El Campo Arañuelo toledano es una comarca geográfica, histórica y cultural situada en el noroeste de la provincia de Toledo, en Castilla-La Mancha, España. Constituye la parte toledana del Campo Arañuelo, una amplia llanura que se extiende entre los ríos Tajo al sur, Tiétar al norte y Guadyerbas, y que continúa hacia la provincia de Cáceres, Extremadura. La comarca está integrada por trece municipios que suman , con una densidad muy inferior a la media nacional.
Los municipios que integran la comarca son Alcañizo, Alcolea de Tajo, Calera y Chozas, Caleruela, El Puente del Arzobispo, Herreruela de Oropesa, La Calzada de Oropesa, Lagartera, Las Ventas de San Julián, Oropesa, Torralba de Oropesa, Torrico, Valdeverdeja y los pueblos de Corchuela y Gamonal. La comarca fue partida entre las provincias de Toledo y Cáceres en 1833, cuando Javier de Burgos llevó a cabo la división provincial que se mantiene en la actualidad.
Geografía
La comarca se localiza en el noroeste de la provincia de Toledo, al norte del río Tajo y al sur de los ríos Tiétar y Guadyerbas. Limita al este con Velada y Talavera de la Reina; al norte con la provincia de Ávila; al oeste con la provincia de Cáceres; y al sur con los términos de Las Herencias, Belvís de la Jara, Aldeanueva de Barbarroya y Azután, todos ellos pertenecientes a la comarca de La Jara. Las extensiones municipales son muy desiguales, desde los escasos 0,6 kilómetros cuadrados de El Puente del Arzobispo hasta los 335 kilómetros cuadrados de Oropesa, que se divida en cinco partes separadas.
El Campo Arañuelo toledano es una meseta de menos de mediana altura, inclinada del norte al oeste. La morfología del relieve es suave, con una llanura ondulada que ha sido disecada por la erosión fluvial en cárcavas jóvenes, maduras y seniles. Las serrezuelas meridionales presentan formas más abruptas, con riscos de cuarcita, canchos redondeados de granito conocidos como «piedras caballeras» y barrancadas. La altitud máxima se alcanza en el paraje de Navarra con 514 metros, seguida de los Altos del Cuervo con 502 metros y el Cuervo con 486 metros. Los suelos son predominantemente Regosoles de arenas, seguidos de Eurosoles de sedimentos aluviales y Cambisoles de terrazas destruidas, con variaciones locales según el sustrato, ya sea granito, pizarra, cuarcita o caliza.
La llanura está formada por arenas y arcillas del Terciario continental, con predominio miocénico, mientras que al sur emergen serrezuelas testimonio de un macizo paleozoico compuesto por granitos posteriores al Carbonífero, junto con pizarras cámbricas, cuarcitas silurianas y calizas devónicas. Cerca de Oropesa afloran también gneis. Un gran batolito granítico se extiende desde El Puente del Arzobispo hasta Oropesa, rodeado de mantos terciarios. Las arcillas micáceas de esta formación son la materia prima de los alfares puenteños. Los caseríos se asientan sobre distintos sustratos: sobre terciario en Alcañizo, Alcolea, Calera, Caleruela, La Calzada, Herreruela, Lagartera, Torralba, Las Ventas, Chozas y Corchuela; sobre rocas metamórficas en Gamonal, Oropesa y Torrico; y directamente sobre granito en Valdeverdeja.
thumb|left|250px|Embalse de Rosarito, en el río Tiétar, término municipal de Oropesa. Inaugurado en 1978, es uno de los dos grandes embalses de la comarca junto con el de Navalcán, y ha permitido la puesta en riego de extensas áreas.
La hidrografía está dominada por el río Tajo, que separa la comarca de La Jara. En su primer tramo discurre por una llanura con grandes meandros, pero a partir de El Puente del Arzobispo se encaja al atravesar el granito, formando la subcomarca de Los Riberos. El Tiétar, afluente del Tajo por el norte, forma el límite con la provincia de Ávila y discurre por un valle profundo. El Guadyerbas, afluente del Tiétar, nace en la Sierra de San Vicente y recorre su último tramo dentro de la comarca. El arroyo más notable es el Alcañizo, de 33 kilómetros de longitud, que nace en el término de Calera y desemboca en el Campo Arañuelo cacereño. Existen numerosos arroyos estacionales que se agostan en verano, así como fuentes, pozos, lagunas y charcas, algunos de los cuales han dado nombre a parajes como la Fuente de la Serrana, la Laguna del Grullo o la Charca de la Tinaja. En la comarca se construyeron dos embalses importantes: el de Navalcán, en el Guadyerbas, terminado en 1944, y el de Rosarito, en el Tiétar, finalizado en 1978. Además, el Canal Bajo del Alberche, inaugurado en 1950, riega las fértiles llanuras de Talavera y de Calera y Chozas.
La vegetación natural ha sido muy transformada por la acción humana. Predominan los matorrales de jaras, brezos, cantuesos, madroñeras, retamas, romero, tojo, aliaga, piorno, tomillo, salvia y espliego. El bosque original de encinas, robles y alcornoques ha quedado reducido a manchas dispersas, con algunos pinares de repoblación. En las riberas del Tajo crecen enebros duros, y en las vegas de los arroyos aparecen fresnos, chopos y álamos. La fauna ha disminuido con la deforestación, pero todavía se pueden observar en el embalse de Rosarito aves acuáticas como somormujos, cormoranes, garzas, ánsares, ánades reales y grullas, así como avutardas, alcaravanes, sisones, aguiluchos cenizos, cernícalos y buitres en los llanos cerealistas. Hace décadas se vieron ejemplares de lince ibérico.
El clima es continental con influencia atlántica, caracterizado por grandes oscilaciones térmicas. La temperatura media anual se sitúa en 16,39 grados centígrados, con mínimas de 1,67 grados en enero y máximas que pueden alcanzar 45,5 grados en agosto. Las heladas son frecuentes en diciembre. Las precipitaciones anuales no superan los 700 milímetros y suelen producirse a destiempo, con chaparrones torrenciales que a menudo causan más daño que beneficio. La humedad relativa es máxima en invierno, mientras que la evaporación anual no llega a los 400 milímetros. La estación más agradable es el otoño, ya que la primavera es apenas perceptible, pasándose bruscamente del frío invernal al calor estival.
De gran interés paleontológico son los hallazgos de restos de elefante antiguo (Mammuthus) con molares, colmillos y cornamentas de ciervo, junto con industria musteriense, en el cerro de Vaciatrojes, en el término de Alcolea de Tajo, y en una gravera cercana a Torralba. Se discute si estos restos se encuentran en el lugar original o fueron arrastrados por el Tajo desde el yacimiento de Pinedo.
Historia
Poblamiento antiguo y época romana thumb|left|200px|Réplica de un verraco vetón, escultura zoomorfa de granito. En la comarca se conservan diez ejemplares originales, distribuidos en Alcolea de Tajo, La Calzada de Oropesa, Torralba de Oropesa y Valdeverdeja, testimonio de la cultura celta de los vetones.
El Campo del Arañuelo fue un corredor natural entre Toletum y Emerita Augusta, por la actual Vía de la Plata. Tuvo influencia de la cultura de tartésica y estuvo poblado desde el Paleolítico inferior, como lo demuestran los cantos tallados de cuarcita del Pleistoceno medio y superior hallados en las terrazas del río Guadyerbas, en la Loma del Cementerio de El Puente del Arzobispo, en Alcolea de Tajo y en Calera, así como microlitos de sílex. Del Neolítico y la Edad del Bronce también hay testimonios, incluyendo piezas de fibrolita en Oropesa y Valdeverdeja.
La cultura de los verracos, atribuida a los vetones (pueblo celta), ha dejado diez esculturas zoomorfas de granito repartidas por la comarca: tres en Alcolea de Tajo, una en La Calzada de Oropesa, tres en Torralba de Oropesa (una de ellas con cazoletas en el lomo y otra con inscripción latina funeraria), y una en Valdeverdeja también con cazoletas. Oropesa fue un castro celta romanizado conocido como Castro Comediano. La presencia celta también se manifiesta en antropónimos como Tancino, Avinio y Durio. En Caleruela se ha encontrado cerámica ibérica celtizada y una necrópolis de la Edad del Hierro.
La presencia romana es patente en la fortaleza de Castro Comediano, en varias inscripciones funerarias con nomina como Bario, Mania, Fusca, Cosconio, Vital, Alia, Durio, Cerisiano, Urbana y Avito. Destaca la lápida de Lucio Avinio Avito, hallada en El Bercial de los Frailes (Alcolea), que contiene una inscripción de tono nostálgico: «Si hubiera agradado a los hados correr en el orden justo, éste no hubiera muerto a los veinte años...». Se conocen villas romanas con mosaicos en Cobisa (hoy despoblado), un sarcófago romano de granito y una lápida con la inicial D (Diis Manibus) en Tórtolas (Calera). El topónimo La Calzada recuerda la calzada romana que unía Toledo con Mérida, y Bañuelos (Valdeverdeja) alude a baños termales de origen romano. De época visigoda se conservan restos en El Rincón (Alcolea) y en el cerro de la Iglesia de Caleruela, con pilastras de bisel, así como una necrópolis que perdura hasta ese periodo. Bañuelos tuvo poblamiento romano, visigodo y mozárabe.
Edad Media thumb|300px|Vista general del puente gótico de El Puente del Arzobispo, construido en el siglo XIV por orden del arzobispo de Toledo, Pedro Tenorio, para facilitar el paso del ganado trashumante y las comunicaciones entre Castilla y Extremadura. Es el monumento más emblemático de la comarca.
Las invasiones árabes y bereberes, seguidas por los almorávides y almohades, provocaron despoblaciones parciales. La derrota cristiana de la batalla de Zalaca (1086) frenó la expansión, aunque se mantuvieron algunas fortalezas como Oropesa, torres vigía en Torralba y atalayas. La toponimia conserva numerosos nombres de origen islámico o mozárabe: Alcañizo, Alcolea, Atalaya, Guadyerbas, Malpica, Azogue, Alarejos, etc.
El rey Alfonso VI donó el 18 de diciembre de 1086 la torre de Alcolea (Turris Duque) a la iglesia de Santa María de Toledo, siendo la primera población de la comarca mencionada en el Alta Edad Media. En 1129 aparece como Barranco de Alcolea, y en 1192 el papa Honorio II confirmó su pertenencia a la archidiócesis de Toledo. Otras torres (Torralba, Atalaya, El Torrico) dieron seguridad para la repoblación. Herreruela de Oropesa, entonces Ferreruela, se repuebla en 1156 en torno a una ferrería. La repoblación básica se hizo con mozárabes toledanos, de los que queda el barrio de Toledillo en Lagartera y El Puente del Arzobispo, así como con gentes de Navarra y Galicia.
La milicia del concejo de Ávila ayudó a los reyes en su enfrentamiento a los almohades y adelantó la frontera hasta el Tajo. En la segunda mitad del siglo XIII, los caballeros abulenses repueblan el Campo del Arañuelo. El rey Alfonso X el Sabio mandó labrar el castillo de Oropesa «para guarda del Campo del Arañuelo» y eximió de pecho a los pobladores en 1274. En 1257 donó al clérigo Pedro Remóndez un heredamiento de diez yugadas en El Arañuelo; en 1268 dispuso que El Bercial y Torralba pagasen diezmos a la iglesia de Ávila; en 1271 entregó un donadío de seis yugadas a García Ibáñez. En 1281 se documentan los concejos de Oropesa, Torralba y Lagartera, pertenecientes a la Orden de Santa María de España en el obispado de Ávila. Antes del puente de piedra existió un puente de madera llamado Puente de Pinos y una pequeña población denominada Alquerina, que más tarde se llamó Toledillo.
thumb|left|300px|Castillo de Oropesa, antigua fortaleza de origen vetón y posterior residencia de los condes y duques de Oropesa. Convertido en Parador Nacional, es uno de los principales hitos arquitectónicos de la comarca.