La destrucción del edificio al-Jalaa ocurrió el 15 de mayo de 2021 en la ciudad de Gaza, cuando las fuerzas militares israelíes arrasaron el complejo debido a su presunto uso por parte de Hamás durante la crisis israelí-palestina de 2021. La presencia de militantes palestinos dentro del edificio ha sido afirmada por Israel, pero negada por los periodistas que trabajaban allí. Las autoridades israelíes afirman que poseen pruebas que respaldan sus acusaciones, pero aún no han compartido ninguna de ellas públicamente. El evento generó una controversia significativa en todo el mundo, ya que el edificio albergaba oficinas de Al Jazeera, Associated Press y otros medios de comunicación.
Israel emitió advertencias a los ocupantes del edificio con anticipación, lo que permitió que fuera evacuado de manera segura; nadie resultó herido ni murió en el bombardeo.
Edificio El edificio tenía 11 pisos de altura y albergaba oficinas y unos 60 apartamentos residenciales.
Destrucción El 15 de mayo, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) atacaron el edificio al-Jalaa en Gaza, entre cuyos ocupantes se encontraban Al Jazeera, Associated Press, Ernst & Young y otros medios de comunicación. Según los informes, los encargados de la planificación del ataque israelí no sabían que el edificio albergaba a medios de comunicación extranjeros. A las 13:40, el Shin Bet y las FDI comenzaron a realizar llamadas telefónicas y enviar mensajes de texto a los civiles, incluidos los periodistas que se sabía que estaban en el edificio, advirtiéndoles que evacuaran ante un ataque inminente. Poco después, dos o tres misiles impactaron en la parte superior del lugar como parte de la táctica de aviso israelí conocida como «golpe en el tejado». El propietario del edificio se puso en contacto con funcionarios israelíes para intentar cancelar el ataque, mientras que los periodistas respondieron alertando a las FDI de que necesitaban más tiempo para retirar sus equipos del edificio. Una vez alertada, la inteligencia militar de Israel respondió que no disponía de información relativa a la presencia de medios extranjeros en la torre al-Jalaa. Tras deliberar sobre la nueva información durante una hora, las autoridades militares israelíes decidieron proceder con el ataque bajo el argumento de que, a su juicio, Hamás estaba utilizando la presencia de los periodistas como escudo humano. El edificio fue alcanzado por tres misiles.
Las FDI afirmaron que albergaba activos de la inteligencia militar de Hamás. Associated Press, que había utilizado el edificio durante 15 años, declaró que nunca habían visto a Hamás en el inmueble. El 16 de mayo, Israel afirmó que había mostrado a los Estados Unidos pruebas de que Hamás operaba dentro del edificio. El secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony Blinken, dijo que no había visto personalmente ninguna prueba de que Hamás estuviera operando desde la torre, pero un alto funcionario del Departamento de Estado de los Estados Unidos aclaró más tarde que «cualquier información de ese tipo se proporcionaría a otros miembros de la administración, no directamente al secretario de Estado», señalando que Blinken solo se refería a lo que él había visto en persona. El 18 de mayo, Blinken declaró: «Tengo entendido que hemos recibido más información a través de canales de inteligencia, y no es algo sobre lo que pueda hacer comentarios». Posteriormente se hizo público que las FDI creían que una unidad de inteligencia de Hamás, que operaba varios dispositivos avanzados de guerra electrónica, estaba establecida en el edificio con la misión de interferir en el funcionamiento de las bombas inteligentes israelíes mediante la alteración de su recepción de GPS. El 1 de junio, Israel declaró que había proporcionado información de inteligencia al gobierno de los EE. UU., pero aclaró que no la haría pública. El 7 de junio, el embajador israelí en los EE. UU. y representante ante la ONU, Gilad Erdan, comunicó a altos ejecutivos de Associated Press que Hamás había estado desarrollando dentro del edificio un sistema para interferir electrónicamente las defensas de la Cúpula de Hierro de Israel.
Reacciones El ataque fue condenado por el Comité para la Protección de los Periodistas. Reporteros Sin Fronteras solicitó una investigación por crímenes de guerra a la Corte Penal Internacional. Gary Pruitt, director ejecutivo de Associated Press, declaró que la agencia de noticias estaba «conmocionada y horrorizada por el hecho de que el ejército israelí atacara y destruyera el edificio que albergaba la delegación de la AP y otras organizaciones de noticias en Gaza». Añadió que «el mundo sabrá menos sobre lo que está sucediendo en Gaza debido a lo que ocurrió hoy».
António Guterres, Secretario general de las Naciones Unidas, expresó su consternación y advirtió a todas las partes que detuvieran los ataques contra edificios civiles.
En una conferencia de seguridad a finales de octubre de 2021, el mayor general de las FDI Nitzan Alon, quien había investigado el ataque en su momento, ofreció una charla en la que calificó el bombardeo como un gol en propia puerta debido al daño desproporcionado en términos diplomáticos y de relaciones públicas en comparación con el resultado real de la acción militar. Otra persona enterada de los detalles del ataque señaló que, en el contexto de la escalada de disturbios en las calles y los ataques de Hamás, las FDI y altos cargos políticos buscaban desesperadamente algo que pudiera impresionar al público con una imagen de victoria israelí, un factor que, a su juicio, también influyó en los Ataques aéreos de la calle al-Wehda de 2021.
Referencias
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