La poncella de Francia es una obra escrita, probablemente, entre 1474 y 1491 y anónima. Narra las hazañas de Juana de Arco, a pesar de que nunca aparece mencionada por su nombre real y que en el fondo es una remodelación literaria. Se trata de uno de los textos más famosos de la “narrativa caballeresca breve”. Fue muy leída en el a juzgar por el número de ejemplares que se conservan.

El autor escribe un espejo de príncipes que asimilará la situación política española en el momento de ascenso al trono de Isabel la Católica, a la que iba dirigida la obra, por lo que podemos inscribir la obra en una literatura dedicada a la reina. Además, el tratamiento de la historia nos demuestra la visión de los castellanos sobre la vida de Juana de Arco, así como el interés en las hazañas de Francia, la nación vecina.

Contexto

Contexto histórico y literario Como ya se ha dicho, la obra fue escrita entre 1474 y 1491 en Castilla. Durante esta época reinaban los Reyes Católicos, su matrimonio se basaba en una unión dinástica, a pesar de que no se unieron los reinos. Posteriormente tenía lugar la conquista de Granada, que tuvo lugar entre 1482 y 1492 por los Reyes Católicos para acabar con el último reino musulmán de la Península y hacer que se integrase en el reino de Castilla. Este hecho es muy importante debido a que en la obra se trata el tema de la reconquista como algo religioso. Antes de su reinado tuvo lugar la Guerra de Sucesión (1475-1479), donde lucharon contra Juana, conocida como la “Beltraneja”. Esta guerra tuvo carácter internacional ya que Isabel estaba casada con Fernando de Aragón y Juana estaba casada con su tío Alfonso V de Portugal, la guerra terminó con el Tratado de Alcaçovas, donde se confirmaba que Isabel y Fernando eran los reyes de Castilla.

Otro hecho importante fue la importancia de la religión. Uno de los grandes objetivos de los Reyes Católicos era unificar la religión católica y extenderla por todos sus dominios. Para mayor control de esta fe se instauró la InquisiciónLa Inquisición se implantó en Castilla en 1478, ya que en Aragón existía desde el S.XIII, por el Papa Sixto IV con la finalidad de acabar con los judeoconversos que aun practicaban la religión judía. en Castilla, destacando la etapa de Fray Tomás de Torquemada, como Inquisidor general, por lo dura que fue.

En su política exterior destacan los objetivos de conquistar nuevos territorios. Previamente, en el , Francia consiguió a través de alianzas con Castilla hacer enemigos de ésta a sus propios enemigos, pudiendo tener una fuerte alianza que pervivió hasta al menos la segunda mitad del cuatrocientos. Hasta los setenta no empieza a fallar la alianza franco-castellana.

Centrándonos ahora en la cultura de la época, había muchos intercambios entre Francia y España, esto se puede ver en las obras traducidas del francés que circulaban por la península. La historia de La Poncella de Francia fue traducida dos veces al castellano,En el S.XV, la primera fue por Antón Zorita para el Marqués de Santillana y el segundo por Diego de Valera para Álvaro de Luna.(Víctor Infantes, 2006) y aunque esta historia ha sido de mucha importancia en todos los países europeos, la vida de Juana de Arco no fue un tema con gran repercusión en la literatura castellana.

La tradición literaria con los Reyes Católicos remite a una tradición familiar que empieza con Juan II, padre de Isabel Católica, que influyó mucho en la actividad cultural en la Corte, aunque Isabel no vio esto ya que su padre murió cuando ella tenía tres años.

Los reyes sabían que la literatura era una buena forma de trasmitir ideas en forma de propaganda para exaltar algunos ideales monárquicos o las actuaciones de las campañas militares. También es importante mencionar que la monarquía no solo ofrecía protección a escritores hispanos, también a los humanistas italianos, como los hermanos Geraldini. Además, la reina Isabel tenía un gusto especial por la historia como modelo del presente, lo que llevó a favorecer las crónicas de su reinado.

Como conclusión, los Reyes Católicos tuvieron un papel muy importante en la actividad literaria, aunque también en otros ámbitos como la actividad artística o en la formación educativa, en los que sus gustos personales se sumaban al papel propagandístico.

Historia real de la vida de Juana de Arco Juana de Arco, también conocida como la doncella de Orleans, es una importante figura histórica. Consiguió liberar la ciudad de Orleans y coronar a Carlos, El Delfín, hijo de Carlos VI.

Su infancia se enmarca en la última etapa de la Guerra de los Cien Años. Fue un conflicto entre Francia e Inglaterra que duró 116 años. El origen del conflicto fue feudal, querían saber quién se quedaría con las tierras que los ingleses habían acumulado en territorio francés. La guerra finalizó con la derrota inglesa y su retirada de las tierras francesas. La guerra fue entre Francia e Inglaterra, aunque entre los franceses también había mucha rivalidad llegando a dividir el país entre los Borgoñeses (van con el duque de Borgoña) y los Armagnac (apoyan a Luis de Orleans), los primeros pidieron ayuda a los ingleses. Por esto la niñez de Juana estuvo determinada por la presencia de los franceses en el norte de Francia y la rivalidad entre los Armagnac con los ingleses.

Empezó a oír ciertas voces cuando tenía alrededor de doce años. Según la propia Juana, empezó a escuchar voces con doce años. La primera vez afirmó que provenía de Dios, pero las siguientes que era del arcángel San Miguel y de dos santas muy veneradas en la época: Santa Catalina de Alejandría y Santa Margarita de Antioquia. Estas voces al principio solo le decían que tenía que ir a misa y ser buena, pero posteriormente le dirán que tiene que liderar al ejército francés y liberar la ciudad de Orleans, esta última misión se la impuso el arcángel San Gabriel.

Juana consiguió liberar la ciudad de Orleans tras convencer a Carlos IV de que era enviada por Dios, pero le pidió poder ir a París, donde fue derrotada. En un último intento Juana se dirige a Compaignes donde será capturada por el duque de Luxemburgo y encerrada en el castillo de Beaurevoir.

En sus últimos meses de vida fue enviada al obispo de Beauvais, partidario inglés, que la acusó de herejía. Sus motivos eran que Juana vestía como un hombre y que escuchaba voces demoniacas, a pesar de que ella las consideraba divinas. Ante estas acusaciones, Juana primero se consideró culpable, pero tras reflexionarlo defendió que las voces que escuchaba eran divinas. A pesar de esto, Juana murió quemada en la hoguera el 30 de mayo de 1431 y los ingleses para evitar el culto hacia Juana tiraron sus cenizas por el Sena.

En 1456 Calixto III ordenó la revisión del juicio de Juana considerándola inocente y condenando herejes a los jueces que la habían condenado. Muchos años más tarde, en 1909, el Papa Pio X la beatificó y ya en 1920 el Papa Benedicto XV la declaró Santa y patrona de Francia.

Como anécdota, Carlos, El Delfín no confiaba en Juana y tenía miedo de que le asesinara, por lo que su madre le dijo que vistiese de rey a un paje y él se escondiera entre la multitud. Cuando Juana llegó a la corte reconoció que el impostor no era El Delfín, y guiada por sus voces llegó hasta Carlos El Delfín.

En su proceso inquisitorial se encuentran referencias a ese momento: “Cuando entré dentro de la habitación del rey lo reconocí de entre los otros por consejo y revelación de mi voz, y le dije que quería hacer la guerra a los ingleses.”

La Poncella de Francia

Manuscritos y ediciones antiguas Los manuscritos y ediciones de la obra desde la segunda mitad del hasta finales del XIX suman cerca de treinta referencias, entre testimonios conservados y las citas de impresiones y manuscritos perdidos; tal número parece asegurar ese éxito editorial.

Contamos con las siguientes: Sevilla, Jacobo Cromberger, 1520 (BN de Lisboa); Sevilla, Juan Croniberger, 1531 (BN de Viena); Sevilla, Juan Cromberger, 1533 (British Library); Sevilla, Dominico de Ftobertis, 1541 (BN de París); Burgos, Felipe de Junta, 1562 (conocemos dos ejemplares, uno en la BN de Madrid y otro en la de París); Burgos, Felipe de Junta, 1562 (British Library); Sevilla, Sebastián Trujillo,1567 (Hispanic Society of America); Alcalá de Henares, Sebastián Martínez, 1585 (B Municipal de Orléans); Madrid, Francisco Sanz, c. 1704 (BN de Madrid) y Madrid, Francisco Sanz, s.a. (biblioteca privada).Campo Victoria, 1993

Autoría A día de hoy, esta obra está considerada anónima. Debido a las relaciones que se establecen entre La poncella y la Crónica de don Álvaro de Luna, algunos estudiosos, como Puymaigre o Quicherat, han considerado la posibilidad de que se tratase del mismo autor. Puymaigre se basa en el dato de que la historia de la Poncella aparece en la Crónica antes incluso de ser publicada, puesto que el autor de la Crónica la conocía, no es inviable pensar que se trata de la misma persona. A esta teoría se suma la aparición de palabras francesas en ambas obras, lo que parece una indicar la estancia en Francia de uno o ambos autores.

Otra de las teorías que se barajan es que fuese Hernando de Pulgar, ya que este conocía bien la cultura francesa, realizó misiones diplomáticas al país, por lo que allí tuvo información de primera mano sobre la historia y la cultura francesa. No obstante, Quicherat descarta la autoría de Pulgar.

En este momento no se puede apuntar a ningún nombre que cubra la anonimia de la obra. Podemos suponer que se trató de un autor cercano a la casa de Isabel la Católica, como sí lo fueron Chacón y Pulgar, y con conocimiento directo de Francia y su cultura.

La complejidad estilística de la obra, la utilización de arcaísmos y la sintaxis latinizante nos demuestra que nos encontramos ante un autor culto, lector de latín, al que le gusta enrevesar las descripciones y las concordancias difíciles.

Datación No se ha conservado ningún manuscrito cercano a la posible fecha de redacción original, por lo que la historia textual de la obra se inicia con la edición sevillana de 1520, de la que derivan todas las demás y que se sabe que no es la primera impresión del texto.

Por testimonios de las versiones anteriores sabemos que pudieron existir dos versiones manuscritas diferentes, o solo una versión manuscrita preparada para la imprenta.

La cita en la Crónica de don Álvaro de Luna indica el conocimiento de un manuscrito. No hay ningún dato cronológico que permita fechar la inclusión del capítulo. La citada “Corónica de la Pouçela” queda envuelta entre los años 1453 y 1460, fechas seguras de la confección de gran parte de la crónica y separada de las nuevas menciones a otro texto sobre la Poncella. Podríamos, por tanto, encontrarnos ante dos textos diferentes, o con la misma obra, aunque sin establecer ninguna dependencia temática y textual concreta.

Espejo de príncipes El texto es un “Espejo de príncipes”, el relato, escrito en clave de caballería, ofrece como modelo el ejemplo de un personaje histórico, cercano en el tiempo de su redacción, por lo que Isabel conocía su figura y, además, podía sentir algunas similitudes, como la lucha por la legitimidad del trono, la fortaleza de la monarquía o la pacificación de un reino en crisis. Los espejos de príncipes, en la Edad Media, pretendían ser la guía espiritual para el buen gobierno, ya que se entendía que la base para el buen gobierno estaba en la educación. Una educación controlada por el sector eclesiástico y de corte moral. De la nueva Reina, Isabel, tras la lectura de esta obra sabemos que se espera que haga de Castilla la gran potencia que fue un siglo antes.Infantes, Víctor, 2006.