La crisis cubana de 2026 es un conflicto político y económico que comenzó el 3 de enero de 2026, tras el ataque estadounidense en Venezuela, en el que las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos capturaron al presidente venezolano Nicolás Maduro, aliado clave de Cuba, bloquearon el suministro de petróleo hacia Cuba y declararon su intención de un cambio político en la isla para finales de 2026.
Estados Unidos comenzó a bloquear los petroleros que se dirigían a Cuba, incluyendo petroleros de la empresa estatal mexicana Pemex, amenazando con aplicar aranceles a los países que resistieran.
El presidente de los Estados Unidos Donald Trump llamó a Cuba para «llegar a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde». El propio Trump ha expresado que «podría tomar Cuba casi inmediatamente», y que lo hará cuando termine con Irán, lo cual ha encontrado respuesta desde el gobierno cubano calificando dichas declaraciones como amenazas y denunciando el carácter violatorio de la soberanía nacional de Cuba a la luz del derecho internacional de las mismas, advirtiendo que además que «ningún agresor encontrará rendición» en la isla.
El 1 de mayo de 2026, el gobierno estadounidense anunció nuevas medidas contra cualquier ciudadano o empresa que tenga relaciones comerciales con Cuba en varios ámbitos. El 20 de mayo del 2026, el Departamento de Justicia de EE. UU. anunció cargos contra Raúl Castro Ruz y otros funcionarios cubanos por el derribo de 2 avionetas violadoras del espacio aéreo cubano en 1996.
El gobierno cubano descalificó cada medida y señaló que el gobierno estadounidense busca derrocarlo, a la vez que ha promovido respuestas populares en forma de marchas o actos públicos y ha reforzado la preparación militar de sus fuerzas armadas y milicias, además de tomar medidas para paliar el impacto de las sanciones.
Las acciones del gobierno norteamericano han generado una amplia repulsa internacionales y la condena de países aliados de Cuba como Rusia o Brasil y de Estados Unidos como Alemania así como organizaciones internacionales, además de desatar una nueva oleada de solidaridad con el pueblo cubano, mientras que el gobierno cubano ratificó su disposición a negociar con respeto a la soberanía y sin presiones.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos alertó en junio de 2026 sobre el rápido deterioro de la situación humanitaria en la isla. La tasa de mortalidad infantil se duplicó hasta alcanzar 9,9 por cada 1.000 nacimientos entre 2018 y 2025; las tasas de supervivencia de los niños con cáncer pasaron del 85 % al 65 %; y los medicamentos esenciales solo están disponibles en aproximadamente el 30 % de los niveles habituales de abastecimiento.
Antecedentes
La política de sanciones y agresiones de Estados Unidos después del triunfo de la Revolución Cubana liderada por Fidel Castro contra Cuba se remonta a 1959 cuando el presidente D. Eisenhower elimina la cuota azucarera que permitía a Cuba exportar azúcar a EE. UU. , y otras medidas posteriores que empujaron a la nacionalización de las empresas norteamericanas en la isla, que incluía indemnización, que el gobierno de EE. UU. se negó que a que sus empresas cobraran.
Las nacionalizaciones fueron reconocidas como válidas por la Corte Suprema de EE. UU. en 1964, en la sentencia del caso Banco Nacional de Cuba vs Sabattino .
A la par, Eisenhower ordenó a la CIA preparar un plan de invasión a la isla, lo que resultaría en el desastre de Bahía de Cochinos, para EE. UU., o la victoria de Playa Girón para el gobierno cubano en abril de 1961.
En 1960, el entonces subsecretario de estado Lester Mallory prepara un memorando donde deja claro que la única forma de derrocar a Fidel Castro es causando privaciones en la población cubana. Posteriormente en 1962, el presidente John F. Kennedy decreta formalmente el embargo a todas las compras o exportaciones a Cuba,
En 1992, la Ley Torricelli prohíbe a las empresas norteamericanas o sus filiales comerciar con Cuba, a la vez que estimulaba los contactos "Pueblo a Pueblo", como un "Carril II" para lograr destruir al gobierno cubano.
Durante su primera administración, Donald Trump endureció el embargo y otras sanciones estadounidenses contra Cuba: designación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo, activación del título III de la Ley Helms-Burton, trabas a los viajes tanto turísticos como educativos a Cuba, limitaciones en las remesas, impedimentos a la cooperación médica internacional cubana, nuevas restricciones a la importación de productos y a la exportación de productos cubanos, medidas contra buques, navieras, compañías aseguradoras y reaseguradoras vinculadas al transporte de combustible. En total, el gobierno de Donald Trump adoptó más de 240 nuevas sanciones contra Cuba.
Estas medidas han debilitado considerablemente la economía cubana. La actividad turística se desplomó, y el número de turistas pasó de 4,7 millones en 2018 a 1,8 millones en 2025. Cuba no puede acceder a diferentes sitios líderes del mundo en distribución de productos turísticos, como los principales Sistemas de Distribución Global (GDS), redes que permiten las transacciones que deben realizar los proveedores de servicio en la industria de viajes. Por otra parte, Trivago, Expedia y Booking eliminaron las instalaciones hoteleras cubanas de sus plataformas. El PIB cubano se contrajo un 11 % en cinco años.
La activación del Título III de la Ley Helms-Burton en 2019 condujo a una escasez de medicamentos en Cuba, ya que las empresas que le suministraban materias primas se vieron obligadas a cesar todo comercio con la isla.
La economía cubana depende del petróleo extranjero en un 70 %,, la mayor parte importado de Venezuela y México, mientras es capaz de producir el otro 30 por ciento con su propio petróleo, aunque este es muy pesado, pero garantiza hasta el 60 por ciento de la generación eléctrica, junto al gas acompañante.
Problemas recientes pero persistentes con la economía y la red eléctrica de Cuba desencadenaron las protestas de 2024-2026 y los apagones en Cuba de 2024–2025. En diciembre de 2025, como parte de la escalada que terminó con el ataque estadounidense a Venezuela del 3 de enero de 2026, el suministro de petróleo venezolano que abastecía a Cuba fue cortado por la Marina estadounidense.
Estados Unidos confirmó que el cambio de régimen en Cuba es un objetivo para finales de 2026. El 11 de enero, el presidente de los Estados Unidos Donald Trump llamó al gobierno de Díaz-Canel para «hacer un acuerdo antes de que sea demasiado tarde» y llamó a Marco Rubio «un próximo presidente de Cuba», sugiriendo que podría tener un papel importante en una transición potencial.El 29 de enero, Trump firmó una orden ejecutiva que califica a Cuba como una «amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad y la política exterior estadounidenses».
Impacto de las nuevas sanciones estadounidenses en Cuba Según la Oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, el bloqueo y la consiguiente escasez de combustible han amenazado el suministro de alimentos de Cuba y han interrumpido los sistemas de agua y los hospitales del país. La escasez de combustible ha impedido la cosecha de cultivos y ha socavado los esfuerzos hacia la soberanía alimentaria.
La falta de combustible también ha dificultado los esfuerzos de ayuda del Programa Mundial de Alimentos de la ONU tras el huracán Melissa.
Apagones en Cuba Como resultado del recrudecimiento de las sanciones de los Estados Unidos, Cuba experimentó cortes de energía más grandes, que derivaron en ocasiones, también por dificultades técnicas, apagones totales en las provincias orientales de Guantánamo, Santiago de Cuba, Holguín y Granma, mientras que la parte occidental de la isla y La Habana enfrentaban graves dificultades eléctricas.
Gabriel Vera Lopes, analista y corresponsal de Brasil de Fato en La Habana, califica la coyuntura como “extremadamente crítica”. Según explica, más allá de los prolongados apagones que alteran la rutina diaria, la escasez de electricidad repercute en otros ámbitos fundamentales, como el suministro de agua a los hogares, la recogida de residuos, el funcionamiento de escuelas y universidades y el acceso al servicio de internet.
Daños al sistema de salud pública Cuba denunció que las medidas de EE. UU. contra las importaciones de petróleo dañaban su sistema de salud pública, poniendo en peligro el respaldo energético de las instalaciones de salud pública. De acuerdo con las autoridades cubanas, más de 32 000 embarazadas en la nación estarían en riesgo. además de más de 61 mil niños que están en su primer año de vida.
Según anunció la Organización Mundial de la Salud en mayo de 2026, que la crisis energética por la cual está atravesando el país a retrasado 100,000 cirugías y además que a aumentado el riesgo de enfermedades como la malaria. Entre esos 100,000 pacientes que sus operaciones quirúrgicas han sido retrasadas, más de 11,000 son niños.
Incendio en la refinería de petróleo de La Habana El 13 de febrero se desató un incendio en una planta clave de procesamiento de combustibles en La Habana, agravando aún más la crisis energética desde la orden ejecutiva de Trump el 29 de enero, que impuso un bloqueo petrolero. Se vio una gran columna de humo elevándose sobre la bahía de La Habana desde la refinería Nico López el viernes, llamando la atención de los residentes de la capital antes de desvanecerse mientras los bomberos luchaban por controlar la situación. El Ministerio de Energía y Minas de Cuba afirmó que el incendio, que se desató en un almacén de la refinería, fue finalmente extinguido y que "la causa está bajo investigación". No hubo heridos y el fuego no se extendió a las zonas cercanas, según informó el ministerio en una publicación en redes sociales. "La jornada laboral en la refinería Nico López continúa con total normalidad", dijo el ministerio. La ubicación del incendio fue cerca de donde estaban atracados dos petroleros en el puerto de La Habana.
Escasez de combustible para aeronaves El 9 de febrero, Cuba declaró que no reabastecería otros aviones en aeropuertos por falta de combustible. Air Canada suspendió los vuelos al país el mismo día, mientras que Rossiya y Nordwind lo hicieron dos días después, todos alegando la escasez de combustible en la isla como motivo.
Esto afectaría el flujo de turistas a Cuba, ya dañado por otras sanciones anteriores del gobierno norteamericano.
Otros efectos de la escasez El 14 de febrero se anunció que el Festival del Habano, un festival anual de puros, fue suspendido debido a "la compleja situación económica" causada por el «bloqueo económico, comercial y financiero» de Estados Unidos.
Servicios Comunales El 17 de febrero de 2026, se informó que muchos camiones de recogida habían quedado con los depósitos de combustible vacíos, lo que provocó que la basura se acumulara en las calles de la capital, La Habana, y en otras ciudades y pueblos. Solo 44 de los 106 camiones de basura de La Habana (aproximadamente el 41,5%) han podido seguir funcionando debido a la escasez de combustible, lo que ralentiza la recogida de basura, ya que los residuos se acumulan en las esquinas de La Habana, informó el lunes la agencia de noticias Reuters, citando al medio estatal Cubadebate.
Ataque armado El 25 de febrero, la guardia costera cubana mató a cuatro hombres en una lancha rápida registrada en Estados Unidos que violaba aguas cubanas cerca de Cayo Falcones durante un tiroteo. Seis pasajeros adicionales del barco resultaron heridos y arrestados, y los investigadores cubanos presuntamente encontraron equipo táctico en el barco. El ministerio cubano acusó al buque estadounidense de iniciar el disparo y de herir a un comandante cubano. Las autoridades cubanas anunciaron posteriormente la detención de un séptimo individuo dentro de Cuba, a quien acusaron de proporcionar apoyo logístico. Al menos 2 de los pasajeros del barco eran ciudadanos estadounidenses.