La falsificación de documentos de identidad es aquella falsificación documental que consiste en la confección fraudulenta de documentos que acreditan la identidad de una persona, y cuyo uso está destinado a establecer una falsa identidad. Jurídicamente, aunque suele estar incluido dentro de la legislación más amplia de falsificación documental, en distintos códigos penales forma un apartado propio que trata de los documentos de identidad.
Caracterización miniaturadeimagen|206x206px|Comprobación de la autenticidad de un pasaporte por una agente del DHS de Estados Unidos. miniaturadeimagen|196x196px|Tarjeta falsificada de empleado del SSS, incautada a Lee Harvey Oswald en el momento de su captura. Este término se refiere normalmente a soportes físicos, como tarjetas y documentos de papel (pues otros tipos de fraudes de identidad no requieren de la manipulación de documentos físicos), entre los que se incluyen documentos nacionales de identidad, pasaportes, tarjetas de residencia y, en los países donde sirven como medios de identificación, también licencias de conducir, tarjetas de seguros o seguro público, documentos de la seguridad social u otros documentos que acreditan la identidad del portador, bien en forma general o bien para lograr objetivos particulares (por ejemplo, las tarjetas abonadas de transporte público para viajar sin pagar por un billete, o las licencias de armas para acceder a la compra de un arma de fuego). También pueden ser tarjetas de empleado o de acceso a zonas restringidas, según qué casos.
La identidad que se atribuye al titular de un documento falsificado puede ser de otra persona existente (constituyendo un robo de identidad: la usurpación/apropiación/suplantación de una identidad ajena), habitualmente cuando el objetivo del fraude es presentarse como una persona concreta a fines concretos, o una identidad inventada, con el fin de obtener beneficios que de lo contrario no corresponderían a la persona que hace uso del documento. Ejemplos comunes de este último son para acreditar de mayoría de edad (por ejemplo para la compra de productos alcohólicos), o la adquisición de un pasaporte falso para efectuar una salida ilegal del país o entrada a otro. A su vez, un ejemplo del uso de datos de una persona existente es para usurpar la identidad de un empleado a fin de acceder a las instalaciones de una organización. También existe la falsificación de datos del titular legal del documento.
El uso de documentos falsificados es un delito que puede constituirse en penas de multa o prisión, conforme el caso dado. En algunas legislaciones, la confección del documento falso en sí no constituye un delito si no se ha hecho un uso fraudulento del mismo o no hubo intencionalidad (demostrable) de cometer tal acción. Por ejemplo, si durante la investigación de un delito se incautan pasaportes falsificados, aunque no hayan sido utilizados aún, la disposición de sus poseedores a usarlos podría considerarse intención de uso fraudulento en el marco de un delito investigado; mientras que los documentos falsos que sirven en colecciones particulares o en intercambios entre aficionados, no constituirían un delito de esta naturaleza. En otras legislaciones, la mera posesión de documentos de identidad falsos es ilegal, si bien se puede acreditar con fines educativos o recreativos.
La falsificación de un documento de identidad puede ser completa o parcial, y varía desde procesos relativamente sencillos a técnicas sofisticadas. Con falsificación parcial se refiere, por ejemplo, a ciertos datos en el documento de identidad de su propio titular legal (por ejemplo, cambio de fecha de nacimiento o lugar de residencia). En el pasado, este tipo de falsificaciones se hacían en el mismo documento, si bien actualmente, con los materiales y técnicas de seguridad empleadas en la actualidad, estos casos requieren también de la confección de un documento entero. Toda falsificación de un documento de identidad incluye los datos impresos/grabados, bien ficticios bien de una persona real, pero con la imagen de perfil de la persona que comete el fraude (siendo el único elemento que permite le identificación inmediata).
Históricamente, cuando los documentos de identidad, licencias y permisos estaban realizados todos en papel o cartulina, la falsificación requería sobre todo de técnicas empleadas en otros contextos de falsificación de documentos impresos (imitación servil, imitación superposicionada, falsificación de sellos y firmas, etc.). Más tarde aparecieron los elementos de seguridad en papel y los soportes de plástico.(que persisten en las tarjetas de la actualidad, cuando no se hace uso de los medios digitales). Las técnicas de falsificación en papel incluían tanto tipografía/caligrafía como reproducción de imágenes. En las guerras de antaño se trataba de una actividad organizada por la resistencia e instituciones diplomáticas (normalmente al margen de la ley), para permitir la salida a refugiados y personas perseguidas.
En la actualidad, sin embargo, se trata de una actividad mucho más compleja al contener los documentos de identidad principales un conjunto de elementos de seguridad, tanto físicos como digitales y biométricos, que dificultan sobremanera esta práctica. Además, el uso cada vez más común de medios de identificación electrónicos (prescindiéndose de un documento físico), empleados tanto por las autoridades como por entidades privadas, como también el uso de escáneres biométricos, entre otros, han limitado la necesidad y eficacia de la falsificación de los documentos de identidad, si bien aún persiste tanto en el crimen organizado como en entornos low-tech.
La falsificación de documentos de identidad se realiza normalmente por profesionales, que ofrecen sus servicios a cambio de dinero. Pueden ser usados, además de para fines particulares, también por mafias, cáreteles y otras organizaciones ilícitas. La investigación de los delitos relacionados con este tipo de fraude, y el fraude de identidad en general, son competencia de unidades especializadas de las policías locales, nacionales/federales y a nivel más amplio (Europol, Interpol, etc.). Este último caso se da especialmente cuando pueden servir para fines de terrorismo, tráfico y el crimen transnacional.
Referencias
Categoría:Fraude de identidad Categoría:Falsificación de documentos