thumb|El jugador Pavel Nedvěd en 2006, llevando un equipamiento moderno.
En el fútbol, el equipamiento se refiere a la indumentaria y accesorios que deben llevar los jugadores a lo largo del desarrollo de los partidos. Los futbolistas generalmente llevan números identificatorios —denominados dorsales— en la parte trasera de sus camisetas y en ocasiones en la parte delantera y pantalones. Originalmente, un equipo usaba los números del 1 al 11, correspondiéndose abiertamente con su posición dentro del campo, pero a nivel profesional, esta práctica se suplantó por la numeración del equipo, en el que cada miembro lleva un número fijo a lo largo de una determinada temporada o competición. Algunos clubes profesionales también suelen mostrar el nombre, apellido o apodo del jugador sobre el número o, menos frecuentemente, debajo del mismos.
El equipamiento de los futbolistas evolucionó significativamente desde los primeros días del deporte, cuando los jugadores vestían gruesas camisas de algodón, pantalones por debajo de las rodillas, medias hasta las rodillas y rígidas botas de cuero. En el las botas se volvieron más livianas, los pantalones se acortaron y los avances de la producción textil y de estampa permitieron la fabricación de camisetas de fibras sintéticas livianas, con diseños más coloridos y complejos. También se volvió usual la impresión del logotipo de patrocinadores tanto en camisetas como pantalones. Los equipamientos —principalmente las camisetas— se empezaron a fabricar en masa, permitiendo así que los seguidores pudiesen comprarlos y generando grandes beneficios para los clubes.
Las reglas del fútbol de la FIFA, cuya redacción está a cargo de la International Football Association Board, formada por la FIFA y las cuatro asociaciones de fútbol del Reino Unido, especifican en su Regla 4: Equipamiento del jugador el equipamiento mínimo obligatorio. Consta de cinco elementos: camiseta con manga corta o larga (también llamada camisa, casaca o remera), pantalones cortos (o shorts), medias (o calcetines), calzado y espinilleras (o canilleras). Los guardametas pueden llevar pantalones de chándal en lugar de shorts.
Historia
El fútbol asociación organizado se jugó por primera vez en Inglaterra en la década de 1860. En estos tiempos, el concepto de un color generalizado en todo el equipo no existía; los equipos jugaban con cualquier vestimenta que tenían disponible y los jugadores de un mismo equipo se distinguían usando gorras o bandas que cruzaban el pecho, del hombro a la cintura. Esta práctica se volvió problemática, por lo que en un manual del juego de 1867 se sugirió que los equipos deberían intentar «siempre que pueda ser arreglado con anterioridad, que uno de ellos lleve jerséis rayados de un color, por ejemplo rojo, y el otro, por ejemplo, azul. Esto previene la confusión y salvajes intentos de robar el balón a un compañero».
thumb|left|El equipo del New Brompton de 1894 luciendo el equipamiento típico de la época: un pesado jersey, pantalones por la rodilla, botas altas y pesadas, cinturón y canilleras por encima de las medias. Los primeros uniformes iguales comenzaron a aparecer en la década de 1870, siendo muchos los clubes que eligieron los colores asociados con las escuelas u otras organizaciones deportivas de las cuales emergieron. Los colores y los diseños a menudo cambiaban drásticamente entre cada partido, siendo un ejemplo Bolton Wanderers F. C., club que usó camisetas rosadas en algunos y blancas con puntos rojos en otros en el lapso de un año. En esa época, los jugadores usaban pantalones por las rodillas o por debajo de ellas, usualmente con un cinturón o tirantes. Arthur Kinnaird, una de las primeras estrellas del deporte, era conocido por sus largos pantalones blancos. Tampoco existían los números para identificar a los jugadores, por lo que el programa de un partido de 1875 entre Queen's Park F. C. y Wanderers F. C. en Glasgow identificaba a los jugadores por el color de sus gorras o medias. Las primeras espinilleras fueron usadas en 1874 por el jugador del Nottingham Forest Sam Weller Widdowson, quien cortó un par de protectores de críquet y se los puso sobre las medias. Inicialmente esta medida fue ridiculizada, pero pronto fue del gusto de otros jugadores. Para el cambio de siglo, las canilleras se volvieron más pequeñas y se usaron dentro de las medias.
Mientras el juego pasaba gradualmente de ser practicado por amateurs adinerados a profesionales de clase obrera, los equipamientos también cambiaron. Los mismos clubes fueron entonces los responsables de comprar el equipamiento y de los asuntos financieros, y junto con la necesidad de que el creciente número de espectadores pudiera identificar fácilmente a los jugadores, llevaron a abandonar los pálidos colores de los primeros años a favor de simples combinaciones de colores primarios. En 1890, The Football League —formada dos años antes— reglamentó que ninguno de los equipos miembros podría tener uniformes similares. Más tarde se abandonó esta regla en favor de otra que estipulaba la obligación de los clubes de tener un segundo equipamiento con colores diferentes al primero. Inicialmente era el equipo local el que debía cambiar a su segundo uniforme en el caso de confusión, pero esta regla se cambió en 1921, instando al equipo visitante a que lo hiciera.
Las primeras botas específicas para la práctica del fútbol emergieron en la era profesional, tomando el relevo del calzado cotidiano o botas de trabajo. Al principio, los jugadores simplemente clavaban tiras de cuero a los zapatos para aumentar el agarre, llevando a que la FA estableciera que ningún clavo debía asomarse por fuera del calzado. Para los años 1880, estas rudimentarias añadiduras se volvieron tapones. Las botas de esa época estaban hechas de cuero pesado, tenían puntas duras y llegaban hasta bien arriba del tobillo de los jugadores.
Principios del Mientras el juego comenzaba a esparcirse por Europa y otras partes, los clubes adoptaban uniformes similares a aquellos usados en el Reino Unido y, en algunos casos, la elección de los colores estuvo inspirada en los empleados por clubes británicos. Por ejemplo, en 1903 la Juventus de Italia adoptó un uniforme blanco y negro inspirado en el vestuario de Notts County. Dos años después, el Club Atlético Independiente de Argentina adoptó la camiseta roja tras ver jugar al Nottingham Forest. Existe además el caso del Athletic Club y el Atlético de Madrid, quienes compraban directamente el equipamiento del Blackburn Rovers y más tarde del Southampton Football Club, siendo los colores de este último los que adoptarían definitivamente.
thumb|Para principios del siglo XX, los pantalones se volvieron más cortos y los guardametas usaban camisetas de un color diferente, como se observa en esta fotografía del Internazionale de 1910. En 1904, The Football Association abandonó la regla en la cual establecía que los pantalones debían cubrir las rodillas y los equipos comenzaron a usarlos mucho más cortos. Inicialmente, casi todos los equipos utilizaban pantalones de un color que contrastaba con el de la camiseta. En 1909, en un intento de ayudar a los árbitros a identificar a los guardametas entre el montón de jugadores, se modificaron las reglas para establecer que debía lucir una camiseta de un color distinto al de sus compañeros. Inicialmente se especificó que tal atuendo debía ser escarlata o azul real, pero cuando se añadió el verde como tercera opción en 1912, pronto todos los porteros jugaban en ese color. Con todo, en este periodo solían llevar una indumentaria de lana más similar a un suéter que a las camisas de los demás jugadores.
En 1920 se hicieron experimentos esporádicos con camisetas numeradas, pero la idea no avanzó. El primer partido importante jugado con camisetas numeradas fue la final de la FA Cup de 1933 entre el Everton y el Manchester City. Sin embargo, en vez de añadirse los números a los uniformes existentes de los clubes, se hicieron dos equipamientos especiales para la final, uno blanco y otro rojo y fueron sorteados con una moneda entre los dos clubes. Los jugadores del Everton llevaron los números del 1 al 11 y los del City del 12 al 22. No fue hasta la década de 1940 que la numeración se asentó con cada equipo, usando los números 1 al 11. Aunque no había regulaciones acerca de qué jugador debía utilizar determinado número, ciertos guarismos empezaron a ser asociados con posiciones específicas del campo de juego, siendo los ejemplos más conocidos el número 9, que se reservaba al primer delantero del equipo, y el 1, para el guardameta. Los números se asignaban de manera fija para cada jugador a lo largo de un campeonato en la Copa Mundial de 1954, debiendo utilizarse los números del 1 al 22. Cuando se introdujeron las sustituciones en la década siguiente, los jugadores suplentes llevaban los números del 12 al 14, aunque se les permitía omitir el 13 en caso de que el jugador fuera supersticioso.
En los años 1930 también se avanzó en la fabricación de las botas gracias a la disponibilidad de materiales sintéticos y cueros más livianos. Para 1936 los jugadores europeos llevaban botas que pesaban un tercio de las empleadas una década antes, con la excepción de los clubes británicos, que no adoptaron estas reformas. Incluso el jugador Billy Wright manifestó su desdén por el nuevo calzado, declarando que eran más apropiadas para el ballet que para el fútbol.
thumb|left|La selección argentina con el uniforme típico de los años 1960. En el periodo inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial, muchos equipos de Europa se vieron forzados a vestir uniformes inusuales, a causa del racionamiento de la vestimenta. En los años 1950, los uniformes usados en el sur de Europa y Sudamérica se volvieron mucho más livianos, los cuellos en pico reemplazaron a los cuellos de camisa y las telas sintéticas a las pesadas fibras naturales. Las primeras botas cortadas por debajo del tobillo fueron introducidas por Adidas en 1954. A pesar de que costaban el doble de las botas convencionales hasta entonces, fueron un gran éxito y establecieron la base de la compañía alemana en el mercado del fútbol. Sobre la misma década, Adidas también desarrolló las primeras botas con tapones intercambiables, para acomodarse a las condiciones del campo. En otras partes, estas mejoras tardaron más en adoptarse; los clubes británicos volvieron a resistirse a estos cambios y mantuvieron equipamientos apenas diferentes a los de antes de la guerra, mientras que los países de la Europa Oriental continuaron usando uniformes considerados fuera de moda. Cuando un equipo del F. C. Dínamo de Moscú hizo una gira por la Europa occidental en 1945, generó tantos comentarios por sus grandes pantalones como por la calidad de su juego. Con la llegada de las competiciones internacionales, como la Copa de Europa, el estilo de uniforme del sur de Europa se adoptó en el resto del continente y para el final de la década, los equipamientos pesados y las botas de los años previos a la guerra fueron abandonados completamente. En los años 1960 se observaron pocos cambios en el diseño de los uniformes, y los clubes generalmente optaban por colores simples que se visualizaban adecuadamente bajo las entonces novedosas lámparas de los estadios. Los diseños de uniformes de fines de 1960 y principios de 1970 son muy estimados por los fanáticos del fútbol.
Finales del thumb|Camisetas de distintas temporadas del Paris Saint-Germain Football Club, donde se observan varios patrocinadores.