miniaturadeimagen|391x391px|Fotografía del experimento de la gota de brea en la Universidad de Queensland, con una pila de 9 voltios para comparar el tamaño. El nuevo experimentalismo es una corriente de la filosofía de la ciencia que, desde la década de 1980, desplazó parte de la atención filosófica desde las teorías científicas hacia las prácticas experimentales. Sus defensores sostienen que los experimentos, además de ser procedimientos destinados a confirmar o refutar teorías, son prácticas relativamente autónomas que permiten incurrir en la intervención, manipulación, producción y control de fenómenos.
La expresión inglesa new experimentalism fue introducida por Robert Ackermann en 1989 para caracterizar un conjunto de trabajos que habían comenzado a otorgar centralidad filosófica a los instrumentos, las técnicas, los laboratorios y la producción experimental de hechos científicos. Entre sus figuras principales se suelen mencionar Ian Hacking, Allan Franklin, Peter Galison, David Gooding y Deborah Mayo.
Contexto histórico Durante buena parte del siglo , la filosofía de la ciencia se concentró en cuestiones como la estructura lógica de las teorías, la relación entre teoría y evidencia, la confirmación, la reducción interteórica y las revoluciones científicas. Los experimentos eran importantes para la ciencia, pero el proceso experimental mismo rara vez era considerado un objeto filosófico autónomo. La discusión se centraba más en el producto final de la experimentación (i.e. los datos, observaciones o enunciados empíricos) que en las prácticas mediante las cuales esos resultados eran obtenidos.
La situación comenzó a cambiar a partir de trabajos como "Do We See Through a Microscope?" (1981) y Representing and Intervening de Ian Hacking (1983), The Neglect of Experiment de Allan Franklin (1986), How Experiments End de Peter Galison (1987) y Experiment and the Making of Meaning de David Gooding (1990). Estos trabajos no formaron una escuela cerrada, pero compartieron una orientación común: analizar la ciencia a partir de la práctica experimental concreta.
El nuevo experimentalismo también se desarrolló en diálogo con la historia y la sociología de la ciencia. Autores como Harry Collins y Andrew Pickering subrayaron la dimensión social, negociada y práctica de la experimentación, pero desde posiciones más cercanas al constructivismo social. Franklin, Galison y Deborah Mayo respondieron que la práctica experimental incluye procedimientos racionales, controles locales y estrategias de confiabilidad que permiten justificar resultados sin reducirlos a intereses sociales o decisiones comunitarias.
Tesis principales
Autonomía relativa del experimento Una de las tesis más conocidas del nuevo experimentalismo es que los experimentos poseen una "vida propia". Esta fórmula, asociada especialmente a Hacking, significa que la experimentación no se reduce a la aplicación de teorías ni a la contrastación de hipótesis previamente formuladas. Los experimentos pueden producir fenómenos nuevos, descubrir regularidades inesperadas, estabilizar efectos y generar problemas que luego exigen desarrollo teórico. Hacking sostuvo que experimentar consiste en crear, producir, refinar y estabilizar fenómenos. Esta tesis está a la base de la distinción entre una concepción de la ciencia como representación del mundo de una concepción de la ciencia como intervención en el mundo. Desde esta última, la ciencia, antes que describir entidades y procesos, los manipula, aísla, reproduce y transforma bajo condiciones controladas.
Realismo de entidades El realismo experimental de Hacking es una de las contribuciones más influyentes del nuevo experimentalismo. A diferencia del realismo científico centrado en la verdad aproximada de las teorías, Hacking defendió un realismo de entidades, i.e. hay buenas razones para creer en algunas entidades teóricas cuando estas pueden ser usadas causalmente para intervenir en otros fenómenos. Considérese el uso de electrones y positrones en experimentos con bolitas de niobio. Cuando una entidad puede ser manipulada para producir efectos controlados, deja de ser meramente hipotética en el sentido relevante para la práctica experimental.
Por supuesto, esta posición no implica comprometerse con un realismo pleno respecto de todas las teorías científicas. Un autor puede ser antirrealista acerca de ciertas teorías y, al mismo tiempo, realista acerca de entidades manipuladas experimentalmente. Por ello, el nuevo experimentalismo ha sido importante en la discusión sobre realismo científico, instrumentalismo y constructivismo social.
Estrategias de confiabilidad experimental Allan Franklin desarrolló una epistemología de la experimentación orientada a explicar cómo los científicos justifican racionalmente la aceptación de resultados experimentales. Su enfoque propone estrategias usadas en la práctica para distinguir resultados fiables de resoluciones antojadizas, ruido o errores sistemáticos. Entre esas estrategias se encuentran:
la calibración de aparatos, la reproducción de fenómenos conocidos, la eliminación de fuentes plausibles de error, la confirmación independiente mediante instrumentos distintos, el uso de argumentos estadísticos, y la comparación con teorías bien corroboradas del funcionamiento del aparato.
Culturas experimentales Peter Galison extendió el nuevo experimentalismo mediante estudios históricos de la física de altas energías y de la cultura material de los instrumentos. En How Experiments End analizó cómo concluyen los experimentos por la acumulación de criterios técnicos y comunitarios que hacen que un resultado pueda sostenerse públicamente.
En Image and Logic, Galison distinguió entre la tradición de la imagen y la tradición de la lógica en física de partículas. La primera se apoya en detectores visuales (como cámaras de niebla o de burbujas) y privilegia eventos individuales claramente reconocibles. La segunda se apoya en detectores electrónicos, conteos, disparadores, registros digitales y análisis estadístico. Esta distinción mostró que la práctica experimental no es homogénea, incluyendo culturas instrumentales diferentes.
Prueba severa y estadística del error Deborah Mayo desarrolló una versión del nuevo experimentalismo basada en la estadística y el error. Su noción central es la de "prueba severa" (severe test): una hipótesis cuenta como apoyada por un resultado experimental cuando ha superado una prueba que probablemente habría revelado el error si la hipótesis fuese falsa.Una hipótesis H es severamente contrastada por una evidencia e, producida por una prueba T, si H se ajusta a e y T tendría baja probabilidad de producir e si H fuese falsa; por ello, deben identificarse y eliminarse las formas alternativas en que la prueba podría producir ese resultado aun siendo falsa la hipótesis.
El punto, entonces, sería diseñar pruebas locales capaces de discriminar señales de ruido, eliminar explicaciones alternativas y detectar errores. El enfoque de Mayo ha sido aplicado a casos históricos como los experimentos de Jean Perrin sobre el movimiento browniano y las pruebas de desviación gravitacional de la luz asociadas a la relatividad general.
Recepción en el ámbito hispánico En el ámbito hispánico, el nuevo experimentalismo ha tenido una recepción más limitada que en la filosofía anglosajona. Carlos M. Madrid Casado sostuvo que Ian Hacking fue probablemente el nuevo experimentalista más influyente en España, debido en parte a la traducción de Representing and Intervening como Representar e intervenir. Ha comparado el realismo experimental de Hacking con el materialismo filosófico de Gustavo Bueno. Ambos enfoques coinciden en concebir la ciencia como una práctica interventora o manipuladora, aunque luego sus compromisos metafísicos no sean idénticos. Asimismo, Mauricio Suárez, José Ferreirós y Javier Ordóñez han contribuido a introducir y discutir el nuevo experimentalismo.
Críticas
Dependencia teórica Una objeción clásica sostiene que los experimentos no pueden ser independientes de la teoría, ya que cuestiones como el diseño experimental, la selección de datos, la interpretación de resultados y el funcionamiento de instrumentos siempre presuponen teorías de fondo. Ante esto, el nuevo experimentalismo responde que la autonomía experimental no exige la ausencia de teoría, sino solo la independencia parcial respecto de teorías de alto nivel. Un resultado puede ser dependiente de teorías locales del aparato y, aun así, no depender directamente de la teoría que está siendo puesta a prueba.
El lugar de la teoría Alan Francis Chalmers ha objetado que algunas versiones del nuevo experimentalismo, en especial la de Mayo, no ceden suficiente lugar para las teorías científicas. Las teorías de alto nivel no serían capaces de pasar las pruebas severas, pero ello no implica que carezcan de justificación científica. La mecánica newtoniana, la teoría electromagnética o la relatividad general han funcionado como componentes constitutivos del conocimiento científico y de la práctica experimental. Naturalmente, Charlmers no rechaza la importancia de los experimentos, pero cuestiona la separación fuerte entre el conocimiento experimental fiable y las teorías generales. Las teorías también tienen una "vida propia" y participan en la construcción de instrumentos, modelos, criterios de relevancia y posibilidades de medición.
Regreso del experimentador El conocido como "regreso del experimentador" es una crítica formulada por Harry Collins. La dificultad consiste en que, para saber si un aparato experimental funciona correctamente, parece necesario saber si produce el resultado correcto. No obstante, para saber cuál es el resultado correcto, parece necesario disponer de un aparato que funcione correctamente. Si no existe un criterio independiente, tal parece que la aceptación del resultado depende de la mera negociación social.
Franklin respondió que los experimentadores disponen de estrategias no circulares o parcialmente independientes para romper a tal regreso, como pueden ser la calibración, la reproducción de fenómenos conocidos, la comparación entre aparatos, la eliminación de errores, el análisis estadístico y el control cruzado de datos.
Experimentación asistida por computador Una crítica reciente sostiene que el nuevo experimentalismo no incorporó suficientemente el papel constitutivo de las computadoras en la experimentación contemporánea. Siguiendo a Sławomir Leciejewski, desde la década de 1980 la investigación experimental asistida por computadora se volvió habitual en los laboratorios avanzados, pero que los primeros análisis de Hacking, Franklin o Galison no tematizaron esta transformación. Más allá de las simulaciones, cabe considerar aquellos experimentos físicos cuya ejecución depende de sistemas digitales. Casos como el CERN muestran que, en la física de altas energías, el dato experimental esta producido fundamentalmente mediante una cadena automatizada de sensores, conversores, interfaces, programas, algoritmos de selección y análisis estadístico. Si la filosofía del experimento debe partir de la práctica científica efectiva, ya no basta con analizar la intervención más pedestre; también deben estudiarse las mediaciones digitales que seleccionan, procesan y estabilizan nuestros resultados experimentales.
Véase también
Filosofía de la ciencia Realismo científico Instrumentalismo Constructivismo social Experimentación Filosofía de la física Filosofía de la biología Ian Hacking Deborah Mayo Peter Galison Allan Franklin
Referencias
Bibliografía adicional
Enlaces externos
"Experiment in Physics", entrada de Allan Franklin y Slobodan Perovic en The Stanford Encyclopedia of Philosophy. "Experiment in Biology", entrada de Marcel Weber en The Stanford Encyclopedia of Philosophy.
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