En la industria de producción de hongos, al cabo del ciclo productivo el sustrato donde crecieron deja de ser útil para generar más hongos. Lo que muchos consideran un residuo, el llamado sustrato de hongos agotado o compost de hongos usado (Spent Mushroom Compost (SMC) en inglés) todavía contiene materia orgánica, nutrientes y una comunidad microbiana activa.

Origen y composición En la producción de hongos (como el champiñón), el sustrato inicial suele elaborarse mezclando componentes como paja, estiércol de caballo, gallinaza y yeso. Durante los ciclos de crecimiento, el micelio del hongo consume parte de esa biomasa, en especial compuestos ricos en carbono, nitrógeno, etc. Cuando el sustrato ya no produce rendimientos comerciales significativos, se considera “agotado” y se retira como residuo. Ese sustrato retirado se denomina SMC.

El cultivo de hongos ha crecido mucho en los últimos años, pero genera grandes cantidades de compost de hongos usado (SMC), lo que representa un problema ambiental. Sin embargo, el SMC puede aprovecharse como fertilizante orgánico, acondicionador del suelo o sustrato para cultivar hortalizas, como tomate, pimiento, lechuga, pepino y berenjena.

Su uso mejora la calidad del suelo, ayuda a controlar enfermedades de las plantas sin necesidad de productos químicos o fitosanitarios, y favorece una agricultura más sostenible. Además, el SMC podría reemplazar la turba, un recurso natural no renovable, y contribuir a una economía circular, reduciendo el impacto ambiental.

Características físico-químicas generales El SMC tiene muchas propiedades interesantes: Características del SMCParámetroValores típicos / efectoMateria orgánicaElevada, aunque reducida respecto al sustrato sin usarNitrógenoModerado, el hongo ha consumido parteFósforo, potasio y micronutrientesPresentes en formas disponibles, aunque variablepHGeneralmente neutroConductividad eléctricaModeradaHumedad / estructuraRetiene humedad bastante bien, aporta capacidad de aireación y mejora estructura del suelo

Beneficios del uso de SMC Mejora del suelo y restauración de suelos degradados Estudios muestran que aplicar SMC a suelos degradados mejora propiedades físicas y químicas: Aumenta la estabilidad de agregados del suelo, reduciendo la compactación. Eleva el contenido de carbono orgánico y nitrógeno total en suelos marginales. En sistemas agrícolas, el SMC ha mostrado mejorar el crecimiento de cultivos hortícolas cuando se emplea como enmienda del suelo o incluso como componente del sustrato (por ejemplo en invernaderos). En arroz, se ha observado que mezclas con SMC reducen hongos patógenos del suelo y promueven microorganismos beneficiosos.

Supresión de enfermedades, biocontrol y efecto en el microbioma del suelo Un aspecto muy prometedor es su capacidad para actuar como agente protector biológico frente a enfermedades del suelo: El SMC puede inducir resistencia sistémica en plantas o generar efectos antimicrobianos directos sobre patógenos del suelo. Extractos acuosos de SMC han reducido enfermedades bacterianas como la marchitez del tomate en hasta 85 % en algunos experimentos. En cultivos como tomate, pimiento, lechuga o pepino, se ha observado que la inclusión de SMC mejora no solo la nutrición, sino también la supresión de patógenos específicos.

Valorización en biorefinería y usos industriales Más allá del uso agrícola, iniciativas europeas están explorando transformar el SMC en productos de alto valor: El proyecto BIOrescue (UE) trabaja en convertir el SMC en un bioplaguicida biodegradable y otros bioproductos dentro de una economía circular del sector agri‑alimentario. En estudios de valorización termoquímica, se han investigado tratamientos para reducir cenizas y mejorar la viabilidad como biomasa energética.

Reducción de residuos y enfoque de economía circular Dado que la producción de hongos genera grandes volúmenes de SMC, su reutilización evita el envío masivo a vertederos o incineración, disminuyendo la huella ambiental de la industria.

El sustrato de hongos agotado (SMC) representa una oportunidad valiosa para transformar un residuo industrial en un recurso agrícola útil y sostenible. Con un manejo apropiado, análisis previo y combinaciones con otros materiales como compost o biochar, puede recuperar suelos degradados, nutrir cultivos y hasta actuar como freno natural de enfermedades del suelo.

Referencias

Categoría:Mejoradores de suelo