La Segunda epístola de Clemente, también conocida como Secunda clementis o II Clemente, es una obra de la literatura homilética cristiana del , encuadrada actualmente entre los escritos de los Padres Apostólicos. En contra de lo que enuncia, su autor no es Clemente de Roma.Clemente de Roma sí parece el autor de la Primera epístola de Clemente, también conocida como I Clemente. Tiene, además, otros escritos pseudoepigráficos, signo de la estima que se le tenía.
En lo que se refiere a su datación y autoría, se acepta que fue escrita en el pero, más allá de eso, no se sabe nada a ciencia cierta.
Se trata de una obra cuyo título se mantiene por el peso de la tradición, a pesar de ser notablemente equívoco. Mal puede ser, en consecuencia, su segunda epístola. Pero, además, no se trata ni siquiera de una epístola, sino de una homilía que se supone leída por un presbítero ante su comunidad. Estaríamos en presencia de un escrito que la tradición atribuyó equivocadamente al tercer sucesor de San Pedro.
Homilética cristiana
thumb|225px|Biblia iluminada con una miniatura del apóstol Pedro.
La segunda epístola de Clemente es una obra de la literatura homilética cristiana. La homilética es la disciplina retórica y religiosa que trata del arte y la ciencia de la predicación. Es, casi por definición, la parte más antigua de la teología cristiana ya que queda inaugurada con la encomienda bíblica de predicar a las naciones.
Buena parte de la literatura cristiana es de manera natural homilética. La predicación oral fue la vía primera de expansión del cristianismo, no solo por su universalidad, sino también porque la nueva religión se ejercía principalmente en comunidad, a través de reuniones eucarísticas donde cabía leer y comentar lo leído.Previamente existía una homilética practicada en el ámbito de la religión judía.
Casi todos los Padres de la Iglesia compusieron homilías notables, que constituyen un valioso recaudo de ejemplos de los que se nutre la homilética.
En la actualidad se distinguen varias clases de sermones: textuales, temáticos, expositivos, etc. La homilía atribuida a Clemente de Roma es un sermón de tipo social y doctrinal por tratar temas que afectan a la comunidad que lo recibió y exponer lo que, a juicio del orador u homileta, sería la correcta doctrina.
La homilía
thumb|150px|Gregorio de Nacianzo, uno de los grandes oradores del cristianismo.
Una homilía es, en lo esencial, una forma de discurso donde el orador se dirige a una comunidad religiosa. Si se atiende a su composición, se trata una obra literaria pero, en tanto que se supone leída en público, se trata asimismo de un suceso histórico.
Los elementos esenciales de una homilía son el orador, la comunidad y la temática. De ellos depende en buena medida su interés y relevancia. Algunas homilías como, por ejemplo, los discursos teológicos de Gregorio de Nacianzo, han pasado a la historia como elevadísimos testigos de la literatura cristiana. Cosa natural por ser obra de quien son, por haber sido pronunciados ante la comunidad católica de Constantinopla durante la crisis arriana y por suponer una de las defensas más incisivas de las tesis trinitarias.
La homilía anónima conocida como II Clemente recibía su contexto y relevancia principalmente a través de su atribución. Al negarse la misma y no aportar la crítica ningún otro elemento definitorio, la homilía llega a nosotros desde el como mudo testigo de una comunidad y un orador anónimos, inmersos en una problemática con varias vertientes.
Lo que nadie le discute en ningún caso es el mérito nada desdeñable de ser la homilía cristiana más antigua que se conserva.
Autor, datación e influencia
thumb|200px|El papa Sotero, otro de los posibles autores de la homilía.
Todos los intentos de identificar al autor o a la comunidad de la homilía han chocado contra la falta de datos. Las distintas teorías están ahí, esperando algún hallazgo que las discrimine. Se desestima la autoría de Clemente de Roma por mera comparación de estilo con su primera epístola, la cual sí se le reconoce. A partir de ahí, hay atribuciones generalistas y otras basadas en elementos internos de la propia homilía.
Se sabe, cómo no, por EusebioEusebio de Cesarea es el primer historiador de la Iglesia. La mayor parte de lo que se sabe de esa época nos llega a través de su reconocida obra Historia eclesiástica. En concreto, la cita de Sotero proviene de HE IV 23,11. que el papa Sotero escribió una carta a la iglesia de Corinto. Dicha carta se ha perdido, así que la tradición lega un autor sin carta y una carta sin autor. Intentar casarlos es inevitable. Esta atribución, plausible en muchos puntos, no resuelve sin embargo la dificultad obvia de que la secunda clementis no es una carta, sino una homilía. Bien es cierto también que el género epistolar y el homilético son muy próximos en esos siglos pero más aún lo es que Dionisio de Corinto afirma que recibió una carta.
La correspondencia promovida por Clemente o Sotero con destino a la iglesia de Corinto es interpretada por quien le interesa como signo de una temprana primacía espiritual de Roma. Dicha ascendencia sostiene otra interpretación que afirma que la homilía fue compuesta y leída en el ámbito de la comunidad romana y sólo después fue remitida a Corinto como parte del intercambio habitual de correspondencia entre estas dos iglesias. Cierta cercanía literaria al Pastor de HermasEl autor del Pastor de Hermas no es otro que Hermas de Roma. y el escaso valor especulativo de la homilíaDesde muy pronto la teología latina tomó un rumbo más concreto que la griega, ocupándose de cuestiones morales. La temática y el desarrollo de la homilía encajan mejor en este marco latino (romano) que en uno griego (alejandrino, por ejemplo), más dado desde siempre a la especulación teológica. apoyan esta posibilidad.
Históricamente, la secunda clementis nunca despertó demasiadas adhesiones y por tanto nunca tuvo demasiada influencia. Ya en el , Eusebio de Cesarea expresaba sus reticencias:
Jerónimo () añadía:
Focio () opinaba siglos después que tiene dichos extraños e interpretaciones raras, como poniendo en duda su ortodoxia.Bibliotheca, cod 126.
La existencia de argumentos sólidos para situar la homilía tanto al norteRoma y/o Corinto como al surAlejandría, sobre todo. Hay quien prueba también otras ubicaciones como Siria. del mediterráneo ha servido de pretexto para desarrollar la tesis de varios autores. Contra ella chocan sin embargo la brevedad del texto, que no da para que escriba mucha gente, y su unidad de estilo, bastante clara.
Por lo demás, la antigüedad de la homilía y su atribución clementina hicieron que pasase en los tiempos modernos a engrosar el heterogéneo grupo de los Padres Apostólicos. En cuanto a la fecha de su composición, se desplaza a lo largo del , dependiendo de la necesidad de la teoría al uso.
Contexto histórico de la obra
Cada siglo de la teología cristiana tiene su personalidad. El , del cual data la homilía, fue un siglo donde el cristianismo estaba por hacer y decidir en muchos aspectos. De cara al exterior, fue un siglo de persecuciones religiosas que motivaron el nacimiento de una literatura apologética y una tradición martirológica que copó la vida cristiana hasta entrado el .Publicación del Edicto de Milán.
También fue un siglo de tensiones entre una doctrina cristiana en formación y diversas variantes teológicas, muchas de ellas gnósticas. Al lado de las comunidades cristianas, se formaron grupos independientes que profesaban un cristianismo heterodoxo. Destacan los grupos inspirados en las doctrinas de Marción de Sínope y Valentín el gnóstico. Algunos pasajes de la II Clemente hacen suponer que la comunidad destinataria de la homilía conocía en alguna medida la doctrina de este último.
En lo que atañe a los documentos, en el los cánones como el del fragmento Muratoriano están aún en proceso de formación.
La tradición manuscrita
Los escritos de la antigüedad se conocen principalmente a través de las copias conservadas en volúmenes únicos llamados códices. Normalmente, los códices se mentan con el nombre del lugar donde han sido descubiertos.
La Secunda Clementis ha llegado a nosotros a través de dos códices griegos y uno siríaco.
El Codex Alexandrinus es un códice griego descubierto en Alejandría y trasladado a Inglaterra durante los expolios coloniales. Se trata de uno de los códices cristianos más antiguos, junto con el Codex Vaticanus y el Codex Sinaiticus. Se estima que son anteriores al . La versión de la homilía está incompleta pues faltan las últimas hojas.
Para tener una versión completa del texto hay que acudir al Codex Hierosolymitanus o Códice de Jerusalén,Jerosolimitano es el gentilicio de Jerusalén. descubierto en 1875 en el Monasterio del Santo Sepulcro de Constantinopla. Este códice contiene también la Didaché y la Epístola de Bernabé, dos documentos muy tempranos de la literatura cristiana.
Contenido de la obra
thumb|300px|Corinto en Grecia, una de las posibles ubicaciones de la comunidad de la homilía.
La homilía es severa, para nada amorosa, y da idea de una comunidad inmersa en un delicado momento. El compromiso cristiano parece amenazado por malas costumbres y falsos maestros. Debe tratarse de una seria amenaza, a juzgar por la radicalidad del discurso, a ratos apocalíptico:
Cabe preguntarse si estamos ante una comunidad de difícil gobierno o ante un presbítero demasiado estricto. Al no disponer de datos históricos objetivos es imposible saberlo de modo que las distintas teorías parten del texto para intentar establecer algo concluyente.
Lo único seguro es que, para aquel presbítero, lo que hacía o vivía su comunidad entrañaba un grave peligro y, por ello, aplicó todo su ingenio a conjurarlo. El hilo argumental que siguió fue recordar a la comunidad que tenía una deuda esencial con Jesucristo y que, en consecuencia, debía saldarla.
La homilía se divide tradicionalmente en veinte capítulos con sus frases.La signatura (II Clem XVI:5) se refiere al capítulo 16, frase 5.
Capítulo I
Empieza la homilía con una severa amonestación:
Este comentario de carácter soteriológico es más valioso por lo que calla que por lo que dice. Al tiempo que establece el eje principal del discurso (la salvación de la comunidad), retrata su principal defecto y problema. Dicho problema será expuesto a lo largo de la homilía. Por el momento, el autor se limita a recordar la merced recibida con la conversión bautismal.
La idolatría de la comunidad, retratada al mencionar la adoración de objetos, sirve como indicio para afirmar que se trata de una comunidad de origen pagano.Las comunidades cristianas estaban formadas por dos grupos: el de los cristianos judíos y el de los cristianos paganos.
Capítulo II
thumb|200px|right|Página del Codex Alexandrinus, uno de los códices que contienen la homilía.
Se abre con una cita bíblica, tomada del profeta Isaías o de la epístola a los Gálatas
En la homilía no se indica la procedencia de la cita por lo que debía ser bien conocida. Es posible que el pasaje hubiese sido leído durante la celebración previa del rito. Esta cita es un clásico cuando se quiere contraponer el destino del judaísmo y el del cristianismo. El cristianismo es la mujer solitaria quién, a pesar de estar desamparada, tiene muchos hijos, y el judaísmo es la que tiene marido pero no pare, indicándose con ello su decadencia.
A continuación, se introduce otra cita bíblica diciendo:
Se trata de una breve frase atribuida a Jesús en los sinópticos.; ; . Asimismo, esta cita es uno de los primeros documentos cristianos donde el Nuevo Testamento es referido como la escritura.La expresión "Escritura" (γραφη) o "Escrituras" (γραφαι) era utilizada para referirse a la Biblia en especial los textos del Pentateuco. Véase comentario en la GER.
Capítulo III