Bohemundo III de Antioquía, también conocido como Bohemundo el Niño o el Tartamudo (en francés: Bohémond le Bambe/le Baube; 1148-1201), fue príncipe de Antioquía desde 1163 hasta 1201. Era el primogénito de Constanza de Antioquía y su primer consorte, Raimundo de Poitiers. Bohemundo ascendió al trono después de que los nobles antioqueños destronaron a su madre con la ayuda de Tedoro II, señor armenio de Cilicia. Fue tomado prisionero después de la batalla de Harenc en 1164, pero el victorioso Nur al-Din, atabeg de Alepo, lo liberó para evitar entrar en conflicto con el Imperio bizantino. Viajó a Constantinopla para rendir homenaje al emperador bizantino Manuel I Comneno, quien lo persuadió para instalar un patriarca griego en Antioquía. Sin embargo, el patriarca latino de Antioquía, Emerico de Limoges, puso al principado en entredicho. Bohemundo restauró al patriarca latino solo después de que su similar griego pereciera durante un terremoto en 1170.
El príncipe permaneció como un aliado cercano de los bizantinos; combatió contra Melias, señor armenio de Cilicia, lo que ayudó en la restauración del dominio bizantino sobre Cilicia. También formó alianzas con los gobernantes sarracenos de Alepo y Damasco contra Saladino, que había comenzado a unificar las naciones a lo largo de las fronteras con los Estados cruzados. Como Bohemundo repudió a su segunda esposa y se casó con una dama antioqueña, el patriarca Emerico lo excomulgó en 1180.
El príncipe obligó a los gobernantes armenios de Cilicia de aceptar su soberanía a fines de la década de 1180. También aseguró el Condado de Trípoli para su segundo hijo, también llamado Bohemundo, en 1187. Sin embargo, Saladino ocupó casi todo el Principado de Antioquía en el verano de 1188. Para preservar la paz con este, no proporcionó asistencia militar a los cristianos durante la tercera cruzada. La política expansionista de León I, rey de Armenia, en la década de 1190 dio lugar a un largo conflicto entre ambos reinos. Bohemundo fue capturado en 1194 por León, quien intentó apoderarse de Antioquía, pero los burgueses formaron una comuna y expulsó a sus soldados de la ciudad. El príncipe fue liberado solo después de reconocer la independencia de Cilicia.
Surgieron nuevos conflictos después de que su primogénito, Raimundo, muriera en 1197. La viuda de Raimundo, que era sobrina de León, dio a luz a un hijo póstumo llamado Raimundo Rubén, pero el hijo menor del príncipe, Bohemundo de Trípoli, quería asegurar su sucesión en Antioquía con el apoyo de la comuna. El príncipe parece haber apoyado a su hijo durante sus últimos años. La guerra de sucesión en el Principado de Antioquía comenzó con su muerte de Bohemundo y perduró hasta 1219.
Primeros años
miniatura|derecha|250px|Recuperación del cuerpo de Raimundo de Poitiers, padre de Bohemundo, después de la batalla de Inab.
Bohemundo nació alrededor de 1148 y era el primogénito de la princesa Constanza de Antioquía, y su primer consorte, Raimundo de Poitiers. Su padre pereció combatiendo contra Nur al-Din, atabeg de Alepo, en la batalla de Inab el 29 de junio de 1149, y esto dejó indefenso al principado.
El rey Balduino III de Jerusalén y el emperador bizantino Manuel I Comneno no pudieron persuadir a su viuda de casarse de nuevo, ya que esta rechazó a los candidatos que le propusieron. No obstante, aceptó desposarse con Reinaldo de Châtillon, un caballero de la baja nobleza francesa que se había establecido recientemente en Siria. Reinaldo gobernó el principado como consorte desde 1153 hasta que fue hecho prisionero durante un enfrentamiento por Majd al-Din, gobernador de Alepo, a fines de noviembre de 1160 o 1161.
Los nobles antioqueños exhortaron a Balduino III de proclamar a Bohemundo como príncipe y este encargó a Emerico de Limoges, patriarca latino de Antioquía, la administración del principado durante la minoría de su gobernante. Sin embargo, su madre apeló a Manuel I, quien confirmó su posición como la única soberana de Antioquía. Constanza quería retener el poder incluso después de que su hijo alcanzara la mayoría de edad. Sin embargo, sus súbditos se rebelaron con la ayuda de Teodoro II, señor armenio de Cilicia, y la obligaron a abandonar la capital en febrero de 1163.
Príncipe de Antioquía
Primeros años
miniatura|derecha|El Principado de Antioquía alrededor de 1165.
Bohemundo fue coronado príncipe después de la destitución de su madre. Nur al-Din sitió el Crac de los Caballeros en el Condado de Trípoli en septiembre de 1163 y Raimundo III de Trípoli solicitó la ayuda del príncipe. Bohemundo y Constantino Colomán, gobernador bizantino de Cilicia, se dirigieron al castillo y sus ejércitos derrotaron a los sitiadores en la batalla de al-Buqaia.
Amalarico I de Jerusalén, sucesor de Balduino III, confió el gobierno de su reino a Bohemundo antes de partir para su campaña contra Egipto en julio de 1164. Aprovechando su ausencia, Nur al-Din atacó la fortaleza de Harenc (actual Harem, Siria), un feudo del principado. Bohemundo, Raimundo III, Teodoro II y Constantino Colomán reunieron sus fuerzas y marcharon hacia la fortaleza, lo que lo forzó a retirarse.
Reinaldo de Saint-Valery, señor de Harenc, trató de convencer al príncipe de no perseguir al enemigo, pero desoyó su consejo. Los ejércitos se enfrentaron en la batalla de Harenc el 10 de agosto de 1164 y los sarracenos aniquilaron al ejército cristiano. La mayoría de los comandantes, incluido Bohemundo, fueron capturados. Dos días después, la fortaleza cayó ante Nur al-Din, quien condujo a sus prisioneros a Alepo. Sus asesores insistieron en que se dirigiera a Antioquía, pero este lo rechazó, ya que temía que un ataque contra la ciudad pudiera provocar su anexión por parte de Manuel I. Amalarico I marchó para iniciar negociaciones con Nur al-Din. En poco tiempo, este liberó a Bohemundo, junto con Teodoro II, por medio de un rescate porque consideraba a estos hombres como vasallos del emperador bizantino.
Alianza con los bizantinos
Poco después de su liberación, Bohemundo visitó al emperador bizantino en Constantinopla y le rindió homenaje. A cambio de ayuda financiera, acordó permitir que Atanasio, el patriarca griego de Antioquía, lo acompañara de regreso al principado. El patriarca Emerico, abandonó Antioquía e impuso un entredicho sobre la ciudad. El primo de Manuel I, Andrónico Comneno, a quien designó como gobernador de Cilicia en 1166, visitaba a menudo Antioquía para reunirse con la bella y joven hermana del príncipe, Felipa. Bohemundo apeló al emperador bizantino, quien removió a su primo de su cargo, y lo reemplazó con Constantino Colomán.
Bohemundo entregó la ciudad de Apamea a los caballeros hospitalarios en 1168. Un terremoto destruyó la mayoría de las ciudades del norte de Siria el 29 de junio de 1170. El patriarca Atanasio murió cuando el edificio de la iglesia de san Pedro se derrumbó mientras oficiaba una misa. El príncipe partió a Qosair (actual Al Quseir, Siria) y persuadió al exiliado patriarca latino de volver a su sede.
Melias, que se había apoderado de Cilicia con la ayuda de Nur al-Din, asedió Bagras, la fortaleza que poseían los caballeros templarios cerca de Antioquía, a principios de 1170. Bohemundo buscó la ayuda de Amalarico I, y sus ejércitos derrotaron a Melias, lo que ayudó también a reconquistar las ciudades cilicias al Imperio bizantino. La relación del príncipe con la Armenia Cilicia permaneció tensa, lo que le impidió seguir una política exterior activa hasta que su señor fue destronado en 1175.
miniatura|izquierda|Bohemundo y Raimundo III de Trípoli cabalgan hacia Jerusalén.
Bohemundo selló una alianza con Gumushtekin, atabeg de Alepo, contra Saladino, el sultán de Egipto y Siria, en mayo de 1176. A petición del príncipe, Gumushtekin liberó a sus prisioneros cristianos, incluido su padrastro, Reinaldo de Châtillon. Para fortalecer su alianza con los bizantinos, se casó con Teodora en 1177, que estaba emparentada con Manuel I.
Bohemundo se reunió con el conde Felipe de Alsacia, que llegó al Reino de Jerusalén en septiembre de 1177. Según el cronista contemporáneo Guillermo de Tiro, muchos cruzados lo culparon, junto con Raimundo III, por disuadir al conde de tomar parte un campaña militar contra Egipto debido a que querían aprovechar su presencia en sus propios dominios. De hecho, en diciembre, Felipe y Bohemundo sitiaron Harenc, que pertenecía a As-Salih Ismail al-Malik, emir de Damasco, aprovechando la oportunidad tras un motín de la guarnición. Levantaron el asedio poco después de que este último les informara de que Saladino, su enemigo común, había partido de Egipto hacia Siria. As-Salih pagó cincuenta mil dinares y renunció a la mitad de las aldeas cercanas en favor del príncipe.
Bohemundo y Raimundo III marcharon hacia Jerusalén a principios de 1180, según Guillermo de Tiro. El rey Balduino IV de Jerusalén temía que ambos príncipes, que eran primos de su padre Amalarico I, habrían venido a destronarlo; los síntomas de su lepra se habían vuelto «más y más evidentes» en ese momento. El historiador Bernard Hamilton, que acepta la narración del cronista, dice que vinieron a la ciudad para elegir un esposo para Sibila, hermana y heredera del rey, y para disminuir la influencia de los parientes maternos de Balduino IV. Sin embargo, este la entregó en matrimonio a Guido de Lusignan, quien era apoyado por su madre, Inés de Courtenay. El matrimonio contribuyó a la formación de dos partidos; Bohemundo, Raimundo III y los hermanos Ibelín se convirtieron en los jefes del partido de los nobles, que se oponía al partido cortesano, encabezado por Guido.
Conflictos internos y externos
miniatura|derecha|Moneda de Bohemundo III:+BOAMVNDVS +ANTIOCHIA.
Manuel I falleció el 24 de septiembre de 1180. Bohemundo pronto repudió a su esposa y se casó con una dama antioqueña de mala reputación llamada Sibila. El historiador contemporáneo Ali ibn al-Athir la describió como una espía que «mantenía correspondencia con Saladino e intercambiaba regalos con este». El patriarca Emerico acusó al príncipe de adulterio y lo excomulgó. Después de que Bohemundo confiscara la propiedad eclesiástica, el patriarca impuso un entredicho sobre Antioquía y huyó a su fortaleza en Qosair. El príncipe asedió la fortaleza, pero Reinaldo Mazoir, señor de Margat y otros nobles que apoyaban al patriarca se pusieron en su contra.
Balduino IV envió a Heraclio, patriarca latino de Jerusalén, junto con otros obispos, y a Reinaldo de Châtillon al principado para solucionar el problema. Después de negociaciones preparatorias con los enviados en Latakia, ambos se reunieron en Antioquía. Bohemundo acordó restaurar la propiedad eclesiástica confiscada y Emerico levantó el entredicho, pero su excomunión se mantuvo vigente porque se negó a regresar con Teodora. La paz no se restableció por completo, y los líderes de la oposición huyeron a la Armenia Cilicia.
Bohemundo hizo las paces con Imad ad-Din Zengi, gobernante de Alepo, en mayo de 1182. Sin embargo, Imad ad-Din se vio obligado a conceder Alepo a Saladino el 11 de junio de 1183. Temiendo un ataque contra Antioquía, el príncipe vendió la ciudad Tarso a Rubén III, señor armenio de Cilicia, para recaudar fondos. Balduino IV prometió enviarle trescientos caballeros, pero el sultán no invadió el principado y firmó un tratado de paz con Bohemundo. También asistió a la asamblea que el rey había convocado para discutir la administración de Jerusalén en el otoño de 1183. En la reunión, Guido fue destituido como regente, y se proclamó como cogobernante a su hijastro de cinco años, Balduino V de Jerusalén. Una carta muestra que el príncipe estaba en Acre en abril de 1185, lo que sugiere que estuvo presente cuando murió Balduino IV.