Antônio Moreira César (Pindamonhangaba, 7 de julio de 1850 — Canudos, 4 de marzo de 1897) fue un militar brasileño. Alcanzó el puesto de coronel en el arma de infantería del Ejército Brasileño.
Biografía En su certificado de nacimiento, indicó que sus padres eran desconocidos o incógnitos. Sin embargo, se sabe que era hijo del sacerdote Antônio Moreira César de Almeida (1814-1860) y de Francisca Correia de Toledo (1818-1895), fallecida soltera y hermana de María Bernardina Correia de Toledo, que se casó con el capitán Bento Moreira César de Almeida, hermano del mencionado padre.
El asesinato de Apulcro de Castro (1883) thumb|276px|Linchamiento del periodista Apulcro de Castro en Río de Janeiro, por militares del Ejército Imperial. Entre los homicidas estaba el entonces capitán Antônio Moreira César (Revista da Semana, Nº 38, 13/09/1924). Apulcro de Castro era redactor responsable del periódico "Corsário" y fue asesinado por un grupo de militares en la rúa do Lavradio, en el centro de la ciudad de Río de Janeiro. Años más tarde, Euclides da Cunha registró en la página 297 de la primera edición de su libro "Los sertones" ese episodio, que involucró al joven Moreira César:
La sedición Bahiana (1891) A finales de 1891, con el rango de teniente coronel, Moreira César participó en el derrocamiento del presidente de Bahía, José Gonçalves da Silva (1838-1911).
Era entonces comandante del 9.º Batallón de Infantería, en Salvador, cargo que había asumido el 14 de noviembre de ese año, tras ser trasladado desde Sergipe, donde había comandado durante algunos meses el 33.º Batallón de Infantería, estacionado en Aracaju.
Como resultado de su participación en los incidentes, llegó a ocupar el cargo de jefe de policía del Estado, función en la que permaneció desde el 24 de noviembre hasta el 22 de diciembre de ese mismo año.
Sublevación de Niterói (1892) Tomó posesiónd el cargo de comandante del 7º Batallón de Infantería en abril de 1892. En diciembre del mismo año, el batallón embarcó para Niterói donde se realizaba una sublevación del cuerpo policial, habiendo sido aclamado como gobernador Francisco Portela, que tiempos antes se había alejado del cargo. Los amotinados se rindieron y el gobernador José Tomás de Porciúncula, repuesto en el cargo, disolvió la Fuerza Pública.
La Revuelta de la Armada (1893 - 1894) thumb|250px|Floriano Peixoto, retratado en la Revista Don Quixote, en 1895.
La Revuelta de la Armada fue una rebelión iniciada por algunas unidades de la Marina de Brasil contra el gobierno del presidente de la República, el mariscal Floriano Peixoto (1839-1895). Comenzó en Río de Janeiro, en septiembre de 1893, y se extendió a la región sur, siendo sofocada en marzo de 1894.
Moreira César planeó un ataque contra la isla de Villegagnon y las zonas ocupadas y defendidas por los rebeldes. El 7.º Batallón de Infantería también participó en la vigilancia de la zona del puerto de Río de Janeiro e intervino en la reconquista de la Isla del Gobernador, base logística desde la que se abastecían los insurgentes.
Una vez concluida la ocupación de la Isla del Gobernador, el 7.º Batallón de Infantería permaneció allí hasta el 9 de febrero de 1894, cuando recibió órdenes de regresar al Morro de Santo Antônio, donde tenía su cuartel general. Moreira César había cedido el mando de su batallón al capitán Augusto Frederico Caldwell do Couto y había asumido el mando de la brigada, como haría en otras ocasiones. El batallón quedó provisionalmente bajo las órdenes del capitán Caldwell do Couto hasta el 19 de octubre de 1894, mientras que Moreira César permaneció al mando de las fuerzas que operaban en las islas de Paquetá y del Gobernador.
La actuación de Moreira César en la reconquista de la isla del Gobernador no pasó desapercibida para el mariscal Floriano Peixoto, vicepresidente en el ejercicio de la presidencia de la República, quien dejó constancia de lo siguiente: "por los relevantes servicios prestados, habiendo sostenido al haber defendido una posición tan importante y haber obligado, con disparos de cañón, a los barcos de los insurrectos a cambiar de fondeadero en busca del fondo de la bahía, dañándolos gravemente". La Revolución Federalista (1893-1895) thumb|276px|Gumercindo Saraiva y su Estado Mayor. En el marco de la Revolución Federalista (Río Grande del Sur, 1893 - 1895), el mariscal Floriano lo nombró Presidente del Estado y lo envío a Santa Catarina, el 19 de abril de 1894, atribuido con poderes discrecionales, desembarcando en la ciudad de Desterro (actual Florianópolis) al frente de 500 hombres del 7° y 23° Batallones de Infantefia.
En el gobierno de Santa Catarina, Moreira César promovió un "ajuste de cuentas", tal como lo definió el estudioso Oswaldo Rodrigues Cabral. Aprisionamientos y fusilamientos sumarios de militares y civiles, tales como la Masacre de la Isla de Anhatomirim, fueron llevados a cabo como represalia de la rebeldía federalista, promotora de la guerra civil centralizada en Santa Catarina. Como observó el historiador catarinense Jali Meirinho "en su interpretación precisa como actos criminales". Y añade, "no se conciben ejecuciones sumarias sin juicio". Tales ejecuciones sumarias también ocurrieron de la misma manera en Paraná, sugiriendo que las órdenes venían desde las altas esferas gubernamentales.
El "ajuste de cuentas" fue una respuesta desproporcionada a la crueldad de los federalistas, particularmente de aquella perpetrada por los guerrilleros de Gumercindo Saraiva, cuya práctica era el degollamiento de los prisioneros (también practicada por sus enemigos). Ejecuciones sumarias de cientos de personas, muchas de ellas sin juicio o mayor investigación, incluyendo un héroe de la guerra de la Triple Alianza, el Barón de Batovi y su hijo inocente, hace más visible que la venganza, no la justicia, estaba en el plan de sus ejecutores. Para llevar adelante tales venganzas, Moreira Cesar, por su historial, era la persona adecuada en el momento preciso. thumb|276px|Vista de Florianópolis, c. 1895. El nombre de la ciudad capital de Santa Catarina, es una referencia al presidente que derrotó a la revolución federalista en la región Entre los fusilados en la fortaleza de Santa Cruz de Anhatomirim estaba el médico bahiano Alfredo Paulo de Freitas, que servía como mayor médico en la ciudad de Desterro. Fue llamado de su casa y luego de presentarse, lo embarcaron en la corveta Niterói. Al no tener noticias, su esposa fue al Palacio de Gobierno en busca de informaciones. En una de esas oportunidades fue acompañada de su hija menor, siendo recibida personalmente por Moreira César. Al tomar conocimiento de quién era su esposo, Moreira César se mostró solícito y explicó que su esposo fue preso, en efecto, y enviado a Río de Janeiro para ser juzgado pero que no temiera porque estaría pronto de vuelta. Tomó a la niña y, mirando al mar por la ventana, le dijo "Papá esta lejos pero regresará pronto". El gobernador militar de Santa Catarina, sin embargo, ya sabía que el doctor Alfredo no regresaría pues el mismo lo mandó fusilar en Anhatomirim.
La campaña de Canudos (1896-1897) thumb|276px|El arrabal de Canudos. En el marco de la represión al arrabal de Canudos, en la llamada Campaña de Canudos, luego del fracaso de dos incursiones militares, el bahiano Manuel Vitorino, presidente interino de Brasil, nombró al coronel Moreira César para comandar una tercera expedición militar. Vitorino en ese momento era vicepresidente de la República, pero ejercía interinamente la presidencia en reemplazo de Prudente de Morais, quien se había apartado del cargo por motivos de salud.
Moreira César partió de Río de Janeiro hacía Bahia el 3 de febrero de 1897, desembarcando en Salvador el 6 del mismo mes. Al día siguiente partió hacia Queimadas, a donde llegó el día 8 en la mañana, por tren expreso. Temiendo que los sertanejos abandonasen el arrabal, intensificó los preparativos para la partida de la tropa en dirección a Monte Santo. Tenía a su mando mil trescientos hombres, seis cañones Krupp, cinco médicos, dos ingenieros militares, ambulancias y un conboy de carga con municiones de guerra.
Antes de acampar en Monte Santo, donde estableció su segunda base de operaciones, Moreira César sufrió una crisis epiléptica que se repetiría con menor gravedad en la Hacienda Lajinha, entre Monte Santo y Vila do Cumbe (actual Euclides da Cunha). En Cumbe hizo prender al sacerdote del lugar, padre Vicente Sabino dos Santos, bajo la acusación de ser partidario de Conselheiro. El religioso fue liberada luego por interferencia del estado mayor.
Cerca al arrabal de Canudos, la expedición fue atacada por piquetes de hombres de Conselheiro sin que hubiera enfrentamiento. thumb|276px|Coronel Moreira César.
El 2 de marzo, la columna militar avanzó hacia el Rancho do Vigário, a diecinueve kilómetros de Canudos. Moreira César pretendía acercarse al campamento, permanecer un día en las inmediaciones de las orillas del río Vaza-Barris, bombardear la población y, a continuación, conquistarla con su infantería.
En la mañana del día 3, Moreira César cambió repentinamente de opinión y optó por el ataque inmediato. El campamento fue duramente castigado por las piezas de artillería. El asalto final comenzó después del mediodía. Los defensores de Canudos se defendieron a tiros desde las iglesias vieja y nueva. En los primeros momentos, las fuerzas del ejército lograron invadir el campamento y conquistar algunas casas. Sin embargo, se vieron obligadas a retroceder debido a la escasez de munición.
Tras unas cinco horas de combate, Moreira César resultó herido en el abdomen cuando se disponía a acudir al frente de batalla para animar a la tropa. Los médicos que lo atendieron constataron que se trataba de una herida mortal. El mando pasó al coronel Pedro Tamarindo.
Tras más de siete horas de encarnizado combate, el coronel Tamarindo decidió retirarse. Moreira César falleció doce horas después de haber sido alcanzado, en la madrugada del 4 de marzo de 1897, protestando porque Canudos fuera atacado una vez más. En una reunión de oficiales, a las 23 horas de la noche anterior, se había decidido la retirada, dado el gran número de heridos. Moreira César ordenó que constara en acta que, si salía vivo de la guerra, pediría la baja del ejército.
La retirada constituye una de las situaciones más críticas en las que se ha visto envuelto el ejército brasileño, ya que, tras sufrir una derrota, se vio obligado a recorrer los cerca de doscientos kilómetros que separan Canudos de Queimadas, la primera base de operaciones de las tropas.
El fallido ataque ordenado por Moreira Cesar se atribuye a sus constantes ataques de epilepsia. Elza Márcia Targas Yacubian ha documentado estudios que lo sitúan como uno de los casos en los que la epilepsia cambió el curso de la historia. Referencias
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