miniaturadeimagen|Bebé del pueblo afroboliviano La lengua afroboliviana, también conocida como habla afroyungueña, es la variedad lingüística tradicional del pueblo afroboliviano de Bolivia, específicamente de la región de Los Yungas del departamento de La Paz, Bolivia. Es considerada la variedad afrohispánica más antigua y completa de América, representando una de las expresiones más singulares del contacto lingüístico entre el castellano colonial, las lenguas africanas y las lenguas indígenas del altiplano andino como el quechua y el aimara.

Orígenes históricos Durante el período colonial, las personas esclavizadas provenientes de distintas regiones del África subsahariana fueron trasladadas al Alto Perú (actual Bolivia) para trabajar en las minas y haciendas. Debido a la diversidad lingüística africana, no existía una lengua común entre ellos, por lo que debieron aprender el castellano como lengua vehicular. Los esclavistas aplicaban estrategias de fragmentación cultural y lingüística para impedir la comunicación y la organización de los esclavizados, lo que derivó en la pérdida progresiva de las lenguas africanas originales.

Este proceso forzado de asimilación lingüística llevó a la creación de una nueva variedad híbrida del castellano, enriquecida con elementos africanos, quechuas y aymaras. En el contexto de los Yungas, esta mezcla dio origen a una forma distintiva de habla, transmitida oralmente de generación en generación, que se consolidó como parte esencial de la identidad afroboliviana. Hoy, se encuentra en los municipios de alta presencia afrodescendiente como Coripata y Coroico; actualmente sólo llega a hablarse primordialmente entre algunas personas mayores, sin embargo, antes de 1952 era la lengua nativa de amplios sectores de la población afroboliviana de Nor Yungas.

Características lingüísticas miniaturadeimagen|284x284px|Propaganda política de Jorge Medina Barra, candidato afroboliviano el 2010 muestra el uso del idioma afroyungueño con el eslogan "azuca pal cajue" (azúcar para el café). El afroboliviano o afroyungueño presenta una estructura gramatical simplificada y rasgos fonéticos particulares que lo diferencian notablemente del castellano estándar. Según los estudios de John M. Lipski y otros lingüistas afrohispánicos, sus principales características son las siguientes:

Ausencia de concordancia de género y número: Ej. lu mujé (las mujeres), nuestro cultura antigo (nuestra cultura antigua). Uso invariable de verbos en tercera persona: Ej. yo va trabajá (yo voy a trabajar), nojotro creció junto (nosotros crecimos juntos). Sistema pronominal reestructurado: ele (él/ella), eyu (ellos/ellas), oté (usted), otene (ustedes). Sustantivos y artículos plurales invariables: Ej. lu patrón, lo mujé. Pérdida de /s/ final y neutralización de /r/ y /rr/: Ej. lu mujé por las mujeres, horra por hora. Falta de inversión en las preguntas: Ej. ¿Cuánto hijo pueoté tiene? por ¿Cuántos hijos tiene usted?

Estas características se explican por el contacto prolongado entre lenguas y por procesos de adquisición imperfecta del castellano durante la colonia. John M. Lipski considera al afroboliviano “el dialecto afrohispánico más completo y extremo de retención de rasgos posbozales en toda América” y sostiene que debe reconocerse como una lengua diferenciada más que un simple dialecto, el afroboliviano como una variedad lingüística con un sistema fonológico y gramatical propio y coherente. miniaturadeimagen|269x269px|Juan Angola Maconde, autor de "El habla afroyunqueña" El historiador boliviano Juan Angola Maconde en su libro "El Habla Afroyungueña" presenta la compilación más extensa de una variedad lingüística afrohispánica en su propio léxico, esta se señala especialmente valiosa debido al contexto de desaparición de su uso.

Relaciones con otras variedades afrohispánicas Diversas investigaciones comparativas han revelado similitudes entre el afroboliviano y otras hablas afroibéricas, como el habla congo panameña. Entre los rasgos comunes se destacan el uso de pronombres invariables (elle, utene/otene), la neutralización de género, la adición de vocales paragógicas (por ejemplo, Dioso, señoro) y la ausencia de pronombres familiares (tú, vos). Estas coincidencias sugieren un origen compartido en las estrategias de comunicación desarrolladas por comunidades africanas en el proceso colonial hispanoamericano.

Influencia indígena y sincretismo cultural El contacto permanente con pueblos aymaras y quechuas de la región de Los Yungas dejó una profunda huella en la lengua y cultura afrobolivianas. En el ámbito lingüístico, los afroyungueños adoptaron y adaptaron palabras indígenas: por ejemplo, chuanchá (de chu’wanchay, “enjuagar” en quechua) o sanjuaníá (relampaguear); en el mismo sentido, la elevación vocálica y la construcción de posesivos evidencia esta influencia de uso fonético. Además en cuanto a su cultura, las comunidades afrobolivianas incorporaron elementos andinos, como el uso de la pollera, el bombín y las trenzas al estilo aimara.

Reconocimiento político y revitalización cultural La visibilización del pueblo afroboliviano comenzó a consolidarse a finales del y principios del . La Constitución Política del Estado de 2009 reconoció oficialmente a los afrobolivianos como una de las comunidades fundacionales de Bolivia.

En 2011 se fundó el Consejo Nacional Afroboliviano (CONAFRO) y el Consejo Educativo del Pueblo Afroboliviano (CEPA), organizaciones encargadas de promover la educación, la cultura y la representación política del pueblo afrodescendiente. Posteriormente, en 2013, se creó el Instituto de Lengua y Cultura Afroboliviano (ILCAFRO) "Andaveris-Pinedo-Barra" en Coroico, destinado a preservar y revitalizar el habla afroyungueña mediante investigaciones, talleres y publicaciones lingüísticas. Mediante sus acciones, CONAFRO, ILCAFRO y el CEPA, elaboraron el Currículo regionalizado del pueblo afroboliviano que impulsaría el uso de la lengua afroboliviana y la revalorización cultural de su identidad.

Posteriormente, el 3 y 4 de junio de 2022 se llevó a cabo el I Congreso Lingüístico Nacional de la Lengua Afroboliviana, en la que se pretendió establecer las bases para aprobar el alfabeto y el diccionario del pueblo afroboliviano, este evento contó con la participación de múltiples instituciones siendo un hito para el fortalecimiento de esta lengua y la visibilidad de la cultura y la gente afroboliviana.

Situación actual En la actualidad, el afroboliviano tradicional se encuentra en peligro de desaparición. Solo unas pocas centenas de hablantes mayores, principalmente en las comunidades de Tocaña y Mururata, conservan la lengua en su forma original. La presión del castellano urbano y del aimara ha reducido su uso entre las nuevas generaciones, aunque persisten esfuerzos académicos y comunitarios por documentar y revitalizar la lengua.

Pese a su fragilidad, el habla afroyungueña sigue siendo un símbolo identitario y un patrimonio lingüístico único en América del Sur. Su estudio ha permitido a la lingüística afrohispánica comprender mejor los procesos de contacto, resistencia y creación cultural que caracterizan a las comunidades afrodescendientes del continente.

Referencias

Categoría:Lenguas de Bolivia Categoría:Afrobolivianos