Miguel Morilla Espinar "El Atarfeño" (Atarfe, 17 de noviembre de 1909 - Granada, 2 de septiembre de 1934) fue un novillero granadino que murió en la corrida celebrada ese día en la antigua Plaza de toros de El Triunfo, de Granada; tras la cornada infligida por el novillo Bellotero, segundo de los seis que esperaba torear aquélla tarde, y que pertenecían al hierro del afamado ganadero D. Rufino Moreno Santamaría.

El Atarfeño, considerado por la prensa especializada de la época como la "esperanza novilleril" y como "amo del volapié" cosechó importantes triunfos a partir de la temporada de 1928 y hasta su muerte en la plaza.

Biografía Nació en la localidad de Atarfe (Granada), lugar donde contraería matrimonio con María Luisa Jiménez.

Estuvo también, durante su carrera, implicado con la reivindicación de sus derechos profesionales. De ello dan muestra su integración dentro de la junta directiva de la Asociación de Matadores de toros y novillos, constituida en diciembre de 1929, y que estuvo presidida por Marcial Lalanda.

Novillero sin picadores

Temporada de 1926-1927 El diestro granadino debutó como becerrista en su localidad natal, Atarfe, en el año 1926, siendo su debut como novillero tan solo un año más tarde, en un festejo en el que participó junto a los novilleros locales José Zarzo "Perete y José López "Joseíto de Granada". En aquella tarde El Atarfeño se enfrentaba a toros del hierro de López Quijano y donde, según la crónica, "estuvo muy voluntarioso en sus dos toros, con el capote y la muleta, pero falto de entrenamiento. Matando no tuvo gran fortuna, pero siempre que entró a matar lo hizo mirando al morrillo y con decisión".

El 29 de mayo de 1927 comparecía por segunda vez en la Plaza de toros de El Triunfo de Granada después de que "Perete" y el novillero Paco Rodríguez se negaran a matar la novillada reseñada por el ganadero Felipe Bartolomé. Ante aquel hecho, se recompuso el cartel gracias a la disposición de Ángel Vives "Baturrico", "Joseíto de Granada" y "El Atarfeño". El crítico taurino local, Joaquín Lozano, a través del semanario La Fiesta brava hacía constar la actuación del joven novillero:Atarfeño que es la segunda vez que viste el traje de luces. y por consiguiente muy falto de entrenamiento, estuvo, teniendo presente los dos bueyes que le correspondieron, sumamente valiente y tanto con el capote como con la muleta se le vieron buenas cosas que en él tienen doble valor y mérito por el poco tiempo que lleva toreando. Desde muy cerca y junto a la puerta del chiquero le entró a matar a su primero agarrando una gran estocada por lo alto de la que el toro rodó tributándosele una gran ovación y viéndose Atarfeño obligado a dar la vuelta al ruedo. En su segundo no tuvo tanta suerte al herir mandándole el presidente un recado.Aquella misma temporada volvió a torear en la plaza Atarfe, haciéndolo en los festejos que se celebraron tanto en el mes de julio como en el mes de agosto y donde el novilleroo gozó de la simpatía de los públicos, cortando varias orejas y rabos. Lo mismo que ocurrió con el festejo celebrado en la feria taurina de Gor (Granada), donde actuó junto a Paquito Ruiz, y cuyo triunfo sirvió para volver actuar, a finales del mes de agosto nuevamente en su localidad natal en un festejo organizado por el Club Taurino de Atarfe.

La temporada de 1927 la saldó Miguel Morilla actuando como sobresaliente en un mano a mano celebrado en el mes de octubre en Granada. El éxito del torero en su primer año en los ruedos debió causar gran sensación puesto que, en el invierno de ese año se conoce el nombre del que será su apoderado, Vicente Benítez, con quien viajará hasta Sevilla para tentar en diversas fincas durante ese invierno.

El semanario taurino valenciano El Clarín daba a conocer, en febrero de 1928, los derroteros que tomaría la carrera de El Atarfeño en esta temporada. El primer festejo previsto era nuevamente en la Plaza de toros de El Triunfo, en la corrida de toros del Domingo de Resurrección, y en el que el empresario, Francisco Gómez, tenía previsto anunciar al sevillano José Busquet, a Pedro Carreño, de Huelva, y Miguel Morilla. Un cartel que finalmente se tradujo en una comparecencia de "Joseíto de Granada", el diestro de Atarfe y el debutante Jesús Fandila, con toros de López Plata. miniaturadeimagen|292x292px|Miguel Morilla "El Atarfeño" toreando por gaoneras en la Plaza de toros de Jaén

Temporada de 1928 Del devenir de la temporada de 1928 se tiene constancia gracias a la revista La Reclam taurina, en portada, expresaba las sensaciones que estaba causando el torero de Atarfe así como los primeros compromisos que estaban llegando: "Miguel Morilla "El Atarfeño", excelente novillero que con sus "parones" manejando el capote electriza a las multitudes, con el estoque es todo un perfecto matador de toros y por eso su apoderado, D. Vicente Benítez (de Atarfe, Granada), le ha firmado novilladas de categoría en Córdoba, Málaga, Granada y Sevilla. "El Atarfeño" va a ponerse de moda.

Desde febrero debía encontrarse el torero de Atarfe en tierras sevillanas para entrenar en los tentaderos que se desarrollaban en las fincas del lugar. Así, un periodista local informa de cómo "el valiente paisano, Miguel Morilla, ha caído de pie como suele decirse desde que llegó a Sevilla". Se refería al hecho de haber saltado como espontáneo al ruedo para estoquear un novillo en la plaza de toros de Los Rosales, tras haber sido herido el diestro titular, Alfredo Fernández. El éxito del torero en la breve faena así como en la suerte suprema, le valió una cena homenaje por parte de los vecinos del lugar. No fue su único compromiso, en Burguillos, en la ganadería del marqués de Sancha, se celebraba una capea en la que intervino, precisamente, Morilla junto a Alfredito Fernández y José Baquet.

En esos mismos meses saltaba la noticia de que su apoderado, Vicente Benítez, mantenía contacto con la familia Balañá, propietarios de las plazas de toros barcelonesas, para colocar a El Atarfeño dentro de algunas de las novilladas que se iban a programar para la temporada. Los aficionados granadinos, a este respecto manifestaban su interés porque el cartel estuviera conformado por "Joseíto de Granada, Atarfeño y el sevillano Alfredito Fernández". Los preparativos para su debut lo llevaron también a otros encuentros taurinos en Andalucía, como tientas y capeas. Entre ellas, la ganadería de José de la Cova, en la finca "Calonge" de Peñaflor (Sevilla), donde toreró en presencia de potentados de la zona y también aristócratas americanos, tal y como señala el periodista de El Defensor de Granada.

El 8 de julio de 1928 tenía lugar una de las últimas tardes del torero de Atarfe como novillero sin picadores, en la Plaza de toros de Córdoba, junto a "Perete", y que se saldó con las orejas suficientes como para salir a hombros del coso califal; éxito que le obligó a tener "que asomarse al balcón de la fonda ante las aclamaciones del público". Días más tarde, en Pinos Puente (Granada) recibía su bautizo de sangre tras un percance sin mayores consecuencias.

Debut con picadores Entre las actuaciones de verano destaca el compromiso que El Atarfeño mantuvo en la plaza de toros de Pozo Blanco, en la provincia de Córdoba, el 5 de agosto de 1928. Era la tarde en la que el diestro granadino debutaba como novillero con los del castoreño. La noticia la adelantaba días antes el periódico local El Defensor de Granada quien anunciaba cómo Miguel Morilla "torea por primera vez en corrida con picadores" en un cartel en el que, mano a mano, intervendría el torero Pedro Carreño, de Huelva. El éxito cosechado en estas plazas le siguió abriendo las puertas de nuevos contratos, actuando en Murcia, Motril (Granada), Alcalá la Real (Jaén), Pinos Puente, Loja (Granada), Priego de Córdoba y Tarifa (Cádiz).

Y es que como aseguraba su apoderado, "además de las corridas que el espada lleva toreadas y las que le tiene contratadas -está en tratos con un montón de empresas por esta región andaluza, que se lo disputan por su valentía, arte y formidable manera de matar consumando el volapié". Al término de la temporada, y con motivo de los triunfos cosechados, la afición de Granada le tributaba un singular homenaje a El Atarfeño con un almuerzo celebrado en el Hotel Alhambra Palace, en el cual intervino el capitán Juan Mula Ortega, director de la Banda de Música del Regimiento de Infantería n.º2 de Córdoba, en el cual tuvo lugar el estreno de un pasodoble dedicado al diestro granadino.

Sin embargo, la temporada de 1928 no terminaba ahí: el domingo, 17 de diciembre, se encerraban en la Nueva Plaza de Toros de Granada "El Atarfeño" y "Joseíto de Granada" con cuatro novillos de la ganadería de Centurión (antes Albaserrada), mientras los noticieros taurinos daban conocimiento de las próximas contrataciones para el próximo año así como sus nuevas relaciones empresariales con Julio Iribaren, apoderado de Cayetano Ordóñez "El Niño de la Palma".

Temporada de 1929 Por eso su nombre va de boca en boca, como la mariposa de flor en flor. Su nombre interesa en los carteles, su figura apasiona, su prestigio se discute. Tiene muchos enemigos, que es un buen síntoma...Y también tiene, para la próxima temporada, firmadas las siguientes fechas Málaga, Domingo de Resurrección, una buena moza de Pablo Romero; Granada, 7, 14 21 de Abril, la novillada de Feria, de Junio. Barcelona, Valencia, Zaragoza, Bilbao Madrid, dos en cada plaza, sin fecha. Además está en tratos con las Empresas de Almería, Albacete, Córdoba, Murcia, Jaén otras, pues dado el enorme cartel que el muchacho alcanzó en la finida temporada, las Empresas se apresuran contratarle para la venidera, y va a haber tiros por una entrada para ver actuar al ídolo de los granadinos.Con estas palabras en la sección "Toques de Clarín" del semanario valenciano El Clarín se anunciaba la temporada de 1929 para Miguel Morilla. Mientras tanto, por esas fechas, el novillero de Atarfe preparaba sus compromisos tentando en el campo, donde recibió una cornada de cinco centímetros en el muslo derecho mientras lidiaba una vaca en el "Cortijo del Cuarto", antigua finca del legendario hierro de don Eduardo Miura.

Recuperado de la cornada, torea en 31 de marzo de 1929 en La Malagueta, con una corrida de Pablo Romero y en la que estuvo acompañado Andrés Mérida y Ricardo González; una tarde difícil para el diestro granadino debido a la dificultad de los toros. Seguidamente volvió a comparecer en Granada, en esta ocasión con una novillada de Villamarta (ganadería) y, días más tarde, con otra novillada de Moreno Santamaría, en esta ocasión junto a José Baquet y Leopoldo Blanco. Las crónicas de este inicio de temporada marcan el destino del torero: derrochando valentía, carente de técnica y hábil con el estoque; lo que le sirvió para despachar los contratos previstos, como también ocurrió en Zaragoza, con otra novillada de Felipe de Pablo Romero.

Debut en la Plaza de toros de Sevilla y Madrid

El 5 de mayo debutaba en la Plaza de toros de Sevilla y donde tampoco brilló especialmente el torero: "puede ser un buen matador de toros pero aun tiene que aprender bastante". Doce días más tarde, el 17 de mayo, se presenta como novillero en la Plaza de toros de Madrid de manos del toro Cantarero, de Antonio Flores Tassara, al que consigue cortarle una oreja después de varios pinchazos y ser volteado al entrar a matar:Un debutante. "Atarfeño".Arma un alboroto en los tendidos toreando valientemente, aunque algo codillero. Temeraria su faena con la muleta, en la que paró y se ciñó, jugándose el apellido. Cada muletazo, quieto y derecho, es aclamado. Una voltereta con rotura de la taleguilla no aflige al granadino, que torea por ayudados, muy bien rematados, Un pinchazo y una entera delanterilia, saliendo empujando, consiguen que el presidente conceda la oreja del bravo "Cantarero", mientras que el público ovaciona al valiente debutante.

Novillero con picadores

Temporada 1929