Superlópez es una serie de historietas protagonizada por el personaje homónimo creada en 1973 por el dibujante español «Jan» (pseudónimo de Juan López Fernández). Este se ha ocupado de su desarrollo desde entonces, con excepción de los guiones iniciales —entre los que destacan los escritos por Efepé— y de cinco álbumes con aparición de El Supergrupo, creados a partir de 2013 con motivo del 40.º aniversario y también escritos por Efepé. Creado inicialmente para una monografía de humor gráfico de la editorial Euredit, Superlópez constituyó el último éxito de Bruguera —su popularidad solo fue superada por Mortadelo y Filemón—, si bien se desligó del estilo propio de la editorial. Más tarde, Ediciones B se hizo cargo de la publicación de las historietas, aunque la serie recibe usualmente la crítica de haber descendido en calidad desde sus primeras entregas.
Nacida como una parodia de Superman, ha acabado convirtiéndose en un vehículo de su dibujante para abordar multitud de temas. Mientras que en las primeras entregas se encuentra más presente el componente paródico, con un humor disparatado, en adelante la serie adquiere una mayor profundidad, con la intención de crear varios niveles de lectura o incluir una mayor carga social. Es habitual que las historietas traten además temas de actualidad, así como que estén fielmente representadas en entornos realistas, fruto del carácter observador y detallista de su creador y de su empeño por documentarse minuciosamente.
En 2022, Jan anunció que dejaría de dibujar historietas del personaje.Adiós a Superlópez: Jan publica la última aventura del personaje que creó en 1973 en elperiodico.com
Trayectoria editorial
Euredit (1973) thumb|150px|Antonio Martín, en 2011. En 1973 el dibujante Juan López Fernández «Jan» recibió el encargo de realizar un libro de historietas cómicas, muy breves, en el que se parodiara a Superman. Antonio Martín, por entonces director editorial del área de cómics de la editorial barcelonesa Euredit y responsable del encargo, tuvo que convencer a Jan —quien no se consideraba a sí mismo un humorista— para que realizara el trabajo, y este lo realizó rápidamente, sin mucha fe.
La obra se incluyó dentro de la colección Humor siglo XX,Guiral (2008), p. 325 dedicada a la sátira de personajes del cómic, literatura y cine estadounidense, como King Kong, Tarzán o Frankenstein. Las historietas debían ser mudas, impresas en blanco y negro y en un formato apaisado de 48 páginas, por lo que, para suplir estas restricciones creativas, el autor recurrió a todo tipo de recursos gráficos, como bocadillos de pensamiento, signos cinéticos o acentuación de las expresiones, con los que logró gran expresividad en sus dibujos.Martín (1989)
Jan concibió su parodia de Superman a la manera de un español medio de lo más común y corriente; «en clave de matrimonio hortera», porque le parecía lo más cercano al público de la época. Este personaje, ante las dificultades cotidianas que no puede resolver y que le frustran, adopta como válvula de escape la táctica de imaginarse que es un superhéroe. Los chistes correspondientes a este tomo, trazadas con línea de rotring sobre hojas de papel folio y con una extensión de hasta cuatro viñetas,Omaetxebarria y Pascual (2001), p. 23 cuentan con un dibujo de trazo simple y expresivo, y presentan —a pesar de las limitaciones del formato y de mantener poca conexión o continuidad entre ellas— gags efectistas sobre Superman, chistes mudos más bien «domésticos», que mínimamente tienen que ver con el personaje posteriormente desarrollado en las historietas de Superlópez de Ediciones B.
Bruguera (1974-1985)
Primera etapa
Al año siguiente, y hasta 1975, Jan recuperó a Superlópez para una nueva etapa en la editorial Bruguera, al proponer el personaje a Rafael González, entonces director artístico de la editorial. Bruguera, sin embargo, registró el personaje, con lo que desposeyó a Jan de su propiedad. Estas historietas, autoconclusivas, tenían una longitud en su mayoría de una o dos páginas —tal y como era usual en el estilo de la editorial—, con muchas viñetas pequeñas; Antonio Martín comentó, en su prólogo de El génesis de Superlópez, que estas estaban construidas sobre argumentos mínimos y temas banales, y giraban en torno a las viejas y ya desgastadas anécdotas del humor Bruguera. Jan consideraba este estilo anticuado, y más tarde recordaría estas tiras «como una colección de tonterías dibujadas sin ganas y con los ojos puestos en el futuro».García (2001), p.47 El dibujante llegó incluso a declarar a Rafael González que veía estúpidas las historietas de la editorial,García (2001), p.46 pero, a pesar de la deteriorada relación entre ambos, continuaba colaborando gracias al apoyo de Miguel Pellicer —director del departamento de Infantiles— y el beneplácito de Francisco Bruguera —dueño de la editorial—. Aunque el formato no era de su agrado, esperaba —confiando en una renovación de la empresa en busca de sobrevivir a la crisis en la que estaba sumida— que esta se modernizara, para así poder desarrollar posteriormente el personaje a su gusto. En estas circunstancias, ante las imposiciones marcadas por Bruguera sobre guiones y humor se negó a realizarlos, y parte de ellos —entregados al dibujante generalmente en hojas amarillas mecanografiadas— recayeron en Conti, quien los firmó en ocasiones con el seudónimo de Pepe, mientras que otros se dejaron incluso sin firmar. Francisco Pérez Navarro, conocido como Efepé, se hizo cargo también de algunos guiones, los cuales Jan definiría posteriormente como «menos bobos y en general mejores». Un día de entrega, Efepé y Jan —quienes no se conocían todavía personalmente— coincidieron en la sala de espera de Bruguera; tras comentarle este último sobre su hartazgo con los guiones que le proporcionaba la editorial, Pérez Navarro le propuso realizarle unos de prueba; el dibujante le invitó a su estudio y quedó satisfecho con el trabajo, lo que propició su colaboración en la etapa posterior del personaje.Guiral (2008), p. 267
En estas aventuras se presenta a un Superlópez casado, más torpe y humano, preocupado en mayor medida por sus problemas en la oficina que por sus peleas con supervillanos. Las historietas aparecieron publicadas en revistas como Tío Vivo (2.ª época), Zipi y Zape o Mortadelo Gigante, y se realizó una recopilación de estas en el álbum n.º 13 de la colección Olé! llamado El génesis de Superlópez, que también contiene historietas de la etapa anterior en Euredit.
Colaboración estable con Efepé En 1978 Rafael González se jubiló, y fue sustituido en el cargo de la dirección editorial por Ana María Palé.Guiral (2010), p. 150 Jan, gracias a su amistad con Miguel Pellicer,Regueira (2005), pp. 230 a 231. retomó el personaje en 1979 para Bruguera, con Efepé como guionista. Las aventuras contaban con un formato más extenso, primero en historietas cortas fraccionadas de ocho páginas en la revista Mortadelo Especial y más adelante en álbumes 'Olé!', con publicaciones regulares de cada aventura recopilada. Estos álbumes permitieron el despegue de la serie, y comenzaron a su vez a publicarse recopilados en tapa dura en la colección Súper Humor. A partir de esta etapa, las historietas de Superlópez siguieron una línea argumental con una continuidad más sólida entre ellas, en unos cómics iniciales donde cobraba mayor protagonismo un humor disparatado y paródico. El tándem Efepé - Jan creaba así la base para sustentar las aventuras posteriores del superhéroe.
Efepé, conocedor del mundo de los superhéroes,Omaetxebarria y Pascual (2001), p. 24 ideó para Las aventuras de Superlópez una trama inicial en la que se parodia al Superman de DC Comics, con numerosas referencias al original. Lejos de detenerse en ello, en los siguientes álbumes se continuó con la parodia de multitud de héroes y villanos de los comic-books de superhéroes estadounidenses. De esta forma, en los dos números siguientes (El supergrupo y ¡Todos contra uno, uno contra todos!) entraba en escena «El supergrupo», una sátira consistente de los grupos de superhéroes, tales como los Vengadores, los 4 Fantásticos, X-Men o los Defensores, donde cada integrante del grupo constituye una parodia de superhéroes estadounidenses. Ricardo Aguilera y Lorenzo F. Díaz indican además que la estructura dramática aportada por Efepé recuerda al Goscinny de Astérix.Aguilera y Díaz (1989), p. 293.
Más de 30 años después de su última colaboración, Jan y Efepé recuperan el Supergrupo y vuelven a trabajar juntos en 2013 para publicar el álbum Otra vez el supergrupo. Tras la buena aceptación y un éxito moderado en ventas, le seguirían varios números más: El Supergrupo y la guerra de las latas (2014), El Supergrupo contra los demoledores (2015) y El Supergrupo contra los ejecutivos (2016).
Jan como guionista Reírse de Superman en clave española permitió a Jan descubrir una herramienta para contar sus historias. Con el personaje ya definido en los números anteriores, sucedía que a Jan no le interesaba en especial la crítica continuada de superhéroes, «ya que en realidad eso equivalía a hacer otra más»,Guiral (2008), p.268 y prefería trabajar con sus propias ideas, más enfocadas al mundo real que le rodeaba que a las coordenadas típicas de estos.Guiral (2008), p.326 En 1980, tras diversas circunstancias personalesConferencia Superhéroes españoles, Superlópez 24′30″ - 24′51″ y algunos retrasos en la entrega de los guiones por parte de Efepé, el dibujante decidió tomar las riendas de estos y desligar a Superlópez de la trama de superhéroes iniciada con el supergrupo, a partir del cuarto número, Los alienígenas. Así, abordó temáticas tan variadas como la ciencia ficción (Los alienígenas, La caja de Pandora), la fantasía (El señor de los chupetes), la serie negra (La semana más larga) o el mundo del cine (La gran superproducción).
thumb|left|150px|Desde Los alienígenas los números de la serie son realizados en exclusiva por Jan. En Los alienígenas también se produjo un cambio sustancial en la estética del personaje, debido a su condición inicial de parodia: el traje de Superlópez se asemejaba al de Superman, de tal forma que el anagrama del original ocasionó problemas entre DC Comics y Bruguera. La editorial estadounidense, que distribuía Superman en España también a través de Bruguera, alegó ante la posibilidad de perder ventas que Superlópez se trataba de un plagio y, aunque no hubo problemas legales, DC Comics ejerció presiones que impidieron publicar el personaje en otros países como Francia o Bélgica, así como también presionó a Bruguera para que dejara de utilizar al Supergrupo.García (2001), p.49 El asunto del logo le causaba, sin embargo, indiferencia a Jan y, tras alcanzar un compromiso entre las editoriales, la S se modificó finalmente por otra con un trazo mucho más simple —aunque el autor afirma que no lo hizo porque fuera más fácil y rápida de dibujar—, que es el usado desde entonces. A pesar de que este cambio se realizó durante la aventura de Los alienígenas, en la portada de ¡Todos contra uno, uno contra todos! Superlópez ya aparecía con el nuevo logo.
Entre 1981 y 1983 el ritmo de publicación de la colección disminuyó, debido a que la editorial Bruguera pidió a sus dibujantes nuevos personajes con los que relanzar su revista infantil Pulgarcito. Jan continuó, a pesar de ello, ideando historietas de Superlópez para Bruguera hasta que la editorial quebró, lo que causó que La gran superproducción quedara a medio publicar en la nueva revista Superlópez.
Ediciones B (1987-2022) thumb|Jan en la exposición del Salón del Cómic de Barcelona dedicada a su obra, en 2003.