El sitio de Mariúpol fue un enfrentamiento militar iniciado por Rusia por el control de la ciudad ucraniana de Mariúpol que comenzó el 24 de febrero de 2022, durante la invasión rusa a Ucrania, y culminó el 20 de mayo, cuando se ordenó a las últimas tropas ucranianas defensoras de la ciudad que se rindieran frente al ejército ruso. La ciudad, importante enclave portuario del país, se encuentra en el óblast de Donetsk, reclamación directa de la autoproclamada y no reconocida República Popular de Donetsk respaldada por Rusia.
Con la invasión del país, el control de la ciudad constituyó uno de los principales objetivos de la ofensiva rusa sobre Ucrania oriental. En tres días, las Fuerzas Armadas de Rusia, apoyadas por las fuerzas separatistas rusas del Donbás, habían rodeado la ciudad comenzando un asedio ininterrumpido que tanto las autoridades ucranianas como la Cruz Roja consideraron «apocalíptico».
Para el 2 de marzo, las tropas rusas habían rodeado la ciudad y fueron cercando progresivamente a los defensores ucranianos. El 18 de abril, los soldados ucranianos ignoraron un ultimátum ruso para rendirse y decidieron luchar hasta el final. Rusia amenazó con acabar con quienes continuasen luchando. Un experto militar estimó que todavía podría haber entre 500 y 800 soldados ucranianos resistiendo dentro de la ciudad. El 21 de abril, el gobierno ruso anunció que habían tomado el control de la ciudad, aunque aún quedaban soldados ucranianos realizando una última defensa en la acería Azovstal.
El 16 de mayo, Ucrania abandonó la lucha en Mariúpol y los soldados ucranianos que quedaban en la planta de Azovstal se rindieron a las fuerzas invasoras de la Federación de Rusia y la autoproclamada y no reconocida República Popular de Donetsk. Tras obtener el control efectivo de toda la ciudad por parte de las fuerzas rusas y separatistas el 16 de mayo de 2022, la urbe quedó administrada por la autoproclamada y no reconocida República Popular de Donetsk quien estaba organizando una autoridad local desde abril.
Contexto
Precedentes: el Euromaidán y las protestas prorrusas en Ucrania de 2014 La ciudad de Mariúpol fue considerada un objetivo estratégico prioritario para los planes del ejército ruso en la invasión rusa de Ucrania. No en vano, la ciudad ha jugado un papel muy importante, desde su fundación en el año 1778, en el desarrollo e historia de la región durante sus últimos siglos. Para febrero de 2022, la urbe, de casi medio millón de habitantes, constituía el puerto comercial más grande del mar de Azov y la ciudad más grande del territorio controlado por Ucrania en el óblast de Donetsk. Con un importante sector étnico ruso (44 % de la población en 2002) y una mayoría lingüística rusófona, la ciudad fue un escenario relevante de las protestas prorrusas en Ucrania de 2014 en oposición al movimiento europeísta del Euromaidán y a la caída del gobierno de Víktor Yanukóvich. Las manifestaciones derivaron desde abril de 2014 en una insurrección armada que llevó a los manifestantes prorrusos de Mariúpol a ocupar el ayuntamiento y varios edificios oficiales autoproclamando su independencia frente al estado ucraniano en la recién autoproclamada y no reconocida República Popular de Donetsk.
El gobierno de Ucrania, con grandes problemas para aplacar las protestas y restablecer el orden en numerosas ciudades del este del país, no envió tropas militares a Mariúpol hasta comienzos de mayo, donde los rebeldes habían vuelto a ocupar el ayuntamiento. El 9 de mayo, el asalto rebelde a la sede de la policía local provocó el enfrentamiento de los insurgentes con el refuerzo de soldados de las Fuerzas Armadas de Ucrania, la Guardia Nacional y paramilitares ultranacionalistas ucranianos que provocó la muerte de al menos 20 personas. Las fuerzas gubernamentales abandonaron rápidamente la ciudad e instalaron controles fuera de la ciudad, que se mantenía bajo control de los insurgentes prorrusos, a pesar de la intervención de los obreros del acero de Metinvest por colaborar con la policía para reinstaurar el orden tomado por las milicias rebeldes.
Finalmente, el gobierno ucraniano recuperaría el control de Mariúpol el 13 de junio, después de lanzar una ofensiva militar con la Guardia Nacional, con especial protagonismo de los batallones de voluntarios paramilitares de extrema derecha, Azov y Dnipró-1, que derrotaron e hicieron huir a los rebeldes de los últimos edificios y barrios de la ciudad que controlaban. A partir de ese momento, estallada ya la guerra en el Donbás, las fuerzas separatistas rusas intentaron avanzar y recuperar la ciudad que había quedado en primera línea del frente. Con el alto al fuego de febrero de 2015 en los acuerdos de Minsk, el conflicto quedó parcialmente congelado en Mariúpol, convertida en el centro de la parte ucraniana de la región que había quedado dividida por la autoproclamada y no reconocida RPD.
Implicaciones geográficas, económicas y simbólicas Son varios los factores que hacen de Mariúpol una pieza clave en la invasión rusa de Ucrania y que explican los grandes esfuerzos de Moscú en la captura de la ciudad portuaria. Geográficamente, su control proporcionaría a Rusia el dominio absoluto del mar de Azov, cuya unión con el mar Negro ya había conseguido asegurarse tras la anexión de Crimea en 2014. Pero por encima de todo, esta maniobra permitiría a Rusia conseguir la ansiada conexión terrestre entre la península de Crimea y los territorios separatistas del este de Ucrania, ya reconocidos por Rusia como repúblicas independientes.
En el aspecto económico, la pérdida de la ciudad supondría un duro golpe para el estado ucraniano. En primer lugar, porque arrebataría a Ucrania un importante centro metalúrgico, donde se encuentran las mayores plantas siderúrgicas del país, Azovstal, junto a su relevante industria pesada y de fabricación de barcos. Posteriormente, porque la toma de Mariúpol significa dejar el 80 % de la costa ucraniana en manos de Rusia, cortando definitivamente su comercio marítimo. No en vano, Mariúpol alberga el puerto comercial más grande del mar de Azov, desde el que Ucrania exporta grano, hierro, acero y maquinaria pesada hacia países de Europa y Oriente Medio, principalmente. La pérdida del puerto cerraría finalmente esta importante vía de exportación ucraniana que ya venía padeciendo las restricciones impuestas por Rusia con el control del estrecho de Kerch desde el año 2014.
Por otro lado, la captura de Mariúpol no deja de tener una enorme carga simbólica para Rusia. En este sentido tiene un peso importante su condición social e histórica, formando parte de lo que el nacionalismo ruso ha reivindicado como Nueva Rusia en los territorios de habla rusa mayoritaria en la costa septentrional del mar Negro. Así mismo, en el contexto de la guerra del Donbás, la ciudad se ha convertido en la base oficial del batallón Azov, una unidad militar formada por voluntarios de extrema derecha, ultranacionalistas ucranianos y neonazis surgida a raíz de las protestas prorrusas de 2014 y que acabó integrada ese mismo año en la Guardia Nacional de las Fuerzas Armadas de Ucrania en su lucha en el este del país contra las repúblicas separatistas prorrusas. La destrucción del batallón, acusado por la ONU en 2016 de la violación de los derechos humanos en el Donbás, y la captura de sus líderes y miembros es uno de los caballos de batalla del Kremlin en el relato de la guerra, justificada en torno al argumento de "desnazificación" de Ucrania.
Desarrollo del asedio Bombardeo inicial y aproximación miniaturadeimagen|Bombardeos de Rusia sobre Mariúpol el 3 de marzo.
El 24 de febrero, con el inicio de la invasión del país, las fuerzas rusas bombardearon la ciudad con artillería como previo paso al avance terrestre, hiriendo a 26 personas. No sería hasta la mañana del 25 de febrero cuando el ejército ruso, apoyado por las fuerzas separatistas del Dombás, finalmente avanzó sobre el terreno hacia Mariúpol desde el territorio controlado por la autoproclamada y no reconocida República Popular de Donetsk, encontrándose con los ucranianos en batalla cerca de la aldea de Pávlopil en el raión de Volnovaja. En un primer momento, los ucranianos afirmaron derrotar a las fuerzas rusas, a las cuales destruyeron hasta 22 tanques en palabras del alcalde de Mariúpol, Vadym Boichenko.
En paralelo al ataque terrestre desde el lado este de la ciudad, la Armada Rusa comenzó un asalto anfibio utilizando la Flota del Mar Negro en la costa del mar de Azov a al oeste de Mariúpol en la noche del 25 de febrero. A este respecto, un funcionario de defensa estadounidense declaró que las fuerzas rusas desplegaban potencialmente miles de marines desde esta cabeza de playa.
En los días posteriores, la artillería rusa continuó bombardeando la ciudad mientras se cubría el avance hacia Mariúpol, causando numerosas muertes de civiles en la ciudad y en los alrededores (entre las cuales se reportaron la muerte de 10 ciudadanos griegos. El 27 de febrero, fuentes ucranianas informaron de que las fuerzas defensoras habían conseguido repeler el ataque de una columna de tanques rusos en las inmediaciones de la ciudad, capturando a seis soldados rusos. El 28 de febrero, la ciudad permanecía bajo control ucraniano, pero bajo un constante bombardeo de las fuerzas rusas que ya se disponían a rodear la ciudad, reforzadas con la entrada desde el oeste por las tropas que avanzaban desde Crimea y que dos días antes habían tomado la ciudad de Melitópol.
El cerco a Mariúpol miniaturadeimagen|Soldados ucranianos atacan un tanque ruso en Mariúpol. thumb|Víctima civil no identificada tras ser alcanzada por un bombardeo ruso. El 11 de marzo de 2022, las estimaciones contabilizaron más de 1 500 civiles no combatientes muertos en Mariúpol, si bien el gobierno municipal expuso que la cifra real pudiera ser tres o cuatro veces mayor.
El 1 de marzo, Denis Pushilin, jefe de Estado de la autoproclamada y no reconocida RPD, anunció que las fuerzas de la república separatista habían rodeado casi por completo la cercana ciudad de Volnovaja y que pronto harían lo mismo en Mariúpol, donde su alcalde Vadym Boichenko confirmaba que los cinco días de bombardeo aéreo, de cohetes y artillería habían provocado numerosos heridos y muertos entre la población civil, así como importantes daños en la infraestructura de la ciudad. Ese mismo día, otro bombardeo de la artillería rusa causó más de 21 heridos. También se reportó que el general de división ruso Andréi Sujovetski, perteneciente al 41º Ejército de Armas Combinadas, murió durante los combates cerca de Mariúpol el mismo día 1, aunque otros medios situaban su muerte en la ofensiva de Kiev.
El ejército ruso intensificó el asedio sobre Mariúpol el 2 de marzo después de 15 horas de bombardeo ininterrumpido. Las autoridades locales informaron de «centenares de muertos», especialmente en una zona residencial situada al este de la ciudad que había quedado «prácticamente destruida al completo» así como de cortes de agua y escasez de comida. El ataque se mantuvo constante durante dos días más, durante los cuales, en palabras del portavoz del ministerio de Defensa de Rusia Ígor Konashénkov, las milicias de la autoproclamada y no reconocida RPD habían conseguido estrechar el cerco sobre la ciudad con la captura de tres localidades a las afueras de Mariúpol. El propio portavoz de las fuerzas separatistas amenazó con ataques dirigidos sobre la ciudad de Mariúpol si no se rendía inmediatamente.