vredeman, el Frans Nyville y el Montreal.
El Vredeman zarpó de Ostende con destino a Buenos Aires en marzo de 1949. El Frans Nyville y el Montreal partieron juntos en noviembre del mismo año y llegaron a la Argentina a comienzos de enero de 1950. Antes del viaje, sus propietarios se asociaron en la empresa Pescadores Unidos, creada con el propósito de desarrollar la actividad pesquera en la Argentina.
Los inmigrantes no constituían, por lo tanto, un grupo originario exclusivamente de una sola ciudad. Algunos pertenecían a familias procedentes de Nieuwpoort o La Panne que, antes de emigrar, residían o trabajaban en Ostende. Esta movilidad era habitual dentro de la comunidad pesquera de la costa flamenca.
Empresas y armadores
La inmigración de pescadores flamencos hacia Mar del Plata no consistió únicamente en el traslado de trabajadores especializados, sino también en la instalación de armadores y empresarios que procuraron reproducir en la Argentina la organización empresarial desarrollada en la costa belga.
Antes de emprender el viaje, los propietarios de los pesqueros Vredeman, Frans Nyville y Montreal constituyeron en Bélgica la sociedad Pescadores Unidos, con el propósito de desarrollar actividades pesqueras en la Argentina. La empresa organizó la adquisición y el acondicionamiento de las embarcaciones, así como el traslado de tripulaciones y familias hacia Mar del Plata.
Las embarcaciones habían sido adaptadas como pesqueros en un astillero de Ostende, luego de que varios armadores utilizaran las indemnizaciones recibidas por la pérdida de sus barcos durante la Segunda Guerra Mundial para adquirir antiguos dragaminas. Esta circunstancia permitió disponer de buques de mayor porte y autonomía que los utilizados habitualmente por buena parte de la flota costera argentina de la época.
La empresa constituyó uno de los primeros intentos de trasladar a la Argentina una organización pesquera integrada, en la que armadores, capitanes y tripulaciones compartían vínculos familiares, profesionales y comerciales originados en la costa de Flandes Occidental. Según Mirta Masid, estas redes de confianza facilitaron tanto la financiación de las embarcaciones como la contratación de personal y la continuidad de las actividades pesqueras una vez establecidos en Mar del Plata.
En los años siguientes se incorporaron nuevos armadores procedentes de Bélgica. Entre ellos se destacó Gabriel Van Iseghem, quien arribó a Mar del Plata en 1952 acompañado por una flota de varios pesqueros, contribuyendo a consolidar la presencia flamenca en la industria pesquera local.Redes flamencas en Mar del Plata: Una aventura que comienza en Nieuwpoort (1950-1960), por Mirta Masid, Eetudios migratorios latinoamericanos, Año 18, N* 54, 2004
Incorporación a la industria pesquera miniaturadeimagen|Puerto de Mar del Plata La llegada de los pescadores flamencos coincidió con un período de expansión de la actividad pesquera marplatense. En esos años el puerto recibía inversiones destinadas a aumentar la producción de pescado para abastecer tanto el mercado interno como las crecientes posibilidades de exportación. La experiencia profesional de los inmigrantes belgas les permitió incorporarse rápidamente a la actividad como armadores, capitanes y empresarios pesqueros.
Según José Antonio Mateo, entre 1949 y 1952 se establecieron en Mar del Plata dos empresas pesqueras de origen belga y una de origen español que introdujeron embarcaciones preparadas para realizar campañas de pesca de mayor duración que las habituales hasta entonces.
A diferencia de gran parte de la flota fresquera tradicional, cuyos barcos regresaban diariamente al puerto, estas embarcaciones podían permanecer varios días en el mar y operar a mayores distancias de la costa, ampliando considerablemente las zonas de explotación pesquera.
Innovaciones tecnológicas Uno de los principales aportes de los inmigrantes flamencos fue la incorporación de tecnologías y métodos de trabajo desarrollados en la pesca del mar del Norte.
Las embarcaciones utilizadas poseían mayor autonomía, mejores condiciones de navegación y equipamiento moderno para la época. Algunas disponían de ecosondas, instrumentos que permitían conocer la profundidad del fondo marino y facilitar la localización de áreas favorables para la pesca.
La experiencia adquirida durante generaciones en la pesca marítima europea también permitió aplicar nuevas formas de organización de las campañas pesqueras, optimizando la planificación de los viajes, el trabajo de las tripulaciones y el aprovechamiento de las capturas.
Los historiadores han señalado que estas innovaciones no sustituyeron inmediatamente a las prácticas existentes, sino que coexistieron durante varios años con la flota tradicional marplatense, integrada principalmente por pescadores de origen italiano y español.
Desarrollo de la pesca de altura miniaturadeimagen|Merluza argentina, Merluccius hubbsi La mayor autonomía de los buques permitió explorar zonas alejadas del litoral que hasta entonces habían sido escasamente explotadas por la flota argentina.
Diversos estudios históricos atribuyen a las campañas realizadas por embarcaciones de origen belga un papel importante en la localización y explotación de nuevos bancos de merluza argentina (Merluccius hubbsi), especie que posteriormente se convertiría en uno de los principales recursos de la pesca comercial argentina.
Entre las embarcaciones vinculadas con esta inmigración se encontraban los pesqueros Montreal y Flandria, mencionados por las investigaciones históricas como ejemplos de la incorporación de barcos de concepción más moderna para la época.
No obstante, los investigadores coinciden en señalar que el desarrollo de la pesca de altura respondió a un conjunto de factores, entre ellos las políticas públicas de promoción de la actividad, la expansión del mercado, la incorporación de nuevas inversiones y la participación de empresarios e inmigrantes de diversos orígenes.
Expansión del mercado de pescado fresco La ampliación de las zonas de pesca coincidió con los esfuerzos del Estado argentino por incrementar el consumo de pescado fresco.
Durante la primera mitad de la década de 1950 aumentaron significativamente las capturas de merluza, lo que puso de manifiesto la necesidad de desarrollar una infraestructura adecuada para conservar y distribuir la producción. Entre los principales problemas figuraban la escasez de plantas frigoríficas, la insuficiencia de vagones refrigerados y las dificultades para transportar rápidamente el pescado hacia los grandes centros urbanos.
Las investigaciones de José Antonio Mateo indican que la incorporación de embarcaciones de mayor autonomía y el descubrimiento de nuevos caladeros contribuyeron a incrementar la disponibilidad de pescado fresco para el mercado interno, favoreciendo el crecimiento de la industria pesquera marplatense durante las décadas siguientes.
Aunque la transformación de la actividad pesquera fue el resultado de múltiples procesos económicos y tecnológicos, diversos autores consideran que la experiencia aportada por los pescadores flamencos constituyó uno de los elementos que facilitaron la transición desde una pesca predominantemente costera hacia otra de mayor escala y alcance geográfico.
Legado La inmigración de pescadores flamencos constituyó uno de los episodios más singulares de la inmigración belga especializada hacia la Argentina durante la segunda mitad del siglo XX. A diferencia de otros movimientos migratorios europeos, estuvo integrada principalmente por familias con amplia experiencia profesional en la pesca marítima, que continuaron desarrollando esa actividad tras su establecimiento en Mar del Plata.
Los estudios históricos coinciden en señalar que la incorporación de estos inmigrantes favoreció la difusión de conocimientos técnicos y formas de organización del trabajo propias de la pesca del mar del Norte, contribuyendo al proceso de modernización que experimentó la industria pesquera argentina durante las décadas de 1950 y 1960.
Con el paso de los años, las familias flamencas se integraron plenamente en la sociedad marplatense. Sus descendientes continuaron participando en empresas pesqueras, actividades portuarias y organizaciones vinculadas al sector marítimo, formando parte del desarrollo económico de la ciudad.
Si bien la evolución de la pesca de altura respondió a múltiples factores —entre ellos las políticas públicas, la incorporación de nuevas tecnologías, el crecimiento del mercado interno y las inversiones privadas—, la historiografía especializada reconoce que la llegada de pescadores procedentes de Nieuwpoort representó una contribución significativa dentro de ese proceso.