La iglesia de san Miguel de Huesca es un templo ubicado en el antiguo barrio de extramuros oscense homónimo aunque también aparece mencionado como el barrio de Sircata por el nombre de la puerta de la Muralla de Huesca que lo conectaba intramuros.

Historia Tras la construcción de las iglesias de intramuros como San Vicente el Alto, de la Santa Cruz o San Salvador, se proyectó la ampliación del territorio urbano con la construcción de tres parroquias intituladas como vicarías siendo erigido en la misma centuria que las iglesias de Santa María in Foris y de San Ciprián, siendo San Miguel y Santa María dependientes de la Catedral y San Ciprian de la abadía de San Juan de la Peña.

Aunque no se conserva el documento original del 1110 si se conserva una copia en la que Alfonso I dona al obispo Esteban un lugar donde hubo un cementerio cristiano para levantar una iglesia dedicada a San Miguel entre el espacio entre las dos murallas de la ciudad y entre el horno de Haratalcómez.

Construcción y conversión en templo de beneficencia La construcción de iglesia se suele datar en el , estando ya abierta al culto en el 1144, cuando el obispo Dodón la menciona cuando donó unos censos sobre el aceite de unas fincas oliveras que posteriormente donó de nuevo al alfaquí de la ciudad, Zalema, y a su esposa, aunque se terminó entre el 1150 y el 1160 según los comentarios de benefactores de la iglesia que donaron bienes para sufragar los costes de construcción de la misma.

La iglesia continuó ejerciendo como vicaría dependiente de la catedral entre el 1212 cuando es mencionada por el canónigo limosnero de la catedral, Galindo de Perola, pasando a depender de la limosna catedralicia y adquiriendo función de beneficencia por lo que asumió la gestión de los gastos de los hospitales de pobres y leprosos, conocidos como el Hospital de la Limosna y de San Miguel respectivamente y razón por la cual se instituyó en ella una cofradía.

El hospital de pobres y leprosos y Durán de Huesca

Según un documento del 1195 el gloriosissimum hospitale de San Miguel fue el lugar donde se fundó la primera orden mendicante en las últimas décadas del de la mano de Duran de Huesca, los Pobres Católicos, que fue perseguida en Aragón como herejes a pesar de que el Papa Inocencio III aprobara su regla y mandase en varias ocasiones a los obispos de Tarragona y Narbona que reconocieran su ortodoxia, teniendo que exiliarse al Languedoc y falleciendo ahí en el 1225, siguiéndole poco después su orden.

Tras la desaparición de la orden la iglesia de San Miguel empezó a recibir menos limosna de la iglesia y los pocos Pobres que quedaban en la ciudad fueron incorporados a los franciscanos, quienes se establecieron de forma temprana en la ciudad, aunque también se integraron dentro de los dominicos.

Final de la vicaría e ingreso de la comunidad carmelita A finales del en la iglesia servían un vicario y un capellán de Santo Tomás de Canterbury, aunque posteriormente en el debió de asumir estas obligaciones la cofradía de San Miguel, la cual en el 1619 la cedió para la fundación de un convento de Carmelas descalzas cuya primera piedra se coloca en el 1623.

Descripción Aynsa en su obra Fundacion, excelencias, grandezas y cosas memorables de la antiquissima ciudad de Huesca describe el edificio

Exterior De la primera fase constructiva del solamente se conservan los ocho últimos tramos de la nave, que están cubiertos con una armadura de parhilera policromada sobre arcos diafragma, mientras que la segunda fase corresponde a la cabecera poligonal del mismo y el tramo de la nave más cercana al presbiterio, producto del inicio de una reforma en el que no pasó de esta parte del edificio.

Torre mini|Vista de la torre desde la puerta del Consejo La torre, de planta cuadrada, está adosada a la nave por el lado norte, a la altura del tercer vano de la techumbre siendo también románica. Está compuesta por cuatro niveles marcados por impostas, teniendo en el último piso un campanario con dos arcos pareados en cada vertiente al igual que está cubierta a cuatro aguas.

Fachadas y accesos La fachada actual se encuentra en el muro sur del edificio, siendo una entrada de pequeñas dimensiones comparada con la original, que se encontraría a los pies del mismo y que tras el adosamiento del edificio del convento quedó oculto, aunque no inutilizado ya que al menos la parte baja de la misma se puede ver desde dentro de la iglesia, tras el órgano ubicado a los pies del mismo, contando con tres arquivoltas y capiteles con decoración vegetal.

El acceso actual, también conocido como la puerta del Concejo por ser el lugar donde se realizaban las reuniones del Concejo de la ciudad, se encuentra debajo de un resalto apuntado que contiene dos arquivoltas de medio punto, la interior decorada con cordón y un lábaro o crismón que contaba con una marquesina en voladizo, derruida durante las restauraciones del 1981.

El templo contaba con otro acceso, en el muro norte, ya que existe un vano cegado en ese muro con un crismón en un estado considerable de deterioro y que al parecer daba acceso al cementerio del templo según Aynsa.

Interior En el interior se cubre con una bóveda de lunetos y desde un tramo anterior al presbiterio cambia a una bóveda apuntada, teniendo un espacio antes del presbiterio alargado que junto con dos capillas laterales que sobresalen de la anchura de la nave por sus lados norte y sur hace una especie de crucero.

Su ábside está compuesto por cinco planos y cubierto con bóveda nervada o de crucería en piedra, siendo producto de la reforma gótica que sufrió el templo en el .

Techumbre Se trata de una techumbre de madera sobre ocho arcos diafragma apuntados de piedra sillar bien escuadrada al igual que los muros que fue restaurada ya que previamente se encontraba cubierta bajo un falso techo de cañizo. miniaturadeimagen|Vista general de la techumbre En cada uno de los tramos de la techumbre hay dos jacenas de gran tamaño por cada paño, una en la parte superior y otra en el centro del plano inclinado. Entre las vigas mayores se incluyen unas jaldetas a modo de pares para crear espacios rectangulares en los que se colocan transversalmente unos pequeños listones que los dividen en pequeños huecos cuadrados sobre los que va la tablazón que cierra la techumbre.

Dado que los tramos de la nave no tienen una largura uniforme, el número de jaldetas y la longitud de las jácenas son variables, siendo tres jaldetas entre jácenas en el primer tramo; seis en los tramos segundo, tercero, cuarto y quinto; ocho en el séptimo y nueve en el de los pies.

En dos de las tablas de cierre hay unas inscripciones pintadas sobre madera con letra carolingia de color blanco sobre fondo rojo que hacen referencias a obras en el templo, siendo la del lado norte o del Evangelio la que más daños ha sufrido ya que se ha perdido una parte pero según Balaguer:

Mientras que la segunda se ubica en el lado sur, o de la Epístola, de la techumbre del tramo de los pies y que está completa, siendo traducida por Balaguer:

Además de las inscripciones la techumbre tiene una decoración policromada simple en las jácenas con sus canes, en los saetinos, tabicas y en las tablas de cierre de muros y arcos, tratándose de una decoración de bandados verticales alternando el blanco con el rojo y negro. Las jácenas se cubren en el papo y los laterales con este bandado en rojo y un segundo color que se ha perdido, y que probablemente, si lo había, fuese amarillo, como el barrado del Señal Real de Aragón, algo muy común en los alfarjes aragoneses.

Las jácenas se sustentan en canes empotrados en los arcos y que parecen ser más bien elementos decorativos que estructurales. La parte rectangular está cubierta con un bandado negro y blanco, mientras que la terminación con perfil de nacela lo hace con líneas en zig-zag o bandas de rombos en color blanco sobre fondo rojo; la pequeña pieza que separa ambas partes y el medio rollo de la parte final también llevan líneas en zig-zag o en espiral blancas, esta vez sobre fondo negro.

En la cumbrera, punto de encuentro de los dos lienzos que conforman el alfarje, se puede ver una viga de perfil circular en forma sogeada se cubre con una alternancia de tonos blancos, negros, amarillos y rojos.

Cofradías De nuevo Aynsa recoge la noticia de la existencia de una cofradía de San Miguel, fundada durante el reinado de Jaime II, que estaba compuesta por seis vecinos del barrio junto con otro número indeterminado de vecinos de la iglesia dedicados a observar las fiestas de San Miguel y San Lázaro.

Referencias

Enlaces externos

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