La cora (o kora) era una de las demarcaciones territoriales en que estaba dividida al-Ándalus,García Baquero, Gregorio: Geografía Física y Humana de Andalucía: La población, factores del pasado, Edt. Síntesis, Madrid, 1990, ISBN 84-7738-092-9, pag.125 la antigua península ibérica islámica, durante el emirato y el califato de Córdoba. Coexistía con otra demarcación territorial denominada Marca ("thagr"), que se superponía a las coras en las zonas fronterizas con los reinos cristianos. Ambas constituían la organización territorial andalusí.

Según el diccionario de la RAE, la palabra cora proviene del árabe kūrah, y esta del griego χῶρα, con el significado de territorio.

thumb|430px|Mapa aproximado de las coras del Emirato de Córdoba en el 929. thumb|430px|Organización territorial del Califato de Córdoba hacia el año 1000.

Organización territorial de al-Ándalus El Califato andalusí se organizó en seis grandes circunscripciones, tres interiores y tres fronterizas, todas con sus respectivas coras. Las demarcaciones o regiones interiores (nabiya) eran: al-Gharb, que abarcaba la actual provincia de Huelva y el sur de Portugal; al-Mawsat o tierras del centro, que se extendía por los valles del Guadalquivir y del Genil, más las zonas montañosas de Andalucía, es decir, la antigua Bética;Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía: Atlas de la Historia del Territorio de Andalucía y al-Sharq o tierra de oriente, que abarcaba el arco mediterráneo, desde la actual provincia de Murcia hasta Tortosa. Entre estas demarcaciones y la frontera se situaban las tres Marcas: al-Tagr al-Ala o Marca Superior (Zaragoza); al-Tagr al-Awsat o Marca Media (Toledo); y al-Tagr al-Adna o Marca Inferior (Mérida). Estas Marcas se mantuvieron hasta la aparición de los Reinos de Taifas. En el modelo hispanomusulmán, la frontera se concebía como una gran franja desorganizada de separación, en el exterior de las marcas, sin formar parte de la estructura territorial y con poblamiento muy escaso, limitado a algunos puntos concretos,Sabaté Curull, Flocel: Repoblación y feudalismo, en Lynch, John y otros (2007): Historia de España, tomo 8: Los reinos medievales, ed. El País, Madrid, ISBN 978-84-9815-763-5, pag. 28 como ocurrió con el valle del río Duero tras el abandono, hacia el 750, de la zona por los bereberes inicialmente asentados en ella y las migraciones de mozárabes hacia el reino astur-leonés.Valdeón Baruque, Julio: El reino astur-leonés, en Lynch: op.cit, pag. 88

Cada cora tenía atribuido un territorio con una capital, en la que residía un walí o gobernador, que habitaba en la parte fortificada de la ciudad, o alcazaba. En cada cora había también un cadí o juez. Las "Marcas" o "thugur" (plural de thagr), en cambio, tenían a su frente un jefe militar llamado qa’id, cuya autoridad se superponía a las autoridades de las coras incluidas en la marca.

Las coras, a su vez, estaban divididas en demarcaciones menores, llamadas iqlim, que eran unidades de carácter económico-administrativo, cada una de ellas con un pueblo o castillo como cabecera. Algunos autores consideran que las coras son herederas de las anteriores demarcaciones béticas.Cano García, Gabriel: Divisiones territoriales y comarcalizaciones en Andalucía. Pasado y presente, en Geografía de Andalucía. tomo VII, Ed. Tartessos, Cádiz, 1990, ISBN 84-7663-012-3, pag.27 La demarcación suponía el ejercicio de determinados poderes políticos, administrativos, militares, económicos y judiciales. La cora, como demarcación base, se usó prácticamente durante toda la existencia de al-Ándalus, aunque solo se dispone de información completa en la época del Califato de Córdoba.López de Coca: Historia de Andalucía, Ed. Planeta, Barcelona, 1980, tomo III

En los primeros tiempos de la presencia islámica en la península ibérica, dentro de cada cora se establecieron los poblados en torno a castillos, denominados "ḥiṣn" ("ḥuṣûn", en plural), que actuaban como centros organizativos y defensores de un cierto ámbito territorial, denominado "yûz" ("ayzâ", en plural).Cressier, Patrice: Chateau et division territoriale dans l'Alpujarra medievale, Casa de Velázquez, Madrid, 1983 Esta estructura administrativa se mantiene invariable hasta finales del , en que los distritos se modifican, aumentando mucho su tamaño, denominándose "aqâlîm" ("iqlîm", en singular). De la época del Emirato de Córdoba existe información más fragmentada, aunque se conoce el nombre y situación geográfica de un gran número de coras existentes en el (ver mapa). Algunos autores cifran en 40 el número total de coras que llegó a haber en al-Ándalus,Monés, H.: La división administrativa de la España musulmana, Revista del Instituto Estudios Islámicos, 1957 y otras fuentes establecen que su número (excluidas las pertenecientes a alguna de las Marcas) rondaría las 21-23 demarcaciones.Montgomery Watt, W.: Historia de la España Islámica, Alianza Editorial, Madrid, 2001, ISBN 84-206-3929-X, pag.67

En otros momentos históricos, la organización en coras se sustituyó por otro tipo de demarcaciones, como la taha, propia del Reino nazarí de Granada, existente desde el hasta 1492 y último Estado islámico de la península ibérica.

Coras emirales

Al contrario de lo que ocurre con el periodo califal, la información sobre la organización territorial del Emirato de Córdoba es escasa y, sobre todo, muy fragmentaria. Desde los primeros tiempos del Emirato existían las tres Marcas, Superior, Media e Inferior, con sus coras correspondientes, aunque con denominaciones y delimitaciones diferentes, en algunos casos, de las que tendrán más adelante.Montgomery Watt, W.: op.cit., pag.42 Es necesario tener en cuenta que las frecuentes revueltas de los señores periféricos contra el poder Omeya, usuales durante toda la historia de al-Ándalus, modificaban con frecuencia los ámbitos de poder de los distritos.Domínguez Ortiz, Antonio / Chalmeta, Pedro: Historia de España, Tomo III: Al-Ándalus , edt. Planeta, Barcelona, 1989, ISBN 84-320-8373-9

Coras correspondientes a las marcas

Están identificadas las siguientes coras, dentro de las Marcas:

Marca Inferior. Al igual que ocurrirá durante el Califato, tenemos certeza de una única Cora, con capital en Batalyaws (Badajoz), al menos en una primera época, y Mérida más tarde. La posible Cora de al-Lixbuna (Lisboa), podría haber sido en realidad un iqlim, puesto que también la estructura de estos tenía un cadí al frente de su administración judicial, a pesar de que hay constancia de que gozó de autonomía en 808-809, tras la rebelión de Tumlus.Domínguez Ortiz/ Chalmeta: op.cit., pag. 60

Marca Media. La capital de la Marca estaba en Tulaytulah (actual Toledo) y su ámbito prácticamente no varió entre el Emirato y el Califato. En ella se situaban las coras de al-Belat, ax-Xerrat y al-Ulga. La primera de ellas permaneció casi invariable hasta la caída del Califato. La segunda ocupaba territorios que, más adelante, se atribuirían a la cora de Santaveria, por lo que existe una clara continuidad entre ellas. En cuanto a al-Ulga, no tenemos referencia alguna sobre ella más allá del año 929, siendo su territorio atribuido por el geógrafo Abu Yaqut a la cora de Toledo.

Marca Superior. En la marca superior, se han identificado durante el período emiral, las siguientes coras: Harkal-Suli, que más tarde se integraría en la cora de Barbitaniya, que se extendía por la zona norte de la actual provincia de Huesca; Az-Zeitum, que comprendía lo que luego fue la cora de Lérida; Arth, que se extendía por territorios de las ciudades de Zaragoza y Calatayud; al-Shala, que comprendía la parte septentrional de Teruel y posteriormente resultaría en la taifa de Albarracín;Agustín Ubieto Arteta, «45. Taifa de Albarracín (1085)», en Cómo se formó Aragón. y la cora de Turtusha, que se extendía hasta la frontera con el Imperio carolingio.

Coras interiores En total, se conocen unas 16 coras situadas en las circunscripciones interiores, es decir no fronterizas, de al-Ándalus. La mayoría de ellas se mantendrán hasta finales del Califato: Ishbiliya (llamada también al-Xarraf), Xeduna o Saduna, al-Yazírat o Heira, Qurtuba, Rayya, Ilbira, Yayyán (denominada a veces al-Busharrat), Beŷala o Pechina, Tudmir y Balansiya (denominada en algunos textos Amur).

Otras desaparecerían con la llegada del Califato, para integrarse en diferentes circunscripciones: Oxuna, al-Fagar, Kunka (que se distribuirá entre Tudmir y Santaveria), Bathr (integrada en Balansiya) y Marmaria (integrada en la de Turtusha). Finalmente, la cora de Kambania se convierte en Takoronna, y parte de su territorio pasa a la de Rayya.

En cualquier caso, no se dispone de información cierta sobre los límites territoriales de todas ellas.

Coras califales

La información sobre las coras del Califato, mucho más abundante, proviene básicamente del historiador cordobés, del siglo XI, al-Razi, si bien existen más fuentes de la época (al-Muqaddasi, al-Kalbi, Ibn al-Faradi, etc.). Aunque los distintos autores que han tratado estas fuentes coinciden en líneas generales, se aprecian algunas diferencias de datación y ámbito entre ellos.

Siguiendo la clasificación de Arjona Castro,Arjona Castro, A.: Andalucía musulmana. Estructura política y administrativa, 2ª edición, Caja de Ahorros de Córdoba, Córdoba, 1982 estas coras fueron:

Coras de Gharb al-Ándalus Cora de Labla Era una cora de regular tamaño, que ocupaba la casi totalidad de lo que hoy es la provincia de Huelva. Limitaba con el Algarve, del que la separaba el río Guadiana, y con la cora de Isbiliya, llegando por este límite oriental hasta el Aljarafe y, por el norte, hasta la Sierra. Entre Labla y la sierra se situaba el territorio del Andévalo, que en esa época estaba totalmente despoblado. La capital de esta demarcación era la ciudad de Niebla, y se han identificado varios iqlim cuyas cabezas eran Awnaba (Huelva), Aljabal (Almonte), Takuna (Trigueros) y Qashtm (Cartaya), además de varias ciudades como Lapp (Lepe) y Ŷabal al-Uyum (Gibraleón). Era una cora económicamente desarrollada, con cultivos arbóreos y arbustivos, predominando el olivo, la vid y los frutales.

Tras la caída del Califato, se descompuso en dos reinos: El Taifa de Niebla y el Taifa de Huelva.

Cora de Mārtulah Pequeña cora situada en las márgenes del río Guadiana, en terreno montañoso, que abarcaba el territorio que actualmente corresponde al distrito de Beja, aunque algunas fuentes la hacen descender hasta la costa. Su capital estaba localizada en la ciudad de Mértola. Con el fin del Califato, se convirtió en el Taifa de Mértola.

Otras posibles coras En algunos textosLévi-Provençal, E: L'Espagne Musulmane au Xe siécle. Institutions et vie sociale, Paris, 1932 se apuntan otras posibles coras: La ciudad de Huelva y su territorio estuvieron incorporados a la Cora de Labla, al menos hasta final del Califato. Algunos autores señalan su carácter autónomo, aunque probablemente esto sólo ocurrió justo antes de su conversión en Taifa. Algunos autores señalan la existencia de una cora de al-Fagar, con capital en la ciudad de Silb (Silves), que después se convertiría en el Taifa de Silves. Esta cora existió durante el emirato, pero es probable que durante al Califato sólo tuviera autonomía en épocas muy concretas de crisis, bien en su comienzo, bien en la disolución del propio Califato. También se ha señalado la posible existencia de la cora de Faro, con cabeza en la ciudad de Faro, y que luego se convertiría en la taifa del Algarve. En principio, parece que esta comarca pudo pertenecer, como iqlim, a la cora de Mértola, por lo que su autonomía estaría restringida, en todo caso, a la etapa final del Califato (1009-1031).

Coras de Mawsat al-Ándalus Cora de Isbiliya