Santos Miranda (Calahorra, 1811 – Calahora, 7 de junio de 1895) fue un compositor y maestro de capilla español.

Vida

Se desconoce la fecha exacta de su nacimiento, que debió ser en 1810 o 1811, ya que solicitó su jubilación con 75 años el 5 de junio de 1890. Las actas también confirman que nació en Calahorra, por lo que es de suponer que se educó musicalmente en la misma Catedral de Santa María, posiblemente como infante del coro, aunque no se ha conservado documentación que lo confirme.

La primera mención documental de Santos Miranda en las actas capitulares de la metropolitana de Calahorra es del 12 de noviembre de 1842, cuando el organista José Enguera solicitaba licencia para ausentarse y lo menciona como sustituto, bajo la tutela del maestro de capilla en ese momento, José Ángel Martinchique. La falta de reacción del cabildo indica que Miranda era conocido y que se le consideraba capaz de realizar la sustitución.

Tras el fallecimiento del maestro Martinchique el 24 de diciembre de 1849, Santos se ofreció a ocuparse de la instrucción de los infantes del coro, «se halla adornado de los conocimientos comunes y necesarios para instrucción de los infantillos y en el tañido de órgano y otros instrumentos», dejando al arbitrio del cabildo el salario a recibir. El cabildo aceptó, ya que no había medios en ese momento para contratar a otro maestro, debido a la desamortización de Espartero. El 26 de enero de 1850 se le nombró interinamente director de la enseñanza de los niños de coro y le asignó cinco reales diarios, o seis si se recibía todo el presupuesto asignado. El cabildo evitó nombrarle maestro de capilla, incluso interino, pero se le daban las responsabilidades del cargo bajo la responsabilidad oficial del organista, José Enguera, al que debía subordinarse. Enguera era sacerdote prebendado y Santos solo era contratado, además. El Concordato de 1851 y la legislación prohibían nombramientos de maestros de capilla no eclesiásticos. En febrero de ese año el gobierno respondía al informe del fallecimiento de Martinchique confirmando que debía ser ocupado por un eclesiástico.

En 1860 se presentó a las oposiciones a la organistía de la Iglesia de Santa María del Juncal de Irún. Inicialmente se enfrentó a otros cinco candidatos: Rufino Echaide, José Antonio Santesteban, Modesto Letamendía, José Agustín Isasa y Estanislao Sancho. El examinador, Cándido Aguayo, redujo a los candidatos a tres, Echaide, Santesteban y Miranda, ya que los tres «tienen los conocimientos necesarios y se hallan con igual mérito para obtener la plaza a que se muestran aspirantes», para que el cabildo se decidiese por uno.

Sin embargo, en la práctica, Santos Miranda llegó a ejercer de maestro de capilla de la catedral de Calahorra. Con el tiempo fue adquiriendo más responsabilidades y la preeminencia de Enguera en la capilla de música no tuvo efectos prácticos. Inicialmente Enguera examinaba y recibía a los nuevos músicos, se encargaba de los sueldos, etc. Pero en marzo de 1866 Santos examinaba junto con Enguera al candidato para sochantre. En 1868 el cabildo ya se refería «al señor maestro de capilla Miranda» cuando se quiso examinar al hijo del organista de Andosilla, Rafael Resa, en su ingreso como mozo de coro. Tras intensas discusiones, el cabildo de Irún se decidió por Rufino Echaide.

En 1872 se jubilaba el organista José Enguera y se nombró a José Moreno Arpón para el cargo. Moreno se había educado en la catedral como infante de coro y sus nuevas obligaciones en la organistía fueron definidas por el antiguo organista Enguera y el «maestro de capilla» Miranda. Moreno permaneció en el cargo hasta 1881, fecha en la que partió a la catedral de Burgos para ejercer de organista. Como consecuencia, Miranda fue nombrado adicionalmente organista interino con un aumento de salario de 14 reales.

Diez años más tarde, el 5 de julio de 1890, Miranda solicitaba su jubilación al cabildo, debido a sus achaques, avanzada edad de 79 años y un servicio de 50 años a la catedral. El cabildo accedió, reduciendo su salario a nueve reales, pero manteniéndole el cargo de maestro de capilla y, por lo tano, obligándole a acudir a la catedral siempre que la salud se lo permitiese. Durante este tiempo sería el beneficiado tenor Gregorio Ruiz quien ejerciese las obligaciones del magisterio, incluyendo la composición de alguna obra.

Fallecía en Calahorra el 7 de junio de 1895, «a las 12 y cuarto». Pocas semanas más tarde su viuda pedía el salario de los días del mes que el maestro había vivido para sufragar los gastos «de la larga y penosa enfermedad» que había padecido. El cabildo accedió y le pagó el mes entero. En febrero de 1896 la viuda ofreció a la catedral «por la mitad de su valor» un miserere, una misa y un Bendita tu pureza. El cabildo accedió a la compra por doscientos reales «en atención a su mérito artístico y a la buena memoria de su compositor, Santos Miranda».

Obra

El archivo de la catedral de Calahorra conserva numerosas obras de Santos Miranda. Entre ellos se cuentan nueve misas, tres magníficat y unas completas, seis lamentaciones de Semana Santa, dos misereres, 23 himnos, dos salmos, cinco secuencias, tres gozos, además de varias obras en latín y en español.

Destacan los Gozos a los Santos Mártires Emeterio y Celedonio, mencionada en las actas capitulares el 12 de noviembre de 1842 por primera vez. Estos gozos se distinguen de los que se realizaban en los siglos y , ya que son tonales y las voces son armónicas. Sin embargo, demuestra que esta forma musical llegó en el valle medio del Ebro hasta el .

Referencias

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