Anna Maria Zieglerin (1545–7 de febrero de 1575) fue una alquimista alemana declarada culpable del asesinato de un mensajero, intento de envenenamiento e intento de robo. Fue quemada viva.Robin L. Gordon, Searching for the Soror Mystica (Lanham: University Press of America, 2013), 71–72.
Trayectoria Mucha de la información sobre su vida proviene de las transcripciones judiciales de su juicio en 1575. Nació sobre 1550 en Pillnitz, Alemania. Su nacimiento fue inusual ya que nació prematura y fue envuelta en la piel del cuerpo de una mujer que fue frotada con un bálsamo, permaneció así durante doce semanas hasta que su cuerpo maduró completamente. Sus padres eran de la nobleza menor, por lo que pasó su infancia en Dresde en la corte de Augusto, Elector de Sajonia, tuvo príncipes y nobles como padrinos. Tenía una débil constitución que ella no veía como impedimento. En su juicio, afirmó que no menstruaba, que era más piadosa que otras y que quería ser como los ángeles.Tara E. Nummedal, “Alchemical Reproduction and the Career of Anna Maria Zieglerin,” AMBIX 48, no. 2 (2001): 58. Su madre intentó casarla con Nikolaus von Hamdorff, pero lo rechazó. Enfurecido por su rechazo, la violó, con catorce años, y ella quedó embarazada. Llevó al bebé a término en secreto y, tras dar a luz, envolvió al bebé en una tela de lino y lo arrojó al agua.Nummedal, “Alchemical Reproduction,” 59. Más tarde se casó con un noble de Rothenburg, cuando tenía dieciséis años, pero el matrimonio duró poco, ya que nueve semanas después su esposo murió en un accidente de equitación.Gordon, Searching for the Soror Mystica, 72. Después de quedarse viuda, terminó en Gotha. Su hermano la obligó a casarse con un bufón de la corte, Heinrich Schombach. El matrimonio no fue feliz. En 1566, Zieglerin y Schombach conocieron a Philipp Sömmering en Gotha donde trabajaba como alquimista para el duque Johann Friedrich. Al ser sitiada la ciudad en 1567; Zieglerin, Schombach y Sömmering huyeron juntos a Eschwege.
En 1571, Sömmering comenzó a trabajar en la corte del duque Julio de Brunswick-Luneburgo. Sömmering le pidió a Schombach que fuera su asistente y Zieglerin y Schombach comenzaron a trabajar para el duque junto a Sömmering. Se les encomendó la creación de la Piedra Filosofal, para poder fabricar oro y piedras preciosas para el duque. Era lo que los alquimistas del siglo aspiraban a crear. En su forma pura, se creía que era una piedra o polvo rojo que podía transformar, curar enfermedades y dar vida eterna a quien lo consumiera (el elixir de la vida).Meg Moss, “Secrets of Alchemists,” Ask 9, no.8 (2010): 1.
Cuando Zieglerin llegó a Wolfenbüttel, estaba familiarizada ya con la alquimia, quizás porque Augusto y Ana de Sajonia estaban interesados en la alquimia o por su estancia en Gotha. Tenía su propio laboratorio en Wolfenbüttel y contaba con al menos un asistente. Trabajaba tanto sola como junto a Sommering. Una carta que Zieglerin escribió en septiembre de 1573 muestra en qué estaba trabajando. «Su Majestad», escribió, «le envío este pequeño trozo; la piedrecita más grande [es decir, la piedra filosofal] la he vuelto a poner en el vino para que no se disuelva por completo en el aire... Dentro de poco quiero mostrarle a Su Majestad algo aún mayor... Esta noche, con la ayuda de Dios en el cielo, queremos empezar a fabricar las dos libras de mercurio». Además de estas cartas, su obra se puede ver en un folleto de veinte páginas titulado «Sobre el noble y precioso arte de la Alcamia», que envió al duque Julio en 1573. Sus intereses eran una alquimia práctica y eficaz; no le interesaba la creación de conocimiento como a otros alquimistas de la época. Le interesaba la producción de objetos.Nummedal, “Alchemical Reproduction,” 60.
Creó un aceite dorado al que llamó "sangre de león". Podía usarse para fabricar piedras preciosas, medicinas y la Piedra filosofal. Teorizó en su manuscrito que la Piedra podía crearse mediante dos métodos. El primero requería que el alquimista fabricara oro trece grados superior al mejor oro árabe, a partir de plomo, rubíes y un tipo de polvo marrón. Este oro se llamaba el León de Oro. Al calentar el oro, producía un aceite rojo: la sangre de león. Este aceite debía combinarse con plomo y calentarse aún más, lo que producía otro aceite. Este aceite debía administrarse a un pájaro pequeño. Después de seis semanas, el pájaro debía asarse hasta que se convirtiera en un vidrio marrón, y luego molerse. El segundo método consistía en crear dos piedritas: una con aspecto de cristal y la otra, una pequeña piedra marrón. Las dos piedras debían combinarse para crear la Piedra filosofal. Al crear la nueva piedra, esta tendría el aspecto de un rubí.
Como muchos de sus contemporáneos, empleó referencias cristianas en su obra alquímica. Su proceso implicaba la muerte de un pequeño pájaro. El sacrificio del pájaro era una recreación de la crucifixión de Cristo. conectó muchos elementos de su obra alquímica con el cristianismo. Según Tara Nummedal, Zieglerin utilizó su alquimia sagrada como «un poderoso instrumento espiritual que podía emplear para intervenir en uno de los problemas espirituales más apremiantes de la época, el apocalipsis inminente… la creencia de que la alquimia podía sondear la frontera porosa entre lo natural y lo sobrenatural».Tara E. Nummedal, "Words and Works in the History of Alchemy," Isis 102, no. 2 (2011): 334. También se creía que el aceite de Zieglerin podía producir frutos durante los meses de invierno que proporcionaban alimento durante todo el año, crear piedras preciosas, como diamantes, zafiros y rubíes, y curar ciertas enfermedades, como la lepra. Tara Nummedal, “Alchemy and Religion in Christian Europe,” AMBIX 60, no. 4 (2013): 315.
A diferencia de otros alquimistas de la época que solo buscaban reproducir minerales, ella quería reproducir la vida humana mediante su alquimia. Utilizó sus prácticas alquímicas para intentar crear vida humana de forma natural, mediante el acto sexual. Sin embargo, creía que su Sangre de León aceleraría el proceso de gestación y podría crear fetos maduros tras cuatro a seis semanas en el útero. Escribió: «Si deseas concebir un hijo, toma nueve gotas del aceite mencionado durante tres días, una tras otra, por la tarde y por la mañana. Dale también lo mismo a tu esposa... Pero cuando esté embarazada, dale una vez al día no más de tres gotas del aceite». Se suponía que estos niños vivirían eternamente y nunca enfermarían.Nummedal, “Alchemical Reproduction,” 61.
Para darse credibilidad como alquimista cuando entró en la corte del duque Julio, creó al ficticio conde Carl von Oettingen, hijo de Paracelso. Este conde Carl era hijo del famoso médico y alquimista, lo que le otorgaba una prestigiosa herencia alquímica. Las conversaciones sobre el conde Carl atrajeron la atención del duque Julio y Sömmering. Zieglerin afirmaba que su trabajo era como aprendiz del conde Carl y que él era quien realizaba muchos de los trabajos alquímicos.Nummedal, “Alchemical Reproduction,” 62–63. El conde Carl le había dado un polvo que podía convertir el plomo en oro. Ambos estaban destinados a tener los hijos de Sangre de León. Todos estos niños serían niñas y no menstruarían como su madre.Gordon, Searching for the Soror Mystica, 74. Se creyó completamente su historia sobre el conde y continuó contando la historia del hombre misterioso en su juicio.
Juicio y muerte Cuando Zieglerin, Sömmering y Schombach no pudieron proporcionar al duque la piedra filosofal según lo prometido, el duque Julio les pidió que devolvieran la suma de 2000 táleros que ya les había dado. Sömmering huyó, lo que incriminó a todo el grupo y condujo a su arresto. Los tres fueron llevados a juicio en 1574 por múltiples delitos, incluido el asesinato de un mensajero, el intento de envenenamiento de la duquesa Eduvigis y la copia de las llaves de los aposentos del duque con la intención de robar algunos papeles. Sin embargo, es creíble que su verdadero delito fue no producir la piedra filosofal y encubrir el hecho de que no la habían producido. Los tres fueron torturados y finalmente confesaron sus crímenes. Sömmering y Schombach fueron quemados con tenazas calientes repetidamente y descuartizados vivos. A Zieglerin le arrancaron la piel y luego la quemaron viva mientras estaba atada a un taburete de hierro.Nummedal, “Alchemical Reproduction,” 56.
Las mujeres y el trabajo alquímico Dos de las alquimistas más conocidas del siglo fueron Isabella Cortese y Anna Maria Zieglerin.Diana Maury Robin, Anne R. Larsen, and Carole Levin, ed., Encyclopedia of Women in the Renaissance: Italy, France, and England (Santa Barbara: ABC-CLIO, 2007), 5. Cortese fue la única alquimista que tuvo un libro impreso en el siglo , I secreti della signora Isabella Cortese y Zieglerin realizó trabajo alquímico en la corte del duque Julio de Braunschweig-Wolfenbüttel y escribió sobre su trabajo.Robin, Larsen, Levin, Encyclopedia of Women, 5. Existieron más alquimistas, pero muchas no se identificaban como tales, lo que dificulta saber si era frecuente que las mujeres lo fueran.Alisha Rankin, “Becoming An Expert Practitioner: Court Experimentalism and the Medical Skills of Anna of Saxony (1532–1585),” Isis 98, no. 1 (2007): 49. Según Tara Nummedal, "Sin embargo, si cambiamos nuestro enfoque más allá de los textos alquímicos impresos y hacia las fuentes de archivo características de la nueva historia social, de repente encontramos mujeres alquimistas. Cartas, contratos y expedientes de juicios criminales revelan que tanto las mujeres nobles como las comunes participaron en el mecenazgo, la teoría y la práctica de la alquimia". Nummedal, “Alchemical Reproduction,” 57. Ser mujer le planteó a Zieglerin desafíos y perspectivas diferentes a las de sus colegas masculinos. Uno de sus principales objetivos era tener hijos y ella debía ser un vehículo para ellos.
Referencias
Bibliografía
Gordon, Robin L. Searching for the Soror Mystica. Lanham, Maryland: University Press of America Inc., 2013. Moss, Meg. "Secrets of the Alchemists." Ask 9, no. 8 (Octubre 2010). Nummedal, Tara. "Alchemy and Religion in Christian." Ambix 60, no. 4 (Noviembre 2013): 311–322. Nummedal, Tara E. "Alchemical Reproduction and the Career of Anna Maria Zieglerin." AMBIX 48, no. 2 (July 2001): 56–68. Nummedal, Tara E. "Words and Works in the History of Alchemy." Isis 102, no. 2 (Junio 2011): 330–337. Rankin, Alisha. "Becoming an Expert Practitioner: Court Experimentalism and the Medical Skills of Anna of Saxony (1532–1585)." Isis 98, no. 1 (Marzo 2007): 23–53. Robin, Diana Maury, Anne R. Larsen, and Carole Levin, . Encyclopedia of Women in the Renaissance: Italy, France, and England. Santa Barbara: ABC-CLIO, Inc., 2007.
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