Villa de Mazo es un municipio español situado al sureste de la isla de La Palma, en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, comunidad autónoma de Canarias. Tiene una extensión de 71,17 km² y una población de .
Extendiéndose desde la cima de la Cumbre Vieja hasta el mar por su ladera oriental, en este municipio se encuentra el único aeropuerto civil de la isla, el aeropuerto de Mazo. La población se asienta en quince barrios, siendo la localidad de El Pueblo su capital municipal. Le siguen en población Lodero, Monte Breña, Callejones, La Rosa y Montes de Luna.
La Cueva de Belmaco atesora diversos grabados y vestigios de los primeros pobladores del municipio, que en aquel entonces constituía el cantón benahoarita de Tigalate. En la Villa de Mazo actual tienen suma importancia el cultivo de la viña y la artesanía. En expresión de estas dos ocupaciones se desarrollan dos fiestas singulares: el baile del Borrachito Fogatero, declarado bien de interés cultural y, sobre todo, el Corpus Christi, con arcos y alfombras naturales elaborados por cada uno de los barrios, y que forma parte de las fiestas de Interés Turístico Nacional de España.
Toponimia Distintas crónicas de finales del hacen referencia al topónimo Maso. En su obra sobre la conquista, Abréu Galindo habla de «el quinto señorío, Tigalate y Maso hasta Tedote, donde al presente llaman la Breña» para refererise al cantón de Tigalate. La investigación contemporánea coincide en señalar que Mazo es un topónimo de origen prehispánico. Dominik Wölfel sugiere que podría corresponder a diversas palabras en bereber, como muzzu (ser espacioso), mas (remover), omez (río), o amuz (riego, pozo). Abrahan Loutf se inclina por estas interpretaciones, proponiendo una forma similar en el habla chelja, amsu (abrevadero), con el prefijo m- que denota abundancia, indicando 'lugar donde hay agua para beber', usualmente destinado al ganado. Ignacio Reyes cree por su parte en la etimología mazu con el significado de 'vertiente o falda (de montaña)'.
Tras recibir el título de villa en 1868, el municipio de Mazo pasó a llamarse Villa de Mazo en abril de 1956, a instancias de la delegación provincial del Instituto Nacional de Estadística, por la necesidad de diferenciar al municipio de otros lugares de la geografía peninsular que poseían igual o parecido nombre, aunque hasta 1958 no lo aprobará el Consejo de Ministros.
El gentilicio es macense o mazuco, -a.
Símbolos Tras un paréntesis de casi 20 años, la cuestión de la creación del escudo heráldico del municipio se retoma en los años 1990. Éste es aprobado por la Comisión Heráldica de la comunidad autónoma de Canarias, llegando la aprobación definitiva de la Consejería de la Presidencia el 15 de marzo de 1994. El escudo se blasona de la siguiente manera: alt=Escudo del Ayuntamiento de Puntallana|izquierda|217x217px|Escudo del Ayuntamiento de Villa de Mazo
El primer cuartel simboliza a San Blas, patrón de la localidad. En representación de la agricultura, el segundo cuartel incluye un racimo de uvas, destacando la importancia de la viticultura y la producción de vino malvasía, especialmente en el Hoyo de Mazo. En el tercer cuartel se representa la montaña y las ondas marinas, reflejando la geografía del municipio, desde el mar hasta la cumbre. También se alude a la memoria de los benahoaritas con la representación de la cueva de Belmaco, yacimiento arqueológico relacionado con la antigua morada regia del cantón de Tigalate. Finalmente, la corona real del escudo simboliza el vínculo con el escudo constitucional español.
Por Orden de la Consejería de Presidencia y Justicia del Gobierno de Canarias de 7 de noviembre de 2006 se aprueba la bandera oficial de Villa de Mazo, presentada posteriormente el 18 de marzo de 2007, día del municipio. La descripción textual de la bandera es la siguiente:
Los colores de la bandera se justifican por ser los esmaltes de los dos principales cuarteles del escudo heráldico. Destacando la actividad vitivinícola de Villa de Mazo, el rojo burdeos representa los vinos tintos, mientras que el oro simboliza los vinos blancos, especialmente los Malvasía. Además, el oro evoca la luz, el sol y la festividad del Corpus Christi, de gran devoción en el municipio.
Geografía izquierda|miniaturadeimagen|Término municipal con respecto a la isla El municipio de Villa de Mazo se ubica en la vertiente este de la isla de La Palma, casi en su extremo sur, y ocupa la mayor parte de la fachada oriental de la Cumbre Vieja, un área volcánica con suelo joven y permeable. Su superficie es de aproximadamente 70,47 km², lo que representa el 10% de la isla, siendo el tercer municipio más grande de La Palma, después de El Paso y Garafía. Antiguamente su territorio era mayor, pues hasta 1837 incluía lo que hoy es Fuencaliente. A pesar de la reducción de su extensión, el término municipal sigue siendo amplio, con un hábitat disperso en quince barrios, aunque en 1940 contaba con 49 entidades poblacionales.
En forma de flecha, con la punta dirigida hacia el norte mientras se estrecha y se inclina en dirección meridional, limita al norte con el municipio de Breña Baja, con Fuencaliente al sur a través de las coladas históricas del Volcán Martín, y por el oeste hasta la montaña Pelada, donde pasa a lindar con El Paso en la cima de la Cumbre Vieja, que se acerca a los 2000 metros de altitud en sus puntos culminantes. Al este, el municipio bordea el océano Atlántico. La capital municipal (El Pueblo) se encuentra a una altitud de 500 metros sobre el nivel del mar y a una distancia de unos 12 kilómetros de Santa Cruz de La Palma. izquierda|miniaturadeimagen|Montaña de La Centinela. La topografía y la actividad volcánica han condicionado la ocupación del territorio, especialmente en las medianías, donde se ha aprovechado el potencial agrícola de los suelos. El territorio se caracteriza por una amplia y empinada ladera con pendientes que varían entre el 25% y el 50%, siendo más suaves en el norte, donde se ubica la mayor parte de la población, y más pronunciadas en el sur, área de las coladas volcánicas recientes. Mazo forma parte del área más joven de la isla, constituida por materiales del segundo ciclo que dan lugar a numerosos conos volcánicos, especialmente en la cumbre y alrededor de la capital municipal. Los materiales surgidos de estos conos crearon rellanos y hoyas que favorecen la agricultura y el asentamiento humano en un terreno abrupto. Los suelos del área son poco evolucionados debido a su juventud geológica, con presencia de escorias y piroclastos. En la zona baja y las áreas más recientes dominan los litosoles, mientras que en medianías y en las áreas más altas, la humedad favorece la creación de suelos de calidad, como los andosoles, que sustentan formaciones vegetales como la laurisilva y el fayal-brezal. Mediante la sorriba, estos suelos han sido trasladados hacia zonas de costa para ser explotados en cultivos como el del plátano. Las características volcánicas que le hace poseedor de un suelo joven y permeable, no han impedido que diversos temporales hayan causado numerosas pérdidas en propiedades y habitantes del municipio. izquierda|miniaturadeimagen|Roque Nambroque En la cumbre destacan un conjunto de conos volcánicos de época histórica o subhistórica, como la montaña de Nambroque, a , La Deseada, con 1949 m de altura, la montaña de El Cabrito, que alcanza los 1860 m y el volcán Martín, con 1598 m. Este tramo de cumbre comienza en la degollada entre las montañas de La Barquita y Magdalena, continuando al sur con el pitón fonolítico de Nambroque, notable por su coloración clara. A sus pies se hallan las lavas de La Malfurada. En esta área se produjo la erupción de 1949, que comenzó en el cráter de El Duraznero y se extendió hacia el de Hoyo Negro. En su vertiente norte, la Montaña de El Caldero se sitúa en un segundo escalón, en los límites con Breña Baja, mientras que en los altos de Tigalate el terreno se abarranca, especialmente al pie de El Cabrito, dando lugar a las Barranqueras, hasta llegar al malpaís del volcán Martín, límite sur del municipio. A menor cota de estos volcanes se ubica el Niquiomo, roque fonolítico cortado verticalmente por el lado sur que alcanza una altitud sobre el nivel del mar de 1350 metros. A su norte se localiza la montaña de Tiramazán o el Hoyo del Infierno, y a su sur las de Los Guardias, Vinijobre, La Pantana, etc.
En el norte de las medianías se sitúan las montañas de Brejillo y el Búcaro o Espicias. El Pueblo se encuentra al pie de un grupo de volcanes extintos, entre los que destaca la montaña de Las Toscas, con 719 m de altura, la de Los Corderos, Los Ríos-El estudiante y Los Granadillos. En Lodero se localiza la montaña de La Centinela, y en Callejones la de Los Valentines. En la mitad sur de las medianías destacan las montañas de Tirimaga y Las Jaras, y hoyos (cráteres volcánicos) como los de Camacho, Cazuela y Las Calderetas de Mancha Blanca. izquierda|miniaturadeimagen|La Salemera. Al fondo, la montaña de El Azufre Villa de Mazo presenta, por lo general, una costa alta y recortada, formada por un acantilado modelado por la erosión marina. No obstante, sobresalen algunas plataformas costeras generadas por la intrusión de las coladas de lava en el mar, poco afectadas por la erosión marina. En el extremo norte se encuentra una de estas plataformas, la costa de La Bajita-Caleta del Palo, donde se construyó el aeropuerto. Hacia el sur, se halla la Montaña de Las Goteras, una formación hidromagmática resultado de erupciones explosivas en contacto con agua, parcialmente erosionada por el mar y modificada artificialmente para facilitar el acceso aéreo. Entre esta montaña y la de El Azufre, hay un nuevo tramo de costa baja con pequeñas playas, destacando la de Arenas Blancas, donde se asienta el núcleo de La Salemera. La montaña de El Azufre constituye un Monumento Natural que incluye el cono volcánico y una parte litoral acantilada, con una extensión hacia el norte/noreste cerca de las Puntas del Azufre, y abarcando al sur la Playa del Azufre y el tramo final del barranco de La Lava. En el sector entre Arenas Blancas y Punta Tigalate la verticalidad del acantilado es notable, mostrando apilamientos de lava y piroclastos. Aquí aparece el saliente de La Barqueta (otra pequeña plataforma), y tras él la costa se curva, formando un acantilado de casi 100 metros de altura, con mayor prominencia entre Punta Salinetas y Punta Martín, al sur. En los límites con Fuencaliente, la costa se caracteriza por una pendiente pronunciada que conecta directamente la cumbre con el mar. Las playas son escasas, pequeñas, de arena basáltica y resguardadas al pie del acantilado costero (la Barqueta, la Martina) o en caletas formadas por erupciones recientes (el Azufre, el Burro, Piedra Nueva, el Porís, el Pozo). En el caso de las Playas de Martín y del Río, estas lavas son las históricas de la erupción de 1646.
Clima miniatura|Vista del municipio desde la costa frente a La Salemera