La guerra híbrida rusa contra España es el conjunto de acciones atribuidas a la Federación de Rusia que diversos organismos e instituciones han considerado parte de una estrategia de guerra híbrida dirigida contra España. Estas actividades incluyen operaciones de desinformación, ciberataques, campañas de influencia y otras actuaciones orientadas a afectar a la seguridad nacional y a los intereses estratégicos españoles. El Informe Anual de Seguridad Nacional de 2025 señaló que España era uno de los objetivos de los ataques híbridos rusos.
Antecedentes
Las tácticas que actualmente se engloban bajo el concepto de «guerra híbrida» tienen algunos de sus precedentes en las denominadas «medidas activas» desarrolladas por la Unión Soviética durante la Guerra Fría, generalmente ejecutadas por organismos vinculados al KGB. Estas operaciones incluían campañas de desinformación, falsificación de documentos y apoyo encubierto a organizaciones políticas y movimientos sociales. Entre los ejemplos más conocidos se encuentra la operación «Infektion», desarrollada en la década de 1980, que difundió la falsa afirmación de que el virus del VIH/sida había sido creado en un laboratorio militar de los Estados Unidos para exterminar a la población afroamericana y a los homosexuales. Asimismo, la Unión Soviética financió diversos movimientos pacifistas en Occidente y distribuyó documentos falsificados atribuidos al gobierno estadounidense que supuestamente revelaban planes para intervenir militarmente en países del tercer mundo.
Durante el gobierno de Vladímir Putin, estas prácticas se adaptaron al nuevo contexto tecnológico y geopolítico. Entre los casos más citados figuran el ciberataque contra Estonia en 2007 y la utilización de la empresa estatal Gazprom como instrumento de presión política y económica durante la «guerra del gas» con Ucrania, cuyas repercusiones afectaron también a otros países europeos. Otro episodio relevante fue la explosión del depósito de municiones de Vrbětice, en Chequia, en 2014. Las autoridades checas atribuyeron la operación a agentes de la unidad 29155 del GRU, el servicio de inteligencia militar ruso, en uno de los casos más notorios de actividad encubierta rusa en territorio europeo durante la década de 2010.
Contexto
Los ataques híbridos atribuidos a Rusia contra España se enmarcan en una campaña más amplia dirigida contra los países occidentales, especialmente Estados Unidos y diversos Estados europeos. La propaganda y la desinformación constituyen uno de los instrumentos más habituales de la guerra híbrida. Según María Clara López, el sistema de desinformación ruso opera mediante una estructura escalonada de cinco niveles, en la que cada uno de ellos amplifica y refuerza el mensaje del anterior.
Mensajes oficiales: declaraciones del Gobierno ruso, de sus representantes diplomáticos o de sus portavoces, que sirven para legitimar determinadas narrativas y posiciones políticas. Medios estatales: organismos de comunicación financiados por el Estado ruso, especialmente RT y Sputnik, encargados de amplificar y difundir dichas narrativas a escala internacional. Intermediarios afines: analistas, académicos, periodistas y otras figuras públicas próximas al Kremlin que presentan los mensajes anteriores con una apariencia de independencia y credibilidad. Redes sociales: Utilización de bots, cuentas coordinadas y agentes remunerados para multiplicar el alcance de los contenidos, aumentar su carga emocional y fomentar la polarización política y social. Obtención y filtración de información: actuación de grupos de crackers o ciberatacantes que acceden ilegalmente a documentos oficiales, bases de datos o correos electrónicos con el fin de publicar información sensible y generar controversias políticas o problemas de seguridad nacional.
Aunque este tipo de actividades ya habían sido detectadas con anterioridad, diversos estudios y organismos internacionales han señalado un aumento significativo de las mismas tras la invasión rusa de Ucrania en 2022 y el posterior apoyo político, económico y militar prestado por los países occidentales al gobierno ucraniano. Muchas de estas acciones fueron atribuidas inicialmente a accidentes, actos vandálicos o incidentes aislados. Sin embargo, la aparición de patrones comunes y las investigaciones realizadas por distintos servicios de inteligencia europeos llevaron a interpretarlas como parte de una estrategia coordinada de desestabilización. A partir de 2023, tanto la OTAN como la Unión Europea comenzaron a denunciar públicamente la existencia de operaciones híbridas rusas dirigidas contra países europeos. Según estimaciones del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), entre 2022 y mediados de 2025 se documentaron más de cincuenta actos de sabotaje en Europa atribuidos o vinculados con distintos grados de certeza a intereses rusos. Entre las acciones identificadas se encuentran:
thumb|Rotura del gaseoducto Balticconnector entre Ingå (Finlandia) y Paldiski (Estonia) en octubre de 2023
Ataques contra infraestructuras energéticas, incluyendo cables submarinos, oleoductos y gasoductos en el mar Báltico, que han sido dañados o cortados en diversos incidentes investigados por las autoridades europeas como posibles actos de sabotaje. Asimismo, grupos de ciberataque vinculados a Rusia han sido acusados de intentar comprometer el funcionamiento de centrales eléctricas y otras infraestructuras críticas energéticas en países occidentales. Ataques contra infraestructuras de transporte y logística, incluyendo redes ferroviarias, sistemas de señalización y cables de fibra óptica utilizados para su control. En Polonia, las autoridades desmantelaron en 2023 una red de presuntos agentes que preparaba acciones de sabotaje contra líneas férreas empleadas para el transporte de ayuda militar con destino a Ucrania. Incendios provocados contra instalaciones comerciales, industriales y logísticas. Diversas investigaciones realizadas en Polonia y Lituania concluyeron que algunos de estos ataques incendiarios habrían sido organizados o instigados por servicios de inteligencia rusos o personas vinculadas a ellos. Interferencias electrónicas contra sistemas de navegación y comunicaciones. Desde 2022 se han registrado numerosas perturbaciones en las señales del sistema GPS sobre el norte y el este de Europa, afectando a la navegación aérea, marítima y al funcionamiento de drones. Entre los incidentes más destacados figura la suspensión temporal de los vuelos de Finnair a Tartu y las sospechas de interferencia sobre una aeronave que transportaba a Ursula von der Leyen mientras atravesaba el espacio aéreo de Bulgaria.
Posición de Rusia
Las autoridades rusas rechazan habitualmente las acusaciones occidentales sobre campañas de desinformación, sabotaje o injerencia política atribuidas al Kremlin. En la mayoría de los casos, Moscú niega cualquier implicación, cuestiona las pruebas presentadas por los gobiernos occidentales o interpreta estas acusaciones como manifestaciones de «rusofobia» y de confrontación política contra Rusia.
La interpretación rusa de la guerra híbrida difiere significativamente de la empleada habitualmente por la OTAN y los gobiernos occidentales. Mientras que en Occidente el término suele referirse a una combinación de instrumentos militares y no militares utilizados para influir sobre otros Estados, numerosos autores han señalado que la doctrina militar rusa entiende las guerras híbridas como una forma específica de conflicto en la que las operaciones militares, informativas, económicas, diplomáticas y psicológicas se integran en una única estrategia.
Al mismo tiempo, el discurso oficial ruso suele presentar la guerra híbrida principalmente como una amenaza dirigida contra Rusia. Diversos autores han observado que en publicaciones militares y estratégicas rusas los principales promotores de este tipo de conflictos son descritos habitualmente como Estados occidentales, organizaciones no gubernamentales extranjeras y campañas de influencia destinadas a debilitar el sistema político ruso mediante «revoluciones de colores», presión económica y operaciones informativas..
Campañas de desinformación y propaganda
El Informe de Seguridad Nacional de 2025 identificó a España como uno de los objetivos de las campañas híbridas rusas y mencionó expresamente actividades de desinformación, ciberataques, sabotajes y el reclutamiento de colaboradores mediante redes sociales y otras tecnologías digitales. La elevada polarización política existente en el país incrementa la vulnerabilidad frente a este tipo de operaciones, mientras que una parte significativa de la población tiende a considerar que estas injerencias afectan principalmente a terceros y no a sus propias opiniones o comportamientos políticos. De acuerdo con Albert Borràs, las operaciones de influencia atribuidas a Rusia en España presentan características distintas de las observadas en otros países europeos. Mientras que en Estados como Francia o Alemania las narrativas prorrusas suelen difundirse principalmente a través de sectores de la derecha radical, en España dichas campañas han encontrado una mayor penetración en ámbitos vinculados a la izquierda radical, el feminismo y diversos movimientos independentistas. Según este autor, se trata de una estrategia fundamentalmente oportunista, orientada a explotar divisiones políticas y sociales preexistentes más que a promover una determinada ideología.
Según información publicada por El Periódico, el ejército identificó un «ecosistema de desinformación» activo en España con 179 altavoces. Dentro de este ecosistema se situarían, en un segundo nivel de difusión medios estatales rusos en español como RT Noticias, RT Latinoamérica, Sputnik Mundo, TASS o las cuentas oficiales del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso. En niveles posteriores aparecerían diversos canales y creadores de contenido que amplifican estas narrativas para audiencias hispanohablantes. Entre los ejemplos citados por Borràs figuran IrinaMar_Z, elOjOen, Ucraniando, Rokot Tormenta, En Plena Luz, BerdaderaH, Eurekapress, Victor Ternovsky, Frente del Este o InfoDefensa, entre otros. IrinaMar_Z y elOjOen son nodos centrales, con más de 40 000 suscriptores. Otros, como surf_noise_sp redirigen la atribución a George Soros, una vez que aparece evidencia de injerencia rusa.
Borràs también ha señalado la existencia de una convergencia de intereses entre determinadas organizaciones próximas a la izquierda abertzale y los medios de comunicación estatales rusos. Según su análisis, organizaciones como EH Donbass actúan como redistribuidoras de contenidos procedentes de RT, RIA Novosti o diversos canales prorrusos en español, mientras que otras plataformas sirven como mecanismos de difusión dentro del entorno político abertzale. El autor relaciona este fenómeno con la tradición antiimperialista y antimilitarista presente en parte de dicho espacio político. En noviembre de 2024, dos ciudadanos vascos fueron detenidos en Lituania acusados de preparar acciones de sabotaje contra instalaciones de la OTAN en Šiauliai.
Otros estudios han señalado asimismo una intensa actividad de canales prorrusos en Telegram durante periodos electorales, con el objetivo de amplificar contenidos polarizadores y narrativas favorables a los intereses del Kremlin.
Interferencia en el proceso independentista catalán (2012-2022)