miniaturadeimagen|200x200px|Vista de Florencia en 1557. En ese año, Diego vivía en la ciudad siendo confesor de Leonor Álvarez de Toledo, consorte de Cosme I, duque de Florencia. Diego de Guzmán (en italiano, Jacopo de Guzmán) (Bailén, 1623-Sevilla, 8 de mayo de 1606) fue un noble, catequista y jesuita, confesor de Leonor de Toledo, consorte de Cosme I de Medici, duque de Florencia. Biografía Fue uno de los hijos del matrimonio formado por Rodrigo Ponce de León, conde de Bailén y Blanca de Sandoval y Guzmán. Su padre era hijo, a su vez, de Manuel Ponce de León y de Guiomar de Castro y Niño. Por parte de su madre era nieto de Pedro de Fuentes, señor de Fuentes, y de Juana de Guzmán.

Diego tuvo por hermanos a: Manuel Ponce de León y Guzmán (m. Metz) que sucedió como conde de Bailén, casado con Catalina Fernández de Córdoba, hija de Francisco (o Juan) Pacheco de Córdoba, señor de Almunia, y de María de Córdoba. Diego tuvo por ayo a Gaspar de Loarte. A través de Loarte llegó al conocimiento de Juan de Ávila, catequista y teólogo conocido como el Apóstol de Andalucía que sería canonizado en 1970. Diego sería conocido como el hijo primogénito del padre Ávila.

Fue enviado a estudiar a la universidad de Salamanca por sus padres junto con su ayo Loarte y algunos criados. En la universidad dio ejemplo en los estudios y también en la vida de piedad según las enseñanzas de Ávila. Tras su etapa de estudios, Diego pasó a ordenarse sacerdote, y habiendo renunciado a una canonjía en la catedral se Sevilla con el lógico quebranto económico de su familia, pasó a evangelizar y catequizar en Andalucía según los mandaros de Juan de Ávila. En los primeros años de la década de 1550, Gaspar de Loarte manifestó sus deseos de unirse a la Compañía de Jesús, siendo secundado por Diego.

Una vez en la Compañía, Francisco de Borja que era entonces vicario para España le envío junto a Gaspar de Loarte a predicar en distintos lugares del obispado de Calahorra, de donde era obispo Juan Bernal Díaz de Luco. Fue destinatario de una carta de San Ignacio de Loyola.

Posteriormente, pasó con Loarte a Roma en donde conocieron a Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús. Llevaron a Ignacio de Loyola una carta de Juan de Ávila en que este anunciaba a Loyola que viajaría a Roma. izquierda|miniaturadeimagen|170x170px|Vista del colegio de San Juan Evangelista, regido por la Compañía de Jesús en Florencia, donde residió Diego de Guzmán cuando vivió en Florencia. Representado en la Pianta del Buonsignori (publicada en 1594). Una vez en Roma, Diego sería enviado a Florencia por Ignacio de Loyola alrededor de octubre de 1555. Este último enviaba a Diego a petición de Leonor de Toledo, consorte de Cosme I, duque de Florencia. La petición inicial de Leonor de Toledo se dirigió a que fuera otro jesuita, Diego Laínez, quien acudiese a Florencia a consolarla de la muerte de un pariente cercano.El pariente era su tío segundo Francisco de Toledo (1497-1555), embajador de Carlos I en el Concilio de Trento. Francisco era primo hermano del padre de Leonor, Pedro de Toledo; siendo ambos nietos del duque de Alba, García Álvarez de Toledo. Diego permaneció en Florencia como confesor de la duquesa durante unos años.Los jesuitas ya contaban con un colegio en la ciudad desde 1554. Tras la muerte de Ignacio de Loyola, sería elegido como prepósito general Diego Laínez quien daba consejos a Diego de Guzmán para que este mejorara la piedad de Leonor de Guzmán. En las propias palabras del estudioso de Leonor, Konrad Eisenbichler:Siguiendo la sugerencia de Laínez, Guzmán intentó iniciar a Eleonora en los Ejercicios Espirituales. Laínez le dijo a Guzmán que, si lograba convencer a Leonor de dedicar una hora al día a «cosas espirituales», debería proponerle algunos ejercicios específicos para ella que pudieran hacer que ella detestara lo que él denominaba «el juego negro». Guzmán, sin embargo, tenía que ser cauteloso: la palabra «ejercicios» podría asustar a la duquesa. Por lo tanto, se refería a ellos como «algunas consideraciones» o «modo de orar». Enseñar la vida espiritual a Leonor no era una tarea fácil. Guzmán señaló más tarde con pesar que Leonor no seguía sus consejos, especialmente en lo que respecta al juego y la confesión.En los años posteriores volvió a Roma donde iría perdiendo la audición, lo que no le impidió continuar su misión catequética. En 1567, Francisco de Borja, ya tercer prepósito general de la Compañía le encargo la dirección de la casa de catecúmenos que Pío V había encargado a la Compañía.

Veinte años después, en 1587 se encontraba en Sevilla, en cuya casa profesa, fundó distintas congregaciones a imitación de las existentes en la de Roma, como la de la Doctrina Cristiana, la de Nobles o la de Clérigos.

Murió en Sevilla el 8 de mayo de 1606.

Nota

Referencias

Bibliografía

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