derecha|miniaturadeimagen|Anthony Crawford en 1910, seis años antes de su muerte a manos de una turba de linchadores. Anthony Crawford (ca. 1865 – 21 de octubre de 1916) fue un terrateniente afroestadounidense muy exitoso a principios del . Fue linchado por una turba blanca en Abbeville, Carolina del Sur, el 21 de octubre de 1916. El crimen quedó impune.

Vida Crawford nació a principios de la era de la Reconstrucción, alrededor de 1865. Tras la Guerra Civil, su padre se convirtió en propietario de una modesta extensión de campos de algodón en Little River, a unos once kilómetros al oeste de Abbeville, que cultivaba con su hijo. Anthony era un niño ambicioso y culto que solía caminar once kilómetros hasta la escuela en Abbeville. Crawford heredó las tierras a la muerte de su padre, y la incrementó a través de adquisiciones en 1883, 1888, 1899 y 1903. A mediados o finales de la década de 1890, Crawford cofundó el Sindicato Industrial del Condado de Abbeville, dedicada al «progreso material, moral e intelectual de la gente de color». Tuvo doce hijos y cuatro hijas.

Para 1916, sus tierras se habían expandido a 427 acres (hasta 600, según algunas fuentes). Muchos de los hijos de Crawford se habían establecido en parcelas contiguas a las suyas. Con un patrimonio neto de aproximadamente $20,000 a $25,000 en dólares en 1916, Crawford era indudablemente uno de los hombres más ricos del condado de Abbeville.

Crawford también era conocido por negarse a tolerar faltas de respeto o el desafíos de cualquier tipo. Una vez, cuando el predicador de su iglesia pronunció un sermón denunciando la intromisión de Crawford en los asuntos eclesiásticos, Crawford saltó de su asiento, lo golpeó y lo despidió en el acto. Esto se extendía incluso a los blancos: "El día que un blanco me golpee es el día en el que muero", se le cita diciendo a sus hijos. Tras su asesinato, el periodista de investigación neoyorquino Roy Nash entrevistó a varios ciudadanos prominentes de Abbeville, como el Dr. Harrison, presidente del Farmers' Bank, que comentó que Crawford era insolente hacia los blancos y recibió su merecido. Aunque Harrison decía que quería que se respetara la ley, no quería que "se interfiriera con el derecho de un hombre blanco a azotar a un negro de vez en cuando".

Linchamiento El 21 de octubre de 1916, Crawford llevaba dos cargas de algodón y una carga de semillas a Abbeville y tuvo una discusión sobre el precio de las semillas de algodón con W. D. Barksdale, un comerciante blanco. Después de que Crawford salió de la tienda, uno de los empleados lo persiguió afuera y lo golpeó en la cabeza con el mango de un hacha. Crawford pidió ayuda y llamó la atención del sheriff R. M. Burts, el cual arrestó a Crawford mientras que una turba racista comenzaba a congregarse.

Crawford estuvo detenido brevemente en la cárcel y fue liberado ese mismo día bajo fianza de 15 dólares. Mientras Crawford gestionaba la fianza, Barksdale, junto con McKinney Cann, organizaba una turba para azotar a Crawford y "curarlo, si era posible". El sheriff Burts le permitió a Crawford salir por una puerta lateral, pero la turba aún así lo vio y lo persiguió hasta una fábrica de algodón cercana, donde Crawford se refugió en la sala de calderas. McKinny Cann lo persiguió, y Crawford, tomando un martillo cercano, lo dejó inconsciente. Aunque los trabajadores de la fábrica intentaron detenerlo, Crawford fue apuñalado y golpeado brutalmente por la turba. El sheriff Burts apareció y arrestó a Crawford de nuevo, para gran disgusto de la turba enfurecida. El sheriff solo pudo alejar a Crawford de la turba prometiéndoles a los hermanos de Cann que no intentaría sacarlo a escondidas del pueblo antes de conocer la gravedad de las heridas de Cann. Este último no resultó gravemente herido, pero Crawford sí. Fue atendido por el médico C. C. Gamble, quien también era alcalde de Abbeville. Gamble anunció que Crawford probablemente acabaría muriendo por sus heridas.

Teniendo en cuenta que Crawford podría morir antes de que la turba pudiera alcanzarle, y preocupados de que el sheriff pudiera sacarlo de la ciudad a las 3 p. m., una turba blanca de alrededor de 200 sitiaron la cárcel, capturaron y desarmaron al sheriff Burts y secuestraron a Crawford.

Crawford fue arrastrado por tres tramos de escaleras entre una muchedumbre sanguinaria que vitoreaba su asesinato y que lo golpeaba con piedras, tablas de carro y le escupieron. La turba lo arrastró por el barrio negro de la ciudad con una cuerda alrededor del cuello como advertencia. Después, le robaron una carreta de madera a un conductor negro y la usaron para llevar a Crawford a una feria cercana. Crawford, probablemente muerto en ese momento, seguía colgado de un árbol, y su cuerpo fue acribillado a balazos por varios blancos, convirtiéndolo en una "papa ensangrentada" por una turba blanca "sanguinaria" que resentía su riqueza. El titular del periódico del día siguiente decía "Negro colgado y hecho pedazos a tiros". Al anochecer, el forense del condado, F. W. R. Nance, convocó a un jurado, incluyendo, conscientemente, a dos miembros de la turba, uno de ellos su nieto, al recinto ferial para descuartizar los restos mutilados de Crawford. Nance informó de su hallazgo: Crawford había sido asesinado "a manos de desconocidos".

Esa noche, la turba intentó expulsar a los hijos de Crawford y a sus familias del área. Un consorcio compuesto por empresarios blancos, Jack Perrin, J. Allen Smith y J. S. Stark, que estaban preocupados por las consecuencias económicas de tal expulsión, se opusieron y consiguieron convencer a los linchadores de concertar una reunión el lunes siguiente para decidir qué hacer con la familia de Crawford.

El 23 de octubre de 1916, los ciudadanos blancos de Abbeville, incluyendo a muchos miembros de la turba, votaron a favor de expulsar al resto de la familia Crawford de Carolina del Sur y confiscar sus considerables propiedades. También votaron a favor de cerrar todos los negocios de dueños negros en Abbeville. Los Crawford solicitaron que se les diera plazo hasta el 15 de noviembre y se les fue concedido; debían marcharse a mediados de noviembre. En efecto, se marcharon, dejando atrás el patrimonio familiar.

Secuelas El gobernador de Carolina del Sur, Richard Irvine Manning III, condenó rápidamente el linchamiento y ordenó que se llevase a cabo una investigación exhaustiva sobre este tanto por parte del sheriff Burts como del fiscal estatal Robert Archer Cooper, exhortándolos a presentar cargos contra los perpetradores del linchamiento. Muchos habitantes de Abbeville fueron detenidos e interrogados y los siguientes hombres fueron acusados: J. V. Elgin, Sam Adams, Eugene Nance, B. Grant, Sam Eakin, R. Bert Ferguson, Sing Findley, George White Jr., J. A. Brock, W. D. Bell, M. R. Casey, Will Cann, Jeff Cann, Sam Cann, Lester Cann, Jim Dawson, John T. Cheatham, Irwin Ferguson y J. S. Banks.

Mientras Crawford se encontraba en libertad bajo fianza y en espera de juicio, se publicó en el Abbeville Scimitar un artículo supuestamente escrito por los miembros de la turba:Todos somos responsables de las condiciones que causaron la muerte de Crawford. Los involucrados podrían haber ido demasiado lejos, pero son hombres blancos y Crawford era negro. Los negros deben someterse a los blancos o estos (los) destruirán. Cientos de personas participaron en este linchamiento, y casi todos los demás eran simpatizantes; por lo tanto, señalar a unos pocos para satisfacer un sentimiento sensiblero recién introducido es lamentable y cobarde. Ciudadanos de Abbeville, los ojos de todos los hombres blancos están sobre ustedes. Compórtense como hombres blancos. Las condiciones impuestas por TODOS NOSOTROS nos hacen a todos responsables, así que no pidamos solo a ocho que carguen con toda la carga. Respondan a un sentimiento sensiblero generado por la hipocresía y el miedo cobarde con un veredicto rotundo: «No culpable».La autenticidad de este documento es cuestionable. El editor del Scimitar, William P. "Bull Moose" Beard, era abiertamente supremacista blanco. Beard y sus editoriales en el Abbeville Scimitar ridiculizaron los intentos del gobernador Manning de llevar a juicio a los culpables del crimen, afirmando que este era "inevitable y racialmente justificable". Otros periódicos de la zona adoptaron un tono diferente, como el Press and Banner, que señaló que, al ahuyentar la mano de obra negra barata, las turbas racistas estaban llevando a la ruina a los agricultores de Carolina del Sur. Estas dos facetas del debate indicaban un cisma creciente en el Sur: los blancos de clase media y alta comenzaban a desaprobar los linchamientos, y empezaron a adoptar la creencia de que las estas eran un "lujo caro" que el Sur ya no podía permitirse.

La audiencia preliminar comenzó el 5 de diciembre de 1916, siendo el sheriff Burts como primer testigo e identificando a algunos de los acusados como implicados. A pesar del testimonio del sheriff, dado que el asesinato se llevó a cabo a plena luz del día, durante horas y con cientos de testigos, el 28 de febrero de 1917 el gran jurado no halló culpable a ningún miembro de la turba blanca de cometer ni linchamiento ni disturbios, y quedaron libres.

El 16 de noviembre de 1928, las 427 acres de Crawford en Little River, valoradas en aproximadamente 20.000 dólares, fueron subastadas y luego compradas por el coronel T. G. White por 610 dólares.

Motivación secundaria Además de las motivaciones racistas de quienes deseaban defender el statu quo supremacista blanco por encima de un hombre negro que mantenía una postura desafiante, segura y agresiva en presencia de blancos, y el mal estado general de las relaciones raciales en Abbeville bajo las leyes segregacionistas de Jim Crow, los historiadores también han especulado que la turba estuvo motivada en parte por el deseo de algunos políticos blancos de la zona de humillar y desacreditar al sheriff de Abbeville, R. M. Burts, y, por extensión, al gobernador Richard Manning. Burts era de familia adinerada y había sido nombrado inesperadamente para su puesto por el relativamente ilustrado y refinado Manning, a pesar de su falta de cualificación en el ámbito policial. Muchos políticos blancos locales se indignaron por esto y pensaron que el puesto debería haber sido para el jefe de policía Joe Johnson. En las elecciones, Burts derrotó posteriormente a los candidatos Jess Cann (hermano de McKinny Cann) y George White, dos hombres que desempeñarían un papel decisivo en el linchamiento de Cr.

En las primarias de las elecciones a gobernador de Carolina del Sur en julio de 1916, tres meses antes del linchamiento de Crawford, Manning había debatido con el exgobernador (y futuro senador) de Carolina del Sur, Coleman Livingston Blease, en Abbeville. Blease era conocido por su retórica racista y lanzó invectivas contra la visión progresista de Manning respecto a las relaciones raciales, alegando que esta actitud había incitado a una serie de agresiones de hombres negros contra personas blancas. En las primarias, Blease ganó abrumadoramente el condado de Abbeville, pero Manning ganó el estado por un estrecho margen en una segunda vuelta electoral. Un acólito de Blease, el joven abogado Sam Adams, también se postuló sin éxito para la legislatura estatal. Quizás para aumentar su fortuna política local, se jactó de su participación en el linchamiento, y afirmó que fue él quien le puso la soga al cuello a Crawford. Adams incluso pidió específicamente a William Beard que publicara en el Abbeville Scimitar que él mismo había liderado la turba.

Resolución del Senado