Lope Ximénez de Urrea y Bardaxí (Mesones de Isuela,Galé Casajús menciona el recientemente concluido castillo de Mesones de Isuela como la principal residencia familiar de sus padres en el periodo de su nacimiento. Otros autores como Moreno Meyerhoff proponen en cambio Épila, otra tradicional residencia de la casa de Urrea pero sin citar fuentes para su uso en el periodo. 1405- 1475, Catania) también conocido como El Virrey, fue un noble aragonés, IVDebido a la compraventa del título por parte de su abuelo a menudo aparece mencionado como III vizconde. vizconde de Rueda y VIII señor de Alcalatén.
Orígenes familiares Era hijo primogénito de Pedro Ximénez de Urrea, II vizconde de Rueda (hijo a su vez de Lope Ximénez de Urrea I vizconde de Rueda), y de su tercera esposa, María de Bardaxí, hija de Berenguer de Bardaxí, consejero del rey aragonés Martín I y uno de los principales juristas del Reino de Aragón. De este matrimonio Lope tendría una hermana, Beatriz que se casaría con Francesc Gilabert de Centelles, futuro Conde de Oliva.
Tras la muerte temprana de su madre y la necesidad de alianzas políticas, su padre se volvió a casar con Teresa de Híjar, hija de Juan de Hijar el Orador, señor de Híjar, el 25 de junio de 1414 con quien tuvo a Pedro de Ximenez de Urrea, señor de Alcalatén, Morés, Almonacid de la Sierra, futuro virrey de Valencia desde 1460 hasta su muerte en el 1469. Contrajo matrimonio con Isabel de Mur, sobrina del arzobispo de Zaragoza Dalmau de Mur y camarera mayor de Juan II de Aragón, quien además será aya de su hija la infanta Juana de Aragón.
Aparte de los hijos que su padre tuvo con su madrastra Teresa, Lope contó también con un hermanastro de origen ilegítimo también llamado Pedro, quien se había dedicado a la carrera eclesiástica y llegó a ser arzobispo de Tarragona desde el 1445 hasta su muerte el 9 de septiembre de 1489, además de ser patriarca de Alejandría. Latassa también le adjudica una obra Relación de las inquietudes de Cataluña en tiempos del Rey D. Pedro 11 de Aragón.
Los Urrea durante el Interregno, Compromiso de Caspe y la Revuelta del conde de Urgel Tras la muerte de Martín I se abrió un periodo de crisis sucesoria, antes de morir el monarca había intentado situar al noble Jaime II de Urgel como heredero pero este se encontró con el rechazo frontal de las principales figuras políticas aragonesas como el Justicia de Aragón, Juan Jiménez Cerdán, el arzobispo de Zaragoza, García Fernández de Heredia, el gobernador de Aragón, el valenciano Gil Ruiz de Lihori o el que era considerado como el jurista de mayor prestigio en aquel momento, su abuelo Berenguer de Bardaxí. Su padre también formó parte de este frente opositor al conde de Urgel desde muy temprano junto con otros grandes ricoshombres como era Juan Martínez de Luna, señor de Illueca.
Su padre, Pedro Ximénez de Urrea, se consagró como cabeza militar en defensa de las pretensiones del de Antequera, llegando a entrar con tropas en Zaragoza en el 1411 tras el asesinato del arzobispo por parte del propio Antón de Luna, con quien se iniciaría una guerra abierta con especial crudeza en el norte del reino en torno a las tenencias del urgelista entre Almonacid de la Sierra y Loarre. En diciembre de 1411 Pedro Ximénez de Urrea llegó a entrar con sus soldados en Huesca para defenderla aunque la elección de Fernando I el 28 de julio del año 1412, en la que Pedro fue uno de los comisionados para escuchar la decisión, pareció ser acatada por el de Urgel al principio ya a principios del 1413 se habían reiniciado las hostilidades, esta vez con el peligro añadido de la participación de mercenarios gascones e ingleses, lo que llevó a Pedro a proteger militarmente la ciudad de Zaragoza y a enfrentarse a los mercenarios junto con su cuñado Juan de Bardaxí en la Plana de Huesca junto a Alcolea, donde aislarían a los mercenarios y les obligarían a abandonar el reino. Tras la caída de Balaguer con el apresamiento del pretendiente y estando encerrado en Loarre Antón de Luna, el rey le ordenó tomar la fortaleza y tras la toma de esta en octubre del 1413 Antón de Luna tuvo que huir a Francia.
Inicios y juventud miniaturadeimagen|El castillo de Mesones de Isuela había sido originalmente de los Luna pero pasó a los Urrea por herencia, naciendo ahí el futuro virrey Lope Ximenez de Urrea. Nació probablemente en el 1405 en la población de Mesones de Isuela, cuyo castillo había sido construido poco antes y que era el principal lugar de residencia de los Urrea en el , su madre María de Bardaxí murió poco después, quedando huérfano a la muerte de su padre en el 1421, tras lo cual estuvo bajo la tutoría de su abuelo Berenguer de Bardaxí y de su tío-abuelo Ximeno de Urrea, señor de Séstrica y del procurador general nombrado por ambos, Juan de Mur.
En la herencia salió mal parado ya que mientras él heredó todos los territorios vinculados al vizcondado de Rueda y los ubicados en el reino de Aragón le pertenecían, la tenencia de Alcalatén y todos aquellos ubicados en el reino de Valencia eran para su hermanastro Pedro, quien se encontraba a su vez bajo la tutoria de su madre, Teresa de Híjar quien a su vez contaba con el apoyo de una red parentelar mucho más fuerte que la que podría tener Lope.
El futuro cronista Juan Lorenzo Merenzi y Aldaya describió así la situación familiar en su obra "Historia manuscrita de la Ilustre Casa y Familia de Ximénez de. Urrea":
A pesar de la tensión alrededor de la herencia, parece que Lope se crio en la corte real, ya que con apenas quince años se encontraba en Sicilia, donde formó parte de la armada que bajo las órdenes de Fadrique de Luna atacó Djerba en 1424, aunque durante las intervenciones aragonesas en la política castellana debido a los Infantes de Aragón no parece ser que tuvo una participación destacable, si que se le ve gestionando sus feudos a través de procuradores nombrados por sus tutores legales, posiblemente debido a que no había tomado posesión de su herencia ya que no se le consideraba aun mayor de edad a pesar de tener ya veinte años.
Vida adulta miniaturadeimagen|Rendición de Alfonso V de Aragón ante Giacomo Giustiniani tras la Batalla de Ponza, en la cual Lope también fue apresado. No fue hasta el 1427 cuando usa un procurador general elegido por él mismo, algo que usaría hasta para la asistencia a Cortes, como lo fue el 12 de noviembre de 1429, cuando durante las Cortes de Valderrobles fue su procurador, Pedro Gilbert, quien recibió poder junto a los otros siete miembros del estado de los ricohombres; Fadrique de Luna, de la casa real, Juan Martínez de Luna, señor de Illueca, Juan Fernández de Híjar, padre de su madrastra, Juan de Luna, cabeza del bando contrario a su familia, Jimeno de Urrea, su tío, Guillén Ramón de Moncada y el conde de Ribagorza, hermano del rey.
Participó como cabeza de su dinastía en la segunda expedición de Alfonso V en Nápoles, siendo capturado junto con otros muchos nobles, entre ellos el rey aragonés, tras el desastre de la batalla de Ponza, siendo uno de los prisioneros de mayor posición social y por lo tanto más valiosos. Merenzi narró su captura como la de un héroe de guerra, posiblemente debido a que su obra era una crónica para enaltecer su linaje:
Tras su captura fue llevado a Génova junto con otros prisioneros valiosos y alojado en distintos castillos, su liberación fue realizada tras el pago de setenta mil ducados de oro por todos los prisioneros, entre los cuales fue elegido junto con Fortuño de Heredia, comendador de la orden del Hospital, y Juan de Moncayo, futuro gobernador de Aragón, para repartir la cantidad de los rescates según orden de importancia y encontrarse ya en el 1436 junto al rey aragonés en la toma de Gaeta.
La guerra se alargó principalmente debido a las sucesivas revueltas pro angevinas organizadas por un noble napolitano, Antonio Caldora, quien junto a su padre Jacobo Caldora luchó contra los aragoneses hasta someterse tras la derrota en la batalla de Sessano, donde Lope destacó por la intervención decisiva del escuadrón de jinetes que lideraba en el momento adecuado para finalmente en el asedio de Nápoles ser el primer hombre armado en entrar por una brecha en los muros.
Aunque pasó gran parte de su vida en los territorios ultramarinos de la Corona de Aragón tampoco desatendió sus territorios insulares, nombrando varios procuradores como hizo en el 1439, cuando arrendó a Jaime Vidal, ciudadano de Zaragoza, las rentas señoriales de Jarque por 4.500 sueldos anuales durante tres años, a través de su procurador Francisco Muñoz, al que había nombrado en Gaeta en 1436, aunque años después en el 1451 nombraría en Palermo como procurador general al que también lo sería de su heredero, el escudero Ochoa de Ortubia.
También realizó dos importantes expansiones de su patrimonio en la península, ambas en el reino de Aragón, siendo la primera obtenida tras la donación regia en el 1437 de la baronía de Trasmoz, que también incluía la población de la Mata de Castilviejo junto con unos derechos en Lituénigo y San Martín, que previamente había pertenecido a Fadrique de Luna pero que había sido confiscada por su traición en la guerra con el reino de Castilla y que el rey le concedió probablemente como compensación por el rescate pagado tras la batalla de Ponza. Posteriormente en el 1455 realizó la compra de la población de Salillas de Jalón al monasterio de Veruela por 55.000 sueldos, ampliando así sus bienes en el bajo Jalón.
Como miembro de la alta nobleza y cercano al rey, fue elegido por las cortes en varias ocasiones para tratar asuntos importantes, como fue en los años 1441 y 1448, cuando se discutió sobre varios aspectos de la posición de Justicia de Aragón, o en el 1452 cuando fue uno de los diez ricoshombres con poder suficiente para guerrear con Castilla. A la importancia que tenía por la posiciones en las que se le colocó por elección de los nobles, se tiene que añadir el hecho de que estos mismos ya entendían en el momento de su elección que iba a ser representado por sus procuradores generales al estar en Sicilia, resaltando más aún el poder que debía de ejercer si aun en estas condiciones lo veían lo suficientemente importante como para elegirlo con esa frecuencia.
El porque de esta importancia no se debía solo a la cercanía a la esfera real, su posición como virrey o al tamaño de sus propiedades, sino más bien a su situación fronteriza que le concedía ciertas prerrogativas para firmar paces como la confirmada por las cortes de 1449 y que fue firmada con el conde de Medinaceli, también fronterizo.
Mediador entre Juan II y Carlos, príncipe de Viana Tras su relevo como virrey de Sicilia por Juan de Moncayo en el 1459 llegó a las costas de Salou el 17 de agosto de ese mismo año, cuando el aún príncipe le ordenó junto a Bernardo de Requesens, Pedro Adoletti, su confesor y Pedro de Sada, su vicecanciller, dar aviso de su llegada a su padre.
Junto con Bernardo de Requesens logró, a pesar de las reticencias y dilaciones reales, un acuerdo que fue proclamado el 26 de enero del 1460 en Barcelona pero que se rompió poco después durante las cortes aragonesas llevadas a cabo en Fraga en septiembre de ese mismo año, donde el rey se negó a permitir que su hijo primogénito fuera jurado como heredero y que siguió con la orden de arresto del mismo, que se encontraba en Lérida esperando a ser llamado para la jura, el 2 de diciembre.