La Colilla es un municipio de España perteneciente a la provincia de Ávila, en la comunidad autónoma de Castilla y León. Tiene una población de . Este municipio es conocido por sus antiguas e importantes canteras de donde se extrajo la piedra para construir parte de los monumentos de Ávila, como son su catedral, la basílica de San Vicente o su muralla.

Símbolos El escudo heráldico y la bandera que representan al municipio fueron aprobados oficialmente el . El escudo se blasona de la siguiente manera: 120px|izquierda|Escudo de La Colilla.

La descripción textual de la bandera es la siguiente:

Geografía

El término de La Colilla se halla enclavado en la comarca de Ávila (Valle de Amblés) y se sitúa 9 km del centro de Ávila. El término municipal está atravesado por la carretera N-110 entre los pK 260 y 261. Tiene una superficie de 11,26 km².

La situación del casco urbano corresponde a la hoja 531 (Ávila) de la serie 1/50000 del Mapa Topográfico Nacional de España y con la hoja 531-I (31-41) de Ávila (oeste) en su serie 1/25000 del Instituto Geográfico Nacional.

El relieve del sur del municipio está caracterizado por el valle de Amblés, el primero por el que discurre el río Adaja desde su nacimiento, si bien el río no pasa por el territorio, sino por el sur. Por el oeste el relieve es más montañoso, perteneciente a la sierra de Ávila, destacando la cota de Las Picotillas (1256 m). La altitud oscila entre los 1256 m en Las Picotillas y los 1072 m en el valle. El pueblo se alza a 1117 m.

Noroeste: Martiherrero y Casasola Norte: Martiherrero Noreste: Martiherrero y Ávila Oeste: Casasola y La Serrada 75px Este: Ávila Suroeste: La Serrada Sur: El Fresno Sureste: El Fresno

Orografía Todo el territorio municipal presenta una importante variación topográfica debido a que comparte características tanto con el valle de Amblés como por la sierra de Ávila, debido a que se encuentra emplazado entre los últimos picos al oeste de dicha sierra y llega a extenderse hasta apenas 100 m al norte del río Adaja.

Por lo tanto se puede diferenciar dos tipos de relieves muy distintos, un relieve montañoso al noroeste y otro relieve de fondo de valle al sureste del término municipal.

El relieve montañoso, al formar parte de la sierra de Ávila, tiene, al igual que esta, una orientación predominante este-oeste, aunque las estribaciones finales que corresponden con las que van a morir al territorio municipal de la Colilla, tienen un leve giro al sureste. Este relieve montañoso se ve quebrado por numerosos arroyos y vaguadas dividiéndolo en varios montes convergentes en el noroeste del término municipal, con laderas enfrentadas y muy escarpadas (entre dos de ellas se encuentra el casco urbano) que dan paso a altiplanos sin apenas pendiente.

El relieve que corresponde al sureste del territorio municipal es un relieve típico de fondo de valle, con una cota que va decreciendo levemente desde las faldas de los montes hasta llegar al río Adaja.

Geología Los materiales geológicos dominantes en el término municipal de La Colilla son las rocas ígneas pertenecientes a los grandes bloques tectónicos en que quedó dividido el macizo herciniano durante los plegamientos alpinos, apareciendo materiales más modernos cuanto más cerca al río Adaja se baje.

En su parte noroeste, el término municipal está compuesto por roca plutónica perteneciente al zócalo paleozoico de la meseta. En términos generales, esta roca plutónica corresponde a un granito adamellítico de dos micas, normalmente biotítico, de grano medio a grueso, de carácter porfídico (con feldespatos que pueden llegar a medir hasta siete centímetros de longitud). En las granodioritas de los alrededores es frecuente la hornblenda. En cuanto se baja hacia el valle provocado por el río Adaja, y sin alejarse mucho de las faldas de la montaña, se puede apreciar que han quedado conservados materiales detríticos continentales (areniscas graníticas, conglomerados y arcillas) del Mioceno.

Y ya en la parte más suroeste del término municipal, en la parte más cercana al río Adaja, se pueden apreciar formaciones aluviales indiferenciadas del período Cuaternario.

Para analizar la tectónica de la zona se ha de hacer referencia a los plegamientos alpinos, probablemente larámicos, que actuaron sobre los materiales paleozoicos ya consolidados y dieron lugar a la aparición de cuatro sistemas principales de fracturas a favor de los cuales se produjo el desnivelamiento de los bloques que constituyen el Sistema Central.

De estos sistemas, el más importante se dirige al estenoreste y está puesto de relieve de forma espectacular por el valle que sigue el río Adaja, hasta atravesar por el sureste el término municipal de La Colilla.

Clima El clima de la zona se presenta mediterráneo continentalizado, duro en invierno, llegándose a alcanzar temperaturas por debajo de los -16 °C, con una media de días con temperaturas igual o inferior a 0 °C durante los años 1997, 1998, 1999 y 2000 de 75,25 días por año. Las temperaturas mínimas absolutas mensuales durante ese mismo periodo alcanzaron un valor de -8,45 °C.

Esta zona presenta una gran amplitud térmica, debido a que sufre unos veranos muy tórridos, teniendo una media de días con temperaturas igual o superior a 25 °C durante el periodo antes señalado de 78,5 días por año. Las temperaturas máximas absolutas mensuales durante este periodo alcanzaron un valor de 34 °C.

Por lo que se puede deducir que la zona sufre un invierno frío y un verano caluroso. Pero salvando estos extremos se puede ver que la zona cuenta con una primavera y otoño cortos con temperaturas frescas pero agradables.

Se aprecia una temperatura media mensual en la zona durante el periodo antes señalado de 11,325 °C, con una media de número de horas de Sol durante el mismo periodo de 2632,75 horas por año, una media de número de días despejados de 78,25 días por año, una media de número de días nubosos de 203 días por año, una media de número de días cubiertos de 76,25 días por año, con una humedad media mensual en porcentaje de 62,25 % y una precipitación total mensual en milímetros de 449,35 milímetros por año por lo que se deduce que se trata de un clima más bien seco. Los datos meteorológicos pueden consultarse en enlaces externos.

Hidrografía El término municipal se encuentra atravesado por múltiples arroyos que corren por las vaguadas de los montes en época de lluvias, suelen ser muy cortos y durante el resto del año permanecen secos.

Solo hay dos corrientes que permanecen con agua la mayor parte del año, el arroyo de las Angosturas que fluye por el noroeste del término municipal hasta desembocar en el segundo, el río Duruelo, que una vez juntos pasan por el paraje conocido como «El Arroyo» que es el punto por donde más cerca pasa del casco urbano, a unos 200 m al norte. El río Duruelo, al salir del término municipal de la Colilla, pasa a llamarse Río de Bascarrabal para acabar desembocando en el río Adaja.

A pesar de que el río Adaja no pasa por el término municipal, se deja notar en el sureste del mismo, ya que pasa apenas a 100 metros e influye en la morfología de la zona.

Vegetación El término municipal de La Colilla está situado en una zona eminentemente dedicada a la labor intensiva de cereales de secano tales como el trigo o la cebada, y algunos árboles frutales en regadío. Pero dejando de lado los diferentes cultivos del hombre, se puede encontrar amplias zonas de matorral en las laderas de las montañas, donde se puede hallar especies como la Jara, el tomillo, la zarzamora y alguna encina dispersa.

Una vez ya en el valle hay grandes superficies de pastizal en el que se puede localizar gran cantidad de flores de temporada tales como la amapola y la margarita.

Aunque en el límite con el término municipal de Ávila se puede encontrar una gran masa arbórea compuesta por encina, también se pueden ver distintos tipos de árboles de forma más puntual, como es el pino silvestre y el chopo en las cercanías del río Duruelo.

Fauna El término municipal de La Colilla no se caracteriza por tener una gran variedad faunística, pudiéndose encontrar en las laderas de sus montes especies muy comunes como son el conejo, la liebre, algún zorro e incluso se han podido ver algún jabalí en raras ocasiones que bajan desde las partes más altas de la sierra de Ávila para encontrar alimento.

En cuanto a las aves, la variedad tampoco es muy amplia, siendo la especie más importante que habita los campos de La Colilla el milano real, además de otras especies como la abubilla, la golondrina común, junto alguna codorniz, perdiz y tórtola.

En cuanto a reptiles e insectos la clasificación podría ser demasiado amplia, destacando ejemplares como la mantis religiosa, abeja común, lagartija roquera, escuerzo y alguna rana común en las charcas primaverales.

Historia

Prehistoria y protohistoria

Eneolítico a los primeros tiempos de la Edad del Bronce Los orígenes más antiguos de La Colilla llevan a distintos asentamientos humanos localizados en el término municipal desde el año 2400 A. C. hasta el 1800 A. C. Las excavaciones arqueológicas realizadas en 1993 en la Cantera de Las Hálagas así lo confirman, con niveles de habitación que comprenden desde los tiempos del Eneolítico hasta la primera etapa de la Edad del Bronce. Parece que ya en aquellos remotos días la población asentada en el término municipal se dedicaba tanto a la agricultura como a la caza, a juzgar por los molinos de mano y las puntas de flechas encontrados en las cabañas excavadas.

Edad del Hierro: Los vetones Aunque se necesitaría una prospección exhaustiva para confirmarlo, es bastante probable que el poblamiento continuara durante el Bronce Final y la Edad del Hierro, última Edad ésta protagonizada plenamente por la tribu celta o celtizada de los vetones. Tal afirmación se basa en el verraco vetón hallado en el término municipal, hoy en Ávila, y otro hallado en la cercana dehesa de Bascarrabal. La posibilidad cobra vigor también con las cerámicas que constantemente afloran en el paraje denominado Las Zorreras de Vigalgordo, un enclave muy a propósito para la ubicación de un pequeño castro, cercano al llano con sus posibles tierras cultivables, pero enclavado en una pequeña elevación con vistas a la parte final del Valle de Amblés.

Edad Antigua

El azote de Aníbal

En el año 220 A. C. los vettones tuvieron que enfrentarse a las huestes de Aníbal, que se adentraron en la Meseta Norte para engrosar con levas forzosas las fuerzas que cruzarían los Pirineos y los Alpes para marchar contra el Imperio romano. Tras cruzar el Sistema Central, los cartagineses entraron en la actual provincia salmantina, marcharon contra Mirobriga Vettonum (Ciudad Rodrigo) y tomaron Helmantica – Salmantica (Salamanca) al asalto. Tras esto se dirigieron a Ávila y libraron importantes combates contra los castros de la región. Es posible que intentaran la destrucción de Obila – Abulobrica (Ávila). Los vettones tuvieron su Numancia particular durante la resistencia del cercano castro de La Mesa de Miranda, posiblemente Arbucola, en el término de Chamartín de la Sierra, con asalto de elefantes y los mejores ingenios bélicos de la época. Es muy posible que La Colilla, en pleno valle de Amblés, también se viera implicada en estas operaciones militares y que sus gentes tuvieran que hacer frente a los invasores bien in situ o bien guareciéndose en alguno de los grandes castros cercanos (Ulaca, Mesa de Miranda, Óbila, Castillejos de Sanchorreja...).

Conquista romana