Pedro González, conocido como «Periquillo», fue un bandolero y contrabandista natural de Lobeznos, en la tierra de Puebla de Sanabria (Zamora), activo en el interior de la Corona de Castilla a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, durante el reinado de Carlos IV. Compañero de Antonio Barroso «el Chafandín», fue calificado por las autoridades como un «terror de Castilla», célebre por la duración de su carrera y por haber dado muerte a «el Pollo», el bandolero que poco antes había asesinado a Chafandín.
Origen Pedro González era natural de Lobeznos, en la tierra de la Puebla de Sanabria, aunque estaba casado y avecindado en Cevico de la Torre (Palencia). Según los escritos que tanto él como su mujer, Ángela Aguado, dirigieron a Carlos IV para solicitar el indulto, había vivido siempre de vender lencería por los pueblos cercanos al suyo hasta que la decadencia de los tiempos le hizo perder el escaso caudal que tenía, lo que lo empujó al contrabando y al bandolerismo.Archivo Histórico Nacional, Consejos, leg. 49.583.
Actividad y cuadrilla Periquillo actuó en coalición con algunos de los bandoleros castellanos más notorios del momento —Vicente Abad «Coquillo», los hermanos Tapia, Anselmo Bermejo o Gasparón—, y muy especialmente junto a «el Chafandín» y «el Pollo». Compaginó el salteamiento de caminos con el contrabando de géneros y de tabaco, que traficaba hacia y desde Portugal y vendía en plazas como Ávila o Peñaranda. Sus golpes se dirigían con frecuencia contra párrocos y pequeños conventos, hasta el punto de que, según un testimonio de la época, el solo nombre de Periquillo bastó para que algunos clérigos abandonaran sus iglesias. Entre sus asaltos documentados figuran el de Bustillo de Chaves, el 6 de julio de 1799, junto a Chafandín y otros, y el de la casa señorial de un marqués en Castromonte (Valladolid), la madrugada del 11 de junio de 1801, uno de los pocos en que el propio titular noble y su hijo se hallaban presentes.
La muerte de «el Pollo» El 23 de noviembre de 1800, «el Pollo» (Manuel Fernández) mató a su compañero Chafandín cerca de Valbuena de Duero. Dos días después, hallándose la cuadrilla en el monte de la Espina (Valladolid), Periquillo atravesó de un disparo por la espalda la cabeza de «el Pollo»; su cuerpo fue llevado al cercano monasterio cisterciense de la Santa Espina para darle sepultura. Tras estos hechos, los pocos miembros que quedaban se separaron y la cuadrilla se disolvió.
Persecución Periquillo fue uno de los bandoleros más buscados de Castilla. El obispo y otras autoridades llegaron a solicitar apoyo militar para perseguirlo a él y a Chafandín, y se organizaron comisiones secretas que ofrecían el indulto a antiguos compañeros a cambio de capturarlo, sin éxito. Un episodio ilustrativo de la connivencia entre contrabandistas y resguardos lo protagonizó una ronda que, anunciando que iba a prenderlo, lo dejó escapar tras avisarle; alguno de sus miembros había llegado incluso a transportar un alijo con el propio caballo de Periquillo. Mientras su mujer pedía clemencia al rey, el presidente de la Chancillería de Valladolid reclamaba para él un castigo ejemplar que alcanzara «hasta los países más remotos» adonde había llegado su fama.
Véase también Bandolerismo en Castilla El Chafandín Vicente Melero El Rey de los Hombres Bandolerismo
Referencias
Bibliografía
Categoría:Bandoleros de España Categoría:Historia de la provincia de Zamora Categoría:España en el siglo XVIII