El txistu (también chistu) es una flauta de tres agujeros con embocadura de bisel, característica de la tradición musical del área vasco-navarra. Se toca con una sola mano, lo que permite al intérprete —el txistulari— emplear la otra para percutir un tamboril.

Organológicamente pertenece a la amplia familia de flautas rectas de una mano, documentada en Europa desde la Edad Media y tradicionalmente vinculada al conjunto instrumental de flauta y tambor. Dentro de esta familia, el txistu desarrolló características constructivas, técnicas, repertoriales e institucionales propias.

Denominación

La palabra txistu procede del euskera. El Diccionario histórico de la lengua española documenta la forma castellana chistu desde 1896 y la grafía txistu desde 1920. Ambas denominaciones designan un instrumento de viento-madera constituido por un tubo con tres orificios de digitación y embocadura de pico que se toca con una sola mano.

La denominación moderna no debe proyectarse sin matices sobre toda la historia del instrumento. En la documentación antigua, los músicos de flauta y tambor aparecen denominados, entre otras formas, juglar, tamborino, danbolin o chunchunero. La voz txistulari, actualmente habitual para designar a quien toca el txistu, se documenta en español desde 1927.

Características organológicas

miniatura|Txistu y tamboril.

El txistu moderno es una flauta recta con conducto interno de aire y tres orificios de digitación: dos situados en la cara anterior y uno en la posterior. Los ejemplares tradicionales rondan los 43 centímetros de longitud. Históricamente se han empleado maderas como boj, palosanto o ébano, mientras que en la fabricación contemporánea se utilizan asimismo ebonita y otros materiales sintéticos.

En la parte inferior incorpora habitualmente un anillo metálico en el que se introduce el dedo anular de la mano izquierda para contribuir a la sujeción del instrumento. El pulgar, el índice y el corazón intervienen en la digitación de los tres orificios, mientras que el meñique puede actuar sobre la abertura inferior del tubo. Al quedar libre la mano derecha, el intérprete puede percutir simultáneamente el tamboril mediante una baqueta.

La obtención de las distintas alturas se basa en la combinación de digitaciones, cambios en la presión del aire y utilización de los armónicos, procedimiento característico de las flautas de tres agujeros. Su extensión habitual se sitúa aproximadamente en dos octavas, aunque la tesitura útil y la respuesta dependen del modelo y del registro.

Afinación

El txistu y el silbote se emplean como instrumentos transpositores. En la tradición instrumental se han utilizado txistus afinados en fa sostenido y silbotes en si, junto con modelos desarrollados posteriormente en otras afinaciones para ampliar las posibilidades de combinación con instrumentos de cámara, banda y orquesta.

A partir de la década de 1970, el Grupo Experimental de Txistu de San Sebastián investigó la ampliación de la familia instrumental y la construcción de instrumentos en distintos registros y afinaciones. Parte de aquellas propuestas mantuvieron un carácter experimental, mientras que otras contribuyeron a posteriores desarrollos organológicos.

La afinación y el ajuste de intervalos han sido también objeto de investigación acústica. Aitor Amilibia y Jesús Alonso publicaron en 2000 Análisis acústico del txistu y ajuste de intervalos, editado por el Departamento de Educación, Universidades e Investigación del Gobierno Vasco.

Instrumentos relacionados y familia instrumental

miniaturadeimagen|Silbote.

El silbote constituye el miembro grave tradicional de la banda de txistularis. Su registro se sitúa aproximadamente una quinta por debajo del txistu y, debido a su mayor longitud, se interpreta habitualmente con ambas manos, por lo que el silbotista no toca simultáneamente el tamboril.

La txirula es otra flauta de tres agujeros de la tradición vasca, de menor longitud y registro más agudo. Está especialmente vinculada a Sola y otras zonas del ámbito pirenaico. El Tesauro del Patrimonio Cultural de España la describe como una variante de menor tamaño, de alrededor de 32 centímetros.

El Grupo Experimental de Txistu desarrolló durante la década de 1970 prototipos destinados a ampliar los registros disponibles. Hernández Arsuaga estudió una familia instrumental más extensa que incluía instrumentos de distintos tamaños y tesituras. Varios de aquellos modelos tuvieron carácter experimental y no se incorporaron de forma estable a la plantilla tradicional.

Agrupaciones y práctica interpretativa

miniaturadeimagen|Interpretación de un fandango con txistu. Músico: Juan Mari Beltrán.

La formación clásica de una banda de txistularis está integrada por dos txistus, un silbote y un atabal o instrumento de percusión. Esta disposición sigue utilizándose en bandas municipales, aunque las agrupaciones contemporáneas pueden ampliarse según las necesidades del repertorio.

Históricamente, los intérpretes de flauta y tambor han desempeñado funciones ligadas a la danza, las fiestas, las romerías y el ceremonial municipal. La contratación estable de tamborileros por parte de los ayuntamientos contribuyó a profesionalizar el oficio y a consolidar repertorios destinados tanto al baile como a actos públicos y protocolarios.

Las bandas municipales mantienen funciones festivas, ceremoniales y de concierto. La Banda Municipal de Txistularis de Vitoria-Gasteiz, fundada en 1923, conserva como referencia la formación clásica de dos txistus, silbote y atabal. La Banda Municipal de Txistularis de Donostia-San Sebastián desarrolla asimismo actividad tradicional y concertística.

Historia

Antecedentes medievales y modernos

La combinación de una flauta de tres agujeros tocada con una sola mano y un tambor percutido con la otra se documenta en Europa durante la Edad Media. Por ello, las representaciones medievales de esta configuración instrumental en el ámbito vasco-navarro constituyen antecedentes históricos del txistu, pero no permiten identificar automáticamente aquellos instrumentos con la morfología, la afinación ni la denominación del txistu moderno.

Entre los testimonios iconográficos se encuentra la representación de un músico con flauta de una mano y tambor en el Monasterio de Santa María la Real de la Oliva, en Carcastillo (Navarra), datada en el . El Ministerio de Cultura la cita como una de las referencias tempranas de la iconografía vinculada al instrumento.

Aranburu Urtasun señala que el conjunto de flauta y tambor llegó tempranamente a Navarra en relación con el Camino de Santiago y estuvo presente tanto en la corte como en la plaza. La documentación histórica muestra posteriormente la continuidad de estos músicos en danzas, fiestas y ceremonias, así como su progresiva vinculación a las administraciones municipales.

Transformaciones de los siglos y

Durante los siglos y aumentó la influencia de la escritura musical y de los modelos de la música académica sobre los tamborileros. Carlos Sánchez Equiza ha estudiado cómo este proceso afectó a repertorios, técnicas y formas de interpretación y contribuyó a la transformación del tamborilero tradicional en el txistulari moderno.

José Luis Ansorena describió la trayectoria histórica del instrumento como un proceso de transformación que afectó, entre otros aspectos, a los materiales de fabricación, al sonido, al desarrollo de la polifonía y a la posición social de los intérpretes. La consolidación de agrupaciones estables con varios txistus y silbote favoreció asimismo la creación de repertorios escritos a varias voces.

Normalización, métodos y asociacionismo

Durante el primer tercio del se intensificaron los esfuerzos de sistematización pedagógica, ampliación del repertorio y organización de los intérpretes. Entre los músicos vinculados a este proceso figuran Hilario Olazaran de Estella e Isidro Ansorena.

El 20 de septiembre de 1927 se fundó en Arrate, Eibar, la Asociación de Txistularis del País Vasco, actualmente Euskal Herriko Txistulari Elkartea. La asamblea fundacional reunió alrededor de 125 participantes. El primer número de la revista Txistulari se publicó en marzo-abril de 1928 como órgano de la asociación y como medio para difundir música escrita y estudios relacionados con el instrumento.

Tras la interrupción causada por la Guerra civil española, la asociación y la revista iniciaron una nueva etapa en 1955. Desde entonces, la publicación periódica de partituras y estudios, los conciertos y otras actividades asociativas han contribuido a la conservación y ampliación del repertorio.

Enseñanza reglada

El txistu se incorporó en 1950 a la enseñanza del Conservatorio Municipal de Música de San Sebastián. Entre sus profesores estuvieron Isidro Ansorena, Javier Hernández Arsuaga y José Ignazio Ansorena. La recuperación de la categoría de Conservatorio Superior en 1980 reforzó el desarrollo de la música de cámara y de nuevos repertorios para el instrumento.

miniaturadeimagen|Boni Fernández, profesor de txistu en Bilbao, en 1992.

José Ignazio Ansorena fue catedrático de Txistu y director del Conservatorio Superior de Música de San Sebastián. Su fondo personal, conservado en ERESBIL, reúne partituras para txistu, materiales didácticos y documentación vinculada a su actividad interpretativa y pedagógica.

En el ámbito estatal, el Real Decreto 1463/2001, de 27 de diciembre, estableció los aspectos básicos del currículo de Txistu como especialidad de los grados elemental y medio de las enseñanzas musicales reguladas por la LOGSE.

Musikene, Centro Superior de Música del País Vasco, ofrece actualmente Txistu dentro de la especialidad de Interpretación. Sus estudios superiores se estructuran en cuatro cursos y el instrumento principal forma parte del plan específico de la especialidad.

En Navarra, los estudios superiores de música incluyen igualmente el itinerario de Txistu dentro de la especialidad de Interpretación en el Conservatorio Superior de Música de Navarra. El plan de estudios de las enseñanzas artísticas superiores de música de la Comunidad Foral contempla expresamente este itinerario.

Repertorio y evolución contemporánea

El repertorio tradicional del txistu está estrechamente relacionado con la danza y el ceremonial. Incluye géneros y funciones como biribilketas, zortzikos, fandangos, arin-arin, melodías de danza y toques protocolarios. Los fondos de las bandas municipales conservan tanto repertorio popular como composiciones y arreglos realizados para sus propias agrupaciones.

Desde finales del y especialmente durante el aumentó la producción de música escrita para banda de txistularis, solistas y conjuntos mixtos. La revista Txistulari desempeñó un papel relevante en la publicación y circulación de este repertorio.

Durante el último tercio del se intensificó el trabajo orientado a incorporar el instrumento a la música de cámara y a formaciones de concierto. La ampliación experimental de la familia instrumental, la investigación acústica, las mejoras de afinación y el desarrollo de la enseñanza reglada favorecieron la composición de obras alejadas de la función tradicional de acompañamiento de danza.

miniaturadeimagen|Garikoitz Mendizabal con la Orquesta Sinfónica de Euskadi.

Uno de los hitos de este proceso fue el Concierto para txistu y orquesta de Tomás Aragüés, compuesto en 1982 y estrenado el 19 de mayo de 1984 en Musikaste, en Errenteria, con José Ignazio Ansorena como solista, la Orquesta Sinfónica de Bilbao y Urbano Ruiz Laorden como director.

La Orquesta Sinfónica de Euskadi incorporó posteriormente la obra a su programación y realizó en 2002 una grabación en directo con Ansorena como solista y Cristian Mandeal como director.

En la práctica contemporánea, el txistu mantiene sus funciones ligadas a danzas, pasacalles y ceremonias, al tiempo que participa en música de cámara, conciertos y colaboraciones con otras formaciones instrumentales.

Iconografía