El 19 de marzo de 2026, Estados Unidos inició una campaña aérea contra objetivos iraníes para reabrir el estrecho de Ormuz tras su cierre por parte de Irán en respuesta a los ataques de Estados Unidos e Israel. La operación se anunció como parte de un plan para reabrir el paso al tráfico marítimo internacional mediante la destrucción de buques de guerra iraníes y drones que atacaban a los barcos en el estrecho. Israel asesinó a Alireza Tangsiri, el oficial naval que supervisaba el bloqueo del estrecho de Ormuz.

El 13 de abril de 2026, Estados Unidos impuso un bloqueo naval a Irán tras el fracaso de las conversaciones de Islamabad durante el alto el fuego. El 23 de abril, el presidente Trump ordenó a la Armada estadounidense destruir cualquier embarcación iraní que colocara minas en el estrecho de Ormuz. El 3 de mayo, Trump declaró que Estados Unidos ayudaría a liberar los barcos en el estrecho de Ormuz a partir de la mañana siguiente. El 6 de mayo, el presidente Trump anunció una pausa temporal en la operación militar estadounidense «Proyecto Libertad» e informó sobre un «gran progreso» hacia un posible acuerdo con Irán. La operación se retrasaró brevemente para evaluar el potencial de un «acuerdo completo y definitivo» con Irán.

Antecedentes La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán comenzó el 28 de febrero de 2026 después de que Estados Unidos e Israel llevaran a cabo ataques aéreos contra diversos objetivos militares iraníes, incluido el asesinato de Alí Jameneí, el líder supremo de Irán. En respuesta, Irán cerró el estrecho de Ormuz a toda la navegación extranjera. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) transmitió advertencias por radio a los buques en el estrecho e indicó que «ningún barco tiene permitido cruzar el estrecho de Ormuz». La Marina Real británica afirmó que el cierre no era legalmente vinculante, aunque no se podía garantizar la seguridad, por lo que varios barcos permanecieron en puerto o regresaron.

El 2 de marzo de 2026, el CGRI confirmó oficialmente que el estrecho estaba cerrado a las «naciones hostiles», permitiendo únicamente el paso de buques aprobados por Irán. El 4 de marzo, el CRGI declaró que la Armada de Irán había logrado el «control total» del estrecho. Varios buques aprobados por Irán cruzaron el estrecho durante el conflicto, en su mayoría petroleros con destino a China e India, algunos con escolta militar. Irán también amenazó con incendiar cualquier otro buque que lo atravesara. En respuesta al cierre, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que el 12 de marzo la Armada estadounidense comenzaría a escoltar petroleros a través del estrecho «tan pronto como fuera posible».

Preludio El 15 de marzo de 2026, Donald Trump instó a los países que recibían petróleo a través del estrecho de Ormuz a proteger militarmente dicho paso. Al día siguiente, varios países de la OTAN rechazaron la petición de Trump, entre ellos Alemania, España, Italia, Estonia, el Reino Unido, Australia, Corea del Sur y Japón, así como la Unión Europea. Las distintas naciones declinaron la solicitud y alegaron una falta de objetivos estratégicos o reticencia a verse involucradas en la guerra. El ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, declaró: «Esta no es nuestra guerra, no la hemos iniciado». Trump reprendió a sus aliados de la OTAN y calificó su decisión de «un error muy tonto» y afirmó que Estados Unidos «no necesita la ayuda de nadie» en la guerra. El 19 de marzo, cinco grandes naciones europeas y Japón emitieron un comunicado para asegurar el estrecho tras establecer una tregua y formar una coalición naval multilateral. Posteriormente, Trump arremetió contra la OTAN, llamándolos «cobardes» y afirmando que «sin Estados Unidos, la OTAN es un tigre de papel».

El 18 de marzo, los Emiratos Árabes Unidos declararon su disposición a unirse a un esfuerzo militar liderado por Estados Unidos para asegurar el estrecho de Ormuz.

Campaña El 17 de marzo, el Mando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) anunció que había empleado múltiples municiones perforantes GBU-72 contra silos de misiles subterráneos a lo largo de la costa iraní cerca del estrecho. Las municiones penetraron capas de roca y hormigón para destruir búnkeres subterráneos que almacenaban los numerosos misiles de crucero y misiles antibuque no utilizados por Irán.

El 19 de marzo, el general Dan Caine anunció que Estados Unidos estaba desplegando aviones A-10 Thunderbolt II para atacar «embarcaciones de ataque rápido» y helicópteros de ataque Boeing AH-64 Apache para «manejar drones de ataque unidireccionales» en un intento por abrir el estrecho. Posteriormente, el CENTCOM publicó imágenes que mostraban ataques estadounidenses «destruyendo activos navales iraníes que amenazaban el transporte marítimo internacional en el estrecho de Ormuz y sus alrededores». Ese mismo día, Francia, Alemania, Italia, Japón, Países Bajos y Reino Unido declararon su apoyo para contribuir a los esfuerzos por abrir el estrecho de Ormuz, al igual que la Unión Europea.

El 20 de marzo, Irán declaró que dieciséis barcos comerciales en el puerto de Bandar Lengeh «fueron completamente destruidos» por ataques estadounidenses e israelíes. Trump anunció que «el estrecho de Ormuz tendrá que ser custodiado y vigilado, según sea necesario, por otras naciones que lo utilizan; ¡Estados Unidos no lo hace! Si se nos solicita, ayudaremos a estos países en sus esfuerzos por Ormuz, pero no debería ser necesario una vez que se erradique la amenaza de Irán». Funcionarios dijeron que el ejército estadounidense estaba enviando 2500 infantes de marina adicionales a Oriente Próximo, entrenados para realizar desembarcos anfibios. Se especuló que los infantes de marina podrían ser utilizados para tomar militarmente la isla de Jark, una isla importante en el golfo Pérsico, que la Fuerza Aérea de Estados Unidos había bombardeado anteriormente durante la guerra, aunque la mayor parte de la infraestructura petrolera de la isla seguía intacta.

Un total de 22 países, entre ellos el Reino Unido, Francia, Alemania, Japón, Baréin y los Emiratos Árabes Unidos, firmaron una declaración manifestando su voluntad de «contribuir a los esfuerzos apropiados para garantizar el paso seguro» por el estrecho de Ormuz y que los preparativos estaban en marcha.

El 21 de marzo, el presidente Trump emitió un ultimátum a Irán y le exigió que abriera «completamente, sin amenazas» el estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas y amenazó con atacar de lo contrario las centrales eléctricas iraníes, «empezando por la más grande». En respuesta, Irán redobló la apuesta y amenazó con cerrar «completamente» el estrecho de Ormuz y atacar infraestructuras vitales en toda la región, como instalaciones de energía y desalinización cruciales para el agua potable. El líder de la oposición iraní, Reza Pahlaví, instó a Trump y Netanyahu a «seguir atacando al régimen y su aparato represivo, respetando la infraestructura civil que los iraníes necesitarán para reconstruir nuestro país».

El 26 de marzo, Israel asesinó al máximo comandante naval de Irán, Alireza Tangsiri y presentó el asesinato como parte de un esfuerzo para apoyar la iniciativa estadounidense de reabrir el estrecho de Ormuz. Según el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, Tangsiri supervisaba el bloqueo del estrecho de Ormuz y era «directamente responsable del acto terrorista de bombardear y bloquear el estrecho de Ormuz». El almirante estadounidense Brad Cooper afirmó que el asesinato «hace que la región sea más segura». Las autoridades iraníes confirmaron el asesinato de Tangsiri.

El 27 de marzo, Irán se mantuvo firme en afirmar su control sobre el estrecho de Ormuz. Ese mismo día, se informó que Irán había bloqueado con éxito dos buques chinos que intentaban entrar en el estrecho de Ormuz.

El 1 de abril, ataques aéreos dirigidos contra la isla Hengam, de importancia estratégica, en el estrecho de Ormuz, causaron siete heridos, uno de ellos de gravedad. Según un funcionario provincial, los ataques alcanzaron objetivos civiles.

El 2 de abril, Baréin solicitó al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que respaldara su resolución que autorizaba el uso de la fuerza militar y «todos los medios necesarios» para abrir el estrecho de Ormuz. Rusia, China y Francia manifestaron su oposición a dicha medida. La resolución fue vetada por Rusia y China el 7 de abril, ya que culpaba exclusivamente a Irán, lo que bloqueó la autorización de la ONU para el uso de la fuerza militar para abrir el estrecho de Ormuz.

El 11 de abril, Trump dijo que las fuerzas estadounidenses habían comenzado a «despejar» el estrecho. Irán declaró que un buque estadounidense que se dirigía al estrecho dio la vuelta tras una advertencia. The Wall Street Journal informó que varios destructores de la Armada de EE. UU. entraron en el estrecho de Ormuz por primera vez desde que comenzó la guerra. Un funcionario estadounidense describió el evento como una «operación centrada en la libertad de navegación a través de aguas internacionales». Según informes, el gobierno iraní amenazó con atacar los barcos, acusando a EE. UU. de violar el alto el fuego. El Mando Central de EE. UU. dijo que los barcos estaban participando en operaciones de desminado.

El 12 de abril, J. D. Vance anunció que las conversaciones entre Estados Unidos e Irán habían fracasado, ya que no se pudo llegar a un acuerdo después de un día de negociaciones. Posteriormente, Trump declaró un bloqueo naval en el estrecho de Ormuz y anunció que la Armada de EE. UU. impediría que los barcos entraran o salieran del estrecho e interceptaría los buques que hubieran pagado peajes a Irán. El CENTCOM anunció que el bloqueo se aplicaría a los buques de todas las naciones que entraran o salieran de puertos y zonas costeras iraníes, pero «no impediría la libertad de navegación para los buques que transitaran por el estrecho de Ormuz hacia y desde puertos no iraníes». La Armada del CGRI dijo que cualquier buque militar que se acercara al estrecho sería considerado una violación del alto el fuego y recibiría una «respuesta severa». El 14 de abril, un destructor de la Armada de EE. UU. obligó a dos petroleros que intentaban salir de Irán a regresar. El 15 de abril, el almirante Brad Cooper dijo que Estados Unidos había implementado un bloqueo total de todos los puertos de Irán.

El 23 de abril, Trump ordenó a la Armada de EE. UU. destruir cualquier barco iraní que colocara minas en Ormuz.

El 3 de mayo, Trump dijo que Estados Unidos ayudaría a liberar barcos en el estrecho de Ormuz a partir de la mañana siguiente.

El 4 de mayo, el ejército iraní advirtió a Estados Unidos que se mantuviera alejado de Ormuz.

El 6 de mayo, el presidente Trump anunció una suspensión temporal de la operación militar estadounidense «Proyecto Libertad» para reabrir el estrecho de Ormuz y confirmó «grandes avances» hacia un posible acuerdo con Irán. Trump declaró que la operación se pausaría «por un breve período» para determinar si se podía alcanzar un «acuerdo completo y definitivo» con Irán

Reacciones El 21 de marzo, los hutíes en Yemen advirtieron que responderían a cualquier escalada contra Irán, incluidos los intentos de reabrir el estrecho de Ormuz. Advirtieron específicamente a los dos países árabes que se ofrecieron a unirse a la campaña del estrecho de Ormuz, Baréin y los Emiratos Árabes Unidos, que «serán los primeros en perder en esta batalla».

Según un informe, Irán está considerando suspender temporalmente los envíos a través del estrecho de Ormuz para evitar una confrontación con Estados Unidos.

Análisis La reapertura del estrecho de Ormuz se considera inviable por medios militares, especialmente después del fracaso de Estados Unidos en formar una coalición con sus aliados o con los países asiáticos afectados.