La antigua Prisión Provincial de Las Palmas (conocida también como Cárcel de Barranco Seco) fue un centro penitenciario de la provincia de Las Palmas, cuya construcción comenzó en 1931 y finalizó en 1934. En la actualidad su uso es de Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE).

Historia

Primeros años Planificada en los nuevos valores de reinserción y reeducación de los reclusos, inicialmente se concibió de un centenar de plazas, de las que 90 plazas eran para hombres y 10 plazas para mujeres, alojados en celdas individuales y dobles, dispuestos en módulos independientes, además se disponía de patio, biblioteca y comedor, suponía una mejora significativa respecto a la anterior cárcel de López Botas (ubicada en el barrio capitalino de Vegueta), donde las condiciones higiénicas eran deplorables y las fugas de reclusos continuas, además, esta fue destruida por un incendio.

Los terrenos fueron cedidos por el Cabildo Insular y la promoción de la obra fue impulsada por el ex Director General de Prisiones e ilustre escritor canario don José Betancort y su dirección por el reconocido arquitecto Rafael Massanet.

Guerra Civil Con el estallido de la Guerra Civil y el rápido control de Canarias por el bando sublevado dio pie al desbordamiento de los dos centros penitenciarios de las Islas, llegando a multiplicar por diez veces la capacidad alojativa de este centro.

Uno de los presos más famosos fue Juan García Suárez, conocido como El Corredera, quien fue sentenciado a muerte por insurrección militar. Se le acusó de haber procurado atentar contra Francisco Franco en 1936 cuando el General abandonaba Canarias para unirse al golpe de Estado.

Dictadura Franquista Durante la Dictadura, la actividad en esta prisión no solo abarcó el cumplimiento de penas de internamiento, diferentes fuentes indican que se llevaron a cabo torturas y ejecuciones. Se denuncia también el traslado de presos locales a prisiones de la Península.

Periodo Democrático El diario El Eco de Canarias publica el 16 de noviembre de 1976 que el Ministerio de Justicia defiende la necesidad de la construcción de un nuevo centro penitenciario, en mejores condiciones y lejos de la capital. El Cabildo Insular cedería los terrenos con la condición de que el edificio de Barranco Seco quedará en su propiedad, hecho que nunca sucedió.

En este periodo se mantiene la dinámica de la Dictadura y el espacio de la prisión provincial continúa utilizándose como un lugar represor, albergando a más reclusos de los que el edificio era capaz de contener, es tal la situación que en el año 1977 se produce un motín. Ya en el año 1978 hay constancia de que en el centro se internan a personas inmigrantes en situación irregular.

El 20 de julio de 1982 es inaugurado el Centro Penitenciario Las Palmas I, por lo que la Cárcel de Barranco Seco para a estar a disposición de las necesidades del Cuerpo Nacional de Policía, bajo dirección del Ministerio del Interior.

El diario La Provincia publica el 26 de septiembre de 1991 que el uso del centro será de supercomisaría, una vez finalizadas las obras licitadas en aproximadamente 700 millones de pesetas.

Es en el contexto de la crisis migratoria del año 2006 cuando se define el uso del establecimiento como Centro de Internamiento de Extranjeros. miniaturadeimagen|Garita norte Prisión Provincial Barranco Seco

En la actualidad La Administración competente del centro es la Dirección General de la Policía.

El 6 de mayo de 2014 una delegación compuesta por la Defensora del Pueblo y la técnico responsable del Área de Migraciones e Igualdad de Trato del Defensor del Pueblo visitan el centro, dando traslado in situ al responsable de las dependencias de las conclusiones alcanzadas en las últimas visitas de inspección.

Con un presupuesto de más de un millón de euros se adjudica a Acciona Construcción S. A. una reforma del centro que da comienzo en el verano del año 2018 que debía durar seis meses pero que finalmente se reanuda la actividad en noviembre del año 2019 y todavía con las obras sin acabar. Durante la reforma, el único CIE operativo en toda Canarias es el de Hoya Fría, en Tenerife, lo que genera situaciones de abandono hacia los inmigrantes llegados a la provincia. Desde diferentes colectivos se propone la reconversión en Centro de Interpretación para la Memoria de Canarias.

En plena crisis migratorio y a aproximadamente 1600 metros hacia el suroeste se constituye en el año 2020 un nuevo Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE), en las instalaciones del antiguo Polvorín de Barranco Seco.

Características

Ubicación El edificio se ubica en la ladera norte del Barranco Guiniguada, ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, provincia de Las Palmas, a la altura del barrio conocido como "El Batán". Su acceso es a través de la carretera asfaltada "Calle Real de San Juan", que también da acceso a una pequeña barriada. El desvío hacia el edificio se encuentra restringido.

Arquitectura Desde el punto de vista estrictamente arquitectónico, el edificio que presenta un estilo ecléctico con influencias historicistas propias de principios o mediados del . Destaca por su volumen simétrico y macizo, con muros de color claro que contrastan con los tejados de teja roja a varias aguas. La estructura se encuentra organizada en torno a un cuerpo central y dos pabellones que le preceden, simétricos de dos alturas, con cubiertas inclinadas y remates de alero pronunciado, excepto en las torres, una en cada extremo, de tres alturas. Entre ambos módulos, una muralla contiene una puerta de medio punto, sobre la cual se encuentra escrito Comisaría de Policía.

Las aberturas —ventanas rectangulares con rejas metálicas— se distribuyen regularmente, y algunas muestran molduras decorativas o celosías de ventilación, típicas de la arquitectura institucional o militar del periodo.

En las esquinas del recinto se aprecian torretas circulares o garitas con cúpulas cónicas del mismo tono rojizo que los tejados, elementos que refuerzan el carácter de edificio fortificado. Estas garitas, junto con el muro perimetral de mampostería y las líneas horizontales marcadas por cornisas y barandillas, sugieren una función de control o confinamiento. El muro perimetral da cobertura también a un aparcamiento.

El conjunto está emplazado en una zona elevada y escarpada, lo que acentúa su aislamiento y visibilidad sobre el entorno urbano. La iluminación cálida de las farolas resalta su volumetría y su integración en un paisaje de barranco y ladera, con la ciudad moderna extendiéndose al fondo.

Galería

Referencias

Categoría:Antiguas prisiones de España