Garafía es un municipio español perteneciente a la isla de La Palma, provincia de Santa Cruz de Tenerife (Islas Canarias).

Geografía Situado en el noroeste de esta isla entre dos caprichos de la naturaleza: los barrancos de Franceses (por el Norte) lindando con Barlovento y el de Izcagua por el Sur (que nace a los pies del Roque de los Muchachos), limitando con Puntagorda. La capital administrativa, donde reside el ayuntamiento, se denomina Santo Domingo y tiene una longitud de costa de 25,50 km. con acantilados muy pronunciados y de difícil acceso, a los que solo es posible llegar a pie, exigiendo un gran esfuerzo a aquellas personas no habituadas a caminatas por terrenos abruptos. Posee vegetación verde intenso que tupe esos acantilados, barrancos en contraste con el azul de su cielo y de sus mares bravíos; como ejemplo a citar la playa de Bujarén en Santo Domingo. miniatura|izquierda|Interior del templo de la Virgen de La Luz en Santo Domingo, con su techumbre mudéjar Tiene una extensión de 103 km² siendo el segundo municipio más extenso de la isla de La Palma, después de El Paso, con una población de . Su capital administrativa, Santo Domingo, donde reside el Ayuntamiento, está situada a una altitud de 400 metros.

Clima miniatura|Variedad de violeta de Garafía, en los altos de la cumbre, camino del Roque de los Muchachos Su clima en la zona costera es suave, con muchos días ventosos motivado por la incidencia de los vientos alisios en la zona, estando su mar muy picado la mayor parte del tiempo. En la zona de medianías, muy extensa, la temperatura es más fría. Se nota la altitud en las frescas noches de Roque del Faro, Hoya Grande o Llano Negro, dulcificándose el clima en la medida que bajamos hacia el sur por Catela, El Castillo o Las Tricias. Ello lleva aparejado, junto a la bondad de sus tierras, una agricultura de medianías muy rica y variada, siendo los principales cultivos los cereales, frutales y tubérculos, existiendo grandes zonas de pastizales frescos y variados que sirven de acopio de forraje para la crianza de animales, principalmente su cabaña de cabras, de cuya leche se obtiene un queso tierno artesano de merecida fama por el color dorado de su corteza y su sabor, derivado del tratamiento esmerado en el ahumado de los mismos, llevado a cabo por los maestros artesanos de la zona. Finalmente, encontramos su cumbre camino del Roque de los Muchachos y los Andenes, en la misma arista de la Caldera de Taburiente, con un clima extremadamente frío, donde incluso nieva en invierno, siendo un contraste muy pintoresco ver el blanco de la nieve junto a las piedras basálticas negras o de tonos rojizos de esta zona. Cabe mencionar la aclimatación de la violeta de Garafía a este clima extremo y los Tajinastes azules y rosas que florecen en los márgenes del camino hacia la cumbre.

Orografía miniatura|Estructura que, a modo de contrafuerte, sirve como soporte de Los Andenes y el Roque de Los Muchachos En su término municipal se encuentra el Roque de los Muchachos, el punto más alto de la isla con 2426 metros donde se halla emplazada la sede de los telescopios del Instituto Astrofísico de Canarias (IAC) en la isla de La Palma, que junto con las instalaciones que este Instituto tiene en Tenerife (Izaña) conforman la red ENO (European Northern Observatory, integrado por más de sesenta organizaciones científicas de diecinueve estados), estando su base administrativa en San Cristóbal de La Laguna, Tenerife. El Roque de los Muchachos, al borde de la Caldera de Taburiente, dada su singular ubicación, bañado por los vientos alisios provenientes del Atlántico, en régimen laminar, sin turbulencias y fríos, le hacen uno de los lugares privilegiados del hemisferio norte para la observación astronómica. Aquí se encuentra el Gran Telescopio de Canarias, GRAN TECAN, el mayor telescopio de óptica adaptativa del mundo (por ahora, 2025), con un diámetro de 10,4 metros y dotado de instrumentos de observación del campo profundo que se renuevan y mejoran año tras año. Así mismo, los Observatorios del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) forman parte de la red de Infraestructuras Científicas y Técnicas Singulares (ICTS) de España.

Naturaleza miniatura|Tajinaste Rosa en floración, camino del Roque de los Muchachos El municipio de Garafía es un monumento a la Naturaleza. Se ha de tener en cuenta que en sus 103 km² conjuntamente el monumento natural de la Costa de Hiscaguán, la reserva natural especial de Guelguén y la reserva natural integral del Pinar de Garafía, son en total casi un tercio de toda la superficie del municipio. Ello denota el alto compromiso y respeto a la naturaleza de las administraciones públicas locales del municipio de Garafía. A ello se ha de añadir la llamada promulgación de la Ley del Cielo, que se encarga de regular y servir como protector de la calidad de los cielos de las cumbres de Garafía (por extensión de toda la isla) y que preservan la posibilidad de que Garafía sea uno de los pocos paraísos de nuestro planeta para hacer ciencia de la grande a través de los Observatorios Astronómicos del Instituto de Astrofísica de Canarias, felizmente publicada el 3 de noviembre de 1988.

Monumento natural de la costa de Hiscaguán miniatura|Santo Domingo de Garafía La erosión marina ha esculpido unos espectaculares acantilados en la costa norte, que es la parte geológicamente más antigua de la isla. En ellos se refugian algunos amenazados endemismos de la llamada flora rupícola (es decir, la que vive en los riscos), además de algunas espectaculares muestras de tabaibales y cardonales.

Se divide entre los municipios de Garafía y Puntagorda, con una superficie total de 253,3 hectáreas.

Reserva natural especial de Guelguén El interés ecológico de la zona es doble. Por una parte, conserva una importante muestra de laurisilva (un bosque húmedo especialmente vulnerable, cuya protección motivó en su día la primera declaración de Reserva de la Biosfera de la isla). Y por otra, en sus acantilados costeros nidifican especies muy importantes de nuestra avifauna, como la pardela cenicienta, al tiempo que sirve de refugio para algunas escasísimas especies de flora de risco (lotus, siemprevivas, etc.).

Se divide entre los municipios de Barlovento y Garafía, con una superficie total de 1074,4 hectáreas.

Reserva natural integral del pinar de Garafía El pino canario (Pinus canariensis) es uno de los protagonistas de la flora del archipiélago. Este pinar, ubicado en la comarca noroeste de la isla, es reconocido como uno de los mejores de Canarias, a pesar de haber sido explotado en siglos pasados. No obstante, debe tenerse en cuenta que la declaración de reserva Integral implica la absoluta prohibición de visitarlo, salvo por visitas científicas o educativas expresamente autorizadas.

Se divide entre los municipios Barlovento y Garafía, con una superficie total de 984,1 hectáreas.

Paisaje protegido de El Tablado En este espacio protegido es tan importante la naturaleza como el barrio garafiano del que toma su nombre. Con menos de cien habitantes, este núcleo de población se encuentra perfectamente integrado en su medio, en el que desarrolla sus actividades económicas tradicionales (agricultura de secano, ganadería caprina, etc.). Encajonado entre los impresionantes barrancos del Noroeste (Facundo al oeste y Los Hombres al este), el área cuenta también con grabados rupestres de origen prehispánico.

Tiene una superficie total de 221,9 hectáreas.

Historia

Primeros pobladores Para abordar la llegada de los primeros pobladores canarios existen dos teorías diferentes, sin embargo, disfrutan de varios puntos comunes.

Primera teoría miniatura|izquierda|Símbolo bereber encontrado en Garafía Los aborígenes canarios tienen su origen en grupos humanos del norte de África. Así, a través de diferentes oleadas iniciadas en torno al , llegaron a las islas en busca de nuevas tierras. Todo apunta a que debido a su cercanía, las corrientes y los vientos, encontraron las islas con bastante facilidad. Otro dato importante, es que se tenía la creencia de que el territorio canario se llamaban así por los presa canario, un tipo de perros que habitaban Canarias. Por ello, se tomó el término latín canis, que finalmente se convertiría en Canarias. No obstante, nuevas investigaciones muestran que posiblemente se deba a una tribu bereber del medievo llamada canarii. Apoyando a esta teoría, los últimos estudios de ADN han descubierto que los canarios actuales poseen entre el 16 y el 31% de marcadores comunes del cromosoma Y del norte de África. En Garafía, se ha encontrado el único símbolo bereber existente en Canarias, dándole más sentido a esta teoría.

Segunda teoría La segunda teoría no está tan aceptada debido a la falta de pruebas, a pesar de ello, varios autores siguen apoyándola. Según esta línea de pensamiento, los primeros habitantes de las islas procedían del norte de África. En la costa magrebí se establecieron colonias fenicias y, debido a la cercanía a las islas, se creó un proceso de intercambio cultural entre los nuevos pobladores y los antiguos canarios. A lo largo de los - VI a. C., se produjeron numerosos intercambios, ya que el comercio atlántico se encontraba en expansión. Sin embargo, tras la crisis del , Canarias quedará abandonada, creándose, por lo tanto, diferentes procesos culturales endémicos, aunque con una lengua común. Rosa Fregel, investigadora del Departamento de Genética de la Universidad de La Laguna, afirma que durante la Edad de Cobre se crearon migraciones de europeos al norte de África. Así, en la zona del Magreb, se asentaron fenicios y romanos. La presencia de haplogrupos europeos en los aborígenes canarios, demuestra el impacto de estas migraciones prehistóricas, indicando, que de manera previa a la colonización bereber en las islas, la población ya se encontraba mezclada.

Época aborigen La isla de La Palma poseía el nombre de Benehoare, por consiguiente, el gentilicio de los pobladores sería benahoarita. En cuanto a sus características físicas, eran personas con una estatura media de entre 1,64-1,67 metros, blancos, gruesos, y corpulentos. La población total, en el momento de la conquista, sería, aproximadamente, de 2000 habitantes. En este sentido, sobresale el infanticidio como medida de control en épocas de escasez de alimentos.

En cuanto a la división territorial, solo existe información en el momento previo a la conquista, en torno a 1492. De este modo, la isla poseía doce cantones: Aridane, Tijuya, Tamanca, Ahenguareme, Tigalate, Tedote, Tenagua, Adeyahamen, Tagaragre, Tagalguen, Tijarafe, Aceró. Estas unidades territoriales, llegaban desde la cumbre hasta el mar, con el fin de aprovechar todos los recursos naturales. La población aborigen se encontraba dividida de manera heterogénea, ya que residía, especialmente, en zonas con pastos y agua. Por ello, el sur de la isla, carente de estas características, era un área bastante despoblada. Por el contrario, Tagalguen, ubicado en el actual Garafía, poseía ricas fuentes y abundante alimento para el ganado.

La de Tagalguen se basaba, sobre todo, en la ganadería, concretamente, en la crianza de cabras, ovejas y cerdos. Se trataba de una ganadería de trashumancia, cambiando su hábitat en los meses fríos y en los meses más calurosos del año. En cuanto a la agricultura, apenas existía, de hecho no se cultivaban cereales. Así, Fray Juan de Abréu Galindo narró que en la isla no encontraron cereales, ni legumbres y que en su lugar, los aborígenes sustituían estos cereales por raíces de helecho y semillas de amagante, mezclándolo con caldo o leche. En muchas ocasiones, los habitantes de este cantón se encontraban aislados, lo que facilitó posteriormente la investigación de las tradiciones, economía, lengua, etc.

Conquista