El Cuerpo Militar de Sanidad de España está encuadrado en la Subsecretaría de Defensa, depende operativamente del jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) con la misión de prestar apoyo operativo, preventivo y pericial a las Fuerzas Armadas. Es un servicio interejércitos que condiciona el despliegue, como diferencia esencial con los otros Cuerpos Comunes. El Cuerpo es, intrínsecamente, tan militar como sanitario.

Antecedentes: Roma El Cuerpo Militar de Sanidad es una expresión de lo que son el ejército y la medicina, los cuales, a su vez, son expresión de la cultura de cada época. Fue Roma quién nos trajo la civilización y con ella la organización del ejército y sus cuidados sanitarios, es decir la sanidad militar. Crearon legiones y cohortes que sus medicus legiones y medicus cohortes, dependiendo del ordinarius o jefe de sanidad (Anitius Ingenuus, primer médico militar español conocido, era ordinarius). Los heridos eran evacuados a la valetudinarium o enfermería en carros al que eran llevados sobre ferulum rusticum o angarillas por camilleros. Existían otras profesiones sanitarias como los secutores medici o practicantes y los medici veterinarii o jumetarii. La caída del imperio arrastró los valores de su civilización, incluida la sanidad.

La Edad Media En la Edad Media la sanidad era rudimentaria tanto en el bando cristiano como en el musulmán. La de la época de los godos es desconocida, es probable que ni existiera.

La España cristiana. Las tropas eran las mesnadas movilizadas para cada acción por el señor, llevaban los cuadrilleros, hombres buenos, que curaban y repartían el botín. Los médicos y cirujanos estaban excluidos salvo que por nuestro mandato fueran llamados decía Juan I. Los apotecarios aparecen con Jaime I y Alfonso X, acompañaban a la tropa con vendas y ungüentos sustituyendo a la variopinta impedimenta de conjuradores, salmoneadores y chupadoras de heridas. Con Fernando III, empezaron a utilizarse tiendas para heridos, antes se les acogía en posadas o conventos. Las Órdenes Militares participaban en la atención de heridos. Debían llevar las cosas necesarias para atender en tierra de moros a los frailes y cristianos que enfermaran.

Al-Ándalus. Alcanzó el esplendor militar y sanitario con el Califato. Los médicos, como en el bando cristiano, estaban adscritos a la real persona, fenómeno que duró hasta la Revolución francesa. Algunos arquíatras están en la historia, Abulkasis, de Abderramán III, creó la cirugía vigente hasta el Renacimiento. Abenzoar, gran clínico, dejó la cirugía y las drogas para inferiores, como germen de las profesiones: médicos, cirujanos y boticarios. Un caso fue el de Sancho "el Gordo" (935-966) que, tras ser destronado por su extrema gordura, pidió ayuda al mismo Abderramán III para conseguir tratamiento del médico de su corte Hasday ibn Saprut (y así perder peso) y ayuda para la recuperación del trono de León, lo que finalmente consiguió, a cambio de unas plazas en las riberas del Duero, que no le cedió.

La medicina militar naval. La expansión mediterránea, obligaba a planificar barcos, hombres y medicinas para la mar. Pedro III en las Ordenanzas de 1267 precisaba que los cirujanos eran necesarios en tiempo de guerra y deben dormir en nuestras tiendas o donde Nos estemos. Los quería entendidos y prácticos y que embarcaran con los instrumentos propios de su oficio y medicinas buenas y frescas. Arnaldo de Vilanova diseñó la sanidad de la Armada con Jaime II. Después emigró a Montpellier, porque las guerras no lo dejaban trabajar con reposo y eran despreciado por los de armas. Allí alcanzó la gloria.

Los Reyes Católicos La época de los Reyes Católicos fue bisagra entre la Edad Media y el Renacimiento. Desaparecieron las mesnadas y cobró importancia el ejército regular, ensayado por Gonzalo de Ayora y por el Gran Capitán en Italia, que incorporó la infantería, la caballería y creó los tercios y las compañías.

La repercusión sobre la sanidad tuvo con dos grandes innovaciones, la inclusión del facultativo en plantilla y el sistema de financiación sanitaria. Cada tercio tenía médico, cirujano y ayudantes, con experiencia, habilidad y celo y cada compañía un barbero. Para su financiación se descontaban de la paga, uno, tres, cinco o diez reales según se tratara de soldado, sargento, alférez o capitán.

Nació el concepto de hospital militar. El de campaña se utilizó por primera vez, en la batalla de Toro en 1476, 100 años antes que en el resto de Europa, por eso, esa batalla significa mucho en la historia de nuestra sanidad. Durante la toma de Granada, 1492, ya se instaló un hospital fijo. Antes, los Reyes habían creado la figura del protomédico y del cirujano mayor que eran los jefes de sanidad militar y civil.

Los Austrias La modernización fue continuada por los Austrias. En las Ordenanzas de Carlos V, 1534 y, sobre todo, las Reglas para la cuenta y razón del Ejército de Felipe II en 1584, se hicieron plantillas y normas de actuación del médico, el cirujano, el boticario, el veterinario, el barbero y el sangrador. Hubo necesidad de hospitales de campaña capaces de desplegarse en cualquier ambiente del Imperio.

Los médicos Los cargos de Protomédico y Cirujano Mayor, los ocuparon figuras de la medicina, Médicos de mi Persona y de mis Reales Exércitos como decía Carlos V, lo fueron, Vesalio, Daza Chacón, que estuvo en Lepanto y atendió a Cervantes, o El Divino Vallés, que, como protomédico, elegía a los médicos para la Armada Invencible. Los elegidos además de curar, si necesario fuera en tiempo de prisa también sirvan de artilleros en campo o cerca.

La patología La más frecuente era por heridas e infecciones. Recaséns escribía a Felipe II:”la mayor parte los heridos son de picazos o pedradas que estarán prestos pronto aunque también hay muchos de arcabuzazos que morirán”. Las infecciones habituales eran tabardillo, sarna, garrotillo, paludismo, peste y sobre todo sífilis. La profilaxis luética la hacían con prostitutas de plantilla, 8 por compañía, que tenían su salubridad muy vigilada. El tratamiento era la licencia para ahorrar medicinas.

Los hospitales Recibieron un gran impulso. Carlos V hizo el del Buen Suceso de Madrid de uso militar y civil, seguido de varios en la Península y en África, para recibir a los evacuados en carros, excepto en Flandes que se evacuaba por canales. Un cargo nuevo, el intendente mayor, era el responsable de poner a punto hospitales de campaña para atender de 20 a 200 bajas.

Un hospital emblemático. El más importante fue de Malinas creado, bajo los auspicios de Alejandro Farnesio, por Francisco Umara en 1589, y atendido, como otros, por los Hermanos de San Juan de Dios. Su novedad fue convertirse en base de operaciones de tercer escalón para desplazar ayuda en boticas, medios y personal a cualquier parte. Por su reglamento de 1599 Constituciones del Hospital Real del Exército de los Países Baxos sabemos mucho del funcionamiento de nuestros hospitales. La máxima autoridad era el Administrador, existían ministros mayores: el administrador, el veedor, el escribano, el médico y el cirujano y ministros menores: el boticario, el despensero y el comprador. El administrador ganaba 100 escudos y el boticario 30. Eso da idea de la jerarquía.

La autoridad técnica sobre médicos y cirujanos era el protomédico. A la cabeza de la asistencia quirúrgica estaba el Cirujano Mayor, a sus órdenes uno o más ayudantes, el tercer escalón eran los platicantes y el cuarto los barberos. Se pasaba visita a primera hora con el veedor y el boticario La financiación se hacía por diferentes vías, por la Real hacienda, la real limosna, los ab intestatos, las donaciones, la venta de ropa y comida sobrante y lo castigado por el juego. El reglamento era muy estricto para evitar fraudes y robos, por eso eran necesarios los tres claveros en la Caja.

La farmacia Los Reyes Católicos habían creado la figura del protofarmacéutico y bajo los Austrias siguió regularizándose su ejercicio profesional. Los farmacéuticos compraban y administraban medicinas bajo vigilancia del médico, que tenía que firmar todas las recetas, y del veedor. En el reglamento de Malinas se les exigía ser persona instruida que no abandonara su farmacia siempre limpia y ordenada. Su vinculación al Ejército duraba lo que la campaña. Llevaban carros cargados con enseres y medicinas para la campaña. La Farmacia Real, precursora del actual parque de recursos, estaba en la Corte. En América, las primeras estaban en Puerto Rico, 1512 y México 1520.

La medicina naval En cada empresa embarcaban el protomédico y el cirujano mayor. Solían ser celebridades que seguían al señor, López Madera fue Protomédico en Lepanto y Daza Chacón Cirujano Mayor, también estuvo Pérez Herrera a quién se debe la frase, Non armis obstant literae (Las armas no se oponen a las letras) que figura en el escudo de la Escuela Militar de Sanidad. En las embarcaciones, el orden jerárquico sanitario era: cirujano romancista, barbero-cirujano y barbero. Las enfermedades a bordo solían ser peste, tabardillo o escorbuto, cuya primera descripción la hizo el Padre Torquemada, al observar que se curaba con pita-baya, mucho antes de que el médico militar Lind, hiciera su observación sobre el limón.

Los enfermos ingresaban a bordo de barcos viejos. Para mejorar la atención se construyeron hospitales navales, en Cádiz en 1637 para atender Ultramar, en Cartagena para atender a los heridos en Lepanto y en Ferrol para los de la Armada Invencible. Modernizados, aún permanecen.

Los Borbones: Con la llegada de los Borbones cambió la dinastía y la vida española, afectando sustancialmente al Ejército, a la Medicina y, por ende, a la Sanidad Militar. Organización La Real Ordenanza del 27-9-1704 convirtió los tercios en regimientos y, en lo que afecta a Sanidad, reorganizó la asistencia en hospitales y regimientos y se la considera el embrión del cuerpo de cirujanos militares. En cada hospital había un médico, un cirujano mayor, dos ayudantes de cirugía y doce practicantes. Los regimientos tenían dos cirujanos nombrados por el coronel pero refrendados por el Inspector para asegurarse que son de oficio y que tienen la utilidad que conviene.

El primer Reglamento sobre servicios sanitarios del Ejército fue promulgado por Felipe V en 1721, es la carta fundacional del Cuerpo de cirujanos militares. Se crearon las escalas, los derechos y los deberes y la figura del jefe de sanidad. Entre las mejoras que se consiguieron a lo largo del siglo figuran el derecho al uso del don y del uniforme, la consideración de oficiales, la jerarquización de las escalas, el montepío también para viudas y el derecho a ración de campaña y a condecoraciones.

Los médicos y cirujanos adquirieron mayor profesionalización. Las continuas guerras en Europa y América obligaban a practicar la selección de personal, la prevención de enfermedades y el tratamiento de heridos y la irrupción masiva de colegas extranjeros le servía de revulsivo. No había oposiciones de ingreso, los cirujanos eran elegidos por coronel entre una terna propuesta por el cirujano mayor.

Enseñanza La formación profesional es uno de los logros trascendentales, surgió como respuesta a la fama, caricaturizada, de algunos galenos:

La creación de los Reales Colegios de Cirugía es quizá el mayor hito de la medicina militar y de la medicina española. En ellos se enseñaban medicina y cirugía juntas, cien años antes que en las instituciones civiles. Fueron promovidos por Virgili, cirujano de Tierra, y Lacombe de la Armada y el Protocirujano Perchet, ante los reyes Fernando VI y Carlos III, inaugurándose el de Cádiz en 1742, siendo considerada esta la primera escuela formal de medicina en España y germen de la actual Facultad de Medicina de Cádiz. thumb|Pedro Virgili