Los budistas son personas que adhieren al budismo, una tradición religiosa y doctrinal india fundada por Buda en el o a. C. en el subcontinente indio. La identidad budista puede ser religiosa ―que incluye a los miembros ordenados de la comunidad monástica (sangha―, cultural ―individuos que adoptan principios éticos budistas, meditación o prácticas de atención plena sin afiliación ritual formal― o secular ―practicantes laicos―.
Los budistas se clasifican en dos categorías principales: los bhikhus (monjes) y las bhikhunis (monjas), que sirven como maestros religiosos, y los upāsakas, que son seguidores laicos que viven una vida familiar mientras apoyan económicamente a los monjes y practican las enseñanzas del budismo.
El término deriva de la palabra sánscrita bauddha (बौद्ध), que significa ‘seguidor de Buda’, y que a su vez se origina de Buddha (बुद्ध), que significa ‘el Despierto". प्रबुद्ध (prabuddha) → ‘despertado’, ‘completamente despierto’ (muy cercano al sentido espiritual) जागृत (jāgr̥ta) → ‘despierto’, en contraste con dormido (estado físico o mental) उत्तिष्ठित (uttiṣṭhita) → ‘levantado’, ‘puesto en pie’ (más físico) विबुद्ध (vibuddha) → ‘despierto, consciente, esclarecido’ (también puede ser espiritual) सम्बुद्ध (sambuddha) → ‘completamente iluminado’ (término usado para un buda plenamente realizado) En la antigua India, los seguidores de Buda eran a veces identificados como Shakyas, en honor al clan en el que nació Buda.
A nivel mundial, la distribución de personas que se identifican como budistas es muy desigual. Aproximadamente el 98 % reside en la región Asia-Pacífico en sentido amplio, aproximadamente el 1 % en Estados Unidos, alrededor del 0.5 % en Europa, y el restante porcentaje inferior al 0.5 % en Oriente Medio, norte de África, América Latina, la región del Caribe y el África subsahariana. Dentro de Asia, los budistas representan aproximadamente el 93 % de la población en Asia Oriental, el 67 % en el Sudeste Asiático y el 29 % en el Sur de Asia.
El budismo comprende numerosas escuelas y tradiciones, junto con formas no confesionales (budismo laico) y seculares. Las dos tradiciones más grandes son el budismo majaiana, que es dominante en China, Corea, Japón y Vietnam; y el budismo theravada, predominante en Camboya, Laos, Myanmar, Sri Lanka y Tailandia.
Según el Pew Research Center, hacia 2010 había aproximadamente 490 millones de budistas en todo el mundo, la mitad de los cuales viven en China.
El budismo es la única religión importante del mundo que ha experimentado un declive general sustancial en la última década, atribuido en gran medida a la creciente irreligiosidad en el este de Asia y a la tasa de natalidad relativamente baja entre los budistas. Sin embargo, el budismo ha ganado influencia cultural e intelectual en los países occidentales, impulsado en parte por el creciente interés en las prácticas de atención plena, el diálogo interreligioso y las actitudes culturales más amplias hacia la meditación y la autoconsciencia.
En números absolutos, en 2020 Tailandia reunía la mayor población budista a nivel global (67.62 millones de personas) seguida de China y Myanmar. Fuera de los países de mayoría budista, se encuentran poblaciones budistas considerables en la India y los Estados Unidos.
Etimología
La palabra «budista» deriva de «Buda», que significa ‘el que presta atención’,En sánscrito ―según el Sanskrit-English Dictionary (1899) del sanscritólogo británico Monier Monier-Williams (1819‑1899)― la raíz budh significa: budh: observar, prestar atención, cuidar (con acusativo o genitivo); según el Rig‑veda (texto épico‑mitológico, el más antiguo de la India, del 1500 a. C.) budh: despertar, estar despierto; según el Rig‑veda budh: percibir, notar, aprender, comprender, llegar a ser consciente o estar familiarizado con; según el Rig‑veda budh: pensar en, es decir, presentar a una persona (con instrumento); según el Rig‑veda. 4, 15, 7; y 7, 21, 1; budh: despertar, reanimar, devolver a la vida o la conciencia; según el Rig‑veda budh: hacer que alguien observe o preste atención, amonestar, aconsejar; según el Rig‑veda budh: saber ser, reconocer como (con dos acusativos); según el Majabárata (texto épico‑mitológico del 300 a. C.) y el Ramaiana (texto épico‑mitológico del 300 a. C.) budh: dar a conocer a alguien, recordarle o informarle, impartirle o comunicarle algo (con dos acusativos); según el Majabárata y la literatura kavia, etc.: budh: hacer que (una flor) se expanda; según la literatura kavia budh: considerar, tener en cuenta o ver como (con dos acusativos); según el Ramaiana y el Kathā‑sarit‑sāgara. budh: recuperar la conciencia (después de un desmayo), según el Kāvyā‑darśa y el Bhaṭṭi‑kāvia (cuyo aoristo pasivo sería abodhi); budh: revivir el aroma (de un perfume); según el Brijat‑samjita de Varaja Mijira abodhi (aoristo pasivo): despertar o recuperar la conciencia; budhyate (pasivo): despertar o recuperar la conciencia; bodhayati (causativo): prestar atención abūbudhat (aoristo): prestar atención bodhyate (pasivo): prestar atención bubhutsati (también bubodhiṣati, bubodhiṣate y bubudhiṣati) en desiderativo: desear observar, desear conocer; según el Niaia‑sutra y el Bhagavata‑purana (texto mitológico del 950 d. C.) bibodhayiṣu y bubodhayiṣu, en modo desiderativo bobudhīti en intensitivo (también bobudhyate, boboddhi): tener una idea, comprender a fondo; según el Su-bhashi-tāvali budh bud, en el Zend‑avesta πυθ [píz] en griego (‘pit’ en inglés, ‘fosa’ en español) ϕυθ [fíz] (‘pie’ en español), como en πυνθάνομαι [pinzánomai] (‘estoy teniendo dificultades’ ‘me estoy esforzando’), πυθέσθαι [pizéstzai] (‘ser enterrado’ en español) bǔděti y bǔdrǔ en eslavo budė́ti y budrùs en lituano biudan en gótico biotan, bieten en germano antiguo beodan en anglosajón bid (‘oferta’). y comenzó a utilizarse en inglés a principios del para describir a los seguidores de Buda. En los contextos locales de la India antigua, los primeros practicantes eran denominados śramaṇas (ascetas) o śrāmaṇeras (monjes novicios), términos que enfatizan la renuncia y la práctica ética.
Con la expansión del budismo por Asia, se adoptaron denominaciones locales como fo‑zu en China, bukkyōsha en Japón, y chos‑pa en el Tíbet, lo que refleja la adaptación del budismo a las lenguas y culturas regionales.
Historia de la identidad budista
miniatura|Obra artística que representa escenas de la vida cotidiana de los budistas, en el distrito de Tumpat (Malasia).
La identidad budista ha evolucionado a lo largo de casi dos milenios, moldeada por contextos religiosos, culturales y políticos. En sus primeras etapas en la India antigua, los seguidores eran identificados principalmente como śramaṇas ―ascetas comprometidos con la meditación, la vida ética y la renuncia― más que como «budistas». Tras la muerte del Buda (hacia el 368 a. C.), las comunidades budistas se organizaron en torno a los viharas (templos), y la identidad solía vincularse a la observancia del vinaia (código monástico) y a la adhesión al canon pali o a las escrituras en sánscrito.
A medida que el budismo se expandió fuera de la India a lo largo de las rutas comerciales hacia Asia Central, Asia Oriental y el Sudeste Asiático, las adaptaciones regionales y culturales influyeron en la formación de identidades budistas diferenciadas. En China, el budismo se integró con el confucianismo y el taoísmo, lo que dio lugar al desarrollo de tradiciones majaiana. En el Tíbet, las prácticas del vasraiana se volvieron centrales, configurando una identidad del budismo tibetano que combinó elementos religiosos, culturales y políticos. En el Sudeste Asiático, el budismo theravada pasó a vincularse estrechamente con la identidad nacional en países como Tailandia, Myanmar y Sri Lanka, donde históricamente reyes y gobiernos patrocinaron los monasterios y promovieron valores morales y sociales.
Durante los períodos de colonialismo, académicos y administradores europeos comenzaron a categorizar a los seguidores del budismo como «budistas», estandarizando el término en el discurso global. Esta clasificación a veces contrastó con las identidades locales, que solían basarse en la etnicidad, la región o la afiliación monástica, más que en una etiqueta religiosa amplia. En la era moderna, la identidad budista puede ser religiosa, cultural o incluso secular, e incluye tanto a practicantes del monacato tradicional como a devotos laicos y a personas que adoptan la meditación y la ética budista sin participar en rituales formales.
Origen
miniatura|Devotos laicos y monásticos rindiendo homenaje al Buda miniatura|Monjes budistas en Angkor Wat, un importante sitio budista en Camboya
Los orígenes de los budistas como comunidad diferenciada se remontan al noreste del subcontinente indio entre los siglos y , un período marcado por profundas transformaciones sociales, la urbanización y la indagación filosófica. Los primeros seguidores del Buda formaron comunidades tanto monásticas como laicas, adoptando sus enseñanzas sobre el camino medio, las cuatro nobles verdades y los ocho caminos nobles.
Entre los primeros budistas se encontraban miembros del clan Shakya, comerciantes, campesinos y otros buscadores ascéticos, atraídos por las enseñanzas de Buda como alternativa a las tradiciones ritualistas y jerárquicas basadas en el Canon pali. La comunidad monástica, o sangha, se convirtió en un elemento central de la identidad budista. Monjes y monjas observaban el vinaia (código monástico) y actuaban como custodios de las enseñanzas, mientras que los budistas laicos apoyaban económicamente al sangha mediante donaciones y practicaban preceptos éticos y la meditación.
El patrocinio real, en particular el del emperador maurya Ashoka (268‑232 a. C.), facilitó la expansión de los budistas más allá de la India. Ashoka impulsó la construcción de estupas, monasterios e instituciones educativas, y envió misioneros a Sri Lanka, Asia Central y el Sudeste Asiático. Sus edictos promovieron la no violencia (ajimsa), la compasión y la tolerancia religiosa, lo que contribuyó a consolidar una identidad budista comunitaria.
A medida que el budismo se difundió, se desarrollaron tradiciones regionales y escuelas de pensamiento diferenciadas, que influyeron en la identidad cultural y religiosa de los budistas. El budismo theravāda se estableció en Sri Lanka y el Sudeste Asiático, con énfasis en el estudio del Canon pali y la disciplina monástica, mientras que el budismo majaiana floreció en China, Corea, Japón y el Tíbet, incorporando prácticas locales, rituales devocionales e innovaciones filosóficas.
Históricamente, la identidad budista se ha expresado a través de la conducta ética, la meditación, los rituales comunitarios, el arte y la arquitectura. Los monasterios funcionaron como centros de aprendizaje, preservación cultural y asistencia social. Con el tiempo, la identidad budista se adaptó a las culturas locales sin perder sus enseñanzas fundamentales, lo que permitió a las comunidades sobrevivir a períodos de persecución, cambios políticos y migraciones.
Los budistas comenzaron a influir en el pensamiento occidental durante los siglos y , especialmente a través de la traducción de textos budistas, el estudio académico y el interés de filósofos, psicólogos y escritores. Los adherentes occidentales suelen enfatizar la meditación, la atención plena y los principios éticos por encima de la práctica ritual, reflejando un enfoque filosófico o secular de la identidad budista.
En el , el establecimiento de centros y monasterios budistas en Europa y América del Norte contribuyó a la formación de nuevas comunidades budistas. Figuras como el dalái lama, Thich Nhat Hanh y Chögyam Trungpa influyeron en la adaptación de las enseñanzas budistas a los contextos culturales occidentales, poniendo énfasis en la atención plena, la meditación y el budismo socialmente comprometido.