El cantón Paraíso es el segundo cantón de la provincia de Cartago de Costa Rica. Está situado al este del Valle del Guarco, dentro del área conocida como la Meseta Central, constituyendo una de las fronteras del Gran Área Metropolitana. Su ciudad cabecera del mismo nombre se ubica a 8 kilómetros al sureste de la ciudad de Cartago, con la que forma una conurbación.

Fue declarado como cantón en 1848 como resultado de la Constitución Política de 30 de noviembre de ese año. Tiene amplios recursos naturales y mantiene una actividad económica basada en la explotación agraria y ganadera combinada con sectores de servicios en los núcleos urbanos.

Toponimia Según el "diccionario de costarriqueñismos" de Carlos Gagini, Ujarrás significa "lugar de tierra arenosa". Este nombre particular referencia a que la tierra del lugar, fértil y propicia para labores agrícolas y ganaderas, se conformó gracias a los sedimentos de un lago extinto y al caudal del río Ucús.

El nombre de "El Paraíso" le fue asignado al terreno originalmente denominado "Llanos de Santa Lucía", con la intención de contribuir al imaginario de que el traslado, ordenado por Rafael Gallegos y Alvarado, era para conducir a la población a un lugar en el que sus condiciones de vida mejorarían sobremanera, cosa que no fue así. En algún momento indeterminado de la historia, se le comenzó a llamar "Paraíso" al cantón y así permaneció oficialmente desde entonces.

Historia

Período Precolombino.

Ujarrás. Se considera que la presencia humana en Ujarrás, como parte de la región que se conoció como Valle del Guarco, inició algunos miles de años atrás, cuando agricultores semisedentarios lo empleaban como sitio de tránsito, sin crear asentamientos estables. Esta interacción se ve evidenciada por la existencia de restos cerámicos, líticos y cementerios aborígenes a lo largo del territorio. Muy probablemente, los grupos originarios evitaron establecerse en el lugar por las inundaciones que periódicamente sucedían. Sus principales cultivos eran la yuca, el pejibaye, el maíz y otros granos. La cacería era abundante, así como la pesca en el río Reventazón y afluentes, principalmente de peces como el tepemechín y el bobo.

Respecto a su organización social, en 1590 el testimonio del aborigen Francisco Totobis indica que, en el pueblo del cacique Guarco:“antes que (los) españoles poblasen a los naturales como agora están, vivían en casas apartadas unas de otras y en cada una de ellas bibía una parentela y linaje…” (Eugenia Ibarra, 1990).Esto encaja en el contexto de que los pueblos y tribus establecidas en la región se repartían en pequeñas estancias no muy cercanas y poco conectadas, subordinadas a la figura de un cacique regional.

Orosi y Cachí. Previo a la llegada de los colonizadores españoles, Orosi contaba con población indígena caribe, huetar y viceita, pertenecientes a la conocida como Área Intermedia. Por otra parte, el actual territorio de Cachí también contó con población indígena, cuya presencia es reflejada por los petrograbados que han sido encontrados en el distrito. Más indígenas llegarían cruzando el río Reventazón para evadir el dominio español en Ujarrás y Orosi. El nombre “Cachí” es de origen indígena, se cree proviene de Catchí, jefe de una tribu, aunque en otros documentos el pueblo es llamado “Guicasi” y “Corrosci”.

Período Colonial.

Colonización. Los colonizadores Juan de Cavallón, Juan Vázquez de Coronado, Miguel Sánchez de Guido, Pedro Vanegas de los Ríos, entre otros, serían los primeros en intentar imponer su autoridad en el valle. Tuxustí, monarca de Ujarrás para 1563, visitó el 1 de enero a Vázquez de Coronado en Garcimuñoz. En 1564, Ujarrás se rebelaría junto a otros pueblos. Violentas rebeliones serían comunes en los años siguientes, en alianza con otros pueblos indígenas en Turrialba, Atirro o Corrosí.

Alrededor de 1575, probablemente bajo el mandato de Alonso Anguciana de Gamboa, se estableció en Ujarrás una reducción indígena. El rey Felipe II obsequiaría al pueblo una imagen de la Inmaculada Concepción, a la que se le atribuiría en 1666 el milagro de interceder por la retirada de los piratas ingleses Eduard Mansvelt y Henry Morgan. Por este hecho, se comenzó a llamarle “Virgen del Rescate”, y en su honor se levantó un templo de calicanto, receptor de célebres peregrinaciones, cuyas ruinas sobreviven hasta hoy. Las epidemias que azotaron la región conllevaron a la extinción de la población indígena de Ujarrás a principios del , por lo que Ujarrás se convirtió en un pueblo de mestizos.

La región de Orosi, también explorada por Juan de Cavallón y Juan Vázquez de Coronado, era controlada por un monarca huetar llamado Xarcopa, entre otros caciques. Uno de ellos, Orocay (de quien se cree proviene el nombre de Orosi), se juramentó ante Vázquez de Coronado. Para 1569, el pueblo fue dado en encomienda por el gobernador Perafán de Ribera, con 150 indígenas. En diversos momentos del , ciertas epidemias redujeron la población de casi todas las poblaciones aledañas al río Reventazón, resultando en la extinción del pueblo. En el , misioneros franciscanos repoblaron el lugar con indígenas cabécar traídos desde Talamanca. En 1743 se construyó el Convento de Padres Franciscanos, erigido parroquia en 1753, que sobrevive hasta la actualidad.

En 1751, el obispo Morel de Santa Cruz, en visita por los pueblos de Costa Rica, describe al pueblo así:“Quedaba a tres leguas al noroeste de la capital, situado en un valle profundo, circunvalado de cerros y su clima templado, su río principal es el Orosi, con un pez muy rico llamado bobo. La iglesia es corta, tiene sacristía, un claustro y diversas oficinas para el doctrinero y los peregrinos que concurren. Todas las fábricas son de tejas, pero muy maltratadas, fáltales el fomento principal que es el de los indios de los cuales ninguno ha quedado y sus tierras se hallan ocupadas por los ladinos. La iglesia y las demás fábricas estarían en el suelo si no fuera por las limosnas que la piedad cristiana de aquella provincia contribuye a la milagrosa imagen de Nuestra Señora, que se venera como Patrona titular.

[…].

En lo político tiene un alcalde nombrado por el gobernador, y en lo militar tiene una compañía de a pie con su capitán, teniente, alférez, dos sargentos, cuatro cabos de escuadra y treinta y un soldados. Las familias llegan a 80 y las personas a 354”.

La Ujarrás de Florencio del Castillo. En 1778, nace en Ujarrás Florencio del Castillo, hijo de fray Luis de San Martín de Soto, cura de la población, y Cecilia del Castillo Villagra, viuda del francés Jean-Francois Lafons. Impulsado y financiado por su madre, Florencio estudia en Nicaragua y destaca académicamente. Se ordenó sacerdote, y llegó a ser vicerrector del Colegio Tridentino en León, Nicaragua. Gracias a sus méritos, se le eligió diputado por la provincia para las Cortes Generales y Extraordinarias, también llamadas Cortes de Cádiz. Allí, se le conoció por su oratoria como el “Mirabeau americano”, luchó en favor de los indígenas, la abolición de mecanismos de opresión y contribuyó a erigir a Ujarrás como villa en 1813.

Independencia y Consolidación.

La Villa de Ujarrás. Durante el proceso independentista, Ujarrás votó en Cabildo Abierto por la unión con la Gran Colombia, probablemente por la relación comercial de los ujarraceños con Panamá, entonces perteneciente a la Gran Colombia. Evidentemente, esa no resultaría ser la opción ganadora.

Posterior al proceso de independencia, la villa de Ujarrás continuó siendo uno de los poblados más importantes de la región, dado su potencial agrícola y cercanía con la ciudad de Cartago, entonces capital del incipiente estado costarricense. La villa consistía de los barrios de El Calvario, La Eternidad, El Pedregal, Talpetate, Buenos Aires, LA Alegría, La Palma, El Salto, El Picacho, La Laguna, El Jaz y Ajenjal.

El Traslado. El 27 de marzo de 1832, el gobierno de Rafael Gallegos decretó el traslado de Ujarrás al sector conocido como Llanos de Santa Lucía, comisionando a Antonio Lara para dirigir el traslado, aunque poco después sería sustituido por Esteban Morales, conocido ciudadano. La justificación se dio por las supuestas epidemias y malestares que aquejaban a la población de la villa, así como un sinnúmero de problemas que se presentaban. Sin embargo, hipótesis más actuales plantean que probablemente se dio por intereses económicos de las élites cartaginesas en el pueblo.

La ejecución del traslado fue compleja por la falta de recursos y apoyo del gobierno, así como por la reticencia de los vecinos que no querían abandonar sus hogares y cosechas próximas a su recolecta. El proceso comenzó en junio y finalizó alrededor de noviembre, teniendo el gobierno que presionar y hostigar a muchos vecinos que no quisieron irse.

Fundación de El Paraíso. En los primeros días posteriores al traslado se construyeron edificaciones provisionales para el cabildo y la iglesia, se comenzó la construcción de casas y la apertura de cuadrantes y calles. El apoyo del gobierno que recibirían a partir de ahí se redujo casi en su totalidad. Pese a que a los pobladores se les prometió que su nuevo pueblo sería un lugar ideal para vivir, encontraron en el Llano de Santa Lucía un lugar más pequeño, accidentado y menos fértil que el Valle de Ujarrás.  

Cantonato. La Constitución Política de 30 de noviembre de 1848, en el artículo 80. estableció por primera vez las denominaciones de provincia, cantón y distrito parroquial. De conformidad con la disposición, en la ley n.º 36 del 7 de diciembre del mismo año, en el artículo 06, se creó El Paraíso como cantón número dos de la provincia de Cartago, con cinco distritos parroquiales, junto con los pueblos de Térraba, Boruca, Orosi y Tucurrique. El nombre del cantón se convirtió oficialmente en Paraíso en fecha no precisada. En tal forma, este cantón procede de la citada provincia y es uno de los primeros en crearse como tal en Costa Rica. En la Ordenanzas Municipales, decretadas en la ley n.º 22 del 4 de noviembre de 1862, los pueblos que conformaron el actual cantón de Paraíso, fueron Orosi, Tucurrique, Turrialba y Matina; este último poblado comprendía la presente provincia de Limón, en su totalidad.

Durante la campaña nacional de 1856, muchos paraiseños se enlistaron en un pelotón con el fin de partir a defender a su país. Entre los integrantes estaban Lucas Barquero, Manuel Salas, Carlos Sánchez, Juan Solano, Antonio Orozco y muchos otros. No todos regresaron, y los que lo hicieron habían sufrido bastante durante el conflicto. Es necesario mencionar que el cólera elevó drásticamente la tasa de mortalidad en ambos bandos.

Construcción del Ferrocarril. A partir del gobierno de Tomás Guardia Gutiérrez, se comienza a construir el ferrocarril al Atlántico. El trayecto del ferrocarril atravesaría al cantón y contaría con una estación en Paraíso centro y otra en el distrito de Santiago. El desarrollo del ferrocarril supuso un aceleramiento en el desarrollo económico del cantón y trajo consigo la inmigración italiana, china y de otras regiones del país.

En el año 1910, el terremoto de Santa Mónica y los movimientos sísmicos previos a él ocasionaron la destrucción casi total del pueblo de Paraíso, el cual tuvo que reconstruirse nuevamente. Un Concejo Municipal posterior colocaría un pequeño homenaje a las víctimas de la tragedia en el cementerio de Paraíso.

Entre las décadas de 1910 y 1940 se consolidaron grandes hitos en el desarrollo local. La llegada del telégrafo y teléfono público, la construcción de escuelas, la fundación de la primera junta rural del Banco Nacional, entre otros acontecimientos de interés público, contribuyeron al crecimiento del cantón, en todos sus distritos. En los ámbitos culturales y deportivo, también se fundan y comienzan a crecer los primeros equipos que tendría el pueblo de Paraíso.

Guerra Civil.