Erna Beilhardt (Neuteich, 7 de febrero de 1907 – Wetter, 1999) fue una guardia alemana en el campo de concentración de Stutthof durante la Segunda Guerra Mundial. Miembro de la SS-Aufseherin, o supervisora, también trabajó como enfermera afiliada a la Cruz Roja Alemana durante el último año de la guerra. Beilhardt es la única guardia de las SS en Stutthof que se sabe que renunció voluntariamente a su puesto.Megargee, Geoffrey; Hecker, Mel. The United States Holocaust Memorial Museum Encyclopedia of Camps and Ghettos. p. 1459.
Durante su juicio en Polonia expresó cierto apoyo a la ideología nazi, aunque no llegó a maltratar personalmente ni a matar a ningún prisionero. Finalmente, renunció al sentirse cada vez más perturbada por la crueldad de los otros guardias.
Biografía
Infancia y juventud Beilhardt nació en Neuteich (actualmente Nowy Staw), cerca de Danzig, el 7 de febrero de 1907. Su padre falleció cuando ella tenía siete años. Su madre, perteneciente a una reconocida familia suiza de productores de leche y queso afincada en la ciudad, tras la muerte de su esposo se hizo cargo de la familia ella sola.
Debido a la difícil situación económica de su familia, especialmente tras el fin de la Primera Guerra Mundial, Beilhardt, recién graduada de la escuela primaria, se trasladó a Prusia Oriental, donde encontró trabajo en la agricultura. En 1927, regresó a Danzig, donde vivió con su hermana y su madre. Su madre abrió un almacén de productos lácteos en la ciudad.
Tras mudarse a Danzig, Beilhardt completó su formación en una escuela vocacional de dos años y trabajó como empleada doméstica en un apartamento del director de la fábrica, Willi Lippert. Entre 1930 y 1938, se quedó en casa y ayudó a su familia en la gestión de la tienda. Durante este periodo se involucró en la Cruz Roja Alemana. En 1933, se unió al Partido Nazi, aparentemente como una forma de progresar en su carrera.
Durante la guerra, recibió formación médica adicional y se unió al Nationalsozialistische Volkswohlfahrt (NSV), el programa de bienestar social del Partido Nazi. Durante el interrogatorio que le hicieron los funcionarios polacos, Beilhardt afirmó que le gustaba su trabajo porque podía ayudar a huérfanos alemanes. Finalmente, un funcionario del Partido Nazi o del NSV de la oficina de trabajo del régimen la remitió al campo de concentración de Stutthof.
Campo de concentración de Stutthof Llegó a Stutthof en agosto de 1944 y recibió formación como guardia auxiliar (Hilfsaufseherin). Permaneció en el campo central de Stutthof desde el 18 de septiembre de 1944 hasta el 11 de octubre de 1944, cuando asistió a un programa de supervisión durante seis semanas y posteriormente fue trasladada al subcampo de Stutthof Heiligenbeil.
El tiempo que Beilhardt ejerció como supervisora fue sumamente inusual en comparación con el de otras supervisoras. Si bien cumplía con las funciones habituales que se esperaban de una supervisora, no se sabe que hubiera golpeado o asesinado personalmente a ningún prisionero. Beilhardt se sentía cada vez más perturbada al ver a sus compañeros supervisores torturar y matar prisioneros. Tras seis semanas, decidió dimitir. El 20 de enero de 1945, acompañó la evacuación de prisioneros a Königsberg, donde prestó servicios de enfermería a soldados alemanes heridos de la Cruz Roja Alemana.
miniaturadeimagen|Erna Beilhardt (segunda fila centro) durante el primer proceso de Stutthof en Danzig, que se prolongó del 25 de abril al 31 de mayo de 1946.
El 14 de julio de 1945, trabajaba en Swinemünde cuando fue arrestada por las tropas soviéticas. Durante los primeros juicios de Stutthof, que se prolongaron del 25 de abril al 31 de mayo de 1946, fue acusada de maltratar a prisioneros de campos de concentración. Durante su juicio, habló de su apoyo al nazismo. «Me gustaba la idea de nuestro líder de que el mundo entero se inclinaría ante nosotros, de que saliéramos victoriosos de todos los países... He estado en el NSDAP desde 1933». Al mismo tiempo, sin embargo, Beilhardt dijo: «No me gustaba mucho este trabajo, porque atormentaban demasiado a la gente, algo que yo no podía ver».
Debido a su renuncia voluntaria y a su falta de participación directa en el abuso o asesinato de prisioneros, Beilhardt no fue condenada por crímenes de lesa humanidad. Únicamente, fue condenada a cinco años de prisión por pertenencia a organización criminal (por su pertenencia al Partido Nazi y a las SS), lo que la convirtió en la única SS-Aufseherin de Stutthof en ser condenada por un tribunal polaco y evitar la ejecución. Aunque Beilhardt cumplió la condena en mayo de 1951, permaneció en prisión varios meses más. Finalmente fue liberada el 21 de diciembre de 1951. Falleció en 1999.
Referencias
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