La Escuela Superior de Bibliotecarias, en catalán Escola Superior de Bibliotecàries, fue una institución de enseñanza creada en Barcelona en 1915 para la formación del personal femenino destinado a trabajar en la Red de Bibliotecas Populares, más tarde Red de Bibliotecas Municipales de la Diputación de Barcelona, que estaba en proceso de creación. Los estudios se estructuraron en tres años, y las clases comenzaron el 3 de noviembre de 1915 en el edificio del Reloj de la Escola Industrial de Barcelona, con solo ocho chicas matriculadas. Desde su primera promoción de 1918 hasta 1973, el número de diplomadas alcanzó el número de 651.

La Escuela Superior de Bibliotecarias funcionó con este nombre hasta 1974, cuando pasó a llamarse Escuela de Bibliología y se abrió también al personal masculino. Actualmente, los estudios reciben el nombre de Gestión de Información y Documentación Digital y continúan en la Facultad de Información y Medios Audiovisuales de la Universidad de Barcelona. alt=De izquierda a derecha: Maria Roca, Montserrat Fàbregas, Consol Pastor (de pie), Dolors Hostalrich, Anna Ribalta y Maria Rossell|miniatura|Alumnas de la primera promoción (1918) de la Escola Superior de Bibliotecàries tomando el té. Una vez graduada la primera promoción de bibliotecarias, en 1918, empezó a funcionar la Red de Bibliotecas Populares. Dicha red, junto con la Escuela formó parte de la obra de cultura y proyecto educativo de la Mancomunidad de Cataluña presidida por Enric Prat de la Riba.

Historia miniatura|Eugeni d'Ors, fundador y segundo director de la Escuela (monumento en Madrid, de Frederic Marès).

1915-1924: desde la fundación hasta la primera crisis El proyecto inicial de la Escuela fue obra de Eugeni d'Ors, que también la dirigió entre 1919 y 1920. Los requisitos de entrada eran: ser mujer, tener 17 años cumplidos y superar un examen de ingreso de conocimientos equivalentes al bachillerato. Los estudios duraban tres años. Se impartían materias técnicas, como: bibliología, bibliografía, clasificación de las ciencias; y otras de cultura general y humanidades, como: latín, teoría e historia de la cultura, historia del arte, geografía, principios y desarrollo de las ciencias físicas y naturales. miniatura|1916-1917? Las alumnas de las dos primeras promociones de la Escola Superior de Bibliotecàries en un aula con el profesor Lluís Segalà Con la Columbia University School of Library Service (1887-1992) fundada por Melvil Dewey como antecesora en Estados Unidos, la Escola de Bibliotecàries fue la primera escuela de biblioteconomía como tal creada en Europa. Durante más de cincuenta años fue también la única en España, hasta que en 1967 el romanista Álvaro d’Ors, hijo del fundador, creó en la Universidad de Navarra una Escuela de Bibliotecarias de carácter privado, que solo funcionó hasta 1977. Su directora fue Nuria Orpí Prat, diplomada por la Escola Superior de Bibliotecàries. Como antecedente existió también la Escuela Superior de Diplomática (1856-1900), que en 1894 ofrecía clases especiales a bibliotecarias y archiveras, con una duración de dos cursos de ocho meses cada uno.

La Escola de Bibliotecàrias contó con un profesorado ilustre, a menudo vinculado al Institut d'Estudis Catalans, que contribuyó a darle prestigio entre las instituciones culturales. Además de Eugeni d'Ors, formaron parte del cuerpo docente Jordi Rubió y Balaguer (profesor desde 1915 y director entre 1930 y 1939) Lluís Nicolau de Olwer, Manuel de Montoliu, Pompeu Fabra, Lluís Segalà, Rafael Campalans, Ramon d'Alòs-Moner, Ferran Valls Taberner y Marçal Olivar Daydí, entre otros. Maria Lois y Consol Pastor Martínez fueron las primeras mujeres profesoras de la Escuela, a partir del curso 1919-1920.

1924–1930: disolución y continuidad En 1924, al ser suprimida la Mancomunidad, la Escuela fue disuelta por orden del dictador Miguel Primo de Rivera, integrando al año siguiente sus estudios en los de la Escuela Profesional de la Mujer. Se destituyó a la mayoría del profesorado si bien Lluís Segalà continuó como director. Jordi Rubió y Balaguer y Eduard Toda también siguieron vinculados a ella.

Entre octubre de 1924 y 1930, la Escuela tuvo dos sedes. Primero estuvo en la planta baja del Palacio de la Generalidad, entonces sede de la Diputación de Barcelona y de la Biblioteca de Cataluña, en la calle del Bisbe. Al final del curso 1927–28 se trasladó a la Casa de los Canónigos, sede de la Escuela Profesional de la Mujer, ocupando una salas de la planta baja y la planta principal. En 1928, se nombró a Consol Pastor Martínez bibliotecaria de la Escuela. Desde abril de 1930 hasta el final del verano de ese mismo año fue director Alexandre Galí i Coll, justo para terminar el curso académico con normalidad y gestionar la disolución de la Escuela Superior para la Mujer en junio de 1930.

En 1930 retornaron parte de los profesores de la etapa 1915-1924. Para las asignaturas generales estaban: Rafael Campalans, Feliu Elias, Jaume Massó, Manuel de Montoliu, Lluís Nicolau d’Olwer, Marçal Olivar Daydí, Joan Petit, Carles Riba, Ferran Soldevila, Miquel Vintró y Joaquim Xirau. Para las asignaturas especializadas: Ramon d’Alòs-Moner, Pere Bohigas y Jordi Rubió, con Justa Balló Salvà y Encarnació Ribas como profesoras auxiliares.

1930-1939: Consolidación del proyecto educativo miniatura|1933. Fotografía de grupo de las alumnas de la XVI promoción (1933) de la Escola de Bibliotecàries Proclamada la Segunda República y restablecida la Generalitat de Catalunya, las bibliotecas se reunifican y adscriben a la Dirección Técnica de Bibliotecas Populares, a cargo de Jordi Rubió, con el ambicioso proyecto de crear bibliotecas populares en las poblaciones de más de 6000 habitantes y filiales que hicieran llegar libros a pueblos más pequeños.

La finalidad de la Escuela era formar profesionales para su red de bibliotecas en expansión: para presentarse a la oposición en sus convocatorias se requería el título de la Escuela de Bibliotecarias. En 1937, la Escuela se instaló en los locales de la planta baja del Hospital de la Santa Cruz, donde debía instalarse también la Biblioteca de Cataluña.

1939-1972: Adaptación a la dictadura y nueva etapa Finalizada la Guerra Civil en 1939, se castellanizó el nombre a Escuela de Bibliotecarias y pasó a depender de la Diputación Provincial de Barcelona. Muchos profesores se exiliaron o fueron represaliados, los planes de estudio cambiaron y se limitó el espíritu innovador de la Escuela. Del profesorado anterior sólo continuaron Bohigas y Montoliu.

A partir de los años sesenta, se incorporaron muchas profesionales: bibliotecarias en activo o que habían ejercido hasta entonces se dedicaron a la docencia. Así, Carlota Pomès i Coll, Maria Antonieta Cot i Miralpeix, Maria Serrallach Julià, o Teresa Boada; y posteriormente Teresa Rovira i Comas, Núria Amat i Noguera, Carme Mayol Fernández, Nora Vela y Asunción Estivill Rius. También fueron profesores Amadeu J. Soberanas, Jordi Rubió Lois, Miquel Coll i Alentorn o Joaquim Molas.

1973-1982: Modernización y progreso a Escuela Universitaria En 1973, Rosalia Guilleumas y Brosa se convirtió en la primera mujer en dirigir la Escuela, sustituyendo a Felipe Mateu Llopis. Comenzó una etapa de renovación caracterizada por la mejora del sistema bibliotecario y se actualizó el plan de estudios, adaptándolo a la realidad profesional. Se inició también un largo proceso para conseguir el reconocimiento oficial de los estudios y la adscripción a la Universidad de Barcelona. En 1974 se cambió el nombre a Escuela de Bibliología y se inició también un largo proceso de negociación para conseguir el reconocimiento oficial de los estudios y la integración de la Escuela en la Universidad de Barcelona. Se abrió también la posibilidad de cursar los estudios a los hombres.

La postura del propio Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos no era unánime respecto a la oficialidad de las enseñanzas de biblioteconomía. Además, diversos intelectuales reivindicaron mediante una carta a mediados de los años setenta que la Escuela permaneciera bajo la Diputación de Barcelona y, en cualquier caso, adscrita pero nunca integrada en la Universidad de Barcelona. Encabezaba la carta Jordi Rubió y Balaguer (esposo de Rosalia Guilleumas y antiguo director de la Escuela), junto a Pere Bohigas, Miquel Coll y Alentorn, Joaquín Molas, Salvador Espriu, José María Ainaud de Lasarte, Rafael Jiménez de Parga y José Trueta Montserrat, entre otros.

Agrupación Escuela de Bibliotecarias En 1931, se creó la Agrupación Escuela de Bibliotecarias: una asociación profesional que agrupaba a las alumnas y las bibliotecarias salidas de la Escuela. En 1936 pasó a ser solo de bibliotecarias en ejercicio, con el nombre de Agrupación Profesional de Bibliotecarias de Cataluña, adherida a la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas. Ambas desaparecieron en 1939 por el inicio de la dictadura.

En la década de 1960, un grupo de bibliotecarias presentó en el Gobierno Civil un anteproyecto de estatutos para crear una asociación profesional y se les denegó. En 1972, al aprobarse la Ley de Asociaciones, se presentó de nuevo y así, en 1974, se creó la Asociación de Antiguas alumnas de la Escuela de Bibliotecarias, cambiando el nombre más tarde a Asociación de Bibliotecarias. En 1978, ya en democracia, la Asociación protagonizó una manifestación para reivindicar el reconocimiento de la titulación y rechazar la integración del personal de la Sección Femenina de Falange Española en las bibliotecas de Cataluña. En 1981 cambió de nombre de nuevo a Asociación de Bibliotecarios de Cataluña, antecesora del Colegio Oficial de Bibliotecarios-Documentalistas de Cataluña (COBDC).

Rosalía Guilleumas: Integración universitaria En 1978 se publicó el decreto de creación de los estudios aunque no se oficializaron hasta 1981, cuando se publica en el BOE el plan de estudios indicativo, elaborado bajo la dirección de Rosalia Guilleumas, que marcó los planes de estudios largamente en toda España. En 1982, la Escuela inicia la Diplomatura y se convierte en un centro adscrito a la Universidad de Barcelona a efectos académicos, con el rango de escuela universitaria, siendo la primera en España. Este éxito puede atribuirse a Rosalia Guilleumas, porque hasta entonces se consideraba que las enseñanzas nuevas debían surgir de la propia Universidad y no de escuelas administrativamente al margen.

Sin embargo, como habían reclamado los intelectuales catalanes, la Escuela permaneció bajo la tutela de la Diputación de Barcelona. Las circunstancias políticas de los años ochenta y noventa no favorecieron los traspasos de competencias de instituciones entre las administraciones. Por esta razón, la integración formal del centro en la Universidad no se produjo hasta enero de 1999.

A lo largo de su mandato como directora de la Biblioteca de Cataluña, Guilleumas promovió mecanizar la petición de documentos, así como la incorporación del depósito legal, a partir de 1976, y la adquisición, por compra o donación, de fondos de gran valor patrimonial. En abril de 1980 participó en la creación del Patronato de la Biblioteca de Cataluña, encabezado por el presidente de la Generalitat, que en aquel momento era Josep Tarradellas.

En el período entre 1944 y 1976, la Escuela publicó la revista científica Biblioteconomía, destinada a difundir la investigación y la actividad de su profesionales, tanto profesorado como exalumnas que trabajaban en otros lugares.

Dirección de la Escuela A lo largo de su historia, la Escuela estuvo dirigida por: Joan Palau i Vera (1915-1919) Eugeni d'Ors i Rovira (1919-1920) Lluís Segalà i Estalella (1921-1930) Alexandre Galí Coll (1930) Jordi Rubió i Balaguer (1930-1939) José María Núñez Jover (1939, director interino) Ferran Valls i Taberner (1939-1942) Felip Mateu i Llopis (1943-1971) Josep Donadeu i Cadafalch (1971-1973)