Hanna Berger, nacida Johanna Elisabeth Hochleitner-Köllchen (23 de agosto de 1910–15 de enero de 1962) fue una bailarina, coreógrafa, profesora, directora de teatro, escritora y antinazi y comunista austriaca. Se le considera como parte del movimiento de danza libre.

Trayectoria Fue la hija ilegítima de Maria Hochleitner. Su padre, Eduard Wolfram, pertenecía a la clase social burguesa. El esposo de Hochleitner era un trabajador ferroviario llamado Wilhelm Köllchen. De niña fue bautizada como católica romana. Pasó los primeros años de su infancia en parte con su abuelo y en parte con su madre en el barrio obrero de Meidling en Viena. Cuando tenía seis años, contrajo tuberculosis, lo que afectó a uno de sus ojos. De niña sufrió una pobreza extrema que marcó toda su vida, lo que resultó en el desarrollo de lo que ella describió como una condición humana de "hipersensibilidad y anhelo de arte" (Überempfindsamkeit und Sehnsucht nach Kunst). A la edad de ocho años, fue adoptada formalmente por Köllchen y vivió con sus padres.

Desde los 14 años comenzó a recibir lecciones de piano. A los 16 años se casó con Leopold Berger, un maquinista, pero el matrimonio no duró y la pareja se separó casi un año después. Decidió conservar su apellido de casada, pero no se divorció formalmente hasta 1943. De 1927 a 1928 fue miembro del Partido Comunista de Austria. De 1929 a 1934 estudió gimnasia y danza moderna en Berlín junto con Jonny Ahemm, Vera Skoronel, Gertrud Wienecke y Mary Wigman en Dresde. Para ganarse la vida daba clases de baile bajo el nombre de Hanna Wolfram y trabajaba como masajista.

En 1929 conoció al escultor y comunista Fritz Cremer. Se convirtieron en pareja y mantuvieron una relación que duró hasta 1950, hasta que Cremer decidió mudarse a la nueva Alemania Oriental. Se separaron por varias razones: las numerosas infidelidades de Cremer, además de qué no le gustaba la «americanización» de Viena ni la creciente atención que se prestaba a los comunistas, quienes estaban siendo estigmatizados. Otra razón, fue el escándalo en torno a sus esculturas del monumento a las víctimas del fascismo en el Cementerio Central de Viena, un monumento que representaba una figura de bronce desnuda de un combatiente de la resistencia, lo cual fue considerado controvertido por los miembros de la iglesia. Theodor Innitzer, el arzobispo de Viena, quería que se colocara una hoja de parra sobre la escultura, a lo cual Cremer se negó.

Sus primeros compromisos como bailarina profesional contemporánea al irse de gira con Mary Wigman en 1935. Bailó en el ciclo Danzas femeninas Frauentänze, La vidente, Danza de las brujas, entre otros. En 1936 fue miembro de la compañía de Trudi Schoop y bailó en sus coreografías Zur Annoncengabe y Fridolin unterwegs! durante una larga gira por Estados Unidos, Londres y Zúrich. Completó sus conocimientos de danza moderna durante varios meses en el German Master Studio for Dance (Deutschen Meisterstätten für Tanz) en Berlín, donde asistió a clases de dirección teatral, ballet, danza de carácter y danza nacional.

En 1936, ya era una antinazi declarada, como corroboran los artículos que publicó bajo el seudónimo de "La Artista Escénica" titulados: Baile en el Estadio (Tanz im Stadion) y Sobre la danza alemana y su contenido real (Über den deutschen Tanz und seine realen Inhalte) para la revista teatral suiza Der Bühnenkünstler, donde atacaba la política cultural nazi.

Desde 1937, tanto Berger como Cremer participaron en la resistencia anticomunista en Berlín, en un grupo que más tarde se conocería como la Orquesta Roja (Rote Kapelle). Berger utilizaba ocasionalmente su apartamento para reuniones, ubicado en Düsseldorfer Strasse 48, que incluían al escultor comunista Kurt Schumacher y al actor Wilhelm Schürmann-Horster,la escultora Ruthild Hahne, la bailarina y escultora Oda Schottmüller y el comerciante Wolfgang Thiess. El estudio de Cremer también se utilizaba como lugar de encuentro donde se intercambiaba material de resistencia. A través de Hans Coppi, amigo de Schürmann-Horster, Berger se vinculó con Harro Schulze-Boysen. El grupo creía firmemente en la superioridad del comunismo sobre el capitalismo y el fascismo.

El 11 de octubre de 1937, debutó como coreógrafa y bailarina en una función nocturna con un solo de once partes en la Bach-Saal de Berlín. Interpretó un conjunto de danzas con temas específicos: Tres estudios románticos: verano, finales de verano, verano en París e Historia cotidiana: chica, amante, madre abandonada, mujer de luto. En el momento crucial de su solo, bailó una de sus danzas más conocidas, el Solo Krieger, con música de Ulrich Kessler. El baile había sido prohibido por los nazis y solo se mostró debido a la exigencia del embajador austriaco, quien era patrocinador del evento. El 18 de octubre de 1937, Dietrich Dibelius reseñó el solo de baile en el Frankfurter Zeitung en un artículo titulado: Kritik zum Debüt-Abend von Hanna Berger anlässlich einer Aufführung des Tanzsolos Krieger op. 13, donde afirmó que la bailarina le responde a su enemigo, la guerra, con un amplio golpe.

El solo de danza de Berger no fue bien recibido por los nazis y se vio obligada a huir de la Alemania nazi a Viena. Su debut vienés tuvo lugar en diciembre de 1937 en el gran salón del Urania. Encontró apoyo y protección en el concejal Viktor Matejka, quien reconoció la naturaleza militante y políticamente expresiva de su danza y le ofreció un lugar seguro para bailar en el Volksheim Ottakring. El 5 de febrero de 1938, Berger interpretó el Krieger por segunda vez en el Volksheim Ottakring de Viena. La danza fue reseñada por un editor en conversación con Berger, en el periódico Workers-Weekly (Arbeiter-Woche), afirmando que todos los presentes debían resentido repugnancia por la guerra. La crítica de danza y autora Andrea Amort declaró que:

«El público pudo reconocer el horror de la guerra y no su supuesta necesidad y transfiguración, como sugería la Alemania nacionalsocialista». El objetivo de Hanna Berger con esta danza era representar la realidad asesina de los conflictos bélicos. De este modo, podía interpretarse como un llamado a los soldados a liberarse de la dominación extranjera y actuar con responsabilidad propia.

En 1938, poco antes de la anexión de Austria a Alemania el 13 de marzo de 1938, Berger siguió a Cremer a Roma, donde impartió clases en la Real Academia de Arte Dramático de dicha ciudad. Tras seis meses, aprobó el examen para un puesto académico y fue ascendida a catedrática. Bajo el amparo de la Real Academia, coreografió y bailó en Florencia y Messina y, finalmente, por toda Italia.

Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, tuvo que cambiar sus planes. En Berlín, continuó bailando, dando clases de gimnasia y piano, además de actuar y modelar para ganarse la vida. Con gran sacrificio personal, organizaba ocasionalmente veladas de baile que atrajeron la atención de la gestapo. En 1940, bailó el ciclo Viaje a Italia (Italienische Reise) en la Academia de Arte Dramático de Roma. Un año después, bailó en el Teatro de Kurfürstendamm con Marianne Vogelsang. Entre 1941 y 1942, puso en escena El desconocido del Sena (Die Unbekannte aus der Seine) en ocho escenas. El 30 de mayo de 1943, ofreció su propio espectáculo de danza en el Teatro de Kurfürstendamm. En varias fechas de octubre de 1942, bailó en el Teatro Schiller bajo la dirección de Heinrich George. También bailó con los actores Will Quadflieg y Ernst Legal. Para apaciguar y evadir a la Cámara de Cultura del Reich y a la gestapo, denominó a su obra danzas históricas.

Sin embargo, la carrera de baile de Berger se vio interrumpida cuando fue arrestada el 24 de octubre de 1942 en Poznan "bajo sospecha de preparar alta traición" y pasó varios meses en prisión en Berlín desde noviembre de 1942 hasta agosto de 1943.

En su casa, la gestapo encontró 88 libros comunistas y de autores prohibidos, como por ejemplo El Capital de Karl Marx. También se halló un manuscrito escrito por Berger titulado: Sobre la danza alemana y su verdadero contenido (Über den deutschen Tanz und seine realen Inhalte), en el que criticaba la apropiación cultural nazi de la danza en Alemania, junto con sus normas, y proponía cambios en ella. En su juicio, la acusación le culpó de facilitar reuniones comunistas subversivas en su casa.

Su juicio tuvo lugar en el Tribunal Popular de Berlín (Volksgerichtshof). Berger logró sobrevivir al juicio gracias a su hábil defensa, presentándose como completamente inexperta en política. Muchas personas intercedieron para testificar a su favor como testigos de carácter, incluyendo a su madre, Cremer, estudiantes, amigos y personalidades prominentes, incluyendo a la bailarina Marianne Vogelsang, quienes se centraron en presentarla como una verdadera artista dedicada a su arte. Esto resultó en la falta de pruebas de cualquier actividad comunista y Berger no fue condenada a muerte como varios de sus amigos de la resistencia. En cambio, fue absuelta del cargo principal el 23 de agosto de 1943 y condenada a dos años de trabajos forzados. Logró escapar durante su traslado al campo de concentración de Ravensbrück cuando Berlín fue bombardeada. A pesar de sus heridas, pudo estar de regreso en Viena el 15 de septiembre de 1943.

Después de la guerra trabajó como crítica de danza y autora de guiones de danza y cine. El 16 de mayo de 1945, Berger refundó el Teatro Infantil de Viena, de corte antiautoritario, de dónde salieron los conocidos Christine Ostermayer, Klaus Löwitsch y Gerhard Senft. Ocupó su cargo en el Teatro Infantil hasta 1950. El 15 de septiembre, inauguró el teatro con la obra El valiente sastrecillo. El 15 de junio de 1945, por primera vez, Berger bailó en la Gran Sala de Conciertos de Viena con la danza Canción de solidaridad (Solidaritätslied). Había sido escrita por Brecht y Eisler para la película ¿a quien le pertenece el mundo? (Kuhle Wampe). La música fue interpretada por el coro de la Juventud Libre Austriaca. En octubre, fue nombrada profesora de danza en la Universidad de Música y Arte Dramático de Viena. En noviembre de 1945, tomó parte activa en las primeras elecciones de posguerra en Austria y se convirtió en una figura muy conocida.

En 1946, se enteró de que Cremer seguía encarcelado en Yugoslavia y logró obtener ayuda del Partido Comunista de Austria para liberarlo. Cremer llegó a Viena en otoño de 1946. En 1950, Cremer se trasladó a la República Democrática Alemana y se hizo cargo de la clase magistral en la Academia de las Artes lo que puso fin a su relación con Berger.

Los años entre 1945 y 1952 fueron los más creativos y productivos de su carrera, cuando se convirtió en una celebridad reconocida mientras mostraba abiertamente sus convicciones políticas. Durante este período bailó solos en varias ciudades de Europa, como Berlín, Zúrich, Viena, París y Roma, así como en diferentes lugares de Checoslovaquia, Polonia y Hungría. En 1949, se fundó la República Democrática Alemana. Berger se sintió atraída por el nuevo país y consideró mudarse allí. Esto se debió al clima cada vez más hostil del gobierno de Austria hacia los comunistas y quienes trabajaban para las instituciones soviéticas, quienes estaban siendo estigmatizados. Durante este tiempo, bailó Unknown from the Seine (Unbekannte aus der Seine), así como Madonna y Battle Cry (Kampfruf) y The Unknown (Unbekannte). En 1952, debido al clima reaccionario, fue expulsada de la Universidad de Música y Artes Escénicas. En los dos años siguientes, debido a una lista negra, Berger no pudo encontrar trabajo en Austria en ninguna producción respaldada por Estados Unidos. Pudo trabajar en otros países, enseñando en Sicilia y Cerdeña y luego en Viena y Berlín hasta finales de la década de 1950.