La analiticidad es una propiedad atribuida a ciertas oraciones, proposiciones, juicios o pensamientos que serían verdaderos en virtud de su significado, de sus conceptos constituyentes, de las reglas semánticas de un lenguaje o de su reducibilidad a verdades lógicas mediante definiciones. El término se usa principalmente por los filósofos analíticos, en áreas tan disímiles como la filosofía del lenguaje, la epistemología, la lógica y la metafilosofía, y suele formularse apelando a la distinción analítico-sintético.

Caracterización general El uso contemporáneo de analítico cubre varias nociones relacionadas, aunque no siempre equiparables:

una oración verdadera solo en virtud del significado de sus términos; una oración verdadera por definición; una oración transformable en verdad lógica por sustitución de sinónimos; una oración cuya justificación depende únicamente de la comprensión de sus términos; una oración verdadera según las reglas semánticas de un marco lingüístico; una oración cuya negación resulta contradictoria o conceptualmente inaceptable.

La noción más simple puede formularse así:

Una formulación epistemológica, en cambio, dice:

Una formulación fregeana sostiene:

Estas caracterizaciones no son equivalentes. Una oración podría ser necesaria sin ser cognoscible a priori. Otra podría ser cognoscible a priori sin ser necesaria. Una tercera podría ser verdadera por convención dentro de un lenguaje formal sin que ello explique por sí solo su necesidad metafísica. Esta plurilidad tolera, entonces, múltiples posicionamientos.

Ejemplos OraciónClasificación tradicionalRazón usual"Todos los solteros son no casados"Analítica"Soltero" incluye "no casado" en su significado ordinario."Todos los pediatras son médicos"Analítica"Pediatra" significa médico especializado en niños."Si Pedro mató a Juan, entonces Juan está muerto"AnalíticaLa acción de matar implica la muerte de la víctima."Todos los solteros son felices"SintéticaEl significado de "soltero" no implica felicidad."El agua es H2O"Necesaria a posteriori (según Kripke y Putnam)Si es verdadera, es necesaria por identidad de clase natural, pero fue descubierta empíricamente."La barra patrón de París mide un metro"A priori contingente (según Kripke)Puede fijar una referencia, pero la barra pudo haber tenido otra longitud. La distinción se cruza con otras dos distinciones: a priori/a posteriori y necesario/contingente. Tradicionalmente se pensó que las verdades analíticas eran necesarias y cognoscibles a priori. La filosofía posterior a Kripke y Putnam ha cuestionado esa identificación. CategoríaTipo de distinciónEjemplos clásicosAnalítico / sintéticoSemántica o conceptual"Todos los solteros son no casados" / "Todos los solteros son felices"A priori / a posterioriEpistemológica"7 + 5 = 12" / "El agua hierve a 100 °C al nivel del mar"Necesario / contingenteModal o metafísica"2 + 2 = 4" / "Hay montañas"

Historia

Hume y las relaciones de ideas Una de las fuentes históricas de la distinción se encuentra en la división de David Hume entre "relaciones de ideas" y "cuestiones de hecho". Las relaciones de ideas incluyen a las verdades matemáticas y lógicas, cognoscibles mediante operaciones del pensamiento e independientes de lo que exista en el mundo. Las cuestiones de hecho, en cambio, dependen de la experiencia y su negación no implica contradicción.

Kant Immanuel Kant introdujo la distinción entre juicios analíticos y sintéticos en la Crítica de la razón pura. En un juicio analítico, el predicado está contenido, aunque sea de modo encubierto, en el concepto del sujeto. En un juicio sintético, el predicado añade algo que no está contenido en el concepto del sujeto.

Kant ofrece como ejemplo de juicio analítico:

El concepto de extensión estaría contenido en el concepto de cuerpo. En cambio:

sería sintético, porque la pesadez no está contenida en el mero concepto de cuerpo, sino que requiere de la experiencia.

Kant también sostuvo que la negación de un juicio analítico implica contradicción. Sin embargo, su tesis más influyente fue que no todo conocimiento a priori es analítico. Las matemáticas y los principios fundamentales de la ciencia natural contendrían, según él, juicios sintéticos a priori. Su ejemplo más célebre es:

Kant sostuvo que el concepto de 12 no está contenido meramente en los conceptos de '7', '5' y 'suma', sino que requiere de una síntesis apoyada en la intuición pura del tiempo (en este caso, mediante la adición sucesiva de unidades homogéneas).

Bolzano Bernard Bolzano criticó la metáfora kantiana de la contención por considerarla figurada e insuficientemente precisa. En la Wissenschaftslehre propuso una noción más formal de analiticidad basada en la variación de componentes de las proposiciones.

Para este, una proposición es analítica si contiene al menos una representación que puede ser sustituida arbitrariamente sin alterar su verdad o falsedad, siempre que las proposiciones resultantes tengan objeto. A diferencia de Kant (y más adelante Frege), Bolzano permite hablar de proposiciones analíticas falsas: una proposición puede ser analítica porque todas sus variantes relevantes son falsas.

Una forma esquemática de su noción puede representarse así. Sea una proposición que contiene un componente no proposicional . Sea el conjunto de variantes relevantes de obtenidas por sustitución de . Entonces:

Bolzano distinguió además entre analiticidad en sentido amplio y analiticidad lógica. Una proposición lógicamente analítica es aquella cuya invariabilidad depende solo de conceptos lógicos.

Frege Gottlob Frege reformuló la analiticidad en el contexto de su proyecto logicista. En Die Grundlagen der Arithmetik sostuvo que una verdad es analítica si su prueba depende únicamente de leyes lógicas generales y definiciones. Si la prueba requiere de verdades pertenecientes a una ciencia particular, la verdad es sintética. Esta concepción desplaza la noción kantiana de contención conceptual por una noción de derivabilidad lógica. Frege pretendía mostrar que la aritmética era analítica, no sintética a priori, contra la tesis kantiana. La estrategia general era reducir las proposiciones aritméticas a verdades lógicas mediante definiciones de número, sucesor y equipotencia.

La forma general de la definición fregeana puede expresarse así:

El programa fregeano fue afectado por la paradoja de Russell, que mostró que el sistema de Frege contenía una inconsistencia. Sin embargo, la idea de explicar la analiticidad por reducción a la lógica influyó decisivamente en Bertrand Russell, Alfred North Whitehead y el empirismo lógico.

Wittgenstein y el Círculo de Viena En el Tractatus logico-philosophicus, Ludwig Wittgenstein sostuvo que las proposiciones de la lógica son tautologías: no dicen cómo es el mundo, sino que muestran la forma lógica del lenguaje con el que nos referimos al mundo.

El Círculo de Viena tomó esta idea como punto de partida para defender que las verdades lógicas y matemáticas no describen hechos empíricos, sino que expresan reglas, convenciones o transformaciones tautológicas dentro de un lenguaje. Esto permitió a los empiristas lógicos aceptar la necesidad de la lógica y la matemática sin abandonar una concepción empirista del conocimiento factual.

Rudolf Carnap dio a la analiticidad un papel central en su filosofía. En The Logical Syntax of Language, distinguió entre reglas de formación, reglas de transformación y oraciones analíticas dentro de un lenguaje formal. La analiticidad se entendía como relativa a un lenguaje o marco lingüístico. En su etapa semántica, Carnap entiende que una oración analítica es verdadera en todas las descripciones de estado admitidas por el lenguaje.

De modo esquemático:

donde es el conjunto de descripciones de estado o mundos semánticamente admisibles para el lenguaje .

Carnap vinculó esta concepción con su principio de tolerancia: no hay una única lógica o lenguaje correcto por naturaleza, de modo que pueden construirse y adoptarse distintos marcos lingüísticos según fines teóricos y prácticos. Más adelante, en "Empiricism, Semantics, and Ontology", distinguiría entre preguntas internas a un marco y preguntas externas acerca de la adopción del marco mismo.

La crítica de Quine La crítica más influyente de la analiticidad fue formulada por Willard Van Orman Quine en "Dos dogmas del empirismo". Quine atacó dos tesis que consideraba dogmas del empirismo:

la distinción entre verdades analíticas y sintéticas, y el reduccionismo según el cual cada enunciado significativo tendría un contenido empírico propio verificable aisladamente.

Quine sostuvo que las explicaciones de la analiticidad mediante sinonimia, definición, reglas semánticas o necesidad tienden a ser circulares. Esquemáticamente, si tomamos el caso de la sinonimia, tendríamos que

y

.

Para Quine, este círculo mostraría que no se ha dado una explicación satisfactoria de la analiticidad.

También apeló al holismo confirmacional: los enunciados no se enfrentan individualmente a la experiencia, sino como parte de una red total de creencias. En esa red, incluso los enunciados lógicos o matemáticos podrían revisarse bajo suficiente presión teórica, aunque ocupen posiciones extremadamente centrales.

Una formulación holista puede representarse así:

donde es la evidencia empírica y un enunciado aislado. Lo que recibe confirmación o refutación empírica no es un enunciado aislado, sino una teoría o red de enunciados:

De ahí la tesis quineana de que la unidad de significación empírica no es el enunciado individual, sino el conjunto de la ciencia.

Respuestas a Quine y desarrollos posteriores

Grice y Strawson Paul Grice y Peter Frederick Strawson respondieron a Quine en "In Defense of a Dogma" (1956). Su objetivo fue defender la legitimidad filosófica de la distinción analítico-sintético rechazando que toda noción semántica deba ser definida sin recurrir a nociones próximas. Tal exigencia es excesiva: una distinción puede ser legítima aunque sus nociones centrales formen una familia conceptual interdefinible.

Su defensa se apoya en la existencia de casos paradigmáticos. Por ejemplo:

pero no:

.

La primera oración parece analítica porque "soltero" y "hombre no casado" son intercambiables en virtud de su significado. La segunda, por su lado, es sintética porque su verdad depende de cómo sean efectivamente los solteros. Una teoría adecuada debe explicar este contraste, no eliminarlo por la ausencia de una definición reductiva de sinonimia.

En este sentido, "In Defense of a Dogma" representa una defensa moderada de la analiticidad, lo cual no deja de ser interesante, pues conserva la distinción como una herramienta semántica y filosófica, pero sin comprometerse con una teoría completa de la verdad "en virtud del significado".

Kripke y Putnam Saul Kripke y Hilary Putnam transformaron la discusión al distinguir con mayor precisión entre necesidad, aprioricidad y analiticidad. Kripke sostuvo que algunas verdades son necesarias pero solo cognoscibles a posteriori, como las identidades teóricas "agua = H2O" o "Héspero = Fósforo". Putnam, desde el externalismo semántico, argumentó que los significados de términos de clases naturales dependen parcialmente del entorno y de la división del trabajo lingüístico.

Esto introdujo problemas para la tesis tradicional:

Si hay verdades necesarias a posteriori, entonces:

Si hay verdades a priori contingentes, entonces:

Por tanto, necesidad y aprioricidad no pueden identificarse sin más, y la analiticidad no puede cumplir automáticamente las funciones que Kant, Frege o los empiristas lógicos le habían asignado.

Quine tardío